Lágrimas de cocodrilo de Mujica y Nin
Desaparece uno de los testigos de la corrupción FA
La repentina muerte de Jorge Lepra debe haber hecho suspirar de alivio a más de uno: principalmente al presidente y al vice de la República, a quienes hizo varios “favores especiales” que se mantienen en la oscuridad.
Lepra, masón como Vázquez, gerente de la Chevron Texaco para Argentina, Uruguay y Paraguay, fue nombrado ministro de Industria durante el primer gobierno frenteamplista (2005-2008), desde donde organizó y gestionó varios “negocios” para los amigos de la secta y de color político.
Entre otros quedó sin investigarse el que favoreció con 65 millones de dólares a la empresa informática del hijo de Tabaré Vázquez y por el que fuera asesinado el contador Eduardo Gómez Canon, quien había denunciado a Vázquez por estafa, entre otros delitos, y cuyo homicidio quedó impune.
Lepra fue nombrado luego embajador de Uruguay ante Francia, desde donde volvió en 2010 para pasar a presidir PLUNA, ente que dirigió hasta 2012. Durante su presidencia el crecimiento del déficit se hizo insostenible, llegando a los casi 400 millones de dólares, lo cual derivó en la quiebra del ente, su cierre definitivo, con una secuela de decenas de familias sin trabajo y la pérdida de la aviación de bandera para el país, entre otros perjuicios, además de un agujero multimillonario que todos hemos tenido que tapar con impuestos y más impuestos, ya que posteriormente la no venta de los aviones, entre otros aspectos, contribuyó a que las pérdidas del estado fueran mucho más grandes.
Pese a los aspectos nefastos y oscuros de la gestión de Lepra (emisión de cheques sin fondos, entre otros, los cuales fueron aceptados por el entonces presidente de Ancap Raúl Sendic), Astori, Vázquez y Mujica respaldaron a Lepra, igual que el Parlamento frenteamplista, que se negó una y otra vez a instalar las comisiones investigadoras solicitadas.
El Frente Amplio le ocultó la verdad al pueblo con premeditación y alevosía, porque si la verdad hubiera salido a luz hubiera mostrado cuan enchastradas están las manos y las colas de los miembros del gobierno. Cuando se encuentre la "caja negra" y la gente sepa la verdad de lo ocurrido en PLUNA muchos tornillos van a saltar; mientras la verdad no se sepa todos están embarrados en la responsabilidad de semejante desastre.
Pero lo de PLUNA y lo de Venezuela no es lo único que distingue la acción de Lepra -que será despedido con honores- sino que otra perlita importante es la tampoco investigada venta de las estaciones fundidas de Texaco, que Ancap con Sendic a la cabeza compró en cifras siderales, dejándole una gran ganancia a la empresa particular de Lepra (y una gran pérdida a Ancap y a todos los uruguayos)
Es típico que los dirigentes frenteamplistas gestionen el estado para beneficio personal y para favorecer a sus amigos y que pague el pueblo
El entonces presidente de Ancap posteriormente realizó una campaña publicitaria multimillonaria para postularse en la interna frenteamplista, postulación que lo catapultó a la candidatura vicepresidencial.
Si Lepra aún viviera tendría mucho para decir acerca de este oscuro negociado que tampoco se ha podido investigar y que señala como responsables a los principales dirigentes frenteamplistas. Lepra también lo era, sólo que tuvo la habilidad de estar en la misa y en la procesión al mismo tiempo: como miembro del gobierno le vendió al gobierno desde su empresa privada, lo cual es un delito penado por la constitución (concusión del interés público con el privado).
Que los dirigentes frenteamplistas actúen como delincuentes y se aprovechen de su posición en cargos del estado para su beneficio personal ya no asombra a nadie, aunque suele haber fanáticos e ignorantes que lo nieguen.
La sorpresiva desaparición física de uno de los principales testigos de las grandes jodas del gobierno, para favorecer “amigos” y perjudicar al pueblo, libera de eventuales acusaciones al occiso y seguramente, también, alivia de ciertas preocupaciones a los implicados en el vaciamiento de la lata.