TERGIVERSACIONES Y DEFORMACIONES: SE CONFUNDE LA REVOLUCIÓN CON LA CONTRARREVOLUCIÓN
Dadas algunos tergiversaciones muy groseras, en referencia a lo que he venido desarrollando, que hacen demasiado complejo seguir las discusiones, aclaro aquí algunas cosas imprescindibles. Sobre todo porque se lleva la polémica a un nivel ideológico e intelectual, se sube a las nubes y se confunde lo más práctico y vital: la revolución con la contrarrevolución.
¡Y hasta se me hace decir que yo le daría prioridad a la idea sobre el desarrollo de la revolución! ¡Como si la ideología no fuese más que la pura idea del espíritu santo!
Ya Pannekoek mostraba que el materialismo, que no ve en la idea más que idealismo y cree en la materia como una idea superior lejos de ser una superación del empiriocriticismo es en el fondo una vuelta al materialismo burgués más chato. Ver su obra decisiva contra el oportunismo: “Lenin filósofo” (existió versión española, publicada en Chile en los años cuarenta, antes que en el resto de lenguas europeas, exceptuando el alemán en el que el texto fue escrito, claro está)
No puedo, ni quiero seguir el ritmo que mis contrincantes imponen y ni de lejos respondo a las cosas que estos dicen (¡sobre todo Moyano que escribe toneladas!), pero cuando se me hace decir exactamente lo opuesto de lo que digo, y cuando se confunde la revolución con la contrarrevolución, me siento en la obligación de dejar el orden que tenía previsto en las contribuciones para aclarar lo más grosero en tergiversaciones.
Detengámonos un poco en el contenido mismo en lo más grosero de esas tergiversaciones:.
“Ricardo que sólo ve en la revolución rusa una contrarrevolución capitalista”…, Este autor (Gorter) ve dos revoluciones en la revolución rusa, una revolución proletaria (que Ricardo no ve) y una "revolución democrático-capitalista" que Ricardo dice que es una contrarrevolución”
Como puede constatarse todo esto es absolutamente falso.¡Cómo que no veo la revolución proletaria!? ¡Si que la veo! Por eso sostengo que se terminó en la contrarrevolución bolchevique que eso fue lo que liquidó la revolución proletaria. Moyano confunde la revolución con la contrarrevolución.
Más clarito todavía: confunde la contrarrevolución que fue nacional, política, bolchevique, estatista….con el extraordinario proceso revolucionario internacional de lucha por la revolución que era social (y no exclusivamente política) internacional (y antinacional) y de contraposición total con el capital y el Estado en Rusia.
En Rusia hubo sin duda, las dos cosas: un proceso de lucha contra el capital y el Estado creciente y de desarrollo cualitativo, hasta (1917/1921) su liquidación contrarrevolucionaria por el Estado ruso desde que los bolcheviques impusieron su política.
¡Nunca dije que en Rusia no había revolución!
¡Si habrá habido lucha revolucionaria! Lo que afirmo, POR EL CONTRARIO, es que: la revolución social contra el capital fue liquidada por que el poder político bolchevique que logró hacer lo que los otros poderes políticos burgueses (el zarismo, los sucesivos gobiernos provisorios) no habían logrado: parar la revolución social imponiendo por el terror y la ideología la necesidad de paz imperialista y del desarrollo de la economía capitalista.
En concreto y contra todo tipo de deformaciones trato de resumir aquí lo más claramente posible la contraposición: revolución y contrarrevolución, aunque esta exposición tan separada a la que me obliga la confusión reinante, es evidentemente esquemática (o dicho de otra forma el esquema resulta indispensable)…Es la deformación ideológica e intelectual de la polémica lo que me fuerza a ser lo más concreto, simple y básico que puedo.
REVOLUCIÓN: Sí, fue proletaria y revolucionaria la LUCHA general y abierta contra el capital mundial que se iniciara en México, Rusia, Alemania, Argentina, Hungría, Ucrania..,. Desde principios del siglo XX (lo que a su vez es un salto de calidad mundial con respecto a las larguísimas y cruentas luchas anteriores contra el capitalismo mundial) Ese proceso no era social democrático sino profundamente revolucionario. Su punto de partida es la lucha contra la explotación y la opresión y se dio como objetivo (el mismo que se había definido 50 años antes) la destrucción del capital y el Estado. Fue proletaria toda la lucha revolucionaria en el siglo XIX (en donde los militantes no hablaban de etapas, ni tampoco de tareas democráticas) contra el zarismo y la explotación. Constituye parte importantísima de la lucha revolucionaria las grandes huelgas y manifestaciones en los campos y ciudades y la secular acción directa contra los opresores; también lo fueron la constitución de soviets y luego la lucha por “todo el poder a los soviets” que hicieron posible el derrocamiento del zarismo y de los sucesivos gobiernos demócratas provisorios incluido el de Kerensky. Es fundamental no perder de vista que esa lucha en Rusia era parte de lucha internacional contra la guerra y la paz capitalistas.
CONTRARREVOLUCIÓN: En cambio es capitalista y contrarrevolucionaria la política de los Estados imperialistas, las conversaciones de paz entre ellos, la represión y por supuesto la política socialdemócrata de oponer la paz a la guerra imperialista. En fin es contrarrevolucionaria toda la política socialdemócrata de transformar la lucha social y antiestatal del proletariado en lucha por las tareas democráticas burguesas. El triunfo de esta opción es la que luego permitirá en Rusia el desarrollo del capitalismo en base al trabajo forzado y los campos de concentración. No entender que fue la tasa de ganancia del capital y la tasa de explotación que ejerció la dictadura social para hacer trabajar a millones de seres humanos en condiciones de esclavitud, para producir el “extraordinario milagro económico de la URSS” es no entender el papel histórico central de la socialdemocracia y el leninismo. El terrorismo de Estado ruso que la revolución social había debilitado, volvió a imponerse y a generalizarse desde fines de 1917 principios de 1918 gracias al poder político bolchevique y la política de Lenin, Trotsky, Stalin, Kamenev, Zinoviev…
En esa misma línea de la contrarrevolución general no hay que olvidar que se situaba también la política imperialista de todos los otros Estados y particularmente la política imperialista del Estado alemán. En el mismo momento que la socialdemocracia empieza a tener peso internacional los imperialismos occidentales, con toda razón lo consideran como parte de la relación de fuerza de los Estados. Nada más normal entonces que el Estado alemán en el mismo momento que Lenin desde el exilio hace propaganda por la derrota de su propio país, vislumbre el papel de los socialdemócratas rusos (mencheviques y bolcheviques) como aliados objetivos por el efecto derrotista que provoca su acción. Todas las negociaciones y acuerdos de fuerzas en ese sentido forman parte de la contrarrevolución social objetiva.
Sin dudas son también contrarrevolucionarias las relaciones mismas entre esas fuerzas imperialistas y los socialdemócratas rusos que llevarán a favorecer los acuerdos entre los mismos y el ascenso bolchevique: financiamiento de la prensa, tren blindado con garantía de extraterritorialidad (¡exigida por Lenin!), acuerdo de paz de Brest Listovsk, acuerdo de Rapallo etc. Ese desarrollo de la contrarrevolución es el que llevará a la consolidación de los bolcheviques como Gobierno nacional y la negociación de estos como representantes del imperio Ruso zarista con el imperio alemán, contra la revolución mundial del proletariado. Desde ese momento la represión contra las luchas del proletariado internacional en toda Europa del Este es una represión conjunta del Imperio ruso, con el imperio alemán.
Pero entonces se dirá ¿el “derrotismo revolucionario” que si, era la posición más avanzada de la revolución social internacional e internacionalista siempre puede ser utilizado por el enemigo imperialista como decían los centristas y la derecha de la socialdemocracia contra el derrotismo? La respuesta es NO, incluso aunque lo intenten, porque lo que la lucha por la derrota de “su propia” burguesía y de “su propio” Estado es la derrota de todo el capitalismo por la revolución social y quedaba garantizada por la otra parte indispensable de la consigna esencial contra la guerra imperialista: “contra toda paz imperialista, contra la paz nacional, contra la paz separada con uno u otro imperialismo”. En todo eso la socialdemocracia rusa fue oscilante e inconsecuente y los bolcheviques traicionaron al derrotismo revolucionario desde el principio, al buscar acuerdos con uno (y todos) las potencias imperialistas. Desde las oscilaciones de la socialdemocracia rusa en las conferencias internacionales (Kiental, Zimerwald…adonde los leninistas estaban en posiciones centristas), a las primeras negociaciones para garantizar que el tren blindado, en el que los jefes socialdemócratas entraron en Rusia fuera extraterritorial, hasta Brest Listovsk, Rapallo y más tarde los pactos con Hitler. Esto sin entrar a detallar aquí todos los esfuerzos diplomáticos que se hicieron desde 1917 de parte de Lenin y Trotsky para buscar alianzas con Francia, Inglaterra, USA…) A nivel interno la política de continuidad imperialista de los bolcheviques con respecto al zarismo se afirmó contrarrevolucionariamente: manteniendo parte del aparato del terrorismo zarista (cárceles, lugares de interrogatorio y tortura, calabozos así como hombres: informantes y milicos altos, reclutamiento obligatorio, militarización de los sindicatos) así como del ejército: desde el primer día una parte de los bolcheviques en el Estado va imponiendo la línea de reconstitución del ejército profesional con la disciplina zarista y el mantenimiento de oficiales zaristas.
Es decir que así como desde siglos existe un lucha proletaria en Rusia (internacional e internacionalista) contra el capital y el Estado que llega a su explosión en los años 1917/18; existe, desde siempre una línea Estatal, socialdemócrata contra la revolución que en estos años asume un papel decisivo. Los socialdemócratas rusos, desde el principio forman parte de un proceso de negación de la revolución social (es decir literalmente de contrarrevolución)aunque en varios períodos hayan adoptado formalmente aspectos programáticos o participado en acciones inmediatas de la revolución.
Un ejemplo claro de ese oportunismo objetivo de los bolcheviques es el haber adoptado puntos importantes, pero en forma solo coyuntural, como la crítica de Lenin al Estado (“El estado y la Revolución” obra plagiada de Arnould, de Marx, de Bakunin..) así como las famosas “tesis de abril” que son un plagio del programa de los maximalistas socialistas revolucionarios o la aprobación a regañadientes de la conspiración revolucionaria y la insurrección que siempre habían detestado (1) ¿Cómo juzgar hoy esos relámpagos “anarquistas” de Lenin (fue acusado de anarquista por sus pares socialdemócratas nacionales e internacionales) con los que nunca fue coherente, más que como una siempre maniobra de oportunidad?
LAS TERGIVERSACIONES NO SON DE MALA FE SINO POR LA POTENCIA MATERIAL DEL MARCO IDEOLÓGICO LENINISTA
La verdad que a uno lo calientan bastante esas tergiversaciones y lo llevan a pensar que no pueden ser tan pelotudos para confundir lo totalmente opuesto (¡la revolución con la contrarrevolución!) y que lo hacen para falsificar deliberadamente. Sin embargo luego de analizar un poco el fondo de la cuestión uno se da cuenta que no es tan así: no hay ninguna razón para achacarle a tal o cual contrincante la voluntad de falsificación.
Eso sería no comprender la fuerza material del leninismo, del marxismo leninismo como religión de Estado fundada bajo Stalin. Sería como seguir buscando explicaciones “materiales” ante quien se hace matar por dios, sin comprender que la idea de dios encierra de tal manera al islámico o al fanático de la inquisición hasta ser capaz de cometer absolutamente cualquier atrocidad o de inmolarse en nombre de esa idea de dios. Efectivamente el leninista que cree que el partido bolchevique hizo todo por la “revolución socialista”, sin actuar de “mala fe” se encuentra encerrado en una burbuja ideológica estatista tan potente que piensa que la toma del Estado es “la revolución”.
Por más absurda y sin fundamento que sea una idea, cuando la misma se constituye en estructura coherente y prisión ideológica dominante de millones de personas tiene más barrotes reales que las peores cárceles del planeta. Frente a la misma, de nada sirve, seguir repitiendo como tantos “materialistas” y ateos que dios es sólo una idea absurda. El ejército de dios igual le pasará por encima por más absurda que la idea sea, como nos siguen pasando por arriba los millones de fanáticos religiosos y creyentes en el Estado marxista leninista. Moyano puede seguir repitiendo que la idea no determina la materia sin darse cuenta hasta qué punto los barrotes de la celda leninista tienen mucha composición de acero dogmático y que no tienen nada de ideas puras como piensa el materialismo vulgar.
El leninismo juzga todo en función del principio del Estado; y la toma del Estado es para él mismo, el principio de la “revolución”.
¡Pensar que Marx y Engels comprendieron que era absurdo escribir “los principios del comunismo” (titulo del primer borrador de Engels), porque, decían, el “comunismo no parte de principios” y luego de idas y venidas prefirieron en 1847 escribir un “Manifiesto” de su partido y se rieron, de aquellos cristianos que siempre “partían de los principios”. ¡Nuestro movimiento no parte de principios, dicen que decían, sino de intereses contrapuestos!. En contraposición con todo ello la primera pieza del Estalinismo como religión de Estado fue precisamente: “Los principios del Leninismo” que se asienta a su vez en otro conjunto de principios del “marxismo” leído por los intereses del Estado ruso: asimilación del proletariado al obrero industrial, apología del trabajo (identificación del socialismo no con la desaparición del trabajo sino con su generalización), progresismo (tareas democrático burguesas, apología de la necesidad del capitalismo, el taylorismo y la industrialización), identificación del “modo de producción capitalista” con las relaciones inmediatas de producción de mercancías, etc. El cuerpo teórico del marxismo leninismo no puede ser minimizado: cambiaron, desde esa fecha y durante décadas, absolutamente todos los conceptos del socialismo revolucionario, incluida toda la obra de Marx y el concepto mismo de capital
¡No se podía hacer de otra forma para transformar la lucha secular y proletaria contra el trabajo en lucha por el trabajo; la revuelta social para abolir el trabajo asalariado en economía política para hacer trabajar a los obreros!. No por nada que con Lenin en vida se acuñaron un conjunto de frases dogmáticas que repetían como los esclavos de “1984”: “la esclavitud es la libertad”.
Todos los dogmas del leninismofijan como “socialismo” en el horizonte, a lo que en realidad es el progreso del capital y el progreso de la “productividad” del capital: (que cito de memoria y muy aproximadamente aquí) “el socialismo es el poder de los soviets más la electrificación de la campaña”, “aprender de la escuela del capitalismo alemán”, el socialismo de Estado es el capitalismo de Estado más el poder bolchevique”, “el capitalismo sería un enorme progreso para la Rusia de los Soviets”, “seguir el ejemplo de Stakjanov”… En síntesis la revolución “socialista” del marxismo leninismo es justamente el capital “adornado” “marxista leninistamente” y así como (vimos en la última contribución) el leninismo llega a presentar el freno a la insurrección proletaria como “táctica genial del Líder Máximo”. Al que por décadas mamó material estalino trotskista como Broué le parece una blasfemia decir que el partido bolchevique no era un partido realmente proletario. Y más todavía que su toma del poder del Estado no fue la revolución sino la contrarrevolución. De ahí en adelante la historia no interesa más, no se juzgan hechos, sino que se repiten dogmas.
Aunque la más mínima investigación histórica hoy, deje en evidencia que desde la toma del poder bolchevique, que parte de la paz separada con el imperialismo, se paraliza totalmente el proceso social revolucionario y se impone el terrorismo de Estado (2) se repetirá que “no había más remedio”, “se debe al atraso de Rusia” o “el aislamiento de la revolución no hacía posible otra solución”. El credo religioso justifica todo en función de esas sentencias que en el fondo excluyen la realidad social e histórica: la revolución rusa no estaba aislada, sino que se seguía extendiendo a nivel mundial y la aisló la política imperialista de los bolcheviques al arreglarse con otras potencias imperialistas. No podía producir otro efecto que quienes que se suponía que luchaban contra la guerra y la paz imperialista y por la revolución social declaren que la misma ya estaba hecha a nivel nacional (¡creación de la ideología del Estado obrero nacional en un solo país!, que precederá a la del socialismo en un solo país) se pusieran a dividir territorio con los que eran enemigos y no contentos con ello reprimieran abiertamente a todas las fuerzas revolucionarias en conjunto con los imperialistas alemanes.
En resumen es muy grosero y hasta increíble confundir la revolución con la contrarrevolución, por eso uno tiende a pensar que no puede ser y que hay un acto voluntario en toda la distorsión. Pero la potencia de ese horizonte ideológico y dogmático que es el marxismo leninismo hace efectivamente explicable esa confusión: existen un conjunto de razones que los llevan a confundir la revolución con la contrarrevolución (que separamos solo para exponerlas más claramente).
1) Primero, porque ellos creen sinceramente en la versión oficial escrita por el marxismo leninismo (es decir el estalinismo) de la historia de la “revolución rusa” que identifica la misma con la toma del poder del Estado por los bolcheviques, quien la niega no reconoce “la revolución” en Rusia. Es decir no se parte del contenido de esa “revolución”. Es tal el fetichismo de la forma Estado, que ni se dice gran cosa de lo que harán los bolcheviques con esa “toma del poder”, ni se juzga a partir de lo que hace ese Estado, sino de la toma de poder en si como si fuese sinónimo de revolución.
2) Segundo porque la confusión de lo opuesto está en la naturaleza de la cosa misma: efectivamente en una misma época la revolución y la contrarrevolución se desarrollan y se contraponen y actúan en un mismo momento histórico. Hasta que una triunfa, las fuerzas contrapuestas existen y se desarrollan simultáneamente: eso es lo que pasó en Rusia, en México, en España En todas ellas lo que se propagandeó luego como “revolución” es lo contrario: la institucionalización de la revolución (PRI México), el control del Estado por parte de una fracción socialdemócrata, es decir lo que fue en la práctica el fin de la revolución, el triunfo de la contrarrevolución. O dicho todavía más claramente: la contrarrevolución debió actuar como revolución, a lo gatopardista, para cumplir cabalmente su papel.
Tal vez todavía sea más simple y claro, si formulamos lo mismo desde el poder y el Estado: el Estado no controlaba más nada todo se hacía pedazos por la fuerza de la revolución social, por eso el Estado debió tomar impulso desde la calle, desde la revolución para volver a imponer su poder y liquidar la revolución.
3) Tercero porque lo formal no coincide con lo histórico, el partido real del proletariado revolucionario, no coincide con el partido formal y es imposible explicar el proceso basándose en tal o cual fuerza pues al interior de un mismo partido se contraponen las fuerzas decisivas. Sin dudas que en los bolcheviques convergerán también fuerzas revolucionarias del proletariado que empujarán a derrocar al Gobierno Provisorio de Kerensky contradiciendo todo lo que los bolcheviques habían hecho hasta entonces, pero eso mismo les permitirá actuar mejor como fuerza aparentemente revolucionaria contra la revolución. La consolidación inmediata posterior del bolchevismo como partido en el poder es la restauración de todos los opositores al proceso revolucionario (con Kamenev y Zinoviev a la cabeza) y la liquidación progresiva de las minorías revolucionarias que se habían “bolchevizado” actuando insurreccionalmente junto a los revolucionarios: cito un solo ejemplo de bolcheviques decididos y reprimido poco después: el grupo obrero comunista de Miasnikov. Además la esencia de la cosa para la socialdemocracia: es precisamente transformar la energía de la revolución en fuerza de conservación….
4) Cuarto, porque la esencia de la socialdemocracia y del leninismo en particular es confundir permanentemente la revolución política con la revolución social, cuando la revolución política justamente tiene por objetivo liquidar la revolución social: lo que no logró el zarismo ni el gobierno de Kerensky lo logrará el gobierno bolchevique.
En síntesis lo que resulta tan difícil de entender y expresar es justamente esa transformación de la revolución en contrarrevolución. Es en plena revolución que actúa el gatopardismo, o si se quierees adentro de la revolución, que se impondrá la contrarrevolución.
No parece desacertada este esfuerzo de René Berthier un investigador contemporáneo, con buena información actualizada de expresar así la dialéctica de la revolución/contrarrevolución:
La revolución de octubre fue un golpe de Estado en la revolución, organizado por un pequeño grupo de hombres decididos cuyo éxito fue posible solo debido a la descomposición de todas las fuerzas políticas existentes, la disolución de la sociedad civil y la táctica de un puñado de dirigentes que han sabido esconder (o retirar de circulación) el programa efectivo de su partido para nadar en la ola de las reivindicaciones populares. La historia de le la revolución luego de octubre será la historia de las tentativas frenéticas del partido bolchevique para mantenerse en el poder y conservar su monopolio exclusivo. Es la lucha de un aparato que se constituye muy rápidamente en órgano de terror contra la totalidad de la sociedad civil. El golpe de Estado de octubre efectuado el día antes del congreso pan ruso de los soviets que tomaría el poder es el Termidor de la revolución rusa: el basculamiento (o el punto de inflexión) de la revolución rusa en contrarrevolución comienza el 25 de octubre (7 de noviembre) de 1917
(Traducido como puedo del libro: Octobre 1917 : Le Thermidor de la Révolution russe- R)
Claro que también esa confusión existe porque en vez de partir de los hechos históricos, se parte de la ideología socialdemócrata así como de la historia contada e interpretada por la socialdemocracia: Así como vimos Moyano en cuanto a Rusia no parte de la lucha histórica de más de 100 años contra el poder del capital y el Estado zarista por parte del socialismo revolucionario, sino de lo que dicen los socialdemócratas (desde Broué a Lenin).
Es todo ese cuadro ideológico que hace tan “normal” que quienes creen que esa (la toma del poder por los bolcheviques) es “la revolución” acusen a quienes sostengan que es lo contrario, que “desconocen la revolución”. Para ellos, la revolución es estatal o no es nada, para los partidarios de la revolución social al contrario la revolución es antiestatal o no es nada: si desde el primer momento no comienza la destrucción del Estado y de la política misma, como actividad separada de control de seres humanos, que caracteriza la sociedad opresiva, no es revolución social.Marx insiste bastante en que desde que comienza la revolución social el socialismo va rechazando y superando la política, pero como se sabe, el marxismo leninismo ha inventado un Marx político y maniobrero (¡desde su nacimiento ese Marx es un Leninito!), y no ha retenido ni una sola página de la crítica de Marx al Estado.
Desde el punto de vista Estatal, por el contrario, quien no ve en el control estatal de los bolcheviques “la revolución”, está negando la revolución en Rusia. Por eso Moyano tiene la original idea de decir que “Ricardo niega la revolución en Rusia”!
Sin embargo la cosa es al revés: la revolución social es fundamentalmente anti estatal y anti nacional. Lo que hicieron los bolcheviques fue precisamente el encausar la energía revolucionaria y en base a sus acuerdos con las potencias imperialistas transformarla en una cuestión de desarrollo nacional del capital. La consolidación del poder bolchevique no cuestiona el capital y la guerra imperialista. Bien por el contrario, la consolidación del poder bolchevique funciona desde el primer momento como continuidad con el zarismo: es en nombre del Estado ruso y sus acuerdos que Lenin envía telegramas de buenas relaciones a todas las potencias imperialistas, las llama a la paz (¡necesariamente paz imperialista!). Desde ese momento, a los acuerdos con Hitler, el Estado ruso dirigido por los bolcheviques fue el mayor freno y el mayor poder CONTRA LA REVOLUCIÓN INTERNACIONAL E INTERNACIONALISTA DEL PROLETARIADO
(1) Afirmar esto de la línea general de la dirección socialdemócrata bolchevique y leninista no contradice en absoluto la existencia de grupos proletarios consecuentes encuadrados en ese partido. Al contrario, sino los bolcheviques no hubiesen sido tan potentes como contrarrevolucionarios. Pero en general esos grupos rompieron desde que se impuso la política de paz imperialista y desarrollo del capital como el grupo obrero de Miasnikov, los “entreradios” del barrio Vibord, los marinos de Kronstadt y grupos minoritarios bolcheviques y mencheviques internacionalistas, en muchas ciudades y “países” de la Gran Rusia ya operaban con el socialismo revolucionario y los anarquistas comunistas (esto fue mucho más común que en Petrogrado y Moscú)
(2) Las excepciones que confirman la regla serán regiones como Ucrania pero ahí el proletariado se levanta no solo contra el imperio alemán, el nacionalismo Ucraniano, sino también contra los bolcheviques. En particular contra las paces concluidas por el bolchevismo y contra la represión dirigida por Trotsky