Envíopostaporteñ@ nº 598

ELLOS PERDONAN NOSOTROS PERDONAMOS ???

El perdón

Juan Martín Posadas

Acabo de leer con un estremecimiento espiritual la transcripción de las palabras del Secretario de Presidencia Dr. Alberto Breccia referidas al perdón. Me siento arrastrado a felicitarlo y acompañarlo cuando dice:

"este es un país que tiene todavía que trabajar mucho en materia de perdón".

Las palabras de Breccia tienen un valor doble.

Por un lado son moralmente enaltecedoras y, por el otro, están sustentadas por un coraje cívico que hace a un lado el cobijo tibio de lo políticamente correcto para correr el noble riesgo de la fidelidad a las convicciones. Es de esperar que, no obstante las dificultades que el mismo Breccia prevé para que sea aceptada su invocación al perdón, el peso de su autoridad moral en los ambientes en que él milita hagan más aceptable lo que para la salud moral del país él propone.

La única forma de cerrar definitivamente las heridas del pasado es trabajar sobe el tema del perdón. No es éste el discurso que habitualmente se escucha.

Con frecuencia se ha escuchado decir que es imposible (o, quizás, inaceptable) el perdón si el ofensor no muestra arrepentimiento suficiente como para pedirlo.

Esta afirmación es equivocada: profundamente equivocada. Más allá de que en nuestro país se hayan cometido tropelías y agravios cuyos autores deberían estar avergonzados y contritos por ello, la disposición de los ofendidos a perdonar es un impulso y un movimiento que nace del alma del ofendido sin mediar pedido alguno:

no es un trueque.

El perdón -y sigo pensando en la realidad de nuestro país y en las cosas que pasaron- no sería ni una confusión ni un olvido: sabemos punto por punto las cosas que se nos deben -lo saben bien quienes se lamen las heridas personales- pero decimos: esas cuentas, por una razón superior, no las exigiremos más, no las vamos a cobrar.

Eso es perdonar. De esa grandeza de espíritu y solo de ella podrá salir un futuro limpio y despejado para el Uruguay.

El perdón no puede imponerse a quien no está dispuesto a darlo. "No podemos convencer de esta posición a quienes siguen buscando justicia" dijo Breccia.

Pero agregó: no habrá solución si no es por el perdón; los que buscan justicia siempre van a reclamar algo más: "cuando estén todos en prisión nos van a pedir que no estén más en Domingo Arena, que los manden a Libertad y cuando estén en el penal de Libertad no va a alcanzar porque nos van a decir y por qué salen al recreo (…) No va a haber paz. Entonces tenemos que trabajar mucho sobre el perdón.

Pedírselo a la gente que ha perdido hijos es difícil, pero es la única forma".

Las instituciones jurídicas tienen que seguir su camino institucional, no pueden sustituir a quienes tienen (o sería mejor que pudieran llegar a tener) la disposición a perdonar. La reconciliación nacional es un estado de espíritu que está por fuera de lo que podrá ser logrado en el correcto funcionamiento de las instituciones jurídicas. La reconciliación nacional solo podrá alcanzarse a través de una disposición espiritual de los uruguayos.

Esa superación deviene alcanzable cuando para ello se comprometen y se juegan personas con cargos y responsabilidades como los que tiene Breccia; y cuentan con similar coraje.

El País Digital 31/7/11

 

MILICOS: Exigimos que se cumpla nuestro derecho a una Vida Digna

 

MAS VERDES PA' LOS VERDES

 

Asumió el Ñato en Defensa, y dijo:

Venimos a trabajar por la dignificación de las Fuerzas Armadas y que mejor para  dignificar al milico, tirándole unos mangos más, y fortalecer la impunidad de los  genocidas

La única guerra que reconocemos es la guerra a muerte con la miseria y la pobreza, de nuestros camaradas.

Este ministerio tiene un puesto de primera línea allí", dijo Fernández Huidobro.

"Daremos una pelea sin cuartel contra esa calamidad que también golpea nuestras filas", agregó el ministro, mientras  el coro entonaba

 

Los muchachos de la milicada

Todos unidos triunfaremos

Y como siempre daremos

Un grito de corazón

Viva   el ÑATO ELEUTERIO

 que grande sos

Mi  Delegado General cuanto valés

Huidobro gran conductor Sos NUESTRO  primer defensor

POSTA

 

La designación de Eleuterio Fernández Huidobro como

ministro de

Defensa provocó una confianza generalizada en

las Fuerzas Armadas  

 

La asunción de Eleuterio Fernández Huidobro como ministro de Defensa, que se produjo el martes 26, generó una reacción positiva generalizada en las Fuerzas Armadas, que se traduce en reuniones y conversaciones informales, según consultas efectuadas por Búsqueda con varias fuentes militares.

Al hecho de que se lo reconoce como un hombre que entiende la idiosincrasia militar y las cuestiones de Defensa, y a su pasado como guerrillero “combatiente” —algo que le hizo ganar respeto en algunos ámbitos castrenses— Fernández Huidobro le sumó una serie de mensajes públicos sobre asuntos que son de interés prioritario para los militares.

 Lo hizo en declaraciones a medios de comunicación y en el discurso que pronunció en el acto de asunción, en el Instituto Militar de Estudios Superiores (IMES), en presencia del presidente José Mujica, de legisladores de todos los partidos, de varios ministros y de los mandos militares.

Más aún, la llegada de Fernández Huidobro a Defensa se produce por el abandono del cargo —debido a problemas de salud— de su antecesor, Luis Rosadilla, quien en términos generales mantenía una relación complicada con los mandos de las Fuerzas Armadas

En los próximos días el nuevo ministro se reunirá mano a mano con cada uno de los comandantes en jefe de las Fuerzas Armadas y con el jefe del Estado Mayor de la Defensa (Esmade). Así se los transmitió el 27 durante una breve reunión —no más de diez minutos— que mantuvo con los comandantes en jefe Jorge Rosales (Ejército), Alberto Caramés (Armada) y Washington Martínez (Fuerza Aérea), y con el jefe del Esmade, José Bonilla.

En esa reunión, que se desarrolló en la sede del Ministerio, Fernández Huidobro anunció la adopción inmediata de una medida de uso en el ámbito militar, pero que también concretaron algunos de sus antecesores en el Ministerio de Defensa:

 Todas las sanciones que se estuviesen aplicando en ese momento por hechos que no fueran graves —principalmente “arresto simple”— quedan suspendidas

En términos prácticos el efecto es mínimo:

se trata de una medida con mayor contenido simbólico, que consiste en un gesto positivo hacia el personal. Es común en el ámbito militar que eso ocurra cuando asume un nuevo comandante en jefe o incluso un jefe de unidad o de instituto de estudios, explicaron fuentes castrenses.

En la reunión Fernández Huidobro comentó a los jefes militares que aún está en una fase de interiorización sobre los diferentes asuntos de su nuevo cargo, pero remarcó su inquietud por resolver la “grave” situación del Hospital Militar, que enfrenta dificultades para conseguir y retener especialistas, entre otros problemas.

En su discurso del martes y en declaraciones públicas en los días previos, Fernández Huidobro apuntó a los bajos salarios del personal militar y al Hospital Militar como problemas urgentes, dijo que mantiene una relación sin distinciones con las diferentes logias o grupos de afinidad militares, sostuvo que intentará respetar el “orden de derecha” (por antigüedad en un grado militar), y ha señalado que la “ley de defensa” será su “hoja de ruta”.

En el discurso en el IMES, además, remarcó:

“Nosotros no venimos a perpetrar una cacería de brujas, pero sí a dar pelea sin cuartel contra la corrupción y contra el burocratismo (valga la redundancia y con perdón por la redundancia) Lo hacemos porque, como ya dijimos, venimos a trabajar para la dignificación de las Fuerzas Armadas y demás componentes de este Ministerio.

Y por el mayor avance en su profesionalización y en sus capacidades.

Dignificación que, obviamente, contiene todo el derecho, tantísimo, a ingresos que permitan una vida personal, profesional y familiar decorosa”

 

Búsqueda edición del jueves, 28 de julio de 2011