EL PAÍS DE LA MENTIRA DESCONCERTANTE
– de ANTE CILIGA
LA VIDA POLÍTICA EN PRISIÓN
¡Inmenso privilegio encontrar resumidas todas las tendencias políticas de la inmensa Rusia! ¡Gigantesca contradicción que todo lo político solo se pueda expresar en los campos de concentración, aislamiento e internación!
Desconcertante verdad que la libertad de expresión solo pudiera existir entre los presos y que tal vez nos dé la clave de porqué lo único socialista y comunista que existía en Rusia y la URSS fuesen los presos de los campos de concentración, confirmando el chiste macabro que hacían los presos mismos “el único país comunista es el de los campos de concentración”
Sin embargo los presos a quien conoce Ciliga, tal como lo indica, son en su inmensa mayoría “comunistas”, que ahora se había hecho sinónimo de bolcheviques /1 o ex miembros de los bolcheviques, en su enorme mayoría miembros de la oposición trotskista. Quedan pocas huellas en ese aislador de los primeros reprimidos por Lenin y Trotsky que habían sido eliminados en el primer período del terrorismo de Estado bolchevique: socialistas revolucionarios de izquierda, internacionalistas, anarquistas revolucionarios, maximalistas, etc. que habían sido los sectores más atacados por el zarismo y por el bolchevismo leninista. Teniendo en cuenta ese límite, es de destacar que el testimonio de Ciliga haga mención del grupo más proletario y consecuente de los Bolcheviques (el grupo obrero de Miasnikov), que critica a todo el resto del partido por inconsecuencia (no debe olvidarse que la “oposición obrera” de Kolontai de la cual el propio Miasnikov había formado parte es de las primeras en capitular). Más allá de esa valiosa excepción el gran mérito del testimonio de Ciliga es el de constituir el más exacto relato de las oposiciones trotskistas y el más completo análisis de sus diferentes fracciones, sus programas, sus posiciones sobre la traición de la revolución y la economía Rusa; y como veremos luego, de sus inconsecuencias globales como oposiciones a su Majestad Stalin. Todo el trotskismo internacional posterior se desarrollará marcado por esos límites e inconsecuencias, las tendencias y estructuraciones de toda la oposición internacional oficial estarían marcadas por las oscilaciones e inconsecuencias de Trotsky y sus partidarios dentro de los campos de concentración. Las peripecias, divisiones y ridículos fraccionalismo del trotskismo en todas partes no puede entenderse sin conocer esos determinantes decisivos, sus inconsecuencias y oscilaciones que Ciliga describe en sus escritos, que expondremos en las notas que seguirán en las semanas venideras.
Ricardo
EXTRACTOS
Lo más interesante del aislador era la vida política y las ideas. En la URSS, si se está “en libertad”, sólo se puede seguir y discutir la vida política del país en petit comité. Es una tarea ardua, en la que se plantean más problemas de los que se pueden resolver, sobre todo si uno es un extranjero que ha llegado a la Rusia soviética diez años después de la Revolución. Pero encontrarse entre doscientos presos que representan a todas las tendencias políticas de la inmensa Rusia en su desarrollo ininterrumpido fue un preciado privilegio que me permitió conocer todos los aspectos de la vida política rusa
Cuando llegué al aislador, en noviembre de 1930, la época de las “capitulaciones” /2 que desmoralizaba y desorganizaba a la oposición rusa desde hacía ocho años llegaba a su fin. Pero aún se escuchaba el eco de la tempestad que se había llevado a cuatro quintas partes de la oposición. Llamar a alguien “renegado” o “semi-renegado” en una discusión aún era la peor ofensa que se le podía hacer a un adversario. Este eco se apagaba poco a poco, ya no se producían nuevas capitulaciones, e incluso seis meses más tarde empezaron a llegar al aislador antiguos renegados que no se habían mostrado tan firmemente partidarios de la línea general como se esperaba
La inmensa mayoría de los presos comunistas eran trotskistas: ciento veinte de un total de ciento cuarenta. También había un zinovievista que no había capitulado, dieciséis o diecisiete miembros del grupo de “centralistas- democráticos” (extrema izquierda) y dos o tres partidarios del “Grupo Obrero” de Miasnikov /3
Los que no eran comunistas se dividían principalmente tresgrupos, aproximadamente de una docena de miembros cada uno: los socialdemócratas mencheviques rusos, los socialdemócratas georgianos y los anarquistas. También había cinco socialistas revolucionarios de izquierda y algunos socialistas revolucionarios de derecha; algunos socialistas armenios del grupo “dachnakt-sutiun” y un maximalista. Y en fin, también había algunos sionistas. Esta era la división de los partidos tradicionales, pero en realidad cada uno de estos estaba dividido en subgrupos de diversos matices o incluso en fracciones, a causa de profundas escisiones. Quizá el lector exclame: ¡veinte grupos y subgrupos para doscientos presos! Pero no hay que olvidar que no se trataba de presos corrientes, sino de representantes de todas las tendencias de izquierda de una sociedad inmensa, ¡un auténtico parlamento ilegal de Rusia!
Los candentes problemas que planteaba la revolución y en particular la fase que a la sazón atravesaba el Plan Quinquenal causaban una tremenda agitación en este medio, y creaban un estado de crisis ideológica que favorecía la división extrema de las tendencias políticas. No fue hasta más tarde, cuando los resultados sociales y económicos del Plan Quinquenal se revelaron con claridad, cuando se produjo un nuevo reagrupamiento político en el aislador. Cinco años de prisión y de exilio me han ligado íntimamente a la oposición, sea comunista, socialista o anarquista, y me gustaría que este libro no sólo sirviera para informar, sino que fuera también capaz de despertar la conciencia de la democracia y del movimiento obrero de occidente a favor de las víctimas. Pero no obstante, es mi deber describir de manera sincera y objetiva esta oposición soviética, tanto sus cosas buenas como sus cosas malas.
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Las agrupaciones políticas de la prisión no sólo representaban tendencias ideológicas, sino que también constituían verdaderas organizaciones, con sus comités, sus periódicos manuscritos y sus jefes reconocidos, que estaban o bien en la prisión o el exilio, o bien en el extranjero. El sistema represivo en vigor, que implicaba traslados frecuentes de una prisión a otra, de un exilio a otro, ayudaba más que cualquier correspondencia clandestina a mantener el contacto entre los miembros de un mismo grupo. Lo que más me interesaba era la oposición trotskista, de la que a la sazón yo formaba parte y aún hoy es el grupo de oposición más influyente de Rusia. Ahora bien, el aislador de Verkhne Uralsk albergaba a casi todos los miembros más activos de esta oposición trotskista. La organización de los presos trotskistas se llamaba “Colectivo de bolcheviques leninistas de Verkhne Uralsk”. Se dividía en tendencias de izquierda, centro y derecha. Esta división en tres fracciones subsistió los tres años que pasé allí, aunque la composición de las fracciones y su ideología fueron sufriendo ciertas fluctuaciones
Cuando llegué a Verkhne Uralsk había tres programas y dos periódicos trotskistas:
1º “El programa de los Tres”, redactado por tres profesores rojos: E. Solntsev, G. Iakovine y G. Stopalov. Reflejaba las opiniones de la fracción de derecha, que en aquella época era la fracción trotskista predominante.
2º “El programa de los Dos”, escrito por el yerno de Trotsky, Man-Nivelson, y por Aron Papermeister, que era el credo del pequeño grupo de centro.
3º “Las tesis de los bolcheviques militantes”, que emanaban de la fracción de izquierda (Pouchas, Kamenetski, Kvatchadzé y Bielenki).
Se trataba de documentos de considerables dimensiones que incluían entre cinco y ocho secciones diferentes (situación internacional, industria, agricultura, las clases en la URSS, el partido, la cuestión obrera, lastareas de la oposición, etc.). El programa de derecha trataba de manera particularmente elaborada la cuestión de la economía, el de la izquierda tenía buenos capítulos sobre la cuestión obrera y del partido. La derecha y el centro editaban juntos el Pravda en la Prisión (“La Verdad en la Prisión”), la izquierda El Bolchevique Militante. Estos periódicos aparecían mensual o bimensualmente. Cada número incluía de diez a veinte artículos en forma de cuadernos preparados. El “Número”, es decir, el paquete que incluía estos diez o veinte cuadernos, circulaba de sala en sala y los presos iban leyendo los cuadernos por turnos. Aparecían tres ejemplares de cada número, uno para cada ala de la prisión. En 1930, las discusiones entre los trotskistas se centraban en la actitud a tomar ante “los dirigentes del partido”, es decir, hacia Stalin, así como hacia su nueva “política de izquierda”. La fracción de derecha pensaba que el Plan Quinquenal, a pesar de todas sus desviaciones de derecha o de extrema-derecha, respondía a los deseos esenciales de la oposición; por tanto había que apoyar la política oficial criticando sus métodos. La fracción de los “bolcheviques militantes” armaba mucho escándalo adoptando una posición diametralmente opuesta a la de la derecha. Su idea esencial era que la reforma debía venir “de abajo”, que había que pensar en una escisión en el partido y apoyarse en la clase obrera. La hostilidad de la fracción hacia Stalin contrastaba con la actitud de los profesores rojos de derecha y atraía las simpatías de los obreros y la juventud. El punto débil de su programa era su juicio sumario sobre la mía del Plan Quinquenal. Se aferraban a unas palabras de Trotsky que sólo tenían un valor polémico: “el Plan Quinquenal no es más que un edificio hecho de cifras” y declaraban que toda la industrialización estaliniana no era más que un bluf. En cuanto a la política internacional, la fracción de izquierda no sólo negaba que existiera una coyuntura favorable a la revolución, sino que para denigrar a Stalin negaban la existencia de una crisis económica mundial.
A. Ciliga
1/ Esto también es brutalmente paradójico y típico del país de la mentira desconcertante. Hasta antes de 1917, los bolcheviques como todo partido socialdemócrata se oponían al comunismo. El lector no debe olvidar que la socialdemocracia se había caracterizado siempre por reivindicar la democracia y las tareas democráticas en contraposición a los socialistas que querían imponer directamente la revolución social, el comunismo, la destrucción del Estado (nota de Ricardo)
2/ Espantoso sistema de torturas, extorsiones, confesiones, y reconocimientos…organizadas estatalmente en las que las víctimas reconocen haber conspirado contra el socialismo y el Estado (o contra la producción y la patria) con el que bolcheviques destruyeron varias generaciones de revolucionarios y luchadores sociales en general consolidando el poder absoluto de las fuerzas policiales y del terror de Estado que continúa vigente (casi) un siglo después. (nota de Ricardo)
3/ Gabriel Miasnikov (1889-1945), bolchevique desde 1905, presidente del Soviet de Perm en 1917, miembro de la fracción de izquierda en 1918, combatiente en la guerra civil, es expulsado del partido en febrero de 1922 acusado de “fraccionismo”. En abril, después del XI Congreso del partido, es arrestado durante unos días y liberado tras iniciar una huelga de hambre. En 1923 organiza el Grupo Obrero del P.C.R.(b), que publica un Manifiesto (mencionado por Ciliga) en febrero. Le vuelven a detener en mayo y es enviado como funcionario a Alemania, donde entra en contacto con el K.A.P.D. Tras la agitación obrera de 1923, la G.P.U. se lanza sobre el Grupo Obrero. Miasnikov vuelve a Rusia en invierno y al llegar es detenido y enviado a prisión. En 1927 se le destierra a Armenia y a finales de 1928 huye al extranjero, iniciando un periplo que, pasando por Irán y Turquía, terminará en París. En 1945, tras la guerra, el gobierno soviético le invita a volver a Rusia. Tras vacilar, Miasnikov acepta el retorno, pero al llegar es detenido y ejecutado. (Nota de: “La oposición bolchevique a Lenin: Miasnikov y el Grupo Obrero”, Paul Avrich.)