Rolando Astarita
Desde hace varios meses se está desarrollando en el Frente de Izquierda y de los Trabajadores, una fuerte polémica entre el Partido Obrero e Izquierda Socialista, por un lado, y el Partido de los Trabajadores Socialistas, por el otro. Según entiendo, el debate arrancó por diferencias en torno a la conformación de las candidaturas, y derivó en una discusión acerca de la naturaleza y rol del Frente. El PO sostiene que el FIT es un “Frente Único”, y el PTS lo define como un “campo en disputa”, con el argumento de que el “frente único” sólo es válido “para la lucha de clases”. Un argumento que no parece muy sólido. ¿Por qué no considerar que la participación en las elecciones sea una instancia más de la lucha contra el capital, llevada esta vez en el terreno de la propaganda y la agitación?
De todas maneras, el objetivo de esta breve nota no es meterme en una cuestión que, en última instancia, afecta a las organizaciones integrantes del FIT, y a la militancia que adhiere a su programa y política. Pero sí quiero discutir un argumento de Gabriel Solano, en “De nuevo, acerca del fraccionalismo y del Frente Único”, que puede leerse en el sitio web del PO (http://www.po.org.ar/prensaObrera/online/politicas/de-nuevo-acerca-del-faccionalismo-y-del-frente-unico). Lo hago a partir de que he votado al FIT en las últimas elecciones, he llamado a votarlo y voy a votarlo de nuevo este año, a pesar de no estar de acuerdo con su programa. Mi argumento siempre ha sido: a pesar de las diferencias, considero que el FIT representa una alternativa contra los partidos defensores del sistema capitalista. En este punto, una precisión: incluyo entre los partidos “defensores del sistema capitalista” a los partidos Socialista y Comunista de Argentina.
Volviendo a la nota de Solano, sostiene que el FIT es un “Frente Único” que se opone a la conciliación de clases, de la misma manera que lo habría sido un frente entre la socialdemocracia y el PC, en la Francia de los años 1930. Lo cual se opone por el vértice a la razón por la que llamo a votar al FIT. Más concretamente: si mantengo mi voto al FIT es porque pienso que el argumento de Solano es equivocado. Es que en los 1930 un frente “puro” del PC y del PS hubiera sido un frente de colaboración de clases, y enemigo del socialismo, de la misma manera que lo era cualquier Frente Popular usual (coaliciones entre PC, PS y alguna organización liberal- burguesa pequeña). Por aquellos años la socialdemocracia estaba alineada con la defensa del sistema capitalista, y el stalinismo ahogaba en sangre a lo que quedaba de la revolución de Octubre. Esto era así a pesar de que la base social de estos partidos era obrera, y a pesar de que en sus direcciones hubiera obreros
Más en general, la idea de que un partido de base social obrera y programa y estrategia burguesa pueda encarnar algo parecido a la independencia de clase, es equivocada. En muchos países hubo gobiernos “obreros” –por ejemplo, el laborismo británico, australiano, el PT de Brasil - o “socialistas” –en varios países europeos- que fueron más o menos funcionales al capital, como sucede con cualquier otro gobierno capitalista “normal”. Para ponerlo con un caso concreto: ¿qué diferencia sustancial, esto es, en lo que atañe a la política de clase, hubo entre el gobierno de Cardoso y los de Lula y Rousseff del PT? La respuesta es que ninguna. El hecho de que Lula provenga de la clase obrera, no cambia la caracterización del gobierno del PT. También lo explico con un caso hipotético: ¿qué diferencia, en esencia, habría entre un gobierno “puro” del PC y del PS argentinos, con respecto a cualquier otro gobierno “progre-burgués” a los que nos tiene acostumbrados el sentido común progre-burgués? La respuesta, de nuevo, es ninguna
De manera que la comparación del articulista del PO no tiene sentido (y si lo tuviera, no votaría al FIT). Ninguno de los partidos que integran el FIT se ha convertido en un defensor del orden burgués. Repito: podré tener muchas críticas a la orientación del trotskismo, pero sé diferenciar (y sería ultraizquierdismo sectario no hacerlo). Hay un abismo entre un “socialismo” (o un “laborismo”, o un “comunismo”) que aplica un plan de ajuste contra los trabajadores, que apoya política e ideológicamente al Estado capitalista, o que reprime a revolucionarios, y un frente de partidos trotskistas que mantienen sus posiciones críticas.
Lo afirmo incluso desde un punto de vista personal, y a partir de la “experiencia de vida”. Como he dicho en otras oportunidades, durante dos décadas milité en el trotskismo. He conocido y conozco muchos viejos militantes que habiendo podido acomodarse como “cuadros” del sistema (hay casos notorios, y la burguesía sabe apreciar los servicios de esta gente; ver aquí), permanecen en sus posiciones. Por eso se trata de un tipo humano completamente distinto del que caracteriza a los defensores “socialistas – comunistas” del orden establecido, que están dispuestos a cualquier agachada con tal de conservar sus miserables prebendas. Pero el “tipo humano” aquí es una construcción política consciente. En esto también se ven diferencias de historias y trayectorias que definen contenidos.
En definitiva, seguiré votando al FIT precisamente porque no pienso que los partidos del FIT sean asimilables al socialismo y comunismo burgueses. Estos últimos representan la defensa última del sistema burgués. El FIT, en cambio, es una expresión política de los que se colocan en la vereda opuesta