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Guerra social y telaraña imperialista en Siria (2011-2015) VI

6a| La lucha en Rojava

Mucha tinta se ha vertido en los últimos meses sobre lo que acontece en la región de Rojava, ya sea desde medios burgueses como desde todo tipo de voceros socialdemócratas (libertarios incluidos). Todos unidos en santa alianza para espolear, jalear y bendecir esa “auténtica revolución” acontecida en el Kurdistán sirio. Pese a que no se les puede tomar muy en serio en sus afirmaciones, tampoco podemos olvidar que cumplen una función nada despreciable en el mantenimiento del orden capitalista. A nosotros no nos sorprende que algunos libertarios, marxistas–leninistas, trotskistas, maoístas, liberales… se den la mano para defender ese “paraíso” que está emergiendo en Rojava. Pues en el fondo están de acuerdo en lo esencial: para ellos la revolución no es una transformación social que suprime y supera desde la raíz las condiciones existentes, sino un conjunto de reformas, de cambios de gestión, de cambios en la participación o en los hábitos de vida, a aplicar sobre la corteza capitalista.

Si polemizan en algo es ante todo en la forma en la que aplicar esas reformas: mediante una práctica politicista o una gestionista /30

Rojava les da la oportunidad de darse la mano en una simbiosis nada nueva de estas prácticas de la contrarrevolución: el comunalismo. Unidos en la mascarada sangrienta de la intervención imperialista en Rojava, en las declaraciones de amor a la política del PYD o del PKK, /31 y aderezado con la utilización exhaustiva de la mujer armada como elemento irrefutable de la revolución en marcha, esa amalgama de izquierdistas y de burgueses declarados saludan entusiasmados la “nueva sociedad” que ha nacido en esa región. Pero quien atraviesa el velo de las alucinaciones ideológicas que se alza para tapar la triste realidad terrenal, se encuentra con el mismo escenario desolador que se ha impuesto en todo el país: transformación de la guerra de clases en guerra imperialista. No seremos nosotros los que neguemos la fuerza que manifestó el proletariado en Rojava, cristalizando como veremos un impulso de lucha más profundo que en otras zonas de Siria, sin embargo lo que reivindican los defensores de la “revolución” en Rojava es precisamente lo que ha enterrado esa magnífica fuerza que esbozó nuestra clase.

La adaptación capitalista a una situación dominada por la iniciativa del proletariado es una realidad histórica. Se acumulan experiencias del pasado en las que la burguesía muestra la flexibilidad y la capacidad que tiene para estabilizar una situación comprometida. Se trata en esos momentos de salvaguardar los aspectos fundamentales del capital adoptando nuevas formas que respondan a la situación y se presenten como revolucionarias. Pero todo acontece en el mundo de lo aparente, de la representación, del espectáculo. Bajo él sigue bombeando el corazón de la bestia capitalista y los elementos fundamentales que le dan vida: el trabajo asalariado, la mercancía, el plusvalor, el Estado… Rojava nos ofrece un ejemplo actual de este proceder. La particularidad de esa región reside en que lo que fue haciéndose evidente para el resto del proletariado en Siria a medida que se desarrollaban los acontecimientos, para el proletariado en Rojava fue claro desde el principio: el ELS y el CNS eran aparatos burgueses de encuadramiento y liquidación de la lucha proletaria.

Un área repleta de proletarios de origen kurdo y de refugiados provenientes de Turquía, que llevan décadas sufriendo la represión del Estado de ese país, no podía más que llegar rápidamente a esa conclusión comprobando que la base de operaciones y las directrices partían de Turquía. Desde el principio eso supuso un polo de inestabilidad, así como de centralización de proletarios en ruptura no sólo con el ELS, sino también con sus relevos (Frente Islámico, Al–Nusra). Los constantes enfrentamientos que se sucederán entre esos proletarios y todas esas fuerzas del capital responderán a la necesidad de la oposición burguesa de someter a esa región y la consiguiente resistencia del proletariado. Sin embargo, la fuerza que contenía esa ruptura y el potencial que esbozaba en todo el país será minimizado por sus propios límites Incapaz de deshacerse de la ideología de la liberación nacional en su modalidad comunalista, el proletariado en Rojava fue guiado por el PYD hacia un callejón sin salida

La amenaza que se cernía sobre el poder burgués se fue así disolviendo y éste sólo tuvo que adaptarse temporalmente a una situación que sólo podía evolucionar favorablemente para él. El Estado kurdo en Siria se desarrollará oculto bajo la cortina de la “liberación” de Rojava de las manos de Assad y de la oposición burguesa, chorreando democracia por los cuatro costados, propagando el gestionismo, y evidentemente consolidando la guerra imperialista. Pero por encima de todo reconduciendo al proletariado a su papel de carne de cañón y de explotación

El PYD como arma de neutralización de la burguesía ante la lucha proletaria

A principios de 2011, la revuelta dentro de Siria adquirió una especial virulencia entre el proletariado de origen kurdo y las zonas donde este sector de nuestra clase tiene peso, especialmente el Kurdistán Sirio (Rojava). Hay que subrayar que se trata de una zona y un proletariado con una rica tradición de lucha que va más allá de las organizaciones leninistas guerrilleristas que tratan de canalizarlo /32

Contra la amenaza que eso supone, desde 1998 la burguesía internacional recrudeció la represión contra ellos a través del Estado Sirio. Con la eclosión de la revuelta en marzo de 2011, el proletariado de origen kurdo se caracterizará precisamente por la claridad de las consignas que alza en las manifestaciones, que escribe en las paredes, pancartas o que expresa con la acción directa. «No queremos la ciudadanía, queremos el fin de la miseria» será una de las consignas que resuenen con fuerza. El proletariado expresaba que no luchaba para adquirir derechos democráticos por medio de la ciudadanía siria, sino que luchaba para poder vivir, para imponer sus necesidades humanas a las necesidades de la economía. Las manifestaciones, disturbios y expropiaciones serán reprimidas como en todo el país en la medida de las posibilidades del régimen, que recordemos estaba en plena descomposición en los primeros meses

Las deserciones masivas en el ejército se convirtieron en deserciones endémicas entre los reclutas de origen kurdo.  Muchos fueron fusilados al momento, otros capturados y torturados, muchos otros se escondieron y lucharon. Pero para mediados de 2012 la mayoría de barrios y localidades del norte del país de mayoría kurda, estaban totalmente fuera de control. El proletariado utilizó redes de contrabando de armas a través de Irak y la solidaridad de sus hermanos de clase en Turquía para conseguir armas ligeras y municiones, aparte de sus propios arsenales ocultos, haciéndose fuerte en sus territorios. El Estado sirio recurrirá a bombardeos y a incursiones del ejército sin poder imponer el orden. En todo este contexto hay que dejar claro el papel del PYD, partido separado sólo formalmente del PKK en el 2003 por motivos tácticos, pero que asume el mismo programa y que tiene una gran in fluencia en el proletariado de la región del Kurdistán Sirio. Esta influencia y encuadramiento del proletariado viene avalada por el prestigio que le otorga el guerrillerismo del PKK desde 1984 en la guerra contra Turquía. Si a ello sumamos los fuertes vínculos que tiene esa organización en otras regiones del Kurdistán, se comprende la capacidad de encuadramiento que alcanza, lo que la coloca como única organización burguesa que puede controlar esa situación desde el interior.

Precisamente esta capacidad de encuadramiento del PYD ha sido utilizada históricamente por el Estado sirio para mantener estable la zona. En el pasado el PKK mantuvo una connivencia con ese Estado para mantener el orden entre los refugiados que venían de Turquía. Se enfrentaba a la Turquía de la OTAN, aliada de EEUU, y favorecía el orden en Siria, aliada de Rusia. Aunque posteriormente el desarrollo de los acontecimientos llevó a que esa relación se rompiera, la necesidad vuelve a juntar nuevamente a los viejos conocidos. Fue así como el gobierno presidido por la familia Assad hizo un acuerdo tácito con el PYD y decidió replegarse de zonas que podrían ser controladas por estos viejos aliados. El Estado sirio, desbordado por la revuelta en todo el país, percibió como un mal menor ceder a esta organización el control del territorio para intentar mantener cierto orden en la región

En todo el proceso de encuadramiento, el PKK y el PYD supieron desde hace tiempo darle un cambio al viejo y desgastado marxismo–leninismo sustituyéndolo por otra religión ideológica denominada confederalismo democrático

A eso le añadió un puñado de feminismo y otro de ecologismo. La “conversión” atrajo a nuevos correligionarios, y cierto apoyo internacional, especialmente del ámbito libertario, que asombrados por cómo el mesías Öcalan había sido concienciado finalmente por las ideas “anarquistas” (sic!), por su contraposición al Estado (sic!) se posaron ante él.

Pero no debe confundirse este giro oportunista, pese al cuestionamiento que se nos vende a nivel ideológico del Estado nacional, con el abandono del objetivo de todo movimiento de liberación nacional, simplemente se le ha despojado del peso leninista.

En realidad el programa de este partido ha dado un giro oportunista del leninismo al comunalismo, basado en un municipalismo libertario y en gestionismo económico y social. Pese a que sigue siendo un claro programa socialdemócrata, esa ideología se ha podido presentar como “revolucionaria”, como “anticapitalista”, como “antiestatal” y es impulsada en todo el Kurdistán en contraposición al programa abiertamente burgués del partido de la casa Barzani en Irak. La fraseología de este municipalismo libertario que quiere presentarse con aspecto moderno, en el fondo es el viejo comunalismo municipal, como el que sepultó a la comuna de París /33

  Es la gestión local de la vida económica capitalista tal como lo reivindicaban los viejos programas de la socialdemocracia alemana del siglo XIX

notas

30 Para profundizar en la crítica de las ideologías gestionista y politicista como expresiones fundamentales de la socialdemocracia y la contrarrevolución recomendamos la lectura del capítulo La concepción socialdemócrata de la transición al socialismo del libro La contrarrevolución Rusa y el desarrollo del capitalismo del Grupo Comunista Internacionalista.

31 Tanto el PYD como el PKK son expresiones de un mismo partido que por razones tácticas se estructuran en organizaciones formales diferentes, el primero en Siria y el segundo en Turquía.

32 Para entender toda esta tradición de lucha y el accionar proletario de origen kurdo en Rojava, no se puede perder de vista la lucha en Turquía o en el Kurdistán iraquí totalmente conectada.

33 Aconsejamos la lectura de nuestro libro La comuna de París. Revolución y contrarrevolución (1870–1871)

Proletarios Internacionalistas