Primera Nota
Es muy importante que siga habiendo quienes, en la pelea contra la permanencia del terrorismo del Estado democrático, denuncien la impunidad incluso de quienes siempre se ha ocultado que fueron y son parte del terrorismo del Estado [1]
En ese sentido valoramos el esfuerzo de Roger Rodríguez de explicar los fundamentos de la impunidad en todo el proceso histórico y su persistencia actual. Subrayamos la importancia de la afirmación: “La impunidad establecida a la salida de la dictadura sigue rigiendo en la sociedad uruguaya”.
Ver el texto Cuentas de impunidad (ROGER RODRIGUEZ·JUEVES, 2 DE JUNIO DE 2016, y publicado en diversos medios y blogs) de donde extraemos lo esencial de la información que citamos a continuación. Agreguemos que, a pesar de algunas notas jurídicas y alguna condena formal la impunidad sigue existiendo plenamente en el resto de los países del Cono Sur y de las fuerzas imperiales que dirigieron ese proceso desde Estados como Francia, Estados Unidos, Israel, Alemania…etc.
El autor explica con lujo de detalles que los torturadores y asesinos de nuestros seres queridos siguen globalmente impunes. Muestra que, la verdad no se conoce, y que sistemáticamente se ha ocultado desde todos los aparatos del Estado. Que la mayoría de los desaparecidos continúa sin aparecer (incluyendo a los niños) y que solo conocemos la horrible muerte de algunos casos aislados de nuestros compañeros de los cuales se han encontrado los restos (De 167 casos de desaparición denunciados, se recuperaron 24 cuerpos). Denuncia que los gobiernos sucesivos además de haber ocultado sistemáticamente la información a favor de los militares torturadores han hecho negociaciones y pactos siniestros para proteger a los torturadores a cambio de “algunos huesitos” que reaparecieron de nuestros seres queridos.
Además denuncia, con razón, que la enorme mayoría de los torturadores, incluso en los pocos casos que se conoce con lujos de detalles lo que hizo con tal y tal compañero y su implicación directa en su desaparición siguen sin haber sido condenados. La mayoría andan sueltos e incluso casi todos ellos siguen cobrando dinero del Estado como milicos.
Incluso pone en evidencia casos en los que el Estado democrático actual mantiene no solo a los mayores torturadores de la historia del país y de “la dictadura” sino que hasta paga los honorarios de los abogados para que digan que no hicieron lo que se sabe que hicieron, o para que interpongan absurdos recursos jurídicos para defender lo indefendible. Sepa bien amigo que los impuestos que a usted le arrancan cuando cobra su salario o compra cualquier cosa va para esos torturadores y para esos siniestros abogados y toda la rosca judicial que todos, absolutamente todos siguen viviendo a costilla de los laburantes.
También denuncia con nombres y apellidos a célebres torturadores que en el exterior no solo viven impunes sino que cobran regularmente sus jugosísimas pensiones militares a través del Banco de la República Oriental del Uruguay que son debidamente confirmadas luego de su presentación ante la autoridad consular. En síntesis, la IMPUNIDAD ni siquiera es clandestina o escondida, sino que es una impunidad legalizada, validada democráticamente todos los días.
El autor va más lejos denunciando de forma argumentada y coherente que el terrorismo de Estado sirvió objetivamente al capital internacional y nacional y que gran parte de la burguesía uruguaya aplaudiendo y dando cobertura formal a la represión y la tortura acumularon fortunas, lo que le permite en forma impecable afirmar que todos esos burgueses son parte de la dictadura terrorista y que también continúan impunes. Con esa misma coherencia deja en claro que la impunidad es cotidiana porque la cultura misma está impregnada de impunidad.
PARÉNTESIS
Creemos sin embargo que no es correcto poner en ese mismo saco a cualquiera por ser burgués, o por tal o tal estafa o por tener fondos en Panamá… Simplemente por el hecho de que estamos hablando de la impunidad con respecto a los responsables del terrorismo de Estado directo.
Si bien nos parece totalmente pertinente incluir a quienes al mismo tiempo que se llenaban los bolsillos beneficiándose directamente de la represión, la tortura y el asesinato de compañeros, no nos parece que deba ponerse en el mismo saco a cualquiera que acumule capital por la explotación de los proletarios, porque sería una dilución misma del concepto de impunidad. En efecto si acusásemos a todos los burgueses (incluyendo a los estafadores, dado que la estafa o la “corrupción” no son ninguna excepción o extravío, sino la norma misma de la sociedad del capital) de “impunes” o sea de no haber sido punidos por sus acciones como simples estafadores, el concepto mismo de “impunidad” quedaría tan generalizado y diluido que no tendría la potencia social que hoy tiene. La estafa misma es algo totalmente menor en cuanto atentado contra el ser humano con respecto a la impunidad a la que el movimiento social hace referencia en su lucha.
En concreto propongo no generalizarlo a cualquier capitalista estafador o que haya sido incinerado por los “Panamá Papers” sino reservarlo para los responsables políticos y económicos del terrorismo de Estado.
Por lo tanto más allá de afirmar que, TODO EL CAPITAL contiene desde su origen y desarrollo (“el capital viene al mundo chorreando sangre y barro por todos sus poros” decía Marx) TERROR DE Estado, que la separación misma y permanente de los seres humanos de sus medios naturales de subvenir a sus necesidades humanas se basa en el terror y la violencia, que la sustancia principal de la propiedad privada es el justamente el terror, que la mercancía y la democracia incluyen en su seno la violencia y la expropiación violentas, que toda la acumulación de capital es desposesión humana y explotación…, no nos parece pertinente en los términos sociales concretos aplicar la categoría “impunidad” a todos los capitalistas y milicos, porque la misma perdería el sentido social específico y la fuerza que tiene y que queremos reafirmar.
Claro que la lucha contra la impunidad solo tiene sentido en lucha contra el capital, pero reservemos su uso para aplicarla a todos aquellos que contribuyeron o contribuyen DIRECTAMENTE al terrorismo de Estado: represores directos de ayer y de hoy así como a los capitalistas que contribuyen directamente en el terrorismo de Estado. En ese cuadro Sí, nos parece pertinente incluir a todos los represores y torturadores de “la dictadura” (¡sin olvidar que a nivel más global toda democracia es evidentemente una dictadura de clase!) directamente partícipes de la represión de nuestros compañeros, incluyendo claro está, a todos aquellos que se enriquecieron apoyando a los torturadores y desaparecedores de nuestros seres queridos. También deben ser incluidos todos aquellos que luego de lo que se ha dado llamar “retorno a la democracia” hayan continuado practicando la violencia represiva, defendiendo la impunidad y/o enriqueciéndose en complicidad con esa violencia.
Se podría argumentar que no se puede fijar un límite al respecto, ni en cuanto a quienes, ni en el tiempo y que toda la represión anterior y la continuidad de la impunidad siguen dopando la ganancia del capital hoy en su totalidad, es decir para toda la clase burguesa. También se podría dar muchos ejemplos de la continuidad en “período democrático” del terrorismo de Estado, la violencia policial contra los cantegriles, el terrorismo del sistema carcelario uruguayo, la prepotencia Estatal de la “esencialidad”, los apaleos y basureos en todas las comisarías del país, así como la brutal represión contra los estudiantes y luchadores sociales dirigida por el repugnante milico Bonomi desde que asumió.
Es verdad, todo límite sería arbitrario tanto en el tiempo como en el contenido del terrorismo de Estado en beneficios para los capitalistas. Sin embargo en todos los casos hay una cuestión de salto de calidad y de responsabilidad y creemos que es mucho más adecuado concentrarnos en los responsables de la represión, en los jefes decisivos, en los grandes ideólogos de la represión y muy especialmente en quienes en nombre de la lucha de los de abajo se han encaramado en el poder para continuar reprimiendo y defendiendo la impunidad histórica.
Sin dudas todos los gobiernos de todos los gobiernos y los partidos siguieron y siguen el modelo represivo que el capital necesita, pero tiene un papel mucho más efectivo en cuanto a la persistencia del terrorismo de Estado y de la impunidad si ello se hace en nombre del pueblo y de la tan cacareada participación popular. En ese sentido los gobiernos del Frente Amplio de Tabaré y de Mujica en pleno, cumplen un papel mucho más importante en la continuidad y defensa del terrorismo de Estado.
¿Y LOS JEFES TUPAMAROS?
Volviendo al texto de Roger Rodríguez, constatamos luego, que aunque menciona que toda esa impunidad ha seguido siendo tan general gracias al apoyo de todos los gobiernos incluidos los del Frente Amplio, no denuncia en el mismo nivel a quienes en nombre de los Tupamaros mejor han construido, consolidado y defendido esa impunidad. Es decir a la dirección de esa organización que empujó desde el Cuartel Florida en 1972 y otros centros represivos, a colaborar con el aparato represivo y con los milicos torturadores. El mayor de los aporte de esa dirección y de esa capitulación al terrorismo de Estado fue precisamente lograr que el aparato Tupamaro mismo fuera COOPTADO por las fuerzas conjuntas y que se creara un caos ideológico generalizado entre quienes habían luchado contra el poder en cuanto a lo que podría aportar el “golpe de Estado”.
La política milica solo se podía imponer con ese despiste generalizado que produjo aquella traicionera dirección, no solo entre los Tupamaros que en su mayoría fueron sometidos, sino en todo el pueblo uruguayo. Fue esa línea política la clave de la imposición de las Fuerzas Conjuntas como fuerza totalizadora y totalitaria.
Sin embargo Roger Rodriguez no denuncia nada de esto. Parece adherir a la historia oficial de los Tupamaros (y que han impuesto como la historia oficial admitida por todos los partidos del poder!), a la escrita por quienes dieron los pasos decisivos para poner la energía de la lucha Tupamara al servicio de los militares represores, con el pretexto de los “ilícitos económicos” y del “golpe bueno”.
Junto a la historia oficial, el autor se satisface y hasta parece complacerse con la equiparación oficialista entre los milicos represores y Amodio Pérez, pero ni siquiera pone en la misma lista, de los impunes, a los más siniestros personajes de ese proceso, que resultó tan importante en la imposición del terrorismo de Estado: Huidobro, Rosencof, Wassen, Marenales…, ni a quienes se subieron al poder ocultando y apoyando ese proceso favorable al capital y a lo milico. Nos referimos explícitamente a quienes treparon basándose en la historia oficial que oculta ese proceso de subordinación de los Tupamaros a las Fuerzas Conjuntas, es decir a quienes usaron el cartel de “guerrilleros heroicos” como Mujica, Topolansky, Semproni, Bonomi, Brescia, Rosadilla…y en general todos los que, también desde el gobierno, siguieron y siguen defendiendo a los golpistas y la impunidad de los “pobres viejitos”.
Para quienes lucharon y siguen luchando contra el capitalismo, para los desaparecidos, para sus familiares y compañeros, estos sujetos cumplieron un papel mucho más siniestro todavía que los vulgares delatores.
Todas las “conversaciones” del Florida han quedado impunes, los planes y las “operetas” con los milicos, los comandos conjuntos con los militares que tanto luchara por imponer Huidobro, las torturas a quienes acusaron por los ilícitos en las que participaron los presos impulsados por la dirección (por todos los oficialistas desde Huidobro a Mujica, desde Rosencof a Marenales) que venía de capitular y empujaba al apoyo de los milicos progresistas.
¿Cómo no incluir en la lista de Roger a quienes junto a los torturadores directos preparaban los allanamientos e interrogatorios contra personas a las que se acusaba de ilícitos económicos?
¿Cómo la justicia burguesa puede dejar impune esta “justicia por cuenta propia” hecha por milicos y sus colaboradores Tupamaros?
Y por sobre todas las cosas, sigue impune el hecho de que gracias a la dirección oficialista de los Tupamaros, la estructura organizativa misma del MLN haya sido cooptada por los milicos (por el Estado burgués, el imperialismo y en última instancia por el capital) y desde ese momento hasta hoy “los Tupamaros” [2] hayan contribuido a la liquidación de la lucha revolucionaria y a la fortificación del Estado burgués.
Sigue impune el apoyo y participación de los Tupamaros en los famosos comunicados 4 y 7 y en general en el Golpe progresista del General Álvarez concretado en febrero/junio 1973. Sigue impune el apoyo oficialista Tupamaro en el salto de calidad del terrorismo de Estado contra toda la población que se produce a partir de la consolidación total de las Fuerzas Armadas como amo y señor del país.
Gracias a la capitulación de la dirección oficial de los Tupamaros transformada en fuerza ESTATAL Y CAPITALISTA se produce un largo y contradictorio proceso por el cual, una de las mejores expresiones de la lucha del proletariado en Uruguay y en América Latina, fue liquidada totalmente y transformada en fuerza ESTATAL Y CAPITALISTA [3]
Todo eso y sus más claros responsables siguen impunes. Siguen escondiendo la historia, siguen mintiendo, siguen cobrando sueldos de Jefes de Estado como los mayores torturadores.
Todo el mundo sabe que hay centenas de torturadores y desaparecedores que andan sueltos (más de 500 identificados), que los expedientes se paran y que ningún expediente se acelera, que desde el poder ejecutivo y legislativo se controla y reprime al poder judicial cuando algún juez o fiscal quiere condenar torturadores, que en general los oficialistas tienen totalmente dominado al poder judicial que hoy desde la Suprema Corte para abajo es un aparato más de la impunidad
Como confirmando que la acusación viene de los mismos que paran los expedientes, es decir desde el poder, un solo expediente funcionó de manera acelerada el de Amodio Pérez y por primera vez se dijo que también habría torturado.
Lo primero que hay que aclarar es que dicha acusación nunca se hizo en el pasado, ni se escuchaba en el Penal de Libertad, ni en los cuarteles, ni en el exilio. Es demasiado burdo, salta a los ojos que no se quiere atacar a los torturadores y a los desaparecedores que siguen sueltos. Es clarito que esa acusación viene de arriba y busca cubrir a los propios responsables en el poder. En el fondo los que buscan una justicia tan parcial y desviada confirman la propia versión de Amodio de ser el chivo expiatorio. Si antes funcionó en forma tan exitosa, el encontrar un gran culpable que cubriera a todos los otros, no es tan raro que desde el poder se quiera hacer más creíble esa versión hoy.
Señalemos una diferencia fundamental entre Amodio y los otros: el primero acepta que colaboró, que “ordenó los papeles” de los jefes represores. Ello en última instancia aumentó la eficacia de la tortura y el terrorismo de Estado y en ese sentido si, es legítimo que Roger haga referencia a la impunidad.
Pero ¿cómo olvidar a tantos otros jefes y colaboradores que también “ordenaron los papeles” de la represión y los milicos como Huidobro, Topolansky, Semproni, Rosencof, Bonomi….?
¿Cómo olvidar a quienes hicieron muchísimo más que eso?, pasaron a ser parte de los milicos y el Estado represivo llamando a sus bases a apoyar a los milicos progresistas/peruanistas y luego como agentes del progresismo en el poder a sostener al Estado burgués mismo, como Mujica, Huidobro, Topolansky, Marenales, Bonomi…
¿Qué otra cosa han hecho los Tupamaros en el gobierno que restaurar la dictadura total y completa de la tasa de ganancia del capital nacional e internacional (con Wall Street y Monsanto a la cabeza) contra la tierra y el agua, contra el aire y las plantas, contra la vida de la gente?
Lo que fue constatando el sacrificado proletariado a costa de su propia vida, fue que el “programa revolucionario” de Mujica/Huidobro no era muy diferente al programa de las Fuerzas Conjuntas [4] Por eso se fueron fusionando como parte de un mismo Estado represor al servicio del capital
Ellos no se disfrazaron de milicos como hicieron otros delatores y alcahuetes.
¡ELLOS SE HICIERON MILICOS!
¡Hoy son todos jefes milicos!
Estos repugnantes sujetos encaramados en el poder del Estado burgués y promovidos ante el mundo como gestionarios de modelos del capital ni siquiera responden ante tales acusaciones. Ninguno de ellos ha sido capaz de dar la cara y reconocer públicamente que “ordenaron papeles” de los represores a un nivel mucho más completo y general que Amodio.
Ellos dieron a la represión datos concretos de los compañeros en lucha, ellos contribuyeron directamente en hacer que no solo la Orga, sino la población entera aceptaran la capitulación que ellos realizaron en 1972. Todos ellos como forma de protegerse eligieron el silencio sobre esos temas. Como el resto de las Fuerzas Armadas ellos cuentan y repiten solo una historia oficial. “Historieta” como le reconoció Mujica modestito, sumiso y muy agachadito frente a su “gran jefe” imperial: Bush.
Así el más siniestro jefe tupamaro, transformado en el más importante jefe militar de las Fuerzas Armadas del Uruguay, el eterno Ministro, Eleuterio Fernández Huidobro, ni siquiera abrió la boca cuando su ex compañero Zabalza trataba de disminuir (la gravedad de) las evidencias contra él llamándole “carne podrida” al informe alcahuete y batidor que él había hecho y que otros milicos rebelaban [5]
Sin embargo nadie podía tener dudas de que el Sr. Ministro había sido durante sus años de preso un alcahuete de primera línea de los milicos a los que estos le hacían la máxima confianza para señalar a todos aquellos que eventualmente podrían seguir peleando contra el poder. Justamente desde este punto de vista, de la continuidad de la lucha contra el Estado, las hazañas del Sr. Huidobro (¡y un grupo nutrido de alcahuetes!) son todavía más funestas que todo lo que puede haber batido, justamente por haber logrado que todo el aparato tupa pasase a colaborar con el enemigo.
A Amodio le hacían confianza los milicos pero no demasiado. En cambio a Huidobro no solo le hacían y hacen confianza los milicos (¡es considerado el mejor Ministro de Defensa de la “etapa democrática”!), sino que durante décadas le hacían confianza “los compañeros” y por eso los convencía de colaborar, de ponerse al servicio de los milicos, tanto en la fase en que asumían abiertamente la dictadura como cuando todos se volvieron demócratas. Esa fue la carrera del director de orquesta de colaboración con los milicos que logró transformarse en director de todos los milicos.
¡Y todo eso sigue impune!
¡Y junto con torturadores y desaparecedores de nuestros compañeros…ese señor y sus secuaces siguen hoy siendo los mejores defensores de la impunidad de los torturadores! Defendiendo sin vergüenza a asesinos y torturadores extraditados a Chile, ocultando información sobre los torturadores, “compartimentando” burocrática y represivamente todos los archivos de las Fuerzas Represivas, obstaculizando y reprimiendo a los familiares y luchadores que buscan la verdad. Por eso se mereció y se merece ser escrachado como hicieron los sectores consecuentes de la militancia contra la impunidad.
Fíjese Roger que se escrachó a Huidobro y no a Amodio…y que se lo merecía como se lo merecen todos los Tupamaros que asumieron puestos estatales y represivos, porque han sido los mejores defensores de la impunidad.
¡Si no es por puro oficialismo fraudeamplista Sr Roger, aclare porqué! ¿Cómo olvidarse justamente de los impunes que participan en el poder? ¿Cómo pueden dar justas las cuentas de la impunidad Sr. Roger si se olvida de los mayores defensores que han tenido los “pobres viejitos” como el mismísimo Presidente pobre?
Ni a Huidobro, ni a los otros jefes Tupamaros y jefes Militares (¡ni siquiera se puede hacer la distinción clara entre “militantes” y “militares”!) se les escuchó explicar algo al respecto, ni reconocer que habían “ordenado papeles” para que la represión siguiera siendo lo más selectiva posible y destructiva de todos aquellos que seguían en la lucha. También miran para otro lado cuando se denuncia la capitulación que hicieron en los cuarteles en 1972, cuando se denuncia la colaboración abierta con los torturadores en la campaña de los ilícitos, cuando se los acusa de actuar al unísono con los milicos torturadores y cuando la prensa los acusa de comportamiento mafioso junto a ellos.
Leonardo Haberkorn en referencia explícita a las Fuerzas Armadas y los Tupamaros dice: “es un silencio mafioso que sostienen unos y otros” y muestra como en sus respectivas patotas criminales se persigue a quien dice ¡“un poquito de tanta verdad”!
Haberkorn agrega: “Sobre la historia edulcorada y tergiversada del MLN se han edificado carreras muy exitosas. A su vez, las Fuerzas Armadas eligieron el silencio como estrategia para no rendir cuentas de crímenes injustificables. Uno y otro bando castigan al que habla fuera del discurso oficial. Cuando publiqué "Milicos y tupas", aparecieron algunos tupamaros alcahuetes oficialistas castigando al profesor Armando Miraldi y al contador Carlos Koncke por haber dado su testimonio crítico. Y al coronel Luis Agosto, el militar que habló en ese libro, gran parte de sus colegas le niegan el saludo, le dan vuelta la cara... ¡por haber contado su propia historia! Es un silencio mafioso que sostienen unos y otros y que existe para seguir medrando con las respectivas historias oficiales”
La respuesta del poder es tratar de perseguir a quien acusa, descalificarlo, tirarle un camión de mierda, pero nunca responden a la acusación misma y pueden hacerlo justamente porque tienen el poder, porque ellos usaron y ganaron las masas, porque son ellos que controlan los medios de difusión, los principales aparatos de fabricación de la opinión popular.
Sr. Roger Rodriguez las “cuentas de impunidad” no dan, el balance no está cerrado…, es una reverenda barbaridad seguir cargando las tintas sobre Héctor Amodio Pérez como se hace desde el poder y ocultando que Huidobro, Mujica, Topolansky, Marenales, Bonomi, Rosencof, Semproni…treparon al poder en complicidad con los milicos y destruyendo la lucha contra el capital y el Estado.
O dicho de otra manera estos agentes de la impunidad, que ya habían mostrado su gran voluntad de colaboración con el Estado en la década del 70, fueron cooptados por el capital y el Estado, a través del sistema electoral democrático, por haber mostrado que eran los más adecuados para dirigir al Estado en nombre del pueblo.
Sr. Roger Rodriguez: las cuentas dan mal muy mal cuando usted insiste de esta manera: “También es impunidad que el coronel Armando Méndez, el militar que convenció a Amodio Pérez (otro con prisión domiciliaria) para que le ordenara los papeles de la OCOA y poder capturar y torturar a sus compañeros”. Y no dice nada de otros que también “ordenaron papeles” de la OCOA e hicieron mucho más que Amodio Pérez para legitimar el régimen de tortura y de terror instaurado por el capital y el Estado.
Tanto es así que fueron los otros y no Amodio Pérez quienes tuvieron el “coraje” de defender abiertamente a los torturadores progresistas dentro de los cuarteles, los que concibieron un proyecto de país progresista con esos militares y que metieron a quienes lo seguían en el proyecto conjunto “contra la oligarquía y el imperialismo”
¡El mismísimo proyecto que luego llevaron adelante desde el poder con el Frente Amplio! [6]
Tanto “antiimperialismo” hicieron que siguen haciendo todo el trabajo sucio del Imperio siendo responsables directos del terrorismo de Estado impuesto en Haití por la invasión bajo cobertura de las Naciones Unidas.
Sin dudas Huidobro fue el mayor teórico de todos ellos, quien fue convenciendo a otros no de que colaboraran con los milicos (porque ya lo estaban haciendo) o de que se rindieran (parte de la historia que hoy comienza a admitirse) sino de que esa era LA PERSPECTIVA DE LA ORGA. Como Mujica fue el hombre del espectáculo, el especialista en darle una connotación populista a la política del capital y el imperio (que requería una presentación menos burguesa y proyanqui que la que podía dar un Danilo Astori o un Tabaré Vázquez) Huidobro fue el estratega infalible de la transformación de los Tupamaros en una organización integrada al aparato del Estado.
En efecto con su teoría de las operaciones y comando conjuntos con los milicos, de la “lucha contra los ilícitos”, de la reforma agraria y el puerto oceánico…se fue pasando de una fase de colaboración individual (por quebradura) a una colaboración teorizada y defendida como “estrategia revolucionaria” que, con muchas idas y venidas, permitió la cooptación total de la organización por parte del ejército, del Estado, del capital nacional e internacional que conocemos hoy. El pacto del silencio de torturadores y Tupamaros y la historia oficial a lo Huidobro/Rosencof/Mujica/Topolansky junto con la DEFENSA INTRANSIGENTE DE LA IMPUNIDAD forma parte de la cooptación de los Tupamaros por el capital y el Estado.
Si se sustituye la realidad histórica por la historia oficial MENTIROSA de milicos y Tupamaros y se sigue cargando toda la “traición” sobre Amodio Pérez..., las cuenta de la impunidad nunca darán justo porque se está escondiendo lo MÁS POTENTE DE TODA LA IMPUNIDAD que milicos y tupamaros actuaban conjuntamente, que la estructura orgánica de los Tupamaros fue cooptada por los represores y puesta al servicio del capital mundial. El Frente Amplio no fue más que el condón adonde se metió esa estructura para presentar mejor aquella cooptación como algo al servicio del pueblo.¡El poder del capital y el terrorismo de Estado, como tantas otras veces en la historia (España 36/39) es mucho más efectivo y convincente actuando como poder popular!
Ricardo
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En la segunda nota criticaremos la leyenda oficial de los “9 rehenes”, parte fundamental de la mística Tupamara a propósito de la tentativa propagandística de TELESUR [7] de revivir la vieja leyenda heroica en un video reportaje titulado “los nueve locos”
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[1] En esta texto tratamos exclusivamente del Uruguay, pero es evidente que el tema de la impunidad democrática es mundial. Aunque nos referimos solo a ese pedacito de país el análisis aquí efectuado parte de los fundamentos mismos de la sociedad burguesa y es por supuesto aplicable a todos los países. No, no solo en los del países del Cono Sur los impunes están también en el poder (Brasil, Argentina, Chile, Perú, Paraguay…), sucede lo mismo en los Estados democráticos occidentales como Francia, Estados Unidos, Inglaterra, Israel, Alemania, Bélgica…que participaron en el plan Cóndor y que siguen protegiendo y dando refugio (y formando) a los milicos y hombres del poder de toda África (Túnez, Marruecos, Argelia, Congo, Burundi…), así como también en aquellos en donde la tortura y los campos de concentración dominaron su existencia durante más de un siglo como en Rusia, cuya clase dominante hoy proviene casi en exclusividad del aparato policial del leninismo. En general nunca la justicia burguesa juzgará realmente a sus mejores torturadores, solo elije algunos chivos expiatorios para renovarse y presentar una jeta más democrática que esconda la continuidad con el terrorismo de Estado.
[2] Me repugna asimilar a los Tupamaros, que todos consideramos que fue una organización de lucha contra el capitalismo y el Estado, a ese aparato organizativo que se integró y dirigió el Estado burgués, y continúa hoy siendo parte de ese Estado. Pero en la medida en que ese proceso se consolidó como estatal y que frente a él no hubo fracciones organizadas que continuaron en nombre de los Tupamaros una lucha afuera y contra del Estado (los Tupamaros siempre habían luchado contra las fracciones), creo que no referirse de esa forma sería negar lo que históricamente es: hoy no se puede desconocer que la estructura organizativa misma de los Tupamaros es objetivamente parte decisiva del Estado burgués (con todas las otras estructuras intermedias sindicales o el MPP), aunque algunos valiosos compañeros continúen reivindicándose de los Tupamaros en lucha contra el capital y el Estado.
[3] Sobre ese proceso mismo se conoce muy poco porque todo fue ocultado por el oficialismo. Desde el principio hubo compañeros que dijeron que Huidobro y los “negociadores” era los grandes traidores, pero la mayoría demoramos más en comprender eso. Entre quienes pasaron muchos años antes de comprender eso y participaron en la estructura oficial durante el ascenso al poder del Frente y los Tupamaros, es lógico que les de mucha bronca que se los asimile a aquella dirección. Sobre esas diferencias apreciaciones y posiciones reproduciremos testimonios en notas posteriores y llamamos a los compañeros a expresarse en ese sentido.
[4] Ninguna de las historias no oficiales ha trascendido el cuadro individual de las figuras y personajes, del subjetivismo, porque ninguna de ellas rompe con el cuadro de la izquierda burguesa. Ninguna se aproxima siquiera a comenzar una explicación programática de la derrota del proletariado en Uruguay y en general en el Cono Sur. Quienes rechazamos totalmente lo oficial, tenemos una enorme tarea a realizar: hacer un verdadero balance de esa gran derrota de la revolución social y trazar una perspectiva real de destrucción del capital y el Estado. La primera línea de ese balance es explicar porqué la gigantesca lucha del proletariado internacional en esos años si bien era revolucionaria por su contenido, no lo llegó a serlo ni por su programa formal, ni por su dirección que seguía siendo miserablemente reformista, por más “lucha armada” que esgrimiera. La cuestión de la “lucha armada” misma es la cobertura ideológica de la pobreza programática (en vez de atacarse al capitalismo de raíz y denunciarse al reformismo estatizador como sinónimo de “socialismo”, todo se reduce a una cuestión metodológica) y la no ruptura revolucionaria con la izquierda del capital, la socialdemocracia (y sus versiones leninistas o guevaristas), el progresismo, el reformismo, el estatismo.
[5] Ver –“Conceptos emitidos por el detenido en Medidas Especiales ELEUTERIO FERNÁNDEZ HUIDOBRO, acerca de actuales integrantes del M.L.N., mencionado en documento del Departamento II del E.M.E. de fecha 16-JUN-77”.- http://elmuertoquehabla.blogspot.com/2009/04/carne-podrida_20.html. Cabe destacar que ya entonces, en 2009 algunos compañeros le escribieron a Zabalza diciéndole que no siguiera defendiendo a Huidobro de esa forma.
[6] La historia oficial ha separado totalmente los dos actos fundamentales de ese proceso, el primero cuando cayeron presos, del segundo cuando treparon al poder, para ocultar dicha continuidad. Entre ambos ellos habrían sido los presos más maltratados, lo que haría absurda toda afirmación de la continuidad. Pero es precisamente en ese período intermedio en donde más han ocultado lo que realmente pasó y nos parece legítimo dudar de todo lo que contaron.
[7] Parece que parte del mismo circula desde hace más de un año, pero TELESUR anunció con bombos y platillos y presentó ese video como nuevo en mayo/junio del 2016