Envíopostaporteñ@ 1345

Discusión entre marxianos

https://www.marxists.org/espanol/m-e/1870s/gotha/gothai.htm

Ese es el vínculo a la Crítica al Programa de Gotha, de Marx. Este texto ha sido tomado como referencia en la actual discusión sobre Cuba. En base a él William Yohai sostiene que al menos antes del colapso de la URSS y el llamado período especial hubo socialismo en Cuba; sobre si también es así en la actualidad no está seguro.

Voy a dar mi punto de vista sobre esto

Ese texto ha cargado sobre sus espaldas la responsabilidad de ser allí donde Marx dice algo sobre cómo sería una sociedad comunista y el tránsito a ella desde la sociedad capitalista. En realidad se trata de unos pocos párrafos de esa nota. Los ponemos al final.

Primero intentaré resumir los conceptos contenidos allí que me parecen claves y plantear algunas cuestiones generales, antes de entrar en Cuba

1.    A lo que nosotros llamamos (mal) "socialismo", Marx lo llama "primera fase del comunismo", o sea: una sociedad de transición que rompe con el capitalismo y se encamina a una sociedad sin clases. Conserva durante un tiempo muchos aspectos del capitalismo de los que no es posible desprenderse de golpe  (En mi opinión ese cambio de denominación facilita a veces la desfiguración del concepto. Es al menos llamativo que Marx use precisamente la expresión “socialismo vulgar” o simplemente “socialismo” para referirse a las ideas que critica sobre esa sociedad de transición)

2.    En ese período de transformación impera una forma específica de poder político que Marx llama "dictadura del proletariado", pero no explica mucho sobre eso

3.    En cambio tiene explicaciones muy valiosas sobre la base económica que hace posible dejar atrás la herencia del capitalismo y desarrollar gradualmente la sociedad comunista. Lo que me llama la atención es que esas explicaciones vayan totalmente en contra de lo que se entiende en general por “socialismo”

a.    Marx traza la diferencia entre el capitalismo y esa nueva sociedad en transición en las relaciones de producción, y dentro de ellas pone su acento en la división social del trabajo. En cambio, la visión “vulgar” del socialismo se refiere siempre a las formas de la propiedad

b.    Lo que se suele llamar “socialismo real” se diferencia del capitalismo en el modo de distribución, pero mantiene la misma división social del trabajo. Marx señala que el “socialismo vulgar” es la doctrina que piensa al modo de distribución como algo “independiente”, mientras que él en cambio sostiene que la transformación social es a partir de las condiciones materiales de la producción y la forma de división del trabajo, eso hace cambiar la forma de distribución. Un factor crucial es el desarrollo cultural de la sociedad, porque la división social del trabajo no es un hecho caprichoso. ¡Todo al revés!

Ahora bien, estos planteos de Marx tienen un extra texto, algunos supuestos que, unos se encuentran dispersos en otros textos de Marx y Engels, y otros se pueden deducir claramente. Señalemos dos

1.    La revolución comunista esperada empezaría en los países capitalistas centrales, donde se han desarrollado más las fuerzas productivas. Marx y Engels esperaban que la revolución comenzase al menos en la mayoría de esos países en forma más o menos próxima en el tiempo

2.    Ese proceso de transición sería una época relativamente breve en términos históricos. De otra manera no se entendería que Marx eligiese esa expresión: “dictadura del proletariado

Sobre estos puntos es obvio que Marx estaba equivocado

a) Las revoluciones anticapitalistas de masas no empezaron en el centro sino en la periferia del sistema. La primera, en Rusia, fue vista a principio como una situación excepcional (“el eslabón más débil”). En realidad era al revés, fue la relativamente más próxima al centro de las que se desencadenaron en forma independiente (o sea, no por arrastre de ésta)

b) Quienes protagonizaban estas luchas se encontraron, por lo tanto, con un panorama bien distinto al que suponía la teoría. Una de las ideas absurdas que se propusieron fue buscar la forma de acomodar la realidad a eso que estaba planteado en la teoría. Inventar para los países periféricos una revolución que no fuese “socialista” sino una “revolución nacional, democrática y antiimperialista”, que los condujese a la condición de países capitalistas de tipo central, y entonces sí aplicar la receta. Ya nos ocupamos de ese esquema

c) Otro planteo es que, cuando el país que hace una revolución no tiene aún las condiciones supuestas para el socialismo, pasa por una “sociedad de transición al socialismo”. Esa la teoría elaborada por León Trotsky en “La revolución traicionada” y otros escritos

Su idea rectora parte de un concepto básico del marxismo: una época histórica de transformación social se abre cuando el desarrollo de las fuerzas productivas hace necesario un cambio en las relaciones de producción. Pero Rusia tenía un desarrollo insuficiente (mucho más atrás de los países capitalistas centrales en ese tiempo) como para llevar adelante, asegurar y sostener una transformación tan profunda como la requerida. Esa es la contradicción fundamental que encuentra Trotsky en el dilema histórico de la revolución rusa y la URSS.

En forma muy breve pero clara, la idea está planteada en este fragmento de Marx, del Prólogo a la Contribución a la crítica de la economía política, un texto al que hicimos referencia en una nota anterior (un fragmento que suele ser olvidado, porque no dice algo que nos guste).

Ninguna formación social desaparece antes de que se desarrollen todas las fuerzas productivas que caben dentro de ella, y jamás aparecen nuevas y más elevadas relaciones de producción antes de que las condiciones materiales para su existencia hayan madurado dentro de la propia sociedad antigua”.

Si los compañeros repasan atentamente la Crítica al programa de Gotha, verán que Marx da por hecho que la cosa está planteada al revés, las fuerzas productivas ya han alcanzado el grado de desarrollo suficiente y las nuevas relaciones sociales de producción pueden aparecer y desplegarse. Nunca se le ocurrió otra cosa.

Como creo que allí está señalada una de las claves de las contradicciones que rigen toda nuestra época, no me parece que tenga sentido despachar eso a la ligera. Quiero volver sobre este tema en notas futuras

d) También merece un trato más detenido lo de “dictadura del proletariado”. Marx propone esa idea dentro del contexto teórico de una revolución obrera en sociedades donde esa clase es mayoritaria y políticamente madura y ejerce su hegemonía social en forma directa y espontánea a través del movimiento de masas, también su concepto de partido político proletario en ese punto histórico es coherente con esto. Las revoluciones históricas ocurren en contextos muy diferentes. Y es obvio que las formas políticas serían diferentes. Así, el esquema de “dictadura del proletariado” sirvió para escudar las mayores aberraciones

De modo que en esta nota, y en referencia a Cuba, voy a discutir solamente un punto. Lo demás prefiero tratarlo luego con más detenimiento

¿Podemos HOY calificar a Cuba de “socialista”?

Vamos a plantear esta pregunta en ese contexto de definición que hemos dado a este término, como equivalente a “primera fase del comunismo” y transición hacia la sociedad comunista entendida como sociedad colectivista sin clases y sin relaciones mercantiles

Una sociedad de transición hacia eso, necesariamente ha de ser una sociedad que vive este proceso:

·         Disminuyen las desigualdades sociales

·         Aumenta el control colectivo de los productores directos sobre la producción

·         Retroceden las relaciones de mercado

Si el proceso real va en sentido contrario a ese en esos terrenos principales (como ocurre hoy en Cuba), eso no puede ser socialismo

A partir de todo lo informado y analizado sobre la situación actual en Cuba y el proceso en marcha (entre ellos los textos de Rolando Astarita) doy por probado que el curso actual es en ese sentido contrario al desarrollo del socialismo

Para llegar a esta conclusión, parto de la premisa que tomo, precisamente, de ese texto de Marx, Crítica al programa de Gotha

Socialismo” (si así mal llamamos a la “primera fase de la sociedad comunista” en términos de Marx) no quiere decir un determinado tipo de sociedad estable, sea la que sea, sino por el contrario, una sociedad definida en términos de proceso, por aquello a lo que apunta, una sociedad que supera al capitalismo, que lo destruye, y no que lo reconstruye

Por supuesto, esto no agota el tema para nada. No puede decirse que se viva en Cuba un proceso de restauración capitalista similar al ocurrido en otros “países socialistas”. Pero que las cosas ocurran en forma diferente y a un ritmo diferente no excluye que en definitiva no sea éste un proceso anti-socialista

En el avance podemos tener desviaciones obligadas, caminos forzados, e incluso retrocesos parciales, porque la historia no es lineal. Pero ya tenemos demasiada evidencia como para concluir que lo que ocurre hoy en Cuba desborda ese intento optimista de ver las cosas así. Es el colapso (aunque sea un colapso en parte contenido) de un intento fracasado de revolución socialista. (Para quedarme, y me quedo, con la mejor descripción posible de las cosas)

Cómo se llegó a esto, por qué, si puede haber una reversión de este retroceso y en qué condiciones, todos esos son temas abiertos, que podemos ir tratando en otras notas. No hay más remedio que hacerlo así.

¿Fue la revolución cubana una revolución socialista? ¿Qué pasó? Mi idea es caracterizar a revolución cubana como una revolución de intención socialista (por más que a Ricardo no le guste ese término), pero también una revolución frustrada en esa intención

Eso no implica desconocer los avances logrados por la revolución cubana, todo lo contrario, pero eso es otro tema. Una revolución socialista NO ES la consecución de logros parciales por importantes que sean, si no se logra una ruptura definitiva con el capitalismo

A ver si nos entendemos: Lo que estoy haciendo es una constatación. NO ES UN JUICIO DE VALOR

Digo esto porque en este punto es usual, y es correcto al menos en su sentido último, hacer referencia al acoso imperialista, el aislamiento de Cuba, al impase de la revolución mundial y al contexto internacional desfavorable

Digo esto porque muchas veces estos límites objetivos de la realidad se traen a santo de “¿y qué otra cosa podían hacer los cubanos?”

Desde mi punto de vista, eso REFUERZA la idea que estoy sosteniendo

Si lo que queremos hacer es una constatación más allá del juicio de valor, entonces una cosa es reconocer la situación, y otra muy distinta es encontrar culpables o encontrar inocentes. ¿Estoy culpabilizando a Fidel, Raúl o Mengueche? No estoy planteando la cosa en esos términos

¿Qué alternativas hay hoy? ¿Qué quiere decir hoy en concreto “revolución mundial”, más allá de frases?

Habrá que ir por partes. Trataremos. Aquí solo quise responder a la pregunta que William no responde por no sentirse capaz de hacerlo. Si nos atenemos a las ideas de Marx en Crítica el programa de Gotha, hoy en Cuba no hay socialismo

Este es el texto de Marx:

"En el seno de una sociedad colectivista, basada en la propiedad común de los medios de producción, los productores no cambian sus productos; el trabajo invertido en los productos no se presenta aquí, tampoco, como valor de estos productos, como una cualidad material, poseída por ellos, pues aquí, por oposición a lo que sucede en la sociedad capitalista, los trabajos individuales no forman ya parte integrante del trabajo común mediante un rodeo, sino directamente. La expresión "el fruto del trabajo", ya hoy recusable por su ambigüedad, pierde así todo sentido

"De lo que aquí se trata no es de una sociedad comunista que se ha desarrollado sobre su propia base, sino, al contrario, de una que acaba de salir precisamente de la sociedad capitalista y que, por tanto, presenta todavía en todos sus aspectos, en el económico, en el moral y en el intelectual, el sello de la vieja sociedad de cuya entraña procede. Congruentemente con esto, en ella el productor individual obtiene de la sociedad -- después de hechas las obligadas deducciones -- exactamente lo que ha dado. Lo que el productor ha dado a la sociedad es su cuota individual de trabajo. Así, por ejemplo, la jornada social de trabajo se compone de la suma de las horas de trabajo individual; el tiempo individual de trabajo de cada productor por separado es la parte de la jornada social de trabajo que él aporta, su participación en ella. La sociedad le entrega un bono consignando que ha rendido tal o cual cantidad de trabajo (después de descontar lo que ha trabajado para el fondo común), y con este bono saca de los depósitos sociales de medios de consumo la parte equivalente a la cantidad de trabajo que rindió. La misma cantidad de trabajo que ha dado a la sociedad bajo una forma, la recibe de esta bajo otra distinta.

"Aquí reina, evidentemente, el mismo principio que regula el intercambio de mercancías, por cuanto éste es intercambio de equivalentes. Han variado la forma y el contenido, porque bajo las nuevas condiciones nadie puede dar sino su trabajo, y porque, por otra parte, ahora nada puede pasar a ser propiedad del individuo, fuera de los medios individuales de consumo. Pero, en lo que se refiere a la distribución de estos entre los distintos productores, rige el mismo principio que en el intercambio de mercancías equivalentes: se cambia una cantidad de trabajo, bajo una forma, por otra cantidad igual de trabajo, bajo otra forma distinta

"Por eso, el derecho igual sigue siendo aquí, en principio, el derecho burgués, aunque ahora el principio y la práctica ya no se tiran de los pelos, mientras que en el régimen de intercambio de mercancías, el intercambio de equivalentes no se da más que como término medio, y no en los casos individuales

"A pesar de este progreso, este derecho igual sigue llevando implícita una limitación burguesa. El derecho de los productores es proporcional al trabajo que han rendido; la igualdad, aquí, consiste en que se mide por el mismo rasero: por el trabajo.

"Pero unos individuos son superiores, física e intelectualmente a otros y rinden, pues, en el mismo tiempo, más trabajo, o pueden trabajar más tiempo; y el trabajo, para servir de medida, tiene que determinarse en cuanto a duración o intensidad; de otro modo, deja de ser una medida. Este derecho igual es un derecho desigual para trabajo desigual. No reconoce ninguna distinción de clase, porque aquí cada individuo no es más que un trabajador como los demás; pero reconoce, tácitamente, como otros tantos privilegios naturales, las desiguales aptitudes individuales, y, por consiguiente, la desigual capacidad de rendimiento. En el fondo es, por tanto, como todo derecho, el derecho de la desigualdad. El derecho sólo puede consistir, por naturaleza, en la aplicación de una medida igual; pero los individuos desiguales (y no serían distintos individuos si no fuesen desiguales) sólo pueden medirse por la misma medida siempre y cuando que se les coloque bajo un mismo punto de vista y se les mire solamente en un aspecto determinado ; por ejemplo, en el caso dado, sólo en cuanto obreros, y no se vea en ellos ninguna otra cosa, es decir, se prescinda de todo lo demás. Prosigamos: un obrero está casado y otro no; uno tiene más hijos que otro, etc., etc. A igual trabajo y, por consiguiente, a igual participación en el fondo social de consumo, uno obtiene de hecho más que otro, uno es más rico que otro, etc. Para evitar todos estos inconvenientes, el derecho no tendría que ser igual, sino desigual.

"Pero estos defectos son inevitables en la primera fase de la sociedad comunista, tal y como brota de la sociedad capitalista después de un largo y doloroso alumbramiento. El derecho no puede ser nunca superior a la estructura económica ni al desarrollo cultural de la sociedad por ella condicionado.

"En una fase superior de la sociedad comunista, cuando haya desaparecido la subordinación esclavizadora de los individuos a la división del trabajo, y con ella, el contraste entre el trabajo intelectual y el trabajo manual; cuando el trabajo no sea solamente un medio de vida, sino la primera necesidad vital; cuando, con el desarrollo de los individuos en todos sus aspectos, crezcan también las fuerzas productivas y corran a chorro lleno los manantiales de la riqueza colectiva, sólo entonces podrá rebasarse totalmente el estrecho horizonte del derecho burgués y la sociedad podrá escribir en sus banderas: ¡De cada cual, según sus capacidades; a cada cual según sus necesidades!
...
"La distribución de los medios de consumo es, en todo momento, un corolario de la distribución de las propias condiciones de producción. Y ésta es una característica del modo mismo de producción. Por ejemplo, el modo capitalista de producción descansa en el hecho de que las condiciones materiales de producción les son adjudicadas a los que no trabajan bajo la forma de propiedad del capital y propiedad del suelo, mientras la masa sólo es propietaria de la condición personal de producción, la fuerza de trabajo. Distribuidos de este modo los elementos de producción, la actual distribución de los medios de consumo es una consecuencia natural. Si las condiciones materiales de producción fuesen propiedad colectiva de los propios obreros, esto determinaría, por sí solo, una distribución de los medios de consumo distinta de la actual. El socialismo vulgar (y por intermedio suyo, una parte de la democracia) ha aprendido de los economistas burgueses a considerar y tratar la distribución como algo independiente del modo de producción, y, por tanto, a exponer el socialismo como una doctrina que gira principalmente en torno a la distribución

...
"Naturalmente, la clase obrera, para poder luchar, tiene que organizarse como clase en su propio país, ya que éste es la palestra inmediata de su lucha. En este sentido, su lucha de clases es nacional, no por su contenido, sino, como dice el Manifiesto Comunista, "por su forma". Pero "el marco del Estado nacional de hoy", por ejemplo, del imperio alemán, se halla a su vez, económicamente, "dentro del marco" del mercado mundial, y políticamente, "dentro del marco" de un sistema de Estados

...
"Entre la sociedad capitalista y la sociedad comunista media el período de la transformación revolucionaria de la primera en la segunda. A este período corresponde también un período político de transición, cuyo Estado no puede ser otro que la dictadura revolucionaria del proletariado"