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Negociaciones entre Grecia y la troika: ¿última vuelta de tuerca?


Dick Nichols- 15 junio 2015 – Links, Revista Internacional de Renovación Socialista

PRIMERA PARTE

[Esta nota fue publicada en la revista marxista australiana Links. Por considerarla de interés, porque los hechos se precipitan y porque es un poco extensa, envío ahora la primera parte para no demorar, mientras termino la traducción del resto, más o menos de la misma extensión. Por ahora los hechos vienen confirmando claramente las conclusiones del autor. FM]

Hasta finales de mayo pareció durante un tiempo que las negociaciones sobre las condiciones para liberar los últimos 7200 millones de euros del paquete de rescate de Grecia, con la Unión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional (la "troika") podría tener alguna posibilidad de éxito.

El equipo negociador del gobierno griego de SYRIZA habló de "discusiones fructíferas" y "progreso significativo", incluso llegar a un acuerdo "en una semana o dos", a más tardar el 18 de junio, fecha de la próxima reunión de los ministros de Finanzas del Eurogrupo.

El 27 de mayo, el viceministro de RR. EE. de Grecia Euclid Tsakalatos dijo: "Las dos partes nunca convergen por completo, pero la impresión general es que están convergiendo."

Pero esa nota de optimismo se convirtió en humo el 3 de junio, cuando los acreedores de Grecia entregaron al primer ministro Alexis Tsipras su última serie de demandas, elaborada tras la cumbre informal de los jefes la UE el 1º de junio: el presidente de la Comisión Europea Jean-Claude Juncker, el del BCE Mario Draghi, la directora gerente del FMI Christine Lagarde, y los líderes de Francia y Alemania François Hollande y Angela Merkel.

La propuesta fija como objetivo para el gobierno griego un superávit primario (antes del pago de intereses de la deuda pública) que obligaría a continuar la austeridad en curso. Prevé limitar la exención de impuestos en Grecia, recortar el gasto en pensiones en 1,8 millardos de euros (1% del PIB), un "proceso consultivo" para reforma del mercado laboral y un programa de privatización acelerada.

Sin embargo, un superávit primario para 2015, 2016 y 2017 requeriría una tasa de crecimiento anual la economía griega del 5%, imposible bajo el plan de austeridad propuesto. La aceptación de la propuesta por tanto significa continuar el estancamiento y la decadencia social de Grecia, todo lo contrario al programa con el que SYRIZA ganó las elecciones el 25 de enero de 2015.

El documento de los acreedores anuló la convergencia parcial en las negociaciones entre la parte griega y el llamado "grupo de Bruselas" de representantes de nivel inferior de la Comisión de la UE, BCE, FMI y el Mecanismo Europeo de Estabilidad (ESM, fondo de estabilidad financiera de la UE), comenzado después del acuerdo puente entre Grecia y sus acreedores alcanzado el 20 de febrero.

También resolvió las diferencias intra-Troika sobre táctica hacia el gobierno de SYRIZA y su reciente propuesta a los acreedores el 31 de mayo; antes de la reunión el FMI era más favorable que sus socios de la Troika a la reestructuración de la deuda griega.

En una entrevista del 9 de junio con el diario alemán Tagesspiegel, el ministro de Finanzas de Grecia Yanis Varoufakis describe el paquete de 3 de junio como "un retorno a la posición inicial, como si las negociaciones no hubiesen ocurrido. Este es el tipo de una propuesta que se hace cuando uno no quiere llegar a un acuerdo".

Tsipras comentó: "Nunca hubiese imaginado que presentarían un programa ignorando por completo todo el terreno cubierto en común con el grupo de Bruselas. Que nuestros esfuerzos por una solución honesta y total fuese tomado como un signo de debilidad"


La lucha subyacente


Las instituciones de la Troika reafirmaron su intransigencia por el creciente estancamiento de la economía griega, aun cuando el gobierno de SYRIZA mantiene su popularidad en las encuestas. Juzgaron que la administración Tsipras tendría que capitular tarde o temprano, dado el drenaje continuo de depósitos de los bancos griegos, de las arcas del Estado, y la baja de inversiones de las empresas que han absorbido la economía en recesión.

La pelota, como han estado coreando los ministros europeos desde el 3 de junio, está ahora en la cancha de SYRIZA. "El tiempo y la paciencia se acaba". Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo de primeros ministros, dijo el 10 de junio: "Necesitamos decisiones, no negociaciones. Ya no hay más espacio para juegos. Se acerca el día, me temo, en que alguien anunciará que el juego terminó". En la cumbre del G-7, el presidente estadounidense, Barack Obama, sumó su voz al coro de consejos a SYRIZA de "tomar decisiones políticas difíciles".

El 9 de junio, cuando los negociadores griegos presentaron su propuesta con algunas posiciones modificadas, algunos "funcionarios no identificados de la comisión de la UE" dijeron burlonamente a un reportero de la televisión estatal alemana que "es como que pidas un plato en un restaurante chino y te traigan una galleta de la fortuna”. El 11 de junio, como para reforzar el mensaje de que Grecia se enfrenta a un ultimátum final, el equipo del FMI dejó Bruselas. La postura de los acreedores deja en claro, por si quedaba alguna duda, que lo que está en juego en las negociaciones reales es que han sido siempre para domar o destruir a cualquier gobierno que en Europa se oponga a la austeridad y tenga una visión política de Europa que no sea la de sus élites empresariales y políticas.

No importa que estas propuestas conduzcan a Grecia aún más a la recesión y hagan imposible el pago de la deuda (como incluso el jefe de departamento europeo del FMI Poul Thomsen ha admitido). Los griegos deben entender quién es el jefe.

En palabras del economista y diputado de  SYRIZA Costas Lavapitsas (9 de junio, The  Guardian): "Es bastante evidente que los acreedores de la zona euro no tienen ninguna intención de ofrecer SYRIZA un acuerdo que le permita reclamar incluso una pizca de victoria."

En un comentario para Al-Jazeera, Mark Weisbrot, codirector del Centro para la Investigación Económica y Política en Washington, 13 de junio, explicado el objetivo de la política de la Troika hacia el gobierno radical de Grecia:

    “Se busca un cambio de régimen. Un funcionario de alto nivel griego que participó en las negociaciones se refiere a un 'golpe de Estado en cámara lenta'. Y los que estaba ocurriendo podría ser visto así desde el principio. Apenas 10 días después de Syriza ganase las elecciones el Banco Central Europeo cortó su principal línea de crédito a Grecia y luego topeó la cantidad que los bancos griegos podrían prestar al gobierno. Todo esto desestabiliza la economía, y también buscan ese efecto intencional las declaraciones y amenazas de las autoridades europeas. El objetivo no anunciado es socavar el apoyo político del gobierno de Syriza hasta que caiga, y obtener un nuevo régimen que sea preferible para los socios europeos y los EE.UU. Esta es la única estrategia que tiene sentido, desde su punto de vista. Tratarán de dar a Grecia el oxígeno suficiente para evitar el default y la salida del Euro, lo que realmente no quieren, pero no lo suficiente para una recuperación económica, que tampoco quieren”.

Que esto no tiene nada que ver con supuestos criterios económicos objetivos quedó claro el 12 de junio cuando en relación al riesgo de que el gobierno de Ucrania no pagase su deuda, un comunicado del FMI declaró: "El FMI alienta en general acuerdos voluntarios de reestructuraciones de deuda, pero en el caso de que no llegarse a un acuerdo negociado con los acreedores privados y el país determine que no puede pagar su deuda, el Fondo puede prestar a Ucrania en consonancia con su política de recuperación de atrasos”.

El momento de la ofensiva acreedora también refleja la idea de que es el más favorable para tratar de "quebrar" a SYRIZA, mientras no tenga amigos en los gobiernos de Europa y mientras el costo político de una operación de este tipo siga siendo manejable.

Esta ventana de oportunidad probablemente sólo dure hasta las elecciones de noviembre en España, en que lo más probable es que se desplace el gobierno del conservador Partido Popular gobernante, ya sea con una coalición radical o con una administración socialdemócrata, vulnerables a la presión de izquierda.

También refleja la realidad de que durante los últimos tres meses de negociaciones, el equipo griego ha ido avanzando en la batalla por los corazones y las mentes, sobre todo como resultado de las intervenciones públicas del ministro de Finanzas, Yanis Varoufakis y los llamamientos a la opinión pública europea de Alexis Tsipras y más recientemente en un artículo de 31 de mayo de Le Monde.

Para mantener vivas las negociaciones -y la batalla por la opinión pública- el gobierno griego ha hecho concesiones que realmente no quería hacer. En palabras de Varoufakis a Tagesspiegel: "Les ofrecimos superávit primarios en los que no creemos,  sólo para acercar posiciones. Les ofrecimos un aumento del IVA, que sería problemático para nosotros. Eran gestos de buena voluntad, porque estamos realmente interesados ??en llegar a un acuerdo. Trataré de mantener el optimismo hasta el último momento, pero está claro que la otra parte ahora tiene que poner su parte”.

Wolfgang Munchau, comentarista del Financial Times, dijo acerca de las concesiones griegas en metas de superávit primario, el 7 de junio: "Los números no cuadran. Los ajustes fiscales son más leves de lo necesario para lograr un superávit primario de 3,5%, una demanda de los acreedores que el señor Tsipras dice que acepta"


El giro


Este contexto explica por qué las propuestas de los acreedores el 3 de junio se hicieron de tal forma que resultase imposible aceptarlas para el gobierno griego, mientras todos los portavoces de la Troika dicen a coro que quieren mantener a Grecia en la zona euro.

La forma de la propuesta también permite "jugadores" importantes del lado de los acreedores que parezcan conciliadores o razonables en tal o cual tema. Por ejemplo, dos cuestiones vitales para los griegos son la reestructuración de la deuda y un programa de inversiones para reactivar la economía y crear puestos de trabajo. Su propuesta de reestructura cambiaría € 27 millardos de deuda del BCE a la ESM, alargando su vencimiento y haciendo que las instituciones financieras griegas accedan a créditos más baratos bajo la "flexibilización cuantitativa" del BCE. El programa de inversión sería financiada por el Banco Europeo de Inversiones. Según Varoufakis, "hasta que se discuten estas dos opciones, todas las apuestas están descartadas para nosotros, no vamos a estar de acuerdo en nada".

Ninguna de estas cuestiones siquiera se mencionan en la propuesta del 3 de junio pero Benoit Coeure, miembro del consejo ejecutivo del BCE, comentó en una entrevista de 10 de junio en el diario católico francés La Croix que "esta cuestión no es un tabú, ya que la deuda griega ya se ha reestructurado para los bancos privados. ¿Por qué no hacer más? La respuesta dependerá de los términos finales del acuerdo entre los acreedores y las autoridades griegas ".

Tal es la respuesta permanente de la Troika a todas las propuestas y sugerencias griegas: todo se puede discutir pero después que se rindan en lo fundamental de las "reformas". Como Varoufakis comentó en un discurso el 8 de junio en Berlín ante el planteo de las instituciones de la Troika que quieren que las reformas se apliquen e inmediato, mientras las negociaciones continuasen:

    “La respuesta que recibí fue inequívoca: 'El Parlamento griego no debe hacer nada hasta que se haya hecho una revisión completa del programa y se haya aprobado. Antes de eso cualquier legislación se considerará una acción unilateral y pondrá en peligro la elación de Grecia con las instituciones!... ".

Inevitablemente, la ofensiva de las instituciones acreedoras de la Grecia se ha visto acompañada por un giro brusco en el que la víctima griega se pinta como culpable. El papel principal en este juego se le ha encargado a Juncker, al que le gustaba presentarse como amigo especial de los griegos en las instituciones de la Troika.

Sin embargo, en una reunión de jefes de la UE el 9 de junio  habría dicho que Tsipras había retractado de un acuerdo verbal sobre las metas de superávit primario y que Atenas "había perdido a la Comisión Europea. No comprendieron que el mejor amigo de los Estados miembros de las pequeñas y medianas empresas es la Comisión Europea ".

Al mismo tiempo, que se refuerza la mentira de que el punto muerto en las negociaciones se debe a la irracional terquedad griega irracional, el presidente del Parlamento Europeo, el socialdemócrata Martin Schultz dijo en un popular programa de entrevistas de la televisión alemana que "ya se está cansando de Grecia", mientras que Guy Verhofstadt, el presidente de la Alianza de los Demócratas y Liberales por Europa twitteó: "Mantener la calma y reformar a Grecia."