Envíopostaporteñ@ 1568

Estimada Pelusa:

Entiendo tu resquemor por mis críticas a Sendic. Yo puedo compartir contigo algunos de sus méritos, porque yo también los viví y los conocí en primera persona. Pero he estado junto a él demasiado tiempo, casi nueve años, como para poder hacer un balance más objetivo. Y te digo más: he estado junto a él mucho más tiempo que algunos de sus panegiristas y defensores y lo he sacado de berenjenales internos en demasiadas ocasiones como para permitirme emitir un juicio.

Ahora bien, yo me estoy refiriendo al Sendic padre como integrante del MLN, y mis críticas van referidas a esa faceta. Nada más, pero nada menos. Y es sobre ese tiempo y no otro, ni antes ni después, porque es lo que a mí me afecta. Sendic, junto al Ñato, Zabalza, Marenales, Mujica, Rosencof, Engler –por citar a los más conocidos- metieron al MLN en un enfrentamiento absurdo que hoy incluso quienes lo propiciaron admiten que fue un error. Y quienes nos opusimos a ellos fuimos los defenestrados. Yo tuve a bien convertir en realidad algunas de las ideas que Sendic, a lo largo del tiempo, fue capaz de transmitir, pero tuve que oponerme a otras, por impracticables, de acuerdo a nuestras posibilidades y a las condicionantes políticas de aquellos momentos.

Yo no niego a Sendic por su llamemos globalidad, sino por su condición de “estratega político-militar, aspecto en el que fracasó de forma total y absoluta y por lo que se le ha mantenido en un falso pedestal.

En cuanto a mi problema de traidor. Cuando yo fui detenido, Píriz Budes, el Ñato, Manera y Rosencof ya habían escrito más de 300 páginas que en su momento el propio Fasano pudo leer. El MLN estaba liquidado en mayo de 1972, y eso lo sabíamos quienes desde dos años antes veníamos intentando corregir el rumbo. Dado mi parentesco con Calcagno y la creencia de que mi condición de discrepante les podía aportar información de valor, se me ofreció un acuerdo similar al de Píriz Budes.

Yo acepté cuando Wassen, después de haber reconocido su responsabilidad en la entrega de la cárcel del pueblo, me dijo, en el Florida, cuando iban a acordar la rendición incondicional, que yo era el cabeza de turco. Hoy es muy fácil decir que no debí aceptarlo. Era mi vida y la de mi compañera, que se había entregado para salvar a otros. Estaba condenado sí o sí, por los mismos a los que durante el tiempo de mi detención -24 de mayo- y el de la “tregua” -15 de junio- seguí considerando mis compañeros. Unos hijos de puta, pero compañeros.

Yo me aproveché de la ingenuidad política de los militares. Otros, con la excusa de un objetivo político, buscaron lo mismo, salvarse ellos, y para eso no vacilaron en negociar, fingir ser torturados para convencer a Sendic que había que dar “la guerra por terminada.” Y terminaron entregándolo. Cosa que hasta el día de hoy nadie ha intentado desmentirme.

No entregué a nadie y salvé a más de uno. Y a más de una, que luego ha tenido a bien reírse de mí, en memorables baboseadas, porque no quise aprovecharme de sus depresiones y llevármela a la cama.

Es evidente que no has leído Condenado, un preso político en democracia, en el que aparecen las declaraciones de quienes han pretendido mantener las acusaciones contra mí y la de testigos militares que las niegan, incluidas las de este miliquillo, como tú lo llamas. Si no lo tienes a mal, puedo pedirle a la editorial que te envíe un ejemplar, para que adviertas las características del montaje de mi procesamiento, el que ya está en manos del tribunal de apelaciones correspondiente.

Este miliquillo, como lo llamas, tiene las facultades mentales alteradas, y en su disparatario, se adjudica responsabilidades que no son suyas, tal como consta en las declaraciones. Si habré hablado con él en el año largo en el 9 de Caballería… pero era un analfabeto incapaz, que en su demencia senil se está cavando su propia fosa. Ojo, no quiero decir que no haya torturado, porque muy pocos están libres. Y la entrevistadora carece de le ética imprescindible para ejercer el periodismo, aprovechándose de su condición mental para intentar dar una noticia, a través de una entrevista manipulada.

Yo he dicho que me arrepiento de haber sido tupamaro, lo que no significa que haya dejado de ser idealista y un poco demasiado crédulo. Prueba de ello es mi intento de venir a Uruguay a dar una batalla que salvo yo y otros tan giles como yo creíamos posible. Yo estoy dispuesto a admitir mis errores, como lo hice siempre. A lo que me niego es a cargar con los de otros, máxime cuando es la realidad la que me ha dado la razón.

La verdad no es absoluta, pero la verdad no puede surgir de la confrontación de planteos oportunistas con otros coherentes. Yo vengo manteniendo mis ideas desde 1972, y nadie ha salido a desmentirlas. ¿No te llama la atención?

El MLN tenía la fuerza y la capacidad posibles en una situación como la uruguaya en 1970. Y estaba concebido para cumplir una estrategia para el Uruguay de entonces. No nos compares con las FARC ni con ninguna otra guerrilla, porque nuestras condicionantes eran distintas. Ni mejores ni peores, eran las nuestras. Uno de los más grandes errores fue intentar aplicar en Uruguay las tácticas de guerrillas que las implementaron porque las condiciones les eran favorables, olvidando que Uruguay no era Vietnam ni Chipre.

Y eso trajo teorías muy disparatadas. No solo las comisarías. ¿Qué me dices del segundo frente, para llevar la guerra al interior del país, sin armas y sin aprovisionamiento asegurado de comida y de medicinas…? se creyeron que la guerra era un juego. ¿Sabes quién fue su impulsor, el que “le iba a tirar a todo lo verde, hasta a las cotorras?”. Pregunta por ahí, para que no me acuses de despotricar.

Lamentablemente, la gente se ha informado sobre la base de demasiadas mentiras, algunas propaladas y defendidas por quienes fueron sus víctimas, porque así somos. Necesitamos el cobijo de la tribu, como me dijo Jessie una vez, y fue incapaz de rectificar públicamente y siguió acusándome de traidor, mientras se carteaba conmigo y trataba de explicarse.

Los idealistas somos una especie en peligro de extinción, a corto plazo. Lo peor es que nadie va a querer clonarnos, así que descartada la vía genética, lo dicho. Pero mientras ese día llega, hagamos lo que podamos. Yo pienso así, y me he adaptado a las nuevas circunstancias y formas de lucha. Por eso te digo que creo que en Europa hay esperanzas, porque la misma crisis y la gestión que han hecho de ella las derechas y sus aliados socialdemócratas han abierto otras posibilidades, todavía en ciernes, es verdad, pero ahí están.

La situación actual en España es una prueba de lo que digo, pero queda mucho por hacer y superar. Mi sitio está allí, porque allí están quienes han creído en mí y me han dado su apoyo y solidaridad. El Uruguay me duele, tanto o más que me duele Siria o Palestina, o el África toda, pero cada cual tiene su sitio y estoy dispuesto a seguir ocupando el que me corresponda.

Tus palabras me confirman que tú estás dispuesta a hacer lo mismo. Adelante, compañera. Aunque no me creas, como dices, me has escuchado y te lo agradezco.

Quedo a tu disposición, tanto ahora como en el futuro.

Un saludo.