Por Jorge Ciasullo
Correo de los Viernes 601 30/10/15
Venezuela sigue sin cumplir el acuerdo comercial firmado para superar su anterior incumplimiento, pero para colmo, un emisario de Maduro vino a chantajear al gobierno prometiendo que el país caribeño haría los pagos si el Frente Amplio avala “la limpieza” de las elecciones. Todo es una vergüenza.
Reiteradamente nos hemos referido al acuerdo firmado allá por el mes de julio entre los Presidentes Vázquez y Maduro, por el cual ambos países cancelaban mutuamente sus deudas. Así ANCAP, pagaba su deuda por petróleo, con una quita de más del 30%, destinando el saldo al pago de exportaciones uruguayas ya realizadas y pendientes de cobro.
También se acordó que continuarían las exportaciones de productos uruguayos, particularmente leche en polvo, queso, arroz, soja y pollo. A esos efectos, se fijó un cupo para cada producto y empresa, y su precio, por un total de U$S 300 millones. Un exultante Presidente Vázquez, al anunciar el acuerdo, lo calificaba como “oxígeno puro para el país lo mismo el Ministro Danilo Astori. Por nuestra parte, señalábamos que llamaba la atención que los precios pactados por cada producto, estaban muy por encima de los precios internacionales, titulábamos entonces una nota “Cuando al limosna es grande hasta el santo desconfía”.
Se acordó depositar, los fondos destinados a la exportación de esos productos (U$S267 millones) en un fideicomiso en el banco BANDES de Montevideo, el que se anunció, liberaría los fondos correspondientes, como es norma, contra la presentación del “cumplido de exportación”. Es decir, la certificación aduanera de que el producto ha sido embarcado con el destino establecido.
El hecho es que nada se ha cumplido. Por un lado, los fondos que debía depositarse en BANDES Montevideo, “salieron hacia una institución bancaria en el extranjero y todavía no han regresado.“ (Diario El País 24/X/2015)
Por otro lado: “aún falta firmar los contratos con Corpovex (el organismo venezolano importador) y el fideicomiso no tiene dinero” (El País 24/X/2015).
En esta situación, aparece en Montevideo, el pasado miércoles 21, el ex canciller Venezolano Elías Jaua, en calidad de emisario de Maduro para reunirse con el ex Presidente Mujica y con el secretariado del Frente Amplio.
En esta última reunión, se le manifestó la preocupación del Secretariado, por la situación de las empresas lácteas, que tienen sus cámaras saturadas a la espera de que se concreten las exportaciones acordadas. El señor Jaua, prometió destrabar el tema, a la vez que solicitó que una delegación frenteamplista, participe como veedor en el marco de la UNASUR en las elecciones que se realizarán en Venezuela.
El gobierno de Maduro, no aceptó como veedor para las mencionadas elecciones a la OEA, tampoco al reconocido jurista brasileño Nelson Jobin, eso sí se compromete a través de su emisario a: “destrabar las exportaciones”, a cambio de que una delegación frenteamplista, asista como veedor en lo que serán elecciones “acorde a las normas legales y constitucionales”. Si esto no es chantaje entonces es una jauja diría Olmedo.
Pero hay algo más, que tal vez no se perciba claramente, el Señor Jaua, hoy candidato a diputado, no se reúne con el Canciller como correspondería para una solicitud de ese tipo, menos con el Presidente de la República, firmante del acuerdo, o con el Ministro de Economía o aún, con el Ministro de Ganadería (que en su oportunidad calificó el acuerdo como salvador de 6000 puestos de trabajo) No, el Señor Jaua, tiene claro que las decisiones en el tema que sea, se toman en el secretariado del Frente Amplio y que el resto del Ejecutivo debe acatar y acatará.
En definitiva, seguimos atados en lo externo en este “negocio” a PDVSA y a personajes como Jaua, Diosdado Cabello y el Presidente Maduro, que habla con pajaritos, aceptamos sonrientes y a sabiendas tanto el o los cuentos del tío y el chantaje y nos sacamos fotos sonrientes. En lo interno, en este y todos los temas que hacen a la conducción del país, al Secretariado del FA y a su Mesa Política.
Es interesante conocer la opinión internacional sobre el Gobierno de Venezuela y en particular sobre PDVSA. En ese sentido, Carlos Alberto Montaner, en su columna en el diario El País del pasado Domingo 25, bajo el título “La Guerra Negra”, comenta la decisión de Washington de luchar contra la corrupción internacional y muy particularmente contra el lavado de dinero, narcotráfico etc. mediante una entidad FinCEN “breve sobrenombre del U.S. Treasury's Financial Crimes. “Por ahora han caído miembros de la FIFA, altos funcionarios de la ONU, deportistas, banqueros, etc.”.
“Se sabe que PDVSA, la compañía petrolera pública de Venezuela, una verdadera alcantarilla al servicio de mil ladrones, está bajo la lupa y sus directivos podrían ser acusados de numerosos delitos relacionados con diversas expresiones de corrupción”.
El problema de asociarse con alcantarillas es que inevitablemente se sale salpicado y no precisamente de honores.