Uruguay Feliz Domingo
Gobierno levanta decreto de esencialidad; mañana podrían retomarse las clases en todo el país.
El conflicto que mantienen los sindicatos de la educación con el gobierno parece haber encontrado una tregua anoche, cuando los gremios se comprometieron a que habrá clases en todo el país desde mañana. En contrapartida, el gobierno levantará hoy en el Consejo de Ministros la esencialidad de los servicios de educación que decretó el lunes 24. Además, se convocará una instancia de negociación para que el gobierno y los sindicatos retomen las negociaciones salariales que quedaron truncas después de la decisión del presidente Tabaré Vázquez, que fue firmada por el ministro de Trabajo y Seguridad Social, Ernesto Murro.
Anoche, Murro convocó a la Coordinadora de Sindicatos de la Enseñanza del Uruguay (CSEU), que concurrió acompañada por los dirigentes del PIT-CNT, Fernando Pereira y Marcelo Abdala. Después de dos horas de reunión, en la que los gremios informaron al ministro de las resoluciones de las asambleas del fin de semana, llegó al encuentro la ministra de Educación y Cultura, María Julia Muñoz para oficializar el acuerdo. El acta que firmaron los sindicalistas y Murro señala que a partir de las resoluciones de las asambleas “se reanudan las clases con total normalidad desde el próximo martes 1 de setiembre en todo el país en educación inicial, Primaria, Secundaria, Técnico Profesional y de Formación Docente”. En rueda de prensa, Murro informó que en la reunión mantuvieron “contacto permanente” con Vázquez, que dio el aval al levantamiento de la medida. En relación con las negociaciones que se retomarán hoy, el ministro informó que el gobierno enviará a última hora su mensaje presupuestal al Parlamento -día límite que tiene para hacerlo- y que podrían surgir modificaciones en a partir del avance de las negociaciones con los gremios. Además, Murro consideró que el gobierno “parte de la base” de que lo acordado por los representantes sindicales va a ser refrendado en las asambleas que algunos gremios mantendrán hoy. Consultado al respecto por la diaria, José Olivera, secretario general de la Federación de Profesores de Enseñanza Secundaria (Fenapes), dijo que “mejor no hacer futurología” de lo que pueda ocurrir en esas instancias. “Las asambleas sindicales evaluarán las medidas de paro”, dijo Fernando Pereira.
Las resoluciones de los gremios fueron llegando desde el sábado. La Federación Uruguaya de Magisterio (FUM) se reunió ese día y no definió paros para esta semana. La mesa representativa del gremio emitió una declaración en la que pedía que se levantara la esencialidad y, en ese caso, se comprometía a “considerar en asambleas el restablecimiento de los servicios”. Además, la FUM pedía al gobierno que enviara un “mensaje complementario” al presupuesto para 2016 y 2017, para continuar con las negociaciones salariales.
Pero las asambleas de las filiales de Montevideo, Canelones, Treinta y Tres y Durazno de la Asociación de Maestros del Uruguay (ADEMU) resolvieron en la tarde de ayer continuar hoy con los paros. En diálogo con la diaria, la dirigente de ADEMU Montevideo Daisy Iglesias explicó que el secretariado estaba considerando dos escenarios para la asamblea de ayer, uno en el que el Poder Ejecutivo levantara la resolución de esencialidad y otro en el que no lo hiciera. Para el primer caso, el secretariado del gremio iba a proponer a la asamblea dejar en suspenso las medidas de paro al menos por unos días, porque propondría realizar una asamblea en la semana para evaluar la marcha de las negociaciones. Como la noticia nunca llegó, se resolvió parar hoy y convocar una asamblea a las 18.00 para evaluar medidas nuevamente.
En el caso de la Federación Nacional de Profesores de Enseñanza Secundaria, reunida ayer en asamblea de delegados con “98% de las filiales presentes”, resolvió mantener el paro que ya se había resuelto para hoy y anunciaba otro para mañana si el gobierno no levantaba la esencialidad.
Hoy definirán cómo siguen la filial de Montevideo de la Asociación de Docentes de Enseñanza Secundaria, que está en huelga desde el 17 de agosto, y la Asociación de Funcionarios de UTU (AFUTU). En diálogo con la diaria, el dirigente de AFUTU, Mario Siragusa, explicó que en el gremio también están a la espera de que el gobierno levante la esencialidad, y descartó que se suspendan los paros hasta que eso suceda. En formación docente, el Instituto de Profesores Artigas (IPA) permanece ocupado por el Centro de Estudiantes del IPA.
Facundo Franco | La Diaria, 31-8-2015
ENPERSPECTIVA.net lunes 31 de agosto de 2015
El gobierno firmó anoche un acuerdo con los sindicatos comprometiéndose a levantar esta mañana el decreto de esencialidad de los servicios de la enseñanza pública, con la expectativa de que las clases se normalicen mañana, aunque esto queda supeditado a las resoluciones de las asambleas gremiales que se cumplirán a lo largo del día
Pese al acuerdo, hoy, lunes, están convocados un paro de profesores de liceos públicos de todo el país y otro de maestros de las escuelas públicas de Montevideo, Canelones y Durazno, que ya estaban dispuestos por los sindicatos. La ANEP comunicó que las clases en UTU serán normales, salvo en Montevideo y Canelones.
El decreto de esencialidad se levantará formalmente a las 11 de la mañana. Luego, a lo largo de la jornada, comenzará una nueva negociación tripartita en la Dirección Nacional de Trabajo, sobre la base de la oferta presentada por el gobierno el jueves 27.
El sindicato de maestros ADEMU Montevideo organiza una movilización a las 9 ante la Torre Ejecutiva y realizará su asamblea en horas de la tarde; el sindicato de docentes ADES Montevideo iniciará su asamblea a la hora 13 en Palacio Sud América. AFUTU se reunirá en asamblea desde las 9 de la mañana.
El acta de acuerdo fue firmada por dirigentes del Pit-Cnt y de los sindicales de la enseñanza y, los ministros de Trabajo, Ernesto Murro, y de Educación, María Julia Muñoz, anoche sobre la hora 23.
Murro dijo que todavía hay tiempo de incluir eventuales mejoras para el sector en el proyecto de presupuesto que se presentará hoy al Parlamento. Los sindicatos entienden, sin embargo, que es difícil que los avances se concreten hoy, por lo cual sería necesario un mensaje presupuestal complementario, para lo cual el Poder Ejecutivo dispone de 20 días más.
Los funcionarios de la Universidad de la República agrupados en Afur, por su parte, están de paro hasta hoy inclusive y, en función de la aceptación o no del gobierno al pedido presupuestal de la UDELAR, facultaron a su Plenario Federal a comenzar una huelga mañana, primero de setiembre
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Quod natura non dat, Salamanca non praestat
CONFLICTO DE LA EDUCACIÓN
En notas anteriores hemos comenzado a tirar algunas ideas a la discusión sobre la coyuntura nacional actual, el punto de enfrentamiento entre las clases, y la encrucijada que enfrentan en ese escenario el actual gobierno y el movimiento sindical. Dentro de ese enfoque, quiero referirme hoy al conflicto de la Educación. Al respecto había adelantado algunas ideas, que quiero desarrollar
1. Debajo de la crisis de nuestro sistema educativo están los límites de la forma de reproducción de la fuerza de trabajo en nuestra sociedad capitalista, y su propia crisis
2. Este es un gobierno socialdemócrata en fase de decadencia, el sindicalismo burocrático es parte constitutiva de esta forma política y a su vez recibe el impacto de esta crisis antes de haber podido madurar completamente como estamento burocrático de gran porte
3. Producto de la crisis general, de las contradicciones de clase, de esos factores políticos, y a su vez recrudeciendo esa crisis política, hay una recuperación del nivel de actividad de nuestra clase trabajadora.
El conflicto de Educación refleja todos estos condicionantes. Lo primero que llama la atención es la persistencia del problema, y la persistencia también de la lucha de los trabajadores de la educación, que son de hecho un sector de trabajadores en lucha permanente. La “educación permanente” de que tanto se habla es aquí, en realidad, la educación en conflicto permanente.
Y también podría llamar la atención -ingenuamente- la persistente tontería de los dirigentes políticos de todos los partidos oficiales que quieren, una y otra vez, solucionar las fallas de los cimientos de la casa pintando el techo. Y las discusiones que tienen entre sí sobre el tipo de pintura que habría que usar. El problema de la educación es una parte del problema social. Esto decíamos en nuestra nota anterior y lo repetimos, a ver si funciona el mecanismo de las maestras:
“Un modo de producción es una forma sistémica de organización social que debe reproducirse a sí misma. ... las partes (del sistema) no pueden descomponerse unas de otras. El proceso productivo requiere determinados inputs, y tendrá que tener en output los mismos elementos que alimentarán la fase siguiente, si eso no puede mantenerse... no puede garantizarse el modo de producción en tanto tal. Dentro de los inputs del proceso productivo capitalista hay uno tanto o más crucial que las materias primas, las máquinas, el combustible, la tierra: una clase trabajadora. El capitalismo necesita contar con trabajadores obligados a trabajar por un salario, pero... debe lograr que en el proceso productivo se reconstituya(n)... también las condiciones que hacen posible su trabajo... “.
En el capitalismo el sistema educativo es una herramienta para la formación de la fuerza de trabajo necesaria. Pero cuando digo que lo que natura non dat, Salamanca non praestat, o que no se puede solucionar las fallas de los cimientos de la casa pintando el techo, apunto a que es un sinsentido intentar resolver los problemas sociales por vía educativa cuando los problemas educativos tienen su raíz en los problemas sociales. Viene a ser como decirle al que está pintando el techo “agarrate del pincel que te quito la escalera”.
El punto de vista que atribuye a la herramienta educativa la capacidad de modelar la sociedad desde la política es una idea fijada a partir de la experiencia histórica de otra época, “de Varela a Batlle”, época en que se formó el “Uruguay moderno” sobre la base de la expansión del modo de producción capitalista. La escuela fue factor fundamental de esa transformación social en que se necesitaba formar, a partir del pobrerío disperso, una clase obrera moderna. Pero ese país quedó atrás hace mucho tiempo, aunque sobreviva su mitología.
La tarea fue cumplida con tanto éxito, sobre todo en la masificación de la educación media de las últimas décadas, que el éxito terminó en problema al crear una extensa y sobrecalificada clase trabajadora y una excesiva demanda de trabajo que nuestro capitalismo de pequeño porte no puede satisfacer, cuando al mismo tiempo esta clase trabajadora adquiere un peso dentro de la sociedad.
El papel del sistema educativo hacia la clase trabajadora no se agota en los aspectos de contenidos (idioma, códigos sociales, habilidades elementales, que son factores necesarios); hay incluso una corriente de sociología de la educación que entiende que lo principal no es eso sino el disciplinamiento social (reproducción de las relaciones sociales desiguales vigentes) (Basados en parte en Althusser, autores como Baudelot, Bourdieu, Passeron, Bernstein, Giroux). Pero la reproducción de la disciplina fabril en la escuela no puede sostenerse más allá de la capacidad de reproducción de la disciplina fabril en la fábrica, que declina cuando la forma fordista de la fábrica queda atrás, aunque en países como Uruguay nunca maduró completamente. La escuela ya no es suficiente para esa función. “Nace como la herramienta, a los golpes destinada”, pero cuando el material a modelar es más duro que la herramienta, no solo no puede modelarla sino que sufre un fuerte desgaste. Este es hoy un fenómeno mundial en el capitalismo, porque sus causas también lo son. Veamos el caso de la violencia (originada en la frustración por expectativas incumplidas) que toma por blanco a las instituciones educativas. En cada país asume formas diferentes por sus características sociales y culturales, pero llevan a lo mismo. Aquí se toma a las maestras a golpes, en Estados Unidos hay asesinos seriales que atacan a mansalva en escuelas. Si el maíz crece desparejo pero en definitiva crece en todos lados, alguna razón habrá.
Pero no solo es una fantasía que se puedan resolver desde la educación los problemas del país. En realidad el programa político dominante para la educación es agravar el problema. Tras el escudo de “modernizar” la educación y “preparar para el mercado laboral” se busca exactamente lo contrario: amortiguar la sobrecalificación de la fuerza de trabajo
Aclaremos algunas cosas importantes. En primer lugar nuestra clase trabajadora está calificada e incluso sobrecalificada para el mercado de trabajo actual. Veamos lo que dicen los hechos.
La migración desde el Tercer Mundo al Primero es un problema mundial, todos los días tenemos noticias de muertes de migrantes tratando de llegar, de trabajadores migrantes sometidos al trabajo esclavo, etc. No hay uruguayos entre ellos. ¿Por qué, acaso porque los uruguayos no emigran? Como todos sabemos es exactamente al revés, Uruguay es un país de emigración casi desde su origen. Ocurre que el migrante uruguayo pasa las fronteras, encuentra su lugar y consigue trabajo porque está preparado para el mercado laboral. Por supuesto, el “amigo Horacio” de Los Olímpicos que trabaja de soldador en Nueva York, seguramente habrá tenido que aprender la soldadura de última tecnología para la cual no estaba preparado. Le habrá tomado acaso dos semanas, porque la clave de la formación es aprender a aprender, y eso viene con una buena formación básica universalista, esa que tanto asco le produce a Mujica. Hay que ser muy estúpido para suponer que realmente sirva centrarse en cursos cortos de tecnologías concretas, como pretenden Mujica y los tecnócratas. Cuando el futuro trabajador llegue por fin al mercado laboral, las tecnologías concretas en uso ya habrán cambiado, dado el ritmo de evolución tecnológica. Y su “preparación para el mercado” no le servirá de nada, si no aprendió a aprender por medio de una educación universalista.
Desmontemos también otro mito, el de“la sociedad de la inteligencia”. Este punto es importante, porque si bien encontramos entre nuestros medios militantes un fuerte y correcto rechazo a mercantilizar la educación, no debemos tampoco concederle al capitalismo un mérito que no tiene. La tendencia a largo plazo es de descalificación del trabajo. (Al respecto recomendamos el libro de Harry Braverman “Trabajo y capital monopolista”). El desarrollo tecnológico que lleva adelante el capitalismo (mucho más tardío de lo que se supone, además) impulsa al mismo tiempo la calificación y la descalificación del trabajo, en forma contradictoria; lo primero por la complejidad de la técnica, lo segundo por la simplificación de las operaciones diferentes en que se desglosa cada vez más el proceso productivo (como es visible a partir del taylorismo). En un primer momento predomina la calificación, pero luego de un punto máximo predomina la descalificación. (La variación del grado de calificación necesaria del trabajo en función de la complejidad técnica bajo el capitalismo toma la forma de una “campana de Gauss”). Por último, y en nuestro caso concreto, vivimos una clarísima etapa de desinversión productiva, por lo cual menos aun puede esperarse un interés burgués en la calificación del trabajo.
Atando todo esto en el mismo nudo, no nos asombra que los trabajadores de la educación estén en movilización y conflicto permanente, durante años, siendo una especie de volcán en erupción por donde sale la furia subterránea de la sociedad.
Para entender esto hay que tener en cuenta también los factores políticos, y los aspectos que tienen que ver con la situación coyuntural del movimiento sindical. Esto sería el segundo de los puntos que están enumerados al comienzo de esta nota, y que trataré de desarrollar en una siguiente.
FERNANDO MOYANO
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Esencialidad, La Yesca Esencial
Todo aparecía dentro de los marcos comunes de conflictividad que tradicionalmente recorre el país cada vez que se vota un presupuesto o que se puede hacer alguna modificación en él.
Desde hace varias décadas en el Uruguay, en tiempos de diálogo para aumentar el gasto de recursos para las diferentes ramas de actividad, las presiones aumentan y todos aquellos mejor organizados influyen en búsqueda de sus objetivos.
Con los partidos tradicionales estos cuadros se daban desde antes del período cívico-militar, pero la asunción en el gobierno del Frente Amplio, había mostrado hasta ahora, -de alguna forma, que las presiones de los de abajo era controlada por ciertas cúpulas sindicales que en forma paradójica hacían casi descaradamente el doble juego de estar “de los dos lados del mostrador”.
Pero las promesas hay que cumplirlas, si no las esperanzas se desvanecen.
En casi todos los ámbitos públicos ha existido una fuerte política de privatización y de exterminio del viejo Estado batllista que imperó por años en el país.
Muchos o casi todos los servicios estatales han sido entregados o expuestos a la competencia descarnada con el mundo de lo privado, que lleva bajo su brazo la fuerte presencia de capitales extranjeros.
Lejos de haberse transitado un camino inverso de lo que habían hecho en la aplicación de políticas económicas neoliberales los partidos tradicionales, con la asunción del frenteamplismo se han profundizado y consolidado dichas políticas. Solo que pasaron desapercibidas por cierto período de bonanza económica producto de otras situaciones favorables a nivel mundial y no por correcta aplicación de políticas económicas nacionales.
Pero las situaciones que “nos caen del cielo”, cambian, y se viene sí o sí un ajuste de cinturón.
En estos años no hubo previsión, ni construcción y desarrollo propio nacional, así que seguimos como país “flameando al viento” donde las realidades económicas internacionales nos determinan.
No habrá mejor presupuesto para ningún rubro público, no hay recursos. Se gastaron, mal gastaron o simplemente no van a existir.
La cruda realidad “golpeó la puerta” del progresismo
Los rumbos que se debieron asumir, no se asumieron. Por lo tanto lo único que les va quedando es ver alternativas para seguir posicionados en el gobierno aunque en el “patio del fondo” el país se vaya por el barranco.
Y esa es la realidad, el país está frente a una encrucijada.
Los servicios básicos de seguridad, salud, educación, seguridad social están muy lejos de las realidades contemporáneas.
Por las más diversas razones, -imposibles de analizar en un corto relato, el Uruguay que tenía una fuerte presencia estatal como elemento equilibrante de realidades divergentes, ha quedado fracturado en dos franjas sociales y económicas cada vez más separadas, con una muy débil clase media, -quizás la más atacada desde todos los ámbitos en estos tiempos.
Una salud, educación, seguridad pública, seguridad social para sectores muy pudientes y otra para una franja cada vez mayor de población expuesto a un escenario que ofrece pocas alternativas. En esta última se encuentra la mayor parte de la población de una forma u otro.
Y hay un elemento común de este resultado, las sucesivas y consecuentes políticas económicas aplicadas primero por partidos tradicionales y ahora por el Frente Amplio.
Para el gobierno quizás este presupuesto era un trámite más y todos los actores estaban a la orden, dirigentes políticos y sindicales.
Pero la “cenicienta de la educación pública”, rompió el esquema.
Esencialidad gritó la Ministra de Educación Muñoz, en una medida claramente avalada por todo el gobierno y los “tradicionales” aliados de la dirigencia sindical ya se prestaban a cumplir con una secuencia ordenada “como siempre” de manejo de conflictos para terminar sacando al “igual que siempre” magros resultados para los trabajadores. (Lo dice la misma Ministra y el presidente Vázquez, tras la reunión del ejecutivo con los dirigentes sindicales, -ambos señalan “habíamos llegado a un acuerdo”)
Esencialidad en términos de la ley 13.730, pero no esencial, estos servicios no pueden ser declarados esenciales, porque su interrupción no pone en riesgo la vida, la salud o la seguridad de toda o de una parte de la población.
Mayúsculo error y una realidad que no estaba en los planes.
El abajo, las bases, se revela y en serio, contra todo, contra el gobierno y sus medidas y contra la dirigencia sindical. Esta última que quiere seguir en esos lugares, no sabe cómo hacer para seguir de los lados del mostrador. Las bases comienza a “no creer”, su situación es realmente angustiosa y se transforma en una masa ahora incontrolable, para quienes pretender “seguir nadado a flote” contra una correntada popular de reclamos.
Los maestros, profesores y trabajadores de la educación salen a la calle, ocupan centros de estudios a lo largo y ancho del país y sus concentraciones y manifestaciones son históricas por lo multitudinarias.
Aparece la autoconvocatoria espontánea, donde ese dirigente sindical “que se aprestaba a negociar”, queda “colgado del pincel”, le han sacado la escalera y su manejo, -que no dudamos en algún momento se va a dar- tiene que ser ahora mucho más “cuidadoso”.
La base se transformó muy fermental, crítica y no la frena ya decretazos de índole totalitarios.
El gobierno no sabe qué hacer, se divide y el esquema se les cae.
Sus actores casi no pueden concurrir a acto público donde no se encuentren con una manifestación, pero no más grave, su medida de “índole totalitario” no causa el menor efecto y los trabajadores de la educación en términos concretos “se la pasan por el traste”.
La medida es irritante, -no hay recursos para la Educación Pública, pero se pierden millones de dólares en negocios turbios como ANCAP, PLUNA, Salud Pública, Regasificadora, o FRIPUR, que prestaba su avión particular para viajes presidenciales.
La crisis económica golpea la puerta, no hay remanente y quedan al descubierto los errores en política económica.
El “personaje fuerte” de Vázquez ya no puede poner orden ni en su propia interna y la población parece ya no creerse así nomás los “mismos cuentos”.
Sin embargo la yesca fue la “esencialidad”, que es y no es, según dice el mismo gobierno que ahora señala que la instrumentó pero “no la va a aplicar”.
El “agua le pasó por arriba”, los croquis no funcionaron y la “cosa recién empieza”.
Cualquiera sea el resultado final, ya hay un antecedente de desacato frente a un gobierno que no estaba acostumbrado a estas cuestiones.
Desempolvar recursos del “Pachecato”, no resultó en el 2015.
Pero ¿cómo queda un gobierno al cual lo doblegan unos “pobres trabajadores de la educación” y lo llevan a la situación de “ridiculizar” un recurso de amedrentamiento?
Quedan cinco años por delante, quedan muchos sectores por plantear sus reivindicaciones, pero uno de los más débiles ya mostró que “no aguanta más” y que los actores y bosquejos de estrategias en general fallaron y muy mal
Eduardo Hernández
Movimiento Avanzar – Espacio Federal ARTIGUISTA
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