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Pedro Güiraldes le responde a Verbitsky

19/05/2015 Por plazademayo.com

El hijo del Comodoro Güiraldes, desmiente las aseveraciones de Horacio Verbitsky, publicadas en Página/12.

Luego de la denuncia que reveló la relación contractual entre Horacio Verbitsky y la Fuerza Aérea desde 1979 hasta 1982, el periodista intentó desmentir la información en una nota publicada en el matutino oficialista. Entre otras cuestiones, afirma que la denuncia de Pedro Güiraldes, está motivada por su rol “en el impulso de los juicios por crímenes” durante la dictadura. Güiraldes realizó su descargo y Plazademayo.com lo reproduce a continuación.

El párrafo de HV que destaco y desmiento:

“Su fuente es Pedro, uno de los hijos de Güiraldes, quien no ha ocultado que su motivación es mi rol en el impulso a los juicios por crímenes de lesa humanidad. Hasta uno de sus hermanos, Juan, lo ha refutado. Me imagino que debe ser doloroso para la familia que Pedro presente a su padre como un cuadro de la dictadura, cosa que nunca fue, y que incluso impute a esa relación la visita de los reyes de España a la estancia la Santa María, en San Antonio de Areco, pasando por alto que Güiraldes era el presidente de la Confederación Gaucha, que organizaba esos homenajes a personalidades extranjeras.”

HV miente cuando afirma que me motiva su rol como impulsor de los juicios por crímenes de lesa humanidad. Todo lo contrario, me parece muy justo que todos los responsables de los imprescriptibles crímenes de lesa humanidad, desde fines de la década de 1960 hasta entrada la década de 1980, sean juzgados en debido proceso, incluyendo los cometidos por los jefes y líderes sobrevivientes de las organizaciones de terroristas, como HV. No estoy de acuerdo en cambio en que se juzgue a aquellos que no tenían poder de mando, sino que eran militantes y recibían órdenes.

HV también miente cuando lee antojadizamente e interpreta dichos de uno de mis hermanos, quien no me refutó, todo lo contrario, coincidió conmigo. Se trata del breve párrafo en el que Hernán López Echagüe lo menciona en su libro “El Perro. Horacio Verbitsky, un animal político”. Grupo Zeta. Editorial Vegara. Publicado en marzo 2015.

En su página 124: “….., hermano de Pedro, también por teléfono dirá: ‘A mí no me consta que Verbitsky haya colaborado con la escritura de los discursos de Agosti. En ese sentido discrepo con mi hermano Pedro. A Verbitsky lo recuerdo de muy chiquito, cuando él venía con su padre a los asados que mi papá hacía en la casa de Olivos'”. Lo que no dice en el libro HLE, es que fue ése hermano mío quien le dio mi celular diciéndole que el que conocía y sabía del tema era yo. Al momento de las entrevistas con HLE, ni a mi hermano ni a mí nos constaba lo de los discursos. Ya he manifestado muchas veces qué fue lo que mi padre me dijo a mí – y este año me enteré que también a Susana Viau-, y que era mi palabra contra la de HV.

Ahora sí nos consta, a todos, aparecieron los manuscritos y se hicieron las pericias que lo prueban.

HV también se equivoca cuando dice que debe resultar doloroso para la familia Güiraldes-Holmberg el activo rol y apoyo de nuestro padre en el Proceso de Reorganización Nacional. Mi padre no era un “cuadro” de la última dictadura militar. Que deje esos términos para montoneros y militantes. Mi padre era un militar de carrera, que se mantuvo fiel a sus convicciones y juramentos militares, de los que estuvo orgulloso hasta su muerte, lo que no le impidió tener una clara posición en contra de la represión ilegal y que hiciera todo lo que estuvo a su alcance para salvar a quienes, cercanos a él, fueron o podrían haber sido víctimas del terrorismo de estado, en lo que algunas veces tuvo éxito y en otras fracasó.

Es mentira también que mi padre recibió como Presidente de la Confederación Gaucha Argentina en su estancia de Areco a los Reyes de España, en noviembre de 1978. La idea de la CFA surgió a fines de 1980 y su fundación se concretó a principios de 1981.

Atentamente;

Ing. Pedro José Güiraldes.

 

Carta Abierta al CELS

19/05/2015 Por Gabriel Levinas (@GabyLevinas)

Carta Abierta al Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), en respuesta al comunicado de ayer.

Sras./Sres. del Centro de Estudios Legales y Sociales,

De mi mayor consideración.

Ayer, en respuesta a una nota firmada por el periodista Sergio Serrichio y por mí en el portal www.plazademayo.com, que tuvo eco en el programa radial de Jorge Lanata y en diversos medios de la Argentina y del exterior, el CELS emitió un comunicado y una serie de tuits pretendiendo desmentir que un texto manuscrito de 1979 para un discurso del Brigadier Omar Graffigna fuera del presidente de la Institución, Horacio Verbitsky.

La desmentida se basó en la sola difusión de otro manuscrito del año 1985, elegido por Verbitsky, es decir, la persona señalada -que es quien personalmente debería responder y a quien se le había dado la oportunidad de hacerlo.

En ningún momento, el CELS, con “L” de “Legal”, institución que desde 1979 y por muchos años hizo honor no sólo al valor de los Derechos Humanos sino también al rigor de los procedimientos con que los defiende, se comunicó con los autores de la nota para saber sobre la abundante documentación que obra en nuestro poder y que dio basamento a la referida nota, la existencia del manuscrito, correspondencia, la recopilación de otros de autoría “indubitada” de Verbitsky y la realización, en base a ellos, de dos peritajes caligráficos que arribaron a una misma conclusión: la grafía y el puño escritor corresponden a Verbitsky.

Además de desechar sin ningún cuidado técnico o legal la prueba pericial (y sin contar con los escritos originales ni el tiempo para hacerlo) el CELS ignoró numerosos e importantes datos de contexto, tales como el lugar y la fecha de elaboración del manuscrito, la estrecha relación de Verbitsky con el fallecido Comodoro Juan José Güiraldes, quien en esos años elaboraba los discursos de los comandantes en Jefe de la Fuerza Aérea, y, por su intermedio, con el Instituto Argentino de Historia Aeronáutica Jorge Newbery, “alter ego” del Comando en Jefe de la Fuerza Aérea, que financiaba sus actividades y asignó expresamente un subsidio para sufragar un trabajo encargado a Verbitsky, y otros que prueban la continuidad y estrechez de la relación de Güiraldes con los más altos jefes militares del llamado “Proceso de Reorganización Nacional”.

El CELS hizo algo más grave aún: dijo que, entre otras “mentiras” sobre Verbitsky, los autores pretendían “deslegitimar, a través de su figura, el trabajo que desde 1979 realiza el CELS en la búsqueda de Memoria, Verdad y Justicia por los crímenes cometidos por el terrorismo de Estado”. Esto es, Verbitsky se arropó en el CELS para responder a un señalamiento sobre su conducta personal, y el CELS lo consintió.

Trabajé personalmente con Augusto Conte, uno de los fundadores del CELS, para que, como verdadero y legítimo abanderado de los Derechos Humanos, fuera electo diputado nacional en 1983, en el retorno de la democracia. Antes aún, a fines de los 70s, participé en reuniones e iniciativas con quienes se animaban entonces a dar la cara por la defensa de los DD.HH., atropellados por una dictadura asesina y opresiva.

En esos años, recuerdo, evitaba caminar por las cuadras cercanas a Paraguay 727, dirección en la que trabajaba Verbitsky, porque era un área plagada de potenciales represores: enfrente de donde circulaba a diario y sin temores el hoy presidente del CELS estaba el Círculo de la Fuerza Aérea y, muy cerca, el Círculo Naval, y el Círculo de Oficiales del Ejército.

Era de esperar que Verbitsky negara la autoría de aquellos manuscritos. Lo contrario equivaldría a su oprobio e invalidación moral como pretendido Fiscal de la Nación. Es triste que el CELS, nacido en 1979, cuando su hoy presidente colaboraba con la dictadura, haya decidido apañar esa pretensión invocando su lema “Memoria, Verdad y Justicia”.

Gabriel Levinas