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Grecia: los próximos cuatro meses

Michael Roberts • Revista SinPermiso 28/02/15

¿Qué pasará con las finanzas y la economía públicas de Grecia en los próximos cuatro meses, mientras el gobierno liderado por Syriza negocia las condiciones fiscales y económicas con el Eurogrupo a cambio de fondos de rescate de la Troika en el marco del programa existente, que ahora se ha ampliado hasta finales de junio?

En virtud del acuerdo provisional con el Eurogrupo, el gobierno griego no recibirá ninguno de los fondos pendientes por valor de € 7.200 millones todavía disponibles (€ 1.900 millones de beneficios del BCE en 2014 por los intereses de los bonos del gobierno griego en su poder, que se comprometió a transferir al anterior gobierno griego; € 1.800 millones del EFSF del Eurogrupo y € 3.500 millones del FMI) hasta que al Eurogrupo le gusten sus planes fiscales

Y eso podría durar hasta fines de abril. Como el ministro de Finanzas alemán Schaueble ha dejado claro: Grecia no consigue condiciones más suaves, sólo más tiempo "Sólo cuando vemos que han cumplido se les dará el dinero.. Ni un solo euro antes", dijo

Pero entre este fin de semana y fines de abril, el gobierno griego debería pagar los créditos y préstamos a corto plazo que vencen al FMI. Grecia tiene que pagar préstamos del FMI de unos € 2 mil millones en abril y también tiene que redimir deudas a corto plazo de € 4.400 millones y de € 2.400 en marzo y abril, respectivamente

¿De dónde saldrá el dinero si la Troika no desembolsa lo que prometió hasta que no llegue a un acuerdo sobre las "condiciones" con el Gobierno griego? Bueno, antes de la victoria electoral de Syriza, el gobierno tenía un superávit anualizado antes de pagar los intereses de la deuda de alrededor de € 1.900 millones. Y había acumulado algunas reservas en efectivo de alrededor de € 2.000 millones. Así que todo encaja, ¿o no?

Bueno, no. Desde las elecciones, los contribuyentes han dejado de pagar impuestos, en especial los ricos y las empresas privadas. Los ingresos tributarios se han derrumbado y fueron un 20% inferiores a lo previsto. El gobierno en realidad tuvo un déficit en enero. El superávit primario alcanzado en 2014 ya se ha reducido a la mitad. El dinero disponible para pagar los próximos vencimientos de la deuda está desapareciendo

Los € 6.800 millones de bonos a corto plazo del gobierno podrían ser pagadas mediante la emisión de nuevos bonos que serían comprados por los bancos griegos (que obtienen con ello buenos beneficios). Sin embargo, el BCE señala que el gobierno griego ya está en su límite de € 15.000 millones en bonos del Tesoro emitidos - este es, por cierto, un límite establecido por el BCE. El BCE no quiere que el gobierno griego financie su gasto a través de los bancos griegos, en caso de que el gobierno no pueda pagar más adelante

Así que cada vez será más difícil financiar las cuentas públicas en los próximos dos meses, a menos que el FMI aplace el pago de los intereses de su deuda para ayudar un poco, lo que no es muy probable. Como el ministro de Finanzas, Yanis Varoufakis lo resumió a Radio Alfa: "Definitivamente vamos a tener problemas con los pagos de la deuda al FMI ahora y al BCE en julio"

Así que incluso antes de llegar a un acuerdo con el Eurogrupo sobre qué medidas de austeridad se supone que debe aplicar el nuevo gobierno griego para cumplir los objetivos fiscales, la posibilidad de impago es real.

La prórroga de cuatro meses del actual programa de la Troika ha sido presentado por el primer ministro Tsipras y por Varoufakis como lo mejor que se podía conseguir para evitar el corte de fondos del BCE a los bancos griegos, que hubiera producido una fuga de depósitos en los bancos y el colapso financiero. Tsipras y Varoufakis han argumentado ante sus diputados y seguidores de Syriza que han conseguido un buen acuerdo, en el sentido de que pueden negociar con el Eurogrupo sobre los términos y las medidas que se aplicarán en los próximos cuatro meses. En otras palabras, tienen “margen de maniobra” o "espacio fiscal "

Pero como podemos ver por las últimas cifras de ingresos y gastos del gobierno, incluso si el Eurogrupo acuerda un objetivo de superávit primario inferior al 3% del PIB, como querían en el antiguo programa, puede que no haya ningún excedente para gastar si no se recaudan los ingresos fiscales.

Sí, el gobierno tiene como objetivo centrarse en conseguir los impuestos atrasados, obteniéndolos de los oligarcas; y la mejora de la recaudación de impuestos en general. El gobierno afirma que puede llegar a recaudar hasta € 7.000 millones con sus medidas. Pero será necesario (y debe convencer a la Troika también) porque quiere evitar nuevos recortes de las pensiones, que estaban previstos en el programa existente (aunque se ha echado atrás en lo referente al aumento de las pensiones y el salario mínimo o al crecimiento del empleo en el sector público - o por lo menos la masa salarial)

Syriza aparentemente ha acordado no aumentar los ingresos o impuestos a las empresas y, sin embargo es ahí precisamente donde podría aplicar una reforma fiscal más progresiva. En cambio, Varoufakis parece dispuesto a cumplir con la vieja exigencia del FMI de que la rebaja de los tipos del IVA para las islas del mar Egeo deben desaparecer. El IVA es el más regresivo de todos los impuestos.

En cuanto a la privatización, lo que no se suele tener en cuenta es que los ingresos de la privatización se iban a utilizar para pagar la factura de la deuda y no para reforzar los ingresos y el superávit primario. La dirección de Syriza ha acordado permitir que continúen las privatizaciones iniciadas. Así que Cosco, la compañía naviera estatal china, y Maersk de Dinamarca, los principales candidatos de los licitadores preseleccionados para una participación de dos tercios en la Autoridad Portuaria de El Pireo, se saldrán con la suya. Y un consorcio liderado por el aeropuerto de Fráncfort es el licitante preferido para una concesión de ¡40 años! para operar los aeropuertos regionales de Grecia

En mi opinión no se debe descartar invitar a la inversión extranjera para mejorar activos estatales importantes. Después de todo, eso es lo que el gobierno chino hace todo el tiempo. Pero mantienen una participación mayoritaria y el control de los proyectos. Grecia podría hacer lo mismo. En cambio, las empresas extranjeras controlarán sectores clave de la economía griega en los próximos cuatro meses. Al menos, Panagiotis Lafazanis, el ministro de energía, al parecer frenará la venta de la red eléctrica y de parte de la compañía eléctrica estatal

Las negociaciones sobre los detalles de la prórroga de cuatro meses serán tortuosas y es una oportunidad para que el gobierno de Syriza pueda hacer campaña abiertamente en Europa contra las medidas de austeridad que el Eurogrupo quiere imponer y también da tiempo a Syriza para movilizar al pueblo griego para la batalla siguiente

Como dijo Tsipras (equivocadamente), "ganamos (en realidad ha perdido) la primera batalla, pero la guerra continúa". Hay que acabar con la austeridad. Desde 2009, los sucesivos gobiernos griegos, bajo la dirección de la Troika, han llevado a cabo grandes recortes en el gasto público por valor de 30% del PIB. La masa salarial del sector público se ha reducido en un 29%, y ahora el gobierno ha acordado no aumentarla. Las prestaciones sociales se han reducido un 27% y, de nuevo, el gobierno se ha comprometido a no aumentarlas

Las finanzas públicas griegas en la actualidad no permiten ningún margen fiscal, incluso si el Eurogrupo acuerda un objetivo fiscal más bajo. Los ingresos tributarios deben permitir hacer frente a los próximos pagos de la deuda y hacer frente a la crisis humanitaria, fomentar el empleo y aumentar los salarios. ¿Se puede hacer?

¿Y qué pasará después de los cuatro meses? El gobierno y el pueblo griegos deben rechazar cualquier programa adicional de la Troika y sus condiciones (suponiendo que se ofrezca). Deben actuar unilateralmente para controlar la economía

Eso significa hacerse cargo de los bancos y las grandes empresas, la introducción de un plan de inversión y crecimiento que movilice a la gente en su apoyo y ejecución. Si eso enfrenta al gobierno griego a los otros gobiernos de la eurozona y el BCE y amenazan con cortar los fondos y expulsar a Grecia de la zona euro, que así sea

Pero el gobierno tiene cuatro meses para hacer campaña en Grecia y en Europa a favor de una alternativa al modelo económico neoliberal y sus políticas

Michael Roberts es un reconocido economista marxista británico, que ha trabajado 30 años en la City londinense como analista económico y publica el blog The Next Recession

 

Syriza y los acreedores: un nuevo lenguaje en Europa

Alejandro Nadal Revista SinPermiso 28/02/15

En su Arte de la guerra, Sun Tzu aconseja “permanecer atento al peligro y al caos mientras no tengan todavía forma”. Es precisamente lo que tenía que hacer el nuevo gobierno en Atenas al abordar la primera ronda de negociaciones con los poderes establecidos de Europa, y en especial con los ministros de finanzas del eurogrupo.

Atentos al peligro antes de que tome forma, dice el clásico texto. Pero con el enemigo apuntando una pistola a la cabeza, es difícil pensar que el peligro todavía no llega. Y Syriza se encontró en una situación análoga. Era claro que lo urgente era generar un nuevo lenguaje.

El gobierno del primer ministro Alexis Tsipras tomó posesión apenas hace un mes. En las negociaciones para extender el acuerdo con la troika sólo estaba previsto o prolongar el acuerdo con las condiciones de austeridad que ya están plasmadas en el memorándum de entendimiento o rechazarlo. Esta última opción implicaría, como se sabe, precipitar una crisis bancaria que desembocaría en la salida desordenada del euro a un terrible costo. El diktat punitivo de los halcones de la austeridad es sencillo: obedecer o salirse.

Los acreedores calcularon que Syriza no estaba preparado para llevar a cabo una salida ordenada del euro. Ese cálculo es acertado. Syriza no tiene la intención de salir del euro por varias razones, pero quizás la más importante es que no fue elegido para abandonar la moneda común europea. Por eso se equivocan quienes afirman que Syriza llegó débil a las negociaciones por haber desechado de entrada la amenaza de abandonar el euro. Parece que Tsipras y sus amigos piensan, por el momento, que esa medida iría más allá de su mandato electoral.

Tsipras y Varoufakis han sido claros sobre este tema. Pero si esta primera experiencia de negociación no abre nuevos espacios a la política fiscal o no proporciona la flexibilidad que necesita Syriza, el debate interno sobre la forma de realizar una transición monetaria comenzará a considerar la salida del euro como una opción realista.

En la coyuntura actual, el proyecto de recuperar el pleno dominio de la política monetaria y cambiarla es muy importante y nadie lo ha olvidado en Atenas. Pero convertirlo en un objetivo político explícito que quizás habría que llevar a un referéndum, por ejemplo, es algo distinto. Planear esa transición, establecer las bases para concretarla (imprimir y acuñar el circulante de alto poder que debería entrar en circulación) y establecer los tiempos y secuencia para realizar la conversión de manera ordenada con el público, eso es algo que lleva tiempo. En un contexto de guerra económica, dicha planeación es equivalente a mostrar al enemigo todas las cartas. Y el enemigo no va a cooperar con Atenas si se llega a escoger esa opción, el Grexit. No hay que perder eso de vista, los acreedores que quieren someter a los pueblos de Europa harán todo lo que puedan para que abandonar el euro conlleve un costo terrible para Grecia.

Entonces, ¿cuál era el objetivo de los negociadores griegos en esta primera escaramuza?

Syriza fue elegido para salir de la austeridad y llevar a cabo las reformas que de verdad necesita la economía en Grecia para bienestar del pueblo. La lista completa de propuestas que Atenas presentó a la Unión Europea y al eurogrupo incluye algunas de estas reformas y aplaza otras. Las más importantes tienen que ver con el nivel del superávit fiscal, el esquema de privatizaciones y la mal llamada reforma laboral. Parece claro que la meta de superávit fiscal ha quedado clavada en el 1.5 por ciento. Esto sigue siendo dañino, sobre todo en el contexto de una crisis deflacionaria. Pero ya no se hace referencia a la meta de 4.5 por ciento que destacaba un aire punitivo o de vendetta en el memorando. ¿Un pequeño logro o claudicación de Syriza en esta primera ronda?

El compromiso para generar un superávit primario de 4.5 por ciento en 2016 fue adquirido por el gobierno anterior. Pero nadie, ni Bruselas, ni el FMI, ni los halcones del eurogrupo, llegó a creer que era un objetivo alcanzable. Esto dice mucho sobre la duplicidad de los poderes establecidos. Como señala Frances Coppola (www.pieria.co.uk), la gran diferencia entre la posición de Syriza y la del eurogrupo se reduce a unas cuantas palabras: prolongar el “programa actual” versus llegar a un “nuevo acuerdo”. El “programa actual” es un desastre, pero en lugar de reconocerlo, el eurogrupo y los halcones de la austeridad intentaron por todos los medios que el nuevo gobierno en Atenas aceptara continuarlo. En ese terreno fundamental, fracasaron

Las negociaciones en el futuro cercano tendrán que especificar los contornos del “nuevo arreglo”. Claro, este tipo de acuerdos conlleva el peligro de permitir errores de cálculo, algo que puede desembocar en conflictos más intensos. Pero también abre espacios para que un nuevo lenguaje permita una deliberación constructiva, con resultados más favorables para el futuro de los pueblos de Europa, atentos todos mientras el caos todavía no adquiere forma

Alejandro Nadal es miembro del Consejo Editorial de Sinpermiso