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Entretiempo en el Donbass. ¿Qué sigue?

Jon Hellevig, Russia Insider, 13 de abril 2015

Reflexionando sobre mi visita en Donetsk la semana pasada, lo que más me impactó es la ausencia total de Rusia, en todos los aspectos. Obviamente no hay señales de armamento ruso, o tropas; pero no sólo eso, Rusia no participa en la reconstrucción de Donetsk de ninguna manera. Ni siquiera se ha puesto a aliviar el bloqueo económico impuesto por los ucranianos, lo que se podría hacer mediante el reconocimiento de los documentos aduaneros emitidos por las autoridades de Donetsk. La única presencia rusa es la ayuda humanitaria intermitente por convoyes de camiones blancos .

La impresión que se tiene es que Rusia está plenamente comprometida a hacer todo por su lado para garantizar la aplicación de los acuerdos de Minsk, a cualquier precio, y el uso de su influencia en las milicias populares para hacerlas cumplir también.

Una vez más, Rusia ha elegido el enfoque legalista mediante la adhesión a los acuerdos. Muchos están desconcertados por este enfoque, a sabiendas de que a la otra parte, es decir, Occidente y su gobierno títere en Kiev, eso nada le importa. Ciertamente Rusia debe saber que no puede impresionar a Occidente en modo alguno con tanto respeto por los acuerdos. Haga lo que haga, continuamente se le acusa de incumplimiento de los acuerdos e incursiones en Ucrania.

Me parece que Rusia está motivada por otras preocupaciones que la predecible reacción occidental. En primer lugar, parece estar interesada en ver realmente qué se puede conseguir a través de Minsk, y en segundo lugar exponer su caso su caso a la comunidad mundial más amplia y no sólo Occidente, o sea los reales amigos de Rusia: China, los otros países BRICS, los muchos países de Asia, América del Sur y África, a los que quiere convencer que Rusia quiere la paz.

Cabe señalar, sin embargo, que los acuerdos de Minsk en realidad no imponen ninguna obligación a Rusia; sólo abstenerse de acciones que se podían ver como que alimenten el separatismo. La clave para la implementación del plan de paz está del lado de Kiev. Se impone el cese de las hostilidades militares y la retirada de las armas pesadas tanto por Kiev como los gobiernos rebeldes. Las tropas de Donetsk y Lugansk por su parte han implementado estas condiciones, pero los militares de Kiev mantiene ataques en el frente y fuertes bombardeos a Donetsk. Experimenté esto de primera mano visitando el distrito cerca del aeropuerto con un grupo de periodistas el jueves pasado. Hubo un constante ruido de fondo de ataques de artillería.

Aparte de la retirada militar, todas las obligaciones caen de lleno y exclusivamente sobre Kiev, que debe hacer reformas constitucionales para otorgar autonomía a Donetsk y Lugansk y aprobar otros actos jurídicos como se indica en el protocolo de Minsk. Hasta el momento, Kiev está en flagrante violación de estas obligaciones, y no parece haber ninguna voluntad positiva de cumplir con ellas. La fecha límite para aprobar las reformas de acuerdo con los procedimientos constitucionales de Ucrania está a punto de cerrar.

El juego está en espera. Las autoridades de Rusia y el Donbass autoridades esperan sentados que venzan todos los plazos de Minsk. ¿Cuál de las partes interesadas quiere que fallen los acuerdos de alto el fuego? Si el alto el fuego de falla, como es probable que así sea, las repúblicas de Donetsk y Lugansk se darán a continuación los pasos finales hacia la independencia, y Rusia quedará legalmente libre de apoyarlas.

Por parte de Europa, se acumulan las oscuras nubes de la guerra. El sistema de seguridad se ha deteriorado considerablemente, sobre todo en la evolución a cada lado del Mar Báltico. Esto podría empujar a que Rusia a que reconsidere su papel en el Donbass. Los gobiernos de Polonia, Lituania y Estonia están pidiendo más tropas de la OTAN en sus áreas bajo la cobertura de temores histéricos de una invasión rusa inminente. En el otro lado de la costa del Báltico, los medios finlandeses han ido a toda marcha batiendo la histeria de guerra, proporcionando la cobertura al gobierno en sus esfuerzos para invitar a las tropas de la OTAN a Finlandia. En gran secreto y en aparente violación de la constitución, Finlandia firmó con la OTAN en setiembre 2014 una así llamado Acuerdo de Apoyo de Nación Anfitriona, que en la práctica es la alianza de Finlandia con la OTAN.

Al mismo tiempo, Suecia también renunció a su neutralidad formal con la firma de un acuerdo similar con la OTAN. El acuerdo detalla directamente que el objetivo del acuerdo es la creación de los procedimientos para el establecimiento de bases de la OTAN en Finlandia con el fin de apoyar la acumulación militar de la OTAN. El liderazgo político de Finlandia, del Presidente Niinisto al Primer Ministro Stubb y el ministro de Defensa Haglund, han gradualmente intensificado durante el año su retórica agresiva y declaraciones provocadoras contra Rusia. Hace un par de días Haglund firmó un artículo conjunto con otros cuatro ministros escandinavos de defensa en un diario sueco abogando por la necesidad de los países nórdicos de intensificar los esfuerzos comunes de defensa contra la "agresión rusa".

Sólo la opinión pública, que se opone vehementemente a la adhesión a la OTAN, ha evitado hasta ahora que la élite finlandesa solicitase la adhesión directa, pero no hay duda de que es sólo una cuestión de tiempo antes de que se invente la excusa necesaria para anular la oposición pública después de que el país de celebre las elecciones parlamentarias del 19 de abril y de hecho el propósito de estas constantes provocaciones de los dirigentes políticos de Finlandia y la prensa es precisamente inflamar la situación a fin de producir el casus belli para ir a la adhesión plena a la OTAN.

No parece haber vuelta atrás. Como resultado los 1.340 kilómetros de la frontera de Finlandia son ahora la frontera a más larga entre Rusia y la OTAN, y de nuevo representa una amenaza militar directa en San Petersburgo y la ruta para llegar a Moscú.

Está claro que el Occidente ha comenzado su final contra Rusia, y Rusia deberá responder en algún momento. En tanto más tropas se necesiten en el Norte, no veo cómo podría Rusia dejar que Donbass caiga.