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Sobre la Epopeya Cubana de Katz (1)

Para continuar con algunas reflexiones sobre el actual proceso de Cuba, tomaré ahora la nota de Claudio Katz “La epopeya cubana”, con la cual tengo coincidencias y diferencias. Vamos haciendo un resumen de lo que, según mi punto de vista, es lo más significativo que dice Katz, e intercalando mis comentario.

En primer lugar Katz destaca el inicio mismo de la Revolución Cubana que “rompió todos los dogmas al demostrar que un proceso socialista era posible en el continente”.

Aunque la expresión es escueta y no desarrolla la idea, queda claro que reivindica plenamente el objetivo básico de la revolución, que no tenía intención de detenerse en el antiimperialismo ni tampoco en Cuba. Las dimensiones socialista y continental de la revolución son su carta de identidad, por eso dice que “rompió todos los dogmas“, obviamente los dogmas estalinistas y parecidos de “revolución nacional democrática antiimperialista”

Como mi objetivo es también romper esos dogmas y otros más, y el método es invitar a la discusión, no desarrollé aquí completamente esta idea.

Me limitaré a decir, ya que a veces se argumenta que el primer gobierno revolucionario incluía algunos políticos burgueses liberales -que duraron unos seis meses- como si así se pudiese volver “pegar con Cascola” los dogmas rotos, que nadie con un mínimo de seriedad podría llamar a eso “etapa histórica”, ni mucho menos sostener que eso era necesario para “desarrollar previamente las fuerzas productivas”. Da más trabajo mental imaginar esa absurda idea que descartarla.

Vamos entonces al nudo de la cuestión. Dice Katz:

La decisión cubana de resistir la restauración capitalista luego del colapso de la URSS generó un nuevo asombro” 

Esta es la idea central de su nota, reivindicar el camino diferente de Cuba respecto del seguido por otros países del llamado “campo socialista” que entraron abiertamente en una brusca restauración plena del capitalismo. Proceso en el cual no encontraron, digamos de paso, ningún gran obstáculo, lo que debería llamar la atención. Ni resistencia por parte de los explotados por el sistema capitalista, ni tampoco las dificultades materiales obviamente esperables en eso de implantar en tiempo récord, “listo para usar”, un complejo sistema de producción y de cambio -lo que en Europa Occidental llevó 500 años- y que encima se supone que es autorregulado por una “mano invisible”

Cuba, en cambio, mantuvo la propiedad estatal de los principales medios de producción y el control estatal de la economía. Donde el gigante se hundía, el enano seguía nadando a contracorriente. Realmente una epopeya. Katz destaca los “logros y desafíos”:

·         Resistir “la restauración del capitalismo con el gran sacrificio que implicó el 'período especial' de los años 90 “

·         “La enorme capacidad de mejora popular que ofrece un esquema económico-social no capitalista“, que, pese a las “graves dificultades para mantener la gratuidad de los principales servicios” logra tener servicios mucho mejores que los países capitalistas de la región que los privatizan

Sin embargo esta idea de destacar que Cuba en los 90 resistió recorrer el camino de restauración capitalista, aun siendo correcta, tiene un serio problema. ¿Sigue esto siendo así? Si así fue en los 90 ¿dejaron ya de actuar las fuerzas que lo hicieron posible?

Si la URSS y Cuba forman parte del mismo fenómeno socio-histórico, el mismo modo de producción y sistema social, entonces estamos en el horno, y la demora de Cuna de entrar en el mismo proceso de restauración capitalista no sería un factor histórico clave

Y si no es así, si la URSS y Cuba tienen destinos históricos diferentes ¿qué entonces  Cuba? ¿No fue socialismo lo de la URSS ni lo de China, pero sí Cuba? ¿O bien han sido todos sociedades de transición al socialismo, pero lo que no pudo ser ni en la URSS ni en China sí sería posible en Cuba?

Katz presenta tres problemas de la situación económica cubana actual:

¬  “...la nueva realidad geopolítica que introdujo el colapso de la URSS desajustó toda la estructura productiva. El país había amoldado su economía a una expectativa de grandes avances pos-capitalistas en el mundo o por lo menos en la región” . Vamos a decirlo de otra manera: Cuba asumió una nueva forma de economía de dependencia Obviamente, el colapso en el centro de ese sistema-mundo fue un enorme impacto sobre su periferia, a la mayor parte la arrastró. También eso creó la posibilidad de “cortar amarras” y emprender un camino independiente, pero...

¬   “...la errónea imitación del modelo ruso de estatización completa” . Los cubanos eran más papistas que el Papa. Les tocó la época de la nueva ola de concesiones de la burocracia soviética a las relaciones de mercado buscando amortiguar así los problemas generados por la propia dictadura burocrática, y en ese sentido esa nueva ola -muy diferente a la NEP, la que vino después de la colectivización forzosa estalinista cuando ésta llevó a la URSS a un callejón sin salida- no podía servir como modelo a los cubanos que no tenían esos problemas sino los contrarios. Pero los cubanos quisieron realizar en Cuba lo que estalinismo no pudo en la URSS. No vamos a extendernos acá en esto, en el cómo y el por qué. Solamente: Katz constata el resultado negativo de esta aventura burocrática como una de las fuentes de los problemas cubanos actuales

El tercer problema que constata Katz es una serie de distorsiones producto de la debilidad del sistema dominante en Cuba, las consecuencia de los otros dos, y los límites que todo pragmatismo tiene cuando se trata de lidiar con fuerzas que lo desbordan.“... divorcio entre el alto desarrollo cultural e intelectual de la sociedad y el estrechísimo basamento económico” (un taxista gana más que un médico),los problemas del “turismo, los convenios con empresas extranjeras y un doble mercado de divisas”, la ampliación de la desigualdad social por la llegada de remesas, etc.  El gobierno cubano trata de combatir el desarrollo negativo de estos factores con “políticas de seguridad” como se lo llama por acá. Podríamos poner las mismas objeciones que acá nos merece este enfoque.

Luego de esto Katz analiza las reformas en curso en Cuba como una RESPUESTA a estos problemas. La discusión de esto es muy interesante, e implica problemas cruciales.

A eso nos vamos a referir en una próxima nota.

Lo único que queremos señalar acá es que los problemas que enfrenta Cuba no ocurren por casualidad, son resultado del “modelo de socialismo” (para llamarlo de alguna manera) que se intentó en Cuba. Por supuesto, son resultado del cerco capitalista y sos formas de penetración. Pero eso es absolutamente inevitable. Si nos enfocamos exclusivamente en eso, ¿qué terminaríamos diciendo? ¿Que el socialismo es imposible?

Antes de terminar esta nota, a las que agregaremos otras para continuar con el tema, mencionaré un último punto de lo que plantea Katz. Será necesario extenderse un poco.

Siempre se supo que un alcance efectivo del socialismo era imposible en una sola isla y por esta razón se intentaron altos de niveles de complementación con los socios del Este. Esa conexión fue combinada con la apuesta a una sucesión de victorias revolucionarias en América Latina.

Esa estrategia política explica la elevada especialización que desarrolló la isla en médicos, ingenieros, educadores y militares. En torno a esas actividades se construyeron los valores de una sociedad que ponderaba a los héroes en combate, a los brigadistas y a las misiones internacionalistas.

El legado de ese período se verifica en muchos planos. Cuba aportó sus métodos de alfabetización, medicina preventiva y preparación militar a numerosos países de Latinoamérica y África. Este acervo fue particularmente compartido con Angola y Nicaragua en los años 70-80, con Haití (durante el terremoto) y actualmente con Venezuela (intercambio de educadores por petrolero) o con Bolivia (médicos y cirugías de alta complejidad)

Otra prueba reciente de esta especialización cubana en acciones de socorro y solidaridad es el cuerpo de médicos enviados al África para lidiar con la epidemia de ébola. Nada menos que el New York Times dedicó un elogioso editorial a esta acción, contrastando los riesgos que asumen esos profesionales con la reticencia estadounidense a enviar misiones al lugar. Más chocante es la negativa de las compañías de seguros a cubrir el financiamiento de esas operaciones (New York Times, 2014).

Los ponderados médicos cubanos son un producto de la educación militante que la revolución introdujo para apuntalar la expansión internacional del socialismo. Cuando esa meta se frustró, el país debió afrontar la paradoja de contar con una población educada y con ambiciones del Primer Mundo, en una frágil economía del Tercer Mundo.

Una masa de trabajadores y profesionales con altos niveles calificación y conciencia laboral se desempeña en una isla con industrias y sectores agrícolas de baja productividad”.

Los subrayados son míos. He citado extensamente a Katz en este punto para incluir los aspectos reivindicables de la experiencia cubana y también sus problemas, de ayer y de hoy. También los punto en que coincido y los que no con el planteo de Katz, que comparto en gran parte pero incluye algo que me rechina.

El socialismo es un proyecto internacionalista, pero no de dependencia. La “división socialista del trabajo” es el nombre que usaron los soviéticos para encubrir las relaciones que dependencia que incluía ese sistema-mundo, y es uno de los problemas que llevaron a su hundimiento, porque las relaciones de dependencia no permiten resolver los problemas de desarrollo combinado y equitativo de las partes del proyecto socialista. Recordemos si no los problemas planteados con los técnicos soviéticos en China, la ruptura inevitable a la que se llegó, el abandono subsiguiente y los problemas gigantescos que eso trajo en China.

El socialismo es un proyecto igualitario Eso está por encima de cualquier criterio de “eficiencia productiva”, no hay igualdad posible si la “división socialista del trabajo” mantiene las formas de dependencia tecnológica. Si el socialismo no logra ser igualitario, no existirá.

Podemos optar o no por mantener la existencia independiente de un país. Yo en particular, cuando tengo la oportunidad de hacerlo, me pronuncio a favor de no mantener la condición de Uruguay como país independiente si se produce un proceso socialista continental. Pero en la medida que esas “victorias revolucionarias” no se producen y por lo tanto tenemos un país, tengamos en lo posible un país de verdad.

¿De dónde saldría esa idea, si es que así era, de que a Cuba le correspondería hacerse cargo de la medicina de una América Latina Socialista, por ejemplo? ¿Quién resolvió eso y con qué derecho? Una cosa es el internacionalismo proletario y las brigadas solidarias, que reivindicamos plenamente y que son objeto de admiración en el mundo, pero eso es otra cosa.

Una cosa es La solidaridad armada con los pueblos en lucha en otros lados, y otra cosa es llevar el “socialismo” a punta de bayoneta y la teoría de “soberanía limitada”. Lo mismo para los médicos o lo que sea.

Hemos visto acá la acción solidaria de los médicos cubanos en operaciones de cataratas para sectores desfavorecidos de nuestro país, y las contradicciones con la corporación médica nacional. Pero ese parche es producto de la conciliación del gobierno frenteamplista con esos intereses corporativos, no querer resolver el problema. Un país en serio, si tiene problemas de salud de sectores carenciados, los debe resolver con sus propios recursos médicos, y si no los tiene crearlos. Y si un médico no quiere trabajar en las condiciones que la realidad impone se le prohíbe ejercer como médico

Un país en serio (no hablemos ya de “socialista”) resuelve sus problemas con sus propios ingenieros, arquitectos, educadores, y así con todo. Por supuesto, también con su propia industria, su propia energía (cada país debe optar por su fuente preferencial autóctona), y todas las ramas de la actividad productiva. En la medida de lo posible come lo que produce, construye con lo que tiene. Por supuesto hay excepciones, no tiene sentido tener una “minería nacional” no rentable que arruine las tierras destinadas a la producción agrícola (como no me aferro a la idea de un Uruguay solito, menos problema me hago con eso), tampoco tiene sentido tener pasteras desproporcionadas cuando no se tiene la producción del papel a partir de la pasta y menos la de libros impresos con ese papel. Pero en todo lo que sea racionalmente posible el país debe ser autosuficiente y soberano

Si existió alguna vez la idea de una Cuba destinada a aportar los profesionales universitarios para un “socialismo continental”, eso no era un proyecto socialista