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URU | ACERCA DE LA FORMACIÓN DE LA CONFEDERACIÓN SINDICAL

-La Confederación Sindical y Gremial del Uruguay (CSGU) conformada recientemente, está integrada por 10 Sindicatos Autónomos Paralelos (son paralelos porque coexisten en el mismo sector con otro sindicato adherido al PIT-CNT). También integra la CSGU la Coordinadora de Jubilados

La formación de esta central es la culminación de un proceso de más de 2 años iniciado por algunos sindicatos de relativamente larga data (como el SFU, sindicato ferroviario) y otros que tienen algunos meses de existencia.

Hubo una experiencia previa que fue la CSA (Coordinación de Sindicatos Autónomos), pero no todos los sindicatos que la integraban se han sumado a la CSGU.

El sindicato de la Liga Sanitaria se disolvió luego de la huelga del 2013, pero otros sindicatos como AFUBROU o la Coordinadora del Supergas, muy activo en los últimos conflictos en el sector; no se han integrado a la nueva central, pero desconocemos las razones de su ausencia

-Cualquiera sea la opinión que se tenga sobre la pertinencia de una nueva central o sobre sus posiciones político-sindicales; su surgimiento se inscribe en la lenta pero irreversible descomposición del sindicalismo institucional, adherido al estado y subordinado al progresismo, y en el nuevo ciclo de construcción sindical que se ha abierto a partir de esta realidad.

Esta nueva central es, en parte, consecuencia del progresivo desencanto de buena parte de la militancia sindical respecto a las perspectivas del actual sindicalismo o a las posibilidades de desplazar a la actual dirección. Es una expresión, (deformada en nuestra opinión) de la necesidad de un sector de la clase trabajadora, de encontrar una alternativa al control de la burocracia sindical oficialista sobre los sindicatos.

También es innegable que su surgimiento y el de algunos de los sindicatos que la componen, responde a decisiones tomadas en ámbitos partidarios, concretamente de algunos de los sectores de la UP, que reproducen el esquema clásico de conformar un frente sindical y social como apoyo de masas de un nuevo espacio político

-Más allá del derecho de cada Sindicato de organizarse como y con quienes consideren conveniente; no creemos que la formación de una central paralela sea una necesidad del proceso abierto ni mucho menos que refleje la complejidad de ese proceso

En nuestra opinión la perspectiva que se avizora como más probable, es un proceso contradictorio en el que habrá sindicatos amenazados de expulsión, expulsiones concretas, sindicatos que se van abriendo sin declararlo expresamente, organizaciones que se retiran y después vuelven, o que son readmitidas; y otras variantes por el estilo.

No advertimos acá en Uruguay algo parecido a la formación de la CTA argentina o la CONLUTAS brasileña, donde grandes sindicatos estaduales o provinciales resolvieron en asambleas multitudinarias su separación de las centrales oficialistas.

Acá el proceso de desflecamiento del sindicalismo institucional va a ser más lento, gradual y lleno de marchas y contramarchas; por lo que la formación de Sindicatos Autónomos Paralelos no va ser la nota saliente, mucho menos en los sectores de actividad más importantes.

-Del análisis anterior se desprende que el grueso de lo que podríamos llamar “sindicalismo clasista” no está ubicado en los Sindicatos Autónomos Paralelos sino en las agrupaciones, listas y militantes que existen en todos los sindicatos, algunas con años de trabajo constante y con incidencia muy importante en la vida diaria de esas organizaciones.

Allí está el grueso de los militantes clasistas y en general sus perspectivas son de avanzar en los sindicatos donde están. Estos colectivos y militantes consideran que no hay allí ninguna necesidad de conformar sindicatos paralelos, por lo menos en el corto plazo.

De lo antedicho se puede prever que la formación de una nueva central formada por Sindicatos Autónomos Paralelos, será necesariamente una expresión pequeña y marginal del proceso en curso, y con serias dificultades para vincularse con el resto de las expresiones del sindicalismo clasista, dada la rigidez de sus posiciones y la virulencia con que se refieren a quienes militamos en Sindicatos que pertenecen al PIT-CNT.

La formación de una nueva central con estas características va a implicar también, en la práctica, el desarrollo de una lógica de “aparato contra aparato”, donde la coordinación y la solidaridad entre los que luchan va a ser mediatizada por las necesidades de la autoconstrucción y de la delimitación política

Más allá de las buenas intenciones de muchos de los integrantes de la CSGU, va a ser difícil la unidad de acción en estas condiciones, por lo cual la fragmentación y la dispersión del sindicalismo clasista se va a mantener y quizás a agudizar

-No creemos tampoco que la independencia de clase, que se invoca permanentemente desde la CSGU para delimitarse respecto al PIT-CNT, se beneficie con este tipo de experiencias. Además del vínculo más que evidente de la nueva central con la UP, la existencia de varias centrales, mini centrales o proto-centrales; son siempre un signo muy claro de mayor partidización del Movimiento Sindical

Basta mirar lo que pasa en los países donde hay varias centrales. Cada una responde a un partido determinado o a una corriente ideológica determinada, por lo que la independencia política, o sea la independencia de clase respecto a las organizaciones partidarias, brilla por su ausencia

No compartimos ni promoveremos ese tipo de escenarios. Estamos en contra de la proliferación de centrales. Siempre lo más adecuado será un ámbito de coordinación único, donde la plena autonomía de cada Sindicato sea defendida a rajatabla

-No es la formación de Sindicatos Autónomos Paralelos, sino la progresiva Autonomía de los Sindicatos la forma que va a adoptar el proceso de fragmentación de la superestructura sindical actual. Al menos esa es la perspectiva que avizoramos.

Autonomía a todos los niveles

Autonomía de los Sindicatos por rama respecto al PIT-CNT

Autonomía de las filiales de las grandes Federaciones respecto a las mismas

Autonomía de los Sindicatos de Base respecto a los Sindicatos madre

Mayor Autonomía incluso de las Comisiones Internas y Comités de base de los Sindicatos Únicos en los casos donde se registren altos grados de desprestigio de las direcciones centrales o donde las luchas sean saboteadas permanentemente desde arriba.

Ni PIT-CNT ni CONFEDERACIÓN SINDICAL; AUTONOMÍA DE LOS SINDICATOS

Esa es la línea de trabajo que, en nuestra opinión, se va a ir imponiendo en este tiempo histórico que se ha abierto y que va a pautar un proceso largo y contradictorio.

AUTONOMÍA plena de los Sindicatos para asumir el protagonismo directo tanto en las reivindicaciones específicas como en la lucha general por los intereses de la clase.

AUTONOMÍA y coordinación permanente para evitar el aislamiento

AUTONOMÍA y unidad de acción permanente para la búsqueda generosa de acuerdos

AUTONOMÍA y pacto de solidaridad con todas las organizaciones sindicales con las que se compartan objetivos comunes y con todos aquellos que están dispuestos a luchar en serio contra el régimen de explotación y opresión, y por una sociedad de trabajadores.