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¿Es Corea del Norte CAPITALISTA?

La polémica que hemos tratado de provocar sobre Cuba se amplía de a poco, pero se ramifica en un abanico. El compañero Luis Sabini acerca una reflexión interesante, “¿En qué estamos? ¿Qué hacer?”, en Posta Porteña Nro. 1337

He recibido críticas amistosas porque esta polémica parece demasiado erudita, habría que simplificar y a mismo tiempo explicar mejor. Tratemos.

Luis comienza haciendo una pregunta, ¿Es Corea del Norte socialista?

Todavía está sobre la mesa la afirmación de William Yohai de que Cuba es o era socialista al menos hasta la caía del bloque soviético. Corea del Norte puede servir para ver las diferencias, porque si en Cuba el colapso de la URSS provocó un tremendo impacto, en Corea del Norte no tuvo consecuencias tan fuertes

Creo que ANTES de esa pregunta hay que contestar otra. ¿Es Corea del Norte CAPITALISTA?

Recordemos que Ricardo sostiene que tanto la URSS como los países del Europa del Este en ese tiempo, como Cuba y China hasta hoy, son todos países capitalistas. Es de suponer entonces que también Corea del Norte.

Pues bien, si “socialismo” es el nombre que le damos a lo que Marx entendía como sociedad de transición entre el capitalismo y el comunismo, voy a sostener:

En Corea del Norte no hay ni hubo nunca una sociedad capitalista. Y es por esa razón que la caída de la URSS no tuvo las consecuencias que tuvo para Cuba, porque Cuba si partió de una sociedad plenamente capitalista

No pienso en absoluto que Corea del Norte este en “transición al comunismo”, pero si así fuese sería transición desde otra cosa, y otra teoría de la transición diferente de la de Crítica al programa de Ghota, por ejemplo el comunitarismo agrario que los populistas rusos del Siglo XIX pensaban que podía ser su camino del feudalismo al comunismo sin pasar por el capitalismo. A modo de ejemplo, porque no pienso que en Corea del Norte haya algo así.

Para entender esto, voy a partir de lo que dice Luis, que comparto pero con una salvedad:

...negándose, Marx, en todo momento a establecer alguna prefiguración de lo futuro ('el comunismo es el movimiento real de la sociedad'), diseñó, empero, un devenir histórico, un transcurso en el cual articuló lo medieval, lo burgués y lo socialista de algún modo secuencialmente. Y el socialismo, en sus múltiples variantes, incorporó la ineluctabilidad del pasaje del capitalismo al socialismo. Se convirtió en una verdad revelada. Inconmovible...”

Luis hace referencia a la supuesta “ley de los cinco estadios” por la que debería atravesar necesariamente la Humanidad en una forma casi fatal: comunismo primitivo, esclavismo, feudalismo, capitalismo, socialismo. Era una de las “verdades reveladas” del estalinismo, y en parte sobrevive.

Es un punto que toca Luis en el que me quiero detener. Luego en su nota hace referencia otro tema, a la revolución rusa, si son dos o son tres (febrero, octubre, y una pendiente). Es también crucial pero prefiero tratarlo en otra nota.

El enunciado pretendido de esta “ley histórica” estaría en un fragmento de Marx en el Prólogo a Contribución a la crítica de la economía política:

A grandes rasgos, podemos designar como otras tantas épocas de progreso en la formación económica de la sociedad el modo de producción asiático, el antiguo, el feudal y el moderno burgués”. Y agrega: “... las fuerzas productivas que se desarrollan en la sociedad burguesa brindan, al mismo tiempo, las condiciones materiales para la solución de este antagonismo. Con esta formación social se cierra, por lo tanto, la prehistoria de la sociedad humana”.

Lo primero que llama la atención es que la lista no coincide. El “modo de producción asiático” fue olvidado rápidamente. “Antiguo” no es lo mismo que “esclavista” que allí no figura, son modos de producción bien diferentes. Tampoco está el “germánico”, etc. Marx analiza esos y otros modos de producción y los tránsitos de uno a otro pero en ningún momento traza una secuencia general. Es imposible porque varios de ellos son alternativos entre sí.

Esa supuesta “ley histórica” no tiene nada que ver con Marx, y esa es la salvedad que quiero hacer a lo que dice Luis, con quien coincido en lo demás.

La respuesta a la “ley marxista” la hace el mismo Marx (1877) contestando los comentarios que le hace el populista ruso Mijailovski:

...mi crítico ...Se siente obligado a metamorfosear mi esbozo histórico de la génesis del capitalismo en el Occidente europeo en una teoría histórico-filosófica de la marcha general que el destino le impone a todo pueblo, cualesquiera sean las circunstancias históricas en que se encuentre, a fin de que pueda terminar por llegar ... (Esto es hacerme demasiado honor y, al mismo tiempo, demasiado escarnio)” ) (1)

Lo que ha pasado con el “modo de producción asiático” es bastante curioso. Los “marxistas” chinos no se ponían de acuerdo sobre cuando había pasado China del esclavismo al feudalismo, y diferían en varios siglos. A ninguno se le ocurrió que China podría haber sido escenario del “modo de producción asiático”. ¿O de dónde sacaría ese nombre Marx?

Samir Amin propone llamarlo “modo de producción tributario” y lo entiende como “una punción” (tributo o impuesto) sobre la comunidad campesina con un sistema político burocrático y militar (“imperio”), la comunidad conserva la autonomía productiva de la tierra. Los grandes imperios antiguos (mesopotámico, chino, azteca, incaico, egipcio, etc.) son variantes de esta forma de organización social. El Estado aparece junto con una de ellas, los “imperios hidráulicos”. (2)

Dejo algunos “temas eruditos” en esa cita al pie como opcional, vamos a Corea.

El Estado tributario empezó en Corea hace unos 3000 años y pasó por varios reinos e imperios. Los chinos invaden en el 100 a.c., eso dura cuatro siglos, son expulsados y luego comienza una era esplendor de sucesivos estados coreanos, que incluye un floreciente comercio y desarrollo cultural. Se establece una sociedad fuertemente estamentaria. En el Siglo XVII los manchú copan China, fundan una nueva dinastía, y poco después invaden Corea. Hacia fines del S XIX son expulsados. Corea era una sociedad preindustrial aislacionista, donde estaba prohibido el comercio exterior. Junto con la lucha contra los manchú surge un movimiento reformista, pero los intentos de modernización y reforma económica fueron sofocados por la burocracia estatal conservadora y la aristocracia terrateniente, Corea queda como un “reino ermitaño” autocrático y aislado, cerrado a toda influencia.

Así, no estaba preparada para los nuevos tiempos cuando Japón, una nueva potencia industrial en Asia, derrota a China, que era su protectora, y anexiona la península en 1905.

Japón comenzaba a ser un país capitalista, pero de puertas adentro. Su dominación en Corea es una expoliación tributaria por despojo, construyendo minas, puertos y ferrocarriles pero solo para el saqueo. Su base es Seúl, al sur. Es un sistema colonial mercantilista pero no capitalismo local. Luego Japón invade Manchuria, establece el estado títere Manchuko (con el mismo modelo de expoliación), y mete a Corea en esa estructura colonial. La resistencia nacionalista coreana crece, pero no logra vencer a Japón.

Solo en 1945, al final de la Segunda Guerra Mundial, con la derrota de Japón, Corea es “liberada” y repartida. Los soviéticos entraron en Corea por el norte a través de Manchuria, EEUU promovió (1948) la separación del Sur en otro estado porque no tenía otra forma de evitar perder toda la península. Pero la Revolución China en 1949 cambia radicalmente las cosas. Se termina desencadenando la guerra de 1950-1953, con intervención de China y EEUU. Ahí se congela la actual división (3)

Corea del Sur, la parte más exteriorizada con mayor infraestructura mercantil y dominio yanqui pasa a ser un país plenamente capitalista. La mano de obra barata y el estado burocrático autoritario que disciplina a la clase obrera pero también a la burguesía, permite el aflorar de un “tigre” capitalista que CASI rompe la dependencia imperial y CASI llega al “primer mundo”.

Corea del Norte nunca fue capitalista, aunque tuvo formas de mercantilismo intersticial, y explotación burocrática extrema y concentrada de la fuerza de trabajo. La sociedad sigue siendo estamentaria aunque ahora son los “leales”, “vacilantes” y “enemigos”; estos estamentos implican derechos y condiciones económicas diferentes, y son hereditarios aunque otorgadas o quitados por decisiones políticas (como en una sociedad feudal). Es un “comunismo dinástico”, Kim Il Sung sigue siendo el “presidente eterno”, su hijo y su nieto heredan el cargo de “dirigentes”, aunque nadie puede creer que este “gordito gilún” gobierne algo, es pantalla de la burocracia estatal

NUNCA HUBO NINGUNA REVOLUCIÓN EN COREA DEL NORTE. Lo que hubo fue una continuidad del despotismo nacional estatal burocrático, que una vez más como otras se libera de vasallaje extranjero aplastante y, adaptándose, como otras veces a la nueva situación y a un nuevo protectorado, combina su naturaleza previa pre-capitalista con lo que toma del estatismo burocrático pos-capitalista de sus protectores.

Es el país MÁS MILITARIZADO DEL MUNDO.

Si, como se ha dicho en esta polémica, “país socialista” es algo tan contradictorio como “feudo capitalista” (y eso lo dejamos para contestarlo en otra nota, porque tenemos bastante para decir), entonces Corea del Norte, país desgajado totalmente del mercado capitalista mundial, autárquico, congelado, de escaso desarrollo de las fuerzas productivas, no puede ser capitalista.

El capitalismo completó recién a mediados del S XX su expansión planetaria incorporando zonas rezagadas como Afganistán. La “guerra fría” y a guerra caliente de Corea del Norte, que EEUU perdió, le impidieron llegar a incorporar a Corea, más aislada todavía.

Por supuesto, no queremos el capitalismo en Corea del Norte. Mucho más claramente aun que en tiempos de Marx es válido su razonamiento de que los resabios pre-capitalistas en un mundo globalizado no tienen por qué pasar por el capitalismo para llegar a la sociedad sin clases, si el proletariado de países adelantados abre el camino.

Tampoco defendemos la continuidad del despotismo burocrático estatal en Corea del Norte. Es necesaria una revolución popular anti-burocrática, que no es una “revolución democrática” en el sentido burgués, y que debe inscribirse a su modo en la revolución socialista mundial.

Veamos el tema del antiimperialismo y el programa nuclear.

Corea del Norte es solidaria con todas las causas antiimperialistas, es uno de los 32 países que no reconoce al Estado de Israel, vende armas a Hamas y ha sido acusada de ayudar en la construcción de túneles en Gaza (ya que tiene experiencia en la materia cuando su guerra). Tiene una política internacional de ayuda humanitaria activa generosa y no discriminatoria, si bien su actitud general es aislacionista y pragmática. Busca acuerdos bilaterales de conveniencia con países muy diversos, pero nunca con regímenes fascistas.

Mi opinión sobre el programa nuclear de Corea del Norte es que es una medida defensiva desesperada dada su enorme desventaja estratégica. Aunque seamos contrarios al uso nuclear tanto militar como energético, no puede haber ninguna base legítima para objetarlo porque los países que le niegan ese derecho tienen sus propios programas nucleares mucho más peligrosos para el mundo. Su política no está guiada por los principios, pero de hecho ha sido forzada a mantenerla. Puede ser calificado de oportunista su reclamo de contrapartidas en ayuda energética y económica a cambio de detener su programa nuclear, acordado en Pekín en 2007, no es la actitud de principios de Cuba en la crisis de los misiles, pero de hecho el acuerdo fue saboteado por Corea del Sur, no hubo ningún cambio y Corea del Norte nunca recibió esos beneficios, de modo que mantuvo su programa.

El antiimperialismo de Corea del Norte no es lo que entenderíamos como internacionalismo proletario, pero un frente antiimperialista tiene precisamente ese sentido, un frente con otros diferentes a nosotros.

Lo que he dado acá es una opinión personal y sin duda discutible sobre un tema complejo. Nos quedan pendientes otros temas complejos. Para eso están las discusiones.

Notas:

(1) “Al director de Otiechéstvennie Zapiski”, https://www.marxists.org/espanol/m-e/cartas/m1877.htm

(2) Los imperios hidráulicos como el de Mesopotamia surgen por la necesidad de grandes obras de infraestructura necesarias para la producción, que obligan a una estructura centralizada. Ha sido estudiado por autores como Karl Wittfogel que lo llama “despotismo hidráulico”. La película “El vengador del futuro”, con Arnold Schwarzenegger, ocurre en Marte. El recurso escaso aquí es el aire, y hay una autoridad despótica que domina a la sociedad a través del control de suministro de aire, del mismo modo de la historia real con el agua. Lo interesante es que el taximetrista y guía de Schwarzenegger es un pequeño empresario capitalista (y también un informante de la policía). El despotismo hidráulico no es incompatible con un pequeño capitalismo intersticial subordinado, saca provecho de él. Hay muchos ejemplos en la historia. Para autores como André Glucksman (ex-PC francés, ex-maoísta, luego sionista y pro-yanqui) la URSS es un caso de “despotismo asiático” porque Rusia nunca tuvo una modernización de tipo europeo La cocinera y el devorador de hombres, reflexiones sobre el Estado, el marxismo y los campos de concentración»). Sin embargo, Rusia fue modernizada en sentido europeo y capitalista por la línea que arranca en Pedro el Grande a fines del Siglo XVII y sigue durante casi 200 años. La servidumbre feudal de los campesinos fue abolida en 1861, la situación de los campesinos no mejoró pero pasaron a explotados en una forma más moderna.

(3) Primero fue una guerra entre las dos Coreas en que el Norte arrasó, capturando incluso Seúl. Estados Unidos lanzó una contraofensiva e hizo retroceder a los norcoreanos, pero McArthur cometió el error de traspasar la frontera con China, y forzó la entrada de ésta en guerra. La guerra la ganaron los chinos, el comportamiento de la URSS fue vergonzoso. Se hicieron los ofendidos para faltar al Consejo de Seguridad y así no vetar la resolución de intervención de la ONU, que “autorizó” a EEUU y una “coalición” de 15 países. Pero aun con gran sacrificio de fuerzas los chinos los hicieron retroceder, contando con una mínima ayuda aérea de la URSS, que además presionaba para mantener la separación de los dos países. De no ser por eso, probablemente los yanquis hubiesen sido expulsados de toda la península.