Envíopostaporteñ@ nº 591

EL FANTASMA DE LA INFLACIÓN

Las Dificultades Estructurales De La Política Monetaria

1era Parte

 

Platillos de una frágil balanza

     La visión ortodoxa de la economía actual sostiene que para que los bienes producidos por una sociedad puedan circular sin mayores dificultades, existe el dinero. Aun así suele suceder que el volumen de bienes y servicios dispuestos en el mercado no coincide con la cantidad de dinero en circulación.

 Llamaremos inflación en el caso que el volumen de dinero circulando crece con mayor velocidad que la cantidad de bienes y servicios disponibles.

En dicho caso habrá un aumento de los precios

En caso contrario, si los bienes y servicios disponibles en el mercado aumentan más que los medios de pago (dinero), experimentaremos un proceso deflacionario, es decir, la caída sostenida y generalizada de los precios.

En cualquier caso, para la “tranquilidad” y “armonía económica” de un país (o por lo menos de un sector de ella), se debe ingeniar y diseñar los mecanismos para que esta frágil balanza entre dinero y bienes producidos este medianamente “equilibrada”.

Luego, tras el complejo objetivo de sostener un aparato productivo de diversos bienes y servicios, y el dinero suficiente para consumir dichas mercancías, es donde aparece la autoridad monetaria: el Banco Central

Dicha institución busca mantener este precario equilibrio. Con esto queremos decir que el Banco Central pretende sostener la “firmeza de la economía”, intentando la estabilización de los precios, evitando en lo posible desequilibrios monetarios.

Dicha búsqueda es lo que se conoce como política monetaria,impidiendo principalmente las presiones a que los precios aumenten de forma sostenida y generalizada.

Ahora bien, veamos las repercusiones sociales reales que tiene la aplicación estratégica de dicha visión ideológica

El neoliberalismo como estrategia de “desarrollo”

El paradigma de acumulación neoliberal se establece dentro un modelo de intercambio comercial entre naciones, que en líneas generales supone que el libre comercio entre economías desarrolladas y subdesarrolladas generara beneficios mutuos para ambos países.

Los países con abundancia en capital producen y exportan los bienes intensivos en capital fijo (básicamente alta tecnología y maquinaria especializada) relativamente más baratos que los países con intensivos en trabajo.

 Estos últimos tendrán la ventaja de producir y exportar bienes, y así cada uno se especializará en sus ventajas y definirá la “dotación de factores nacionales” y por tanto sus “ventajas comparativas”. 

El patrón de acumulación neoliberal se define ante todo porque despliega dicha visón económica en la región, intensificando los acuerdos bilaterales comerciales que promocionan la inversión extranjera, exonerando impuestos, fomentando la monoproducción extractiva de nuestros recursos naturales, la libre circulación de importaciones y la limitación de la producción no extractiva nacional.

Estas ideas fuerzas están detrás de lo que se llama “teoría del comercio exterior”:

no sólo han determinado el modelo de acumulación dominante en cada país, sino también, hay que decirlo, establecen elementos que se presentan ideológicamente como “medidas técnicas”, tales como las políticas fiscales y monetarias.

Pero en su grueso han sido no sólo el reflejo del modelo en materia macroeconómica, sino sobre todo medidas políticas activas para el despliegue del paradigma de acumulación neoliberal.

 La ley del valor y el comercio internacional

En este sentido, en una economía internacionalizada o mundializada, los precios de intercambio en cada nación están determinados en primer lugar por las capacidades productivas del país. Con esto queremos decir básicamente que los precios de los bienes que se importan y por otro lado, los precios de las materias que se exportan (comercio exterior), están sometidos a la misma ley de intercambio que impera dentro de una nación. Los valores de trabajo -esto es las horas de trabajo necesarias para producir una mercancía en condiciones medias de producción-dominan y regulan los precios de mercado, debido a que éstos determinan los precios de producción.

 Estos, a su vez, configuran los centros de gravedad de los precios de mercado. Aunque éstos últimos puedan estar subordinados constantemente a presiones especulativas que distorsionan sus precios reales, siempre (en una perspectiva estructural) vuelven a sus precios originales de producción.

De esta forma, si eventualmente los precios del mercado internacional cambian de comportamiento, si existe un cambio en la valorización de la producción, y si, como factor secundario, hay más o menos demanda, esto afectará derechamente a la economía nacional del país, impactando a los precios directamente.

 Como vemos, no es solamente, ni menos como factor prioritario, la relación entre oferta y demanda la que determina el comportamiento de los precios, es en primer lugar la valorización de la fuerza de trabajo en los procesos productivos. De aquí que toda medida monetaria que sólo actúe sobre la oferta y la demanda resulta insuficiente. Veamos por qué.


El control de la inflación y la realidad social de las tasas de interés

Hace un tiempo se desató un proceso inflacionario en los mercados globales de los productos básicos, energéticos y sus derivados, en las materias primas y alimentos. Esto ha significado un aumento significativo de los precios en la región. Para Uruguay, la inflación se ubica en el rango del 6,9 %, sobre el techo señalado por el gobierno, debido principalmente al aumento de los alimentos de alta incidencia para el IPC (carne, leche, combustible, transporte, etc.). De esta manera, el comité de política monetaria (COPOM) decidió, como principal política frente a la coyuntura alcista de los precios y la fuerte expansión económica del país, aplicar una medida ortodoxa: el uso de la tasa de interés como instrumento antiinflacionario.

 De esta forma, la tasa política monetaria quedó en un 7,5%

Para entender con mayor precisión esta medida echemos una mirada general a los diversos “mecanismos” e “instrumentos” para controlar la inflación:  

1. El establecimiento de control de precios o bandas de precios.

2. La intervención del Estado en ciertas áreas estratégicas de la economía (como la energía).

3. Intervención del dinero circulante, por vía del aumento de la tasa de interés(precio del dinero que es fijado por el Banco Central).

Veamos…

1-   El control de precios por parte del Estado puede ser realizado por una dirección de abastecimiento y control de precios. Este instrumento fue dejado de lado ya que distorsionaba el “libre juego de la oferta y la demanda”.

2-   Inflexibilidad de la oferta:    En países desarrollados, antiguamente la forma de enfrentar la inflación era disponiendo de empresas estatales para competir con los precios que se encontraban en alza sostenida.

De esta forma, dichos precios se veían obligados a disminuir o volver a su precio real. Ejemplo; si los privados comercializan el kilo de asado a 150 pesos, cuando en realidad debería estar en los 40 pesos, el Estado puede intervenir directamente a través de una empresa frigorífica nacional, instalando un precio medio, y así obligar al resto de las empresas a disminuir los precios y con ello la inflación

3-   Sin embargo, tales cosas no suceden en las economías en “vías de desarrollo”.

El aparato productivo, dada la limitación de capitales, técnicas deficientes, escasa capacidad productiva, y un Estado limitado en su intervención en el mercado, posee una oferta poco flexible, limitando su capacidad de poder enfrentar presiones inflacionarias. De ahí que la herramienta por excelencia que se tiene es implementar con mucho cuidado una política monetaria, que actúe contracíclicamente.

Es decir, si los precios están en aumento sostenido y generalizado, el Banco Central aumenta la tasa de interés con el fin de disminuir la demanda, -ya que nadie pide un préstamo al banco con una tasa de interés alta-,y al inverso, cuando hay una disminución del consumo, y los precios experimentan una caída, el banco disminuye la tasa de interés con el fin de estimular el consumo , ya que -todos se ven tentados de pedir un préstamo al banco cuando tiene una tasa de interés baja-.

El Banco Central aquí actúa sobre la oferta y la demanda, sin intervenir en el proceso productivo

En el caso de Uruguay, la demanda interna no es causa de la inflación y el manejo de la tasa de interés. Al encontrar tasas de interés atractivas, como lo son las altas tasas vigentes actualmente, la industria financiera ingresa masivamente, sobre todo en una economía dolarizada.

 Esto no sólo estimula el ingreso de capital-dinero ocioso, como lo es la industria financiera (1),sino también genera, como acto secundario, la disminución del tipo de cambio (dólar): al haber una mayor oferta de éste el precio de las exportaciones baja.

 En este sentido el manejo actual de la tasa interés como política monetaria se hace a costa incluso de la competitividad de la actividad económica exportadora.

Conclusiones ante esta lectura

El manejo de la tasa de interés como instrumento estratégico monetario resulta ser insuficiente y políticamente desastroso frente a un problema que es de una naturaleza distinta y más profunda. Con esto queremos sostener básicamente tres elementos:

1)  el actual “manejo” de la tasa de interés (su aumento) resulta atractivo para la industria ociosa especulativa, que ingresa masivamente al mercado;

2)  esto es contradictorio en materia de comercio exterior: al haber más oferta de divisa (que es el tipo de cambio dominante, que actualmente es el dólar) baja el dólar, y esto afecta las utilidades de las exportaciones;

3)   aquí aparece el hecho gravitante: somos, en última instancia, los sectores populares quienes pagamos el precio de este manejo ortodoxo de las políticas monetarias.

Son nuestros salarios los que finalmente se ven afectados con estas medidas agresivas.

Principalmente por el hecho que el porcentaje de aumento conquistado en los últimos consejos de salarios muchas veces es insuficiente frente al aumento sostenido de los precios de primera necesidad, añadámosle a esto el aumento de la tasa de interés, que contrae aun más la capacidad de consumo del pueblo.

Es por esto que una bandera de lucha importante para defender los convenios colectivos es pelear medidas concretas frente a la inflación, que es una de las consecuencias de estas medidas monetarias desastrosas para nosotros, para así lograr sostener el aumento salarial negociado. 

Esto último nos conduce a los grandes planteamientos de siempre, esas profundas reflexiones que el movimiento popular ha madurado a través de décadas, sabemos que el actual modelo de desarrollo económico no habilita posibilidades reales de cambio social. La actual situación económica de dependencia determina elementos esenciales a la hora de la distribución del ingreso.

 Este es un debate fundamental para orientar las luchas de los/as trabajadores/as en esta etapa

Mientras los países de la regional sigan presos y anclados a un modelo productivo capitalista y dependiente, el intercambio desigual entre naciones determinará que los países industrializados (“centrales”) se apropien indebidamente de las riquezas sociales y naturales de los pueblos “en vías de desarrollo”, es decir se apropien de la plusvalía producida por los/as trabajadores/as de los países “pobres”.

 Tanto las políticas macroeconómicas -como la tasa política monetaria-, como las políticas fiscales son focalizadas para promover este saqueo económico.

 Situación insostenible en el tiempo, a menos que los/as trabajadores/as y el pueblo se den la posibilidad, siempre compleja pero posible, de revertir dicha situación.

El obstáculo principal para la industrialización no reside ni el carácter “atrasado” de la economía, ni en la pobreza de nuestros países, sino en sus estructuras sociales: hay sectores dominantes que prefieren con creces invertir el capital dinero que poseen en diversos canales laterales, esencialmente no productivos (mercado de capitales especulativos) y sobre todo, la clase dominante en su conjunto, no está interesada para nada en terminar con el actual modelo de acumulación neoliberal.

Pero las posibilidades de industrialización (hacia adentro (2), y por lo tanto de un cambio profundo en materias macroeconómicas, son realizables; hay recursos disponibles. Pero todavía no existe la maduración y acumulación políticas necesarias para que dentro del cuadro social existente abramos un camino de transformaciones sociales urgentes para los/as trabajadores/as y el pueblo de la banda oriental, y América Latina.

Las clases poseedoras han demostrado históricamente su incapacidad de liderar un proceso de independencia y soberanía regional. Los/as trabajadores/as en cambio son los/as únicos/as sujetos que un largo proceso de lucha, de triunfos y fracasos, pueden organizar los horizontes políticos e ideológicos de transformación regional y social, capaces de nacionalizar y socializar industrias estratégicas para el pueblo, buscando ampliar su cadena productiva, elaborando, refinando y complejizando el sistema productivo, generando así valor agregado a los bienes.

Pero sobre todo, avanzado en materia de control y participación popular en dichos emprendimientos.

Sólo en esta relación de empoderamiento social puede articularse un programa y una estrategia de cooperación más amplia, capaz de congregar y articular en esta lucha a importantes franjas de pueblo interesado en definir un proceso de mayor alcance; de importantes y fundamentales transformaciones sociales y por tanto políticas para el Uruguay de los de abajo. 

(1)   Si el banco central emite títulos con tasas de interés atractivas para los inversores esta estimulando la entrada de capitales especulativos, que al ingresar golpean el tipo de cambio, llevando el dólar a la baja, abatiendo las industrias que vendes sus productos en dólares

(2)   Fomentando el consumo, la sustitución de importaciones claves de la economía