Envíopost@ nº 603

Binner se declaró no socialista

Gracias, don Hermes, pero no se hubiera molestado

Lo cual no hacía falta, por cierto, pero esta mañana*, dialogando con él, Víctor Hugo Morales le preguntó si ha llegado la hora del socialismo, ya que el comunismo se cayó y el capitalismo está tambaleando.

Binner respondió negativamente, “porque estamos en el sistema de mercado y por lo tanto tenemos que defender el sistema de mercado”, y se extendió sobre algunas de las oportunidades que la coyuntura ofrece a “nuestro (¿?) país”.

Es llamativa la pobreza del argumento del santafesino, porque con ese criterio se podría decir, por ejemplo, que, como vivimos en una sociedad en la cual se ha generalizado el desprecio por el prójimo, lo que debemos hacer es refinar las estrategias individuales para situarnos en el palo más alto del gallinero.

Pero no es esa fragilidad lo que me preocupa, sino que cualquiera que sea la definición de “socialismo” que consideremos, siempre implica que la propiedad de los medios de producción y de cambio no debe estar en manos de capitalistas privados, y que la distribución de la renta y los recursos nacionales no la hará el “mercado”, sino que la determinará la sociedad, de acuerdo con mecanismos que van desde su asignación por intermedio del Estado, hasta que esta decisión sea potestad de los consejos de trabajadores.

A partir de este concepto, y contrastándolo con las declaraciones del candidato del Frente Amplio Progresista, quedan dos alternativas (a menos que decidamos movernos deliberadamente en el plano de la irracionalidad).

Estas son:

a) Que el Partido Socialista expulse a Binner por su expreso rompimiento con los principios del socialismo;

b) Que el llamado “Partido Socialista”, sincerándose, adecue su nombre de fantasía a las ideas de su máximo dirigente, y lo cambie por otro que las refleje o, al menos, no esté en contraposición con ellas: por ejemplo, “Partido Republicano”, “Partido Progresista”, etcétera.

Aclaro que digo esto no para torpedear las posibilidades de uno de los rivales del kirchnerismo, puesto que cualquiera —salvo el Peronismo Federal— es para mí preferible al oficialismo, por razones sobre las que ya he escrito mucho y sin duda volveré a escribir (pero no hoy).

Voy a decir más:

de las que tienen alguna posibilidad de llegar a la segunda vuelta con Cristina Fernández, la boleta del Frente Amplio Progresista es la única que podría llegar a votar —con la muerte en el alma— en esa instancia, con tal de debilitar las estructuras ideológicas y orgánicas que nos mantienen en la derrota.

Pero una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa.

A mí, con irracionalismos, no.

* 9-8-11, 9.30 hs., 590 Radio Continental, La Mañana de Víctor Hugo.