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URU/ FRENTE A LA PROTESTA, UNA SOLA RESPUESTA DEL ?GOBIERNO DEL PUEBLO?: PALO Y PALO

“El Estado no puede sino cortar la florecilla inocente, si la flor obstruye su camino.” (Hegel)

El conflicto en la enseñanza dejó clara una cosa que queremos analizar: Pit-Cnt y gobierno, coludidos solo tienen una respuesta a quienes desafían, desde cualquier arista del problema (hoy es la ruina de la educación, de la salud, etc. ¿mañana?), los límites y gritan con más fuerza sus reivindicaciones: palo y palo.

Ante una ocupación del CODICEN con las características que se mostraron (confuso e inconsecuente apoyo y luego desapoyo de individuos del Pit-Cnt y algún que otro diputado preocupado por figurar, bastante solitaria o aislada de la corriente general de aceptación pasiva de las imposiciones, relativamente pequeña en número, con muchos estudiantes realmente jóvenes apenas apoyados por una sola organización social y por un solo sindicato, en la práctica, el del taxi, reclamando una reunión en el ministerio de Economía), características de ocupación para generar una presión sobre una negociación ya perdida, ocupación simbólica por momentos, queda en evidencia que el operativo de represión fue como sacado de otra película y es en realidad la forma que tienen de informar lo que le espera a cualquiera que se salga a futuro de la línea impuesta – con la habitual prepotencia- de los mandamases nacionales del capital.

Con el doble discurso necesario para “quedar bien”, dirigentes del Pit-Cnt, comentaron a la televisión (su segundo hogar) que el problema no fueron los estudiantes que ocuparon sino los radicales que estaban afuera, en un intento arcano de querer otra vez dividir y tratar como infantes al pueblo.

Evidentemente, esta separación no existió en la realidad. Felizmente, los supuestos grupos “radicales” estaban allí para decir NO a la realidad de la miseria.

Pero así como se puede decir que a la ocupación del CODICEN pareció desde la prensa un “hecho aislado”, también se puede decir que la ocupación fue un evento de fuerza y magnitud poco usuales estos tiempos que solo generará más “hechos aislados” que convergerán contra un mismo poder. Es un pequeño cristal que nos deja ver la fuerza latente del proletariado, cuya savia fundamental es la solidaridad, esa solidaridad que da miedo, que pone nerviosos a los poderosos, que con poco, mueve una ciudad en una noche desencadenando todo lo que desencadenó.

Un impulso vital y necesario, que de emerger no puede más que ponerse en la vereda de enfrente de la supuesta “unión sindical” en pos del “cambio”; apenas aparece, comienza a poner cuestiones sociales que exceden el control ideológico y las tareas del Pit-Cnt. El PIT que hoy critica una ocupación es el mismo Pit-Cnt que estuvo en todo quilombo que pudo.

Se huele en el ambiente un tácito acuerdo entre ministros para ahogar cualquier conflicto que, por su propia evolución en pos de la vida humana, de las necesidades humanas, tiende a la solidaridad entre los diferentes sectores del proletariado y no al revés. Este acuerdo extraño se desprende de la palmadita en la espalda a Bonomi en el consejo de ministros celebrado poco después del desalojo del CODICEN.

En estas semanas, ya meses, de conflicto por el presupuesto nacional (como por una parte del producto), con su cara más visible, la educación, empieza a quedar en evidencia que el lobo sindicalista comienza a desprenderse de su piel de cordero. Se acerca el verano. En el llano, es creciente el número de descontentos con estos personajes. Su fuerza estética no ha cambiado: grandes marchas y una huelga general de 24 hs como para ir calentando los espíritus. Negociaciones a puertas cerradas, y abiertas. En cuestión de días todos los sindicatos empezaron a transar sus demandas presupuestales. La educación, como el Titanic, aislada en la helada noche, con sus reclamos -cada cinco años, los mismos- pierde toda conexión con la gran feria de transas del sindicalismo en general. Hecho consumado, quizás, nuevamente, y con un gobierno que ya no puede ocultar su jeta autoritaria. Se radicaliza en el sentido práctico pero empieza a sentir la presión. Y el apoyo, por suerte, de algunos minoritarios de siempre, codo a codo con las causas.

Respuesta: palo y palo del gobierno. Vilipendios de dirigentes del PIT CNT

¿Porqué las negociaciones son una mierda?

Las negociaciones, o “la negociación” es un montaje, una verdad oficial que solo sirve a la imagen de un gobierno, el del “buen administrador”. Ya está perdida de antemano, es un espectáculo muerto del devenir social. Detrás de la palabra está el concepto de la Imposición. Detrás de la democracia, de la convivencia y la paz está el concepto de la resignación absoluta.

Disfrazarse y gustar, dar discursos elocuentes, y luego asustar, patotear como único modus operandi tanto del gobierno como de la organización sindical que tiene presa a todos los sindicatos, y presas dentro de ellos, las almas errantes de los trabajadores con sus necesidades humanas pisoteadas.

Solo con pensar que el presupuesto para toda la murga de asesores, secretarios, nuevos directores, nuevos chupamedias de los políticos, se lleva 34 millones de dólares al año nos hace rápidamente sentir que seguir propagandeando la negociación y la aceptación de la realidad (¿cuál realidad?, la de la miseria obligada) por parte del gobierno y el lobo sindical es una burla gigante y una declaración de guerra a quienes los pusieron en el poder.

Entender el presupuesto del gobierno no es muy difícil. Hay dos presupuestos, siguiendo la matemática financiera del economista Juan Lluberas: la deuda externa, el presupuesto para los bancos internacionales, con sus trampas (bonos, unidades indexadas, etc.) por un lado. Deuda externa incalculable, un saqueo financiero. Desde los compromisos asumidos con los bancos internacionales luego de la crisis, este problema solo se ha agravado para seguir sirviendo a estos proyectos cleptocorporatocráticos, avalados por las artimañas de importantes estudios jurídicos y políticos de Montevideo. En términos de realidad para la gente: generó más y más deuda. Eso por un lado. Por otro lado, los recursos para las necesidades humanas (educación, cultura, vivienda, salud, incluso seguridad) que no solo son escasos dada esta escandalosa rapiña que se sufre desde el 2002, sino que hasta se siente que ya son un peso para la población misma, una fuente de estrés y cansancio, porque son llevados progresivamente a una situación tal de miseria que, en los hechos, la privatización de todo será la solución que sobrevendrá desde los generosos bancos. El trabajador pagará, mucho, por asegurar su vida en la jaula social del capital, en un mundo cada vez más privado, injusto, de discurso único.

Parece joda como el Frente Amplio se hizo enjuagues bucales con la educación para después pedir aceptar la imposición de su lastimosa “realidad” (paternalmente: “no hay plata, quisiéramos pero no hay plata”); como el sindicalismo, con sus discusiones y su manijeo convoca o desconvoca a la población según los intereses del gobierno. Luego, esos buenos papis al pueblo le dan con el cinto

¿Qué hay detrás?

La política sindical, el sindicalista político y el político sindicalista, en la presente coyuntura de bajarse los pantalones ante los bancos, buscan negociaciones pardas. Analizan la situación e imponen sus análisis interesados en seguir trabajando para los mandatos de la cleptocorporatocracia nacional y extranjera. Amenazan a quien se sale de la línea. No llevan la razón más que porque pueden amenazar con fuerza. La relación de fuerzas que les es favorable (por ahora) solo se basa en el meter miedo y predicar el discurso del hambre.

Sentarse a negociar el presupuesto, por la fuerza de los hechos, se ha convertido en perseguir una zanahoria que no cambia nada la degradación que van sufriendo las clases trabajadoras ante sus supuestos representantes.

Se debe reprimir inmediatamente para que no se hable de la deuda, que supone debemos reconocer si estudiamos más allá del “presupuesto” (si estudiamos el vientre que lo alimenta). Por eso se reprime, por un lado desde el gobierno y se criminaliza la solidaridad, también desde el gobierno pero con la funebrera participación de dirigentes sindicales: para que la gente no reconozca su problema común, su gran problema común: la deuda. Cortan la florecilla, lo que apenas se asoma, de forma quirúrgica e inmediata, para evitar la flor de la solidaridad de los proletarios imponiéndose en la realidad social

Se ha puesto de moda que la represión de la izquierda se hace justificadamente, y parece que medida por un supuesto personaje neutro que dice representar los derechos del hombre. Como una especie de comedia cínica universal, las figuras se repiten, y eso era así cuando el torturador pedía un cura para seguir torturando, y el cura le daba la bendita autorización de dios para seguirle dando al torturado, y eso es así hoy cuando los representantes del cielo de los “derechos del hombre” autorizan los palos, pero medidos por ellos, y explican por todos los medios posibles hasta el histerismo “que no hubo excesos”. El cura estaba allí para dar la extremaunción.

Mientras la deuda sigue creciendo, y que es una mentira ya insostenible poder negociar una batalla perdida, con estos personajes que nos arrojan de pies y manos a la telaraña del capital ¿Cuánto más vamos a querer vendernos?

Ante la criminalización de la solidaridad: más solidaridad!

Ante la criminalización de la protesta: más protesta!

¡La represión no le puede ganar a la historia!