"Cuba y el Che. La ruta mágica”. de Torres, ya fallecido, fue uno de fundadores del MLN-T, y un protagonista directo y de primera línea en algunos aspectos cruciales de los primeros tiempos. Dejó reflexiones muy serias sobre la experiencia tupamara, y más en general sobre las experiencias guerrillera en el continente, que pueden ser compartidas o no. Pero más allá de menciones puntuales, lo que no veo es, ni que se recupere y continúe su planteo, o que se lo refute. De los temas que él planteó, simplemente no se habla. “Fernando Moyano
Se transcribe el punto 4 del primer capítulo del libro:
El cuarto aspecto que merece especial destaque es que, como consecuencia de las experiencias guerrilleras llevadas a cabo, surgieron, y se consolidaron por largos años, sangrientas dictaduras militares que arrasaron con las tradicionales instituciones democráticas, con las organizaciones políticas, sindicales y estudiantiles, impulsando e imponiendo, de paso, planes económicos neoliberales que tuvieron como resultados el incremento de la pobreza, la marginación de grandes sectores de las sociedades, la inequidad social a todos los niveles, el exilio y el terrorismo de estado como metodología, y finalmente los discursos y las medidas económicas que no eran otra cosa que las que impulsaban las grandes multinacionales y los países centro del poder económico mundial.
(Jorge Torres. Cuba y el Che. La ruta mágica - Fin de Siglo, 2007) - Fernando Moyano
El surgimiento y la consolidación por largos años de sangrientas dictaduras militares no fue una consecuencia de las experiencias guerrilleras llevadas a cabo en Latinoamérica. Las dictaduras militares se sucedieron en varios países latinoamericanos como parte de una estrategia global del imperialismo que necesitaba acabar con los procesos democrático-burgueses tradicionales para impulsar e imponer (no "de paso" sino en primer lugar y como objetivo primordial estratégico) la política neoliberal de los "chicago-boys". Esas sangrientas dictaduras militares hubieran tenido lugar aunque no hubieran existido movimientos guerrilleros. Con o sin guerrillas el imperio hubiese aplastado las instituciones burguesas tradicionales, las organizaciones políticas, sindicales, estudiantiles, culturales, etc.
La imposición de los planes económicos neoliberales al servicio de las grandes multinacionales era incompatible con la presencia de la libertad de prensa, el funcionamiento de organizaciones sindicales, el funcionamiento de los partidos políticos -de cualquier tipo-, o el parlamentos burgués con diputados y senadores organizados en frentes populares. Por eso se produjeron golpes de estados con idénticos fines en todo el continente. Los golpes militares se produjeron para implantar por medio del terrorismo de estado las políticas neoliberales. Y esos golpes militares se hubieran producido igualmente aunque no hubiese habido una sola guerrilla en Latinoamérica. Y por eso las mismas dictaduras militares se replegaron a sus cuarteles unos años después, cuando el imperio consideró que los ejércitos golpistas ya habían cumplido su papel represor. Ahora ya no se necesitaban dictaduras terroristas y los milicos más molestaban que sirvieran.
GOLPES DE ESTADO EN AMÉRICA LATINA
LOS INTERESES IMPERIALISTAS Y OLIGÁRQUICOS EN JUEGO
Nada más ilustrativo para deslindar guerrillas causantes de golpes de estado, que lo sucedido en la gran depresión de 1929. Esta gran crisis económica sumió a la mayoría de los pueblos latinoamericanos en la pérdida de mercados, caída de los precios de las materias primas exportables, crisis energética, desempleo masivo, caída salarial, etc. engendrando una inestabilidad política por el temor de las oligarquías ante las crisis políticas y las movilizaciones populares que se saldó con golpes de estado liderados por militares. Prácticamente no existieron guerrillas que motivaran los golpes de estado.
Argentina – 6 de setiembre de 1930 golpe de estado por los militares derrocando a Hipólito Yrigoyen.
Brasil – 24 de octubre de 1930 los generales Augusto Tasso Fragoso y Mena Barreto, junto al almirante Isaías de Noronha depusieron al presidente Washington Luis. De esta Junta Militar surgió el gobierno provisional de Getulio Vargas.
Uruguay - 31 de marzo de 1933 golpe de estado dado por Gabriel Terra.
Perú - 27 de agosto de 1930, Luis Miguel Sánchez Cerro preside una Junta de Gobierno tras derrocar al presidente Ausgusto B. Leguía.
Ecuador - En 1930, deflación generalizada, el presidente Ayora renuncia y su ministro de Gobierno Larrea Alba disuelve las cámaras.
Bolivia - La Gran Depresión de 1929 deteriora la situación económica, social y política, se busca una salida a través de la guerra con Paraguay – Guerra del Chaco (1932-1935)-. Dos multinacionales del petróleo impulsaron y financiaron la guerra por los yacimientos.
Paraguay - 17 de febrero de 1936, país devastado tras la guerra, golpe de estado militar liderado por Rafael Franco.
Guatemala - Diciembre de 1930 el presidente Baudillo Palma derrocado y asesinado por un golpe militar liderado por el general Manuel María Orellana Contreras.
Honduras – Desde la Gran Depresión hasta 1948 gobierna bajo dictadura el general Tiburcio Caías Andino.
El Salvador – 1929, la economía del país en crisis, caen los precios del café y en 1931, el general Maximiliano Hernández Martínez da un golpe de estado deponiendo al presidente civil Arturo Araujo. El golpe de estado engendra una sublevación (1932) ahogada en sangre donde participa el partido comunista con su dirigente Farabundo Martí.
Nicaragua - EEUU invade militarmente entre 1927-1933. En la resistencia armada participa Augusto Sandino, posteriormente asesinado en febrero de 1934. De 1936 en adelante gobiernan dictaduras militares.
República Dominicana - El general Rafael Leónidas Trujillo asciende al poder en 1930 e impuso una dictadura hasta 1961.
Haití – EEUU invade la isla desde 1915 – 1934.
Historia del Movimiento Revolucionario Oriental – Eudald Cortina
Capítulo: De las dictaduras al triunfo de la Revolución Cubana
“Entre finales de la década del 40 y principios de los 50, sucesivos golpes de estado irían instalando en América Latina dictaduras militares y cívico militares, con el beneplácito, si no con el apoyo de los EEUU. La influencia y el intervencionismo norteamericano se habían refrendados, en el plano militar, con el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (1947), la Ley de Seguridad Mutua (1951) y el Pacto de Ayuda Militar (1952).
Gobiernos democráticos, como el de Rómulo Gallegos de Venezuela, fueron sustituidos por dictaduras que no solo eliminaron las conquistas democráticas y derechos políticos y sociales adquiridos tras la Segunda Guerra Mundial, sino que significaron una constante violación a los derechos humanos, con la prisión o el exilio de opositores, en el mejor caso, y la tortura y el asesinato en el peor de ellos.
A la instauración en Venezuela de la dictadura de Marcos Pérez Giménez en 1948, le seguirían la de Laureano Gómez en Colombia (1950), el golpe de Fulgencio Batista en Cuba (1952), el ascenso al poder del general Alfredo Stroessner en Paraguay (1954), y el derrocamiento ese mismo año, de Jacobo Arbenz en Guatemala, con la intervención directa de los EEUU. Un año después, Juan Domingo Perón era derrocado en la Argentina y expulsado del país, por la autoproclamada Revolución Libertadora, que proscribió al movimiento político del país, el peronismo, durante décadas.
Otros países ya venían sufriendo dictaduras personalistas como las de Somoza en Nicaragua y Trujillo en la República Dominicana. Precisamente contra estos dos regímenes se organizarán las primeras experiencias guerrilleras por exiliados afincados en Guatemala y Cuba y que organizarán la llamada Legión del Caribe. Pese al apoyo inicial, las Fuerzas Armadas Cubanas acabarán abortando finalmente la “Expedición Cayo Confites”, deteniendo a la totalidad de sus integrantes. En Nicaragua fue la oposición conservadora y antiguos mandos del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional, de Augusto César Sandino, que volverían a empuñar las armas para tratar de derrocar a Somoza.
Desde la Resistencia Peronista, en Argentina, hasta Acción Democrática y el Partido Comunista en Venezuela, pasando por las resistencias campesinas, en Colombia, cada país experimentará procesos de lucha armada, con muy variados grados de organización e incidencia.
Es en ese contexto de resistencias populares a gobiernos dictatoriales en el conjunto del continente latinoamericano que el 2 de diciembre de 1956 se produce en Cuba el desembarco de revolucionarios comandados por Fidel Castro a bordo del Granma. Se inicia así un proceso revolucionario que desembocaría en la huída de Fulgencio Batista y la entrada triunfal en La Habana, el 2 de enero de 1959, de las tropas revolucionarias comandadas por Ernesto Guevara y Camilo Cienfuegos.”
Hasta aquí el libro Historia del MRO – Eudald Cortina
Próxima entrega: Las guerrillas latinoamericanas hacia la toma del poder en la segunda mitad del siglo XX.