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DROGAS: ¿NARCOPROGRESISMO o PROGRESISMO FAYUTO?

por  Dr. Jorge C. Quadro

Parte 1 / junio 2016

A fines de la década de 1960, muchos de los que nos habíamos involucrado en la lucha armada, teníamos como objetivo la liberación nacional de la patria, que la sabíamos semi-dependiente y además también era nuestro objetivo estratégico, la liberación social. Es decir, una mejor justicia social para la mayoría del pueblo.

Sin embargo, ya empezaban los cuestionamientos. Desde lo militar veíamos el inexorable fracaso de ese tipo de lucha. Al principio con tibieza y luego decididamente, considerábamos inapropiada tal metodología. En esos tiempo y se hace necesario recordarlo, la llamada Revolución Argentina – Onganía - comenzó derrocando al presidente Illia, cuya caída fue acelerada por las grandes corporaciones farmacéuticas. La Dictadura militar había tomado para sí facultades constitucionales. Con tal atribución, sacó a los guerrilleros de los jueces naturales e instauró la llamada Cámara Antisubversiva y cárceles de máxima seguridad, con el fin de combatir y reprimir a las organizaciones armadas. Tal regla de juego les permitió un aceptable éxito en el control del conflicto, dado que la mayoría de las cúpulas y cuadros intermedios de los grupos de la guerrilla, fuimos apresados

 

Por nuestra parte le reclamábamos a la dictadura militar, el status de “prisioneros de guerra” con la aplicación de la Convención de Ginebra. Tal status no nos fue reconocido, pero sí un trato análogo, porque nuestra condición de presos era aceptable y controlada por la Cruz Roja Internacional. Ello permitió, en dichas cárceles disponer de abundante bibliografía, lectura de diarios y debatir temas en profundidad, mientras y como corresponde a prisioneros de guerra, planificar una fuga, (que se concretaría luego, con el copamiento del Penal  de Rawson, en Agosto de 1972)

 

Durante los meses previos a la fuga, un grupo que habíamos sido pioneros en la guerrilla urbana, sosteníamos con férrea convicción, que la lucha armada era una estrategia ya inaplicable en Argentina, que estaba condenada al fracaso, y precipitaría al país en una irracional carnicería inconducente para los fines de libertad propuestos. Era una verdadera negación del “Arte de la Guerra”. En primer lugar porque en lo económico, era falsa la confrontación Este-Oeste (URSS vs. EEUU, sino que la real era Norte-Sur, ellos contra nosotros. En este esquema la URSS y sus aliados (Cuba), tenían relaciones de cooperación con EEUU y el resto de la OTAN. En lo particular considerábamos un dislate la propuesta de Régis Debraycon su teoría de “guerra de guerrillas”. Este académico francés, no era militar pero lo acompañó al Che casi hasta el final, luego se puso a salvo y finalmente fue seleccionado como Ministro del Gabinete francés. En síntesis fue exitoso en desarrollar para Francia una parte de la Estrategia Indirecta que venía proponiendo el General Beaufre (Nota puede leerse al respecto de este autor alguna de sus obras como “Estrategia Indirecta” o “La Apuesta del Desorden”, “Estrategia de la Acción” etc.  (Una síntesis de la misma le hice en nuestros libros “El Conflicto Narcotráfico” y en “Política Criminal Democrática” pág. 433 y otras)

 

Fue en el Penal de Rawson, donde un excelente militar, con notable experiencia en combate en diferentes conflictos internaciones –Federico Méndez-  marcó lo errónea en términos militares de la estrategia que se venía desarrollando. Méndez, chaqueño argentino y revolucionario convencido, fue de los primeros en graduarse en la Academia Militar de Cuba de Fidel. Mejoró su formación en una Academia Militar Soviética –coronel honorario-. Como oficial cubano posteriormente fue destinado a combatir al África, para finalmente con otros oficiales cubanos entre los que estaba Hermes Peña Torres de la guardia personal del Che y todos conducidos por el Comandante  Jorge Ricardo Masetti, recalaron en el NO salteño con el EGP.

 

Me hizo notar Méndez que la estrategia desarrollada por Cuba en el continente, era para distender el bloqueo de la isla, pero nunca fue pensada como toma del poder. En consecuencia los nacionales argentinos, debíamos abocarnos al estudio de la estrategia para elaborar un plan, el cual no existía ni se disponía y nadie gana improvisando o únicamente por ensayo y error. Indicándome una abundante bibliografía (Clausewitz, Liddell Hart, Beaufre, Griffith, el Mariscal Montgomery incluso los Apuntes de Historia Militar del Gral. Perón y un sin número de otros autores especializados en la cosa). Lo primero que uno entendía al estudiar un poco, era lo que no se debía hacer, lo que se debía hacer,  ya es algo mucho más difícil. Esos estudios sin lugar a dudas llevan años y no es cosa para aficionados o improvisados, frente a ejércitos profesionales de gran capacidad técnica, operativa y muchos con sólida experiencia de combate, o asesorados por veteranos de guerra. (San Martín usó a un coronel de los ejércitos de Napoleón como asesor de Güemes.)

 

Con el advenimiento del gobierno militar del llamado Proceso de reorganización Nacional, -Videla- cambio la estructura jurídica de las Fuerzas Armadas. Ya no aplicaron mas las normas de la Cámara Antisubversiva, ni un trato de cuasi prisioneros de guerra, sino que bajo las enseñanzas jurídicas de  Eugenio Zaffaroni aplicaron la “eliminación del enemigo por razones de necesidad terrible”, tal como lo desarrolla en varias de sus obras (puede verse Doctrina Penal Militar –Zaffaroni –Caballero o bien en su tratado de Derecho Penal principalmente tomos I y II, también pude consultarse mi libro Política Criminal Democrática pág. 211 y ss.) Resaltar esto es importante, porque siendo las mismas Fuerzas Armadas y el mismo conflicto, cambió radicalmente su doctrina. Esa fue la labor de tales juristas, con impunidad y galardonados hasta la fecha por el progresismo trucho

 

Así las cosas, y luego de concluido el último golpe militar, me pude incorporar como Secretario al Poder Judicial en el fuero Penal. Tal circunstancia, me abrió las puertas para poder cursar la Escuela de Defensa Nacional y otros cursos de Estrategia del EMC, posteriormente durante algunos años los de la Escuela de Guerra del EA, donde luego fui designado como Analista del Conflicto Narcotráfico y finalmente otra Maestría en Estrategia en la EGN. Con mi tesis, producto de casi ocho años de cursos, cuestioné y me aparté de la metodología de dichas escuelas, método que habían tomado de Harvard y que desarrollo principalmente el ultraliberal  Federico Frischnek. En esos tiempo publiqué y luego de algunos artículos en revistas especializadas el libro como coautor “El Conflicto Narcotráfico”. Dicha obra la presentamos en unas jornadas sobre Narcotráfico y Democracia,  en México, tocándome exponer junto con el Embajador Colombiano y un destacado profesor de los EEUU, donde ya y sin lugar a dudas discrepé con el criterio de legalización de la droga del colombiano.

Por otra parte y sobre el criterio de USA de utilización de las Fuerzas Armadas, propuse el de Guerra Nacional, es decir donde todos, hombre mujeres y niños, jóvenes y ancianos mancomunadamente participábamos en éste conflicto, y no sólo las Fuerzas Armadas con sus asesores, dado que se trata de una Guerra Cultural, donde al igual que la Guerra revolucionaria, lo importante, no se da en el ámbito militar el centro de gravedad del conflicto, sino de lo que se trata es captar el corazón y las mentes del pueblo, para una auténtica libertad y mejor bien común.

Es decir, toda la nación comprometida en una Estrategia sin tiempo, desarrollada en un conflicto prolongado. Conflicto desde ya difícil de resolver que llevó a los propios Estado Unidos, principal potencia militar, al abandono de la expresión “Guerra contra el Narcotráfico” porque “guerra”, dicen, implica un principio y un fin, lo que no ven fácil en este conflicto (ver Instrucciones Estratégicas sobre el Narcotráfico para USA, o consultar Política Criminal Democrática ob. cit. pág. 453 y ss.)

 

Para empezar a entender este conflicto, debemos comenzar por su génesis histórica. Con el fin de descartar la estupidez que se trata de algo progresista y revolucionario el consumo de droga o su comercialización –tanto la venta como el consumo- Es todo lo contrario, es la negación de la libertad, es una moderna esclavitud que sirvió de acumulación de capital al colonialismo británico y actualmente junto con la corrupción llena las arcas de los bancos de inversión según su gran propagandista Milton FRIEDMAN padre del monetarismo neoliberal moderno, asesor de Pinochet a aplaudido por publicaciones de izquierda en Argentina, por ser narco-legalizador, (según nos cuenta Naomi Klein en “La Doctrina del Shock” consideraba FRIEDMAN al presidente Nixon como el más socialista de los presidentes norteamericanos). Ya no se trata entonces que “la religión es el opio de los pueblos” se trata directamente de darles el opio, para someter al hombre al capricho y voluntad de unos pocos.

 

Entre los “Crímenes contra la Humanidad” las ONU indican al “Narcotráfico”, al igual que el genocidio, la tortura, la trata de personas, etc. Entonces consumir o vender droga es participar en una actividad criminal contra la humanidad, es un genocidio con otra metodología, pero genocidio al fin. El que consume con su adicción, llena las arcas de los que venden dado que sin consumidores no habría vendedores. Así fue indicado por la Comisión Andina de Juristas al plantear la sustitución de los cultivos.

 

A continuación, extraigo de Política Criminal Democrática el comienzo del Capítulo XVI (pág. 449 y ss., donde transcribo alguno de los conceptos ya desarrollados en “El Conflicto Narcotráfico pág. y ss.)