EDITORIAL Búsqueda Nº 1836 - MONTEVIDEO, 8 DE 2015
Esta semana el ministro de Economía, Danilo Astori, cargó contra los economistas, señalando que "juegan un papel importante y preocupante", dado que sus análisis "contribuyen a generar expectativas que corren el riesgo de generar profecías autocumplidas"
El cuestionamiento del ministro Astori se da en un contexto en el que en los últimos meses prácticamente la totalidad de los indicadores conocidos sobre la marcha de la economía uruguaya han mostrado una tendencia claramente negativa. Eso ha llevado a una distancia cada vez más grande entre lo que los economistas privados estiman que va a ocurrir con las principales variables económicas y financieras, y lo que el gobierno proyecta, tal cual quedó plasmado en el Presupuesto quinquenal de gastos que en estos momentos está a discusión del Parlamento.
Esa diferencia de expectativas entre el gobierno y el sector privado ciertamente que genera tensiones importantes respecto al rumbo que debería tomar la política económica. Si el gobierno está en lo cierto y la economía uruguaya crecerá a un ritmo promedio de 2,7% anual en los próximos cinco años, entonces es probable que se generen los recursos fiscales con los que pagar el nivel de gastos contenido en el Presupuesto y eventualmente se podrá tener una leve mejora en las cuentas fiscales de la mano del mayor superávit previsto en las empresas públicas. Si el sector privado está en lo cierto y entonces el crecimiento económico será mucho menor, el déficit fiscal inexorablemente aumentará, y más temprano que tarde habrá o que aumentar impuestos o recortar gastos.
Si el gobierno está en lo correcto respecto a las previsiones de inflación y de tipo de cambio, rápidamente las exportaciones deberían recuperarse y el saldo comercial y de cuenta corriente debería mejorar, ya que el actual nivel de tipo de cambio real básicamente sería el adecuado. Si el sector privado está en lo correcto y tanto la inflación como el tipo de cambio a futuro van a estar por encima de las metas oficiales, la presión sobre las reservas internacionales del Banco Central (BCU) y sobre la política monetaria en los próximos meses será cada vez mayor, al tiempo que la contracción del nivel de actividad se profundizará hasta tanto los actuales niveles de precios y costos en dólares en Uruguay bajen lo suficiente para recuperar la competitividad perdida en los últimos años.
Si el gobierno está en lo cierto respecto a que el salario real no va a caer y va a seguir creciendo, el nivel de empleo debería volver a crecer y la tasa de desempleo a bajar. Si los economistas privados están en lo cierto respecto a que la naturaleza del shock externo negativo requiere un ajuste a la baja de los salarios reales —sobre todo en dólares— y ello no puede lograrse debido a la rigidez de los salarios nominales y el empecinamiento del equipo económico en mantener la inflación por debajo del 10% cueste lo que cueste, entonces la destrucción de empleo se acentuará en los próximos meses, porque el ajuste se dará por "cantidad" y no por "precio". Esta semana el propio Banco Mundial (BM) reconoció que eso ya está ocurriendo en buena parte de América Latina, al presentar el documento "Empleos, Salarios y la Desaceleración Latinoamericana" en el marco de la reunión conjunta del FMI y el BM, que se está llevando a cabo en Lima.
En definitiva, en los próximos seis a nueve meses los datos y cifras que se vayan conociendo se encargarán de mostrar si el ministro Astori y el equipo económico tienen razón, o si son los economistas privados quienes se acercan más a la realidad. Objetivamente, y mal que le pese al ministro Astori, los datos conocidos en los últimos dos a tres meses, tanto a nivel local como regional e internacional, apuntan a un contexto mucho peor que el que asume el gobierno, y es por ello que hemos señalado muchas veces que el equipo económico parece seguir viviendo en una "realidad virtual".
En una cosa tiene razón por ahora el ministro Astori, y es que el país no está en "crisis", así como que la realidad actual desde el punto de vista financiero no tiene nada que ver con la del año 2002. Lo hemos reconocido en múltiples ocasiones. Pero si el shock externo negativo que hemos recibido no se revierte rápidamente (lo cual hoy por hoy luce como algo muy poco probable) y el gobierno continúa con el actual esquema de política económica de aumentar el gasto público financiándolo con aumento de la deuda neta, poniéndole un techo demasiado bajo al tipo de cambio, quemando cantidades crecientes de reservas internacionales para intentar que la inflación no supere el 10%, y manteniendo la indexación total de los salarios nominales y apuntando a aumentos de los salarios reales, será inevitable que el país ingrese en un deterioro mucho más profundo. Pero lejos de tener su origen en "profecías autocumplidas" generadas por las proyecciones de los analistas privados, el deterioro será pura y exclusivamente responsabilidad del gobierno
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PILDORITAS
"Uruguay no está en crisis, no está en recesión y la economía no está planchada". (Ministro de Economía, Danilo Astori, página web de Presidencia, miércoles 7)
“Si quisiera ser políticamente correcto, diría que la Policía siempre reprime, pero no siempre que la Policía utiliza la fuerza se están violando derechos (...) existen procedimientos marcados, en los que la violencia se aplica de forma gradual para casos extremos. Eso fue lo que vi yo. (...) La Policía llega y se enfrenta a una resistencia dura, no fue que empezaron a pegarle con palos a un grupo de abuelitas”. Juan Faroppa, presidente de la Institución Nacional de Derechos Humanos (INDDHH). A Diario de El País TV (07/10/15).
“Uruguay sufre de presión inflacionaria y se ha producido una desaceleración en su crecimiento”. Pablo Da Rocha, del Instituto Cuesta Duarte. Radio Nacional (06/10/15).