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Código Corporativo: planes progresistas para un golpe político a la enseñanza

Por Andrés Núñez Leites 9/7/16

leites.webnode.es/

El capitalismo ha finalizado (si tú quieres)*

Una entrevista a Filgueira y Mir (1), mártires políticos de la reforma progresista neoliberal del sistema de enseñanza público, es reveladora, no sólo respecto al contenido, sino al método de imposición deseado. Se trata, una vez más, de anular la autonomía del sistema educativo y someterlo a la voluntad de un sistema político que hace mucho ejerce como agente de los intereses corporativos capitalistas.


1. Ficción de partida: la educación como política de Estado

Luego de proponer una imagen catastrófica de la enseñanza uruguaya -que en realidad muestra problemas que llevan décadas- se llega afirmar que "está en peligro la integración social de nuestros hijos". Ésta es la tónica de todos los promotores de cambios radicales, en el sentido que sea (regresivo, en este caso): mostrar la proximidad del apocalipsis y la necesidad de hacer algo ahora para evitarlo.

La lógicamente necesaria reforma global del sistema educativo pretende ser neutral:
"No es una cuestión de derecha-izquierda, no es una cuestión que pasa por definiciones ideológicas a priori. (...)/son/ definiciones de carácter republicano." (Mir) (2)

Para llevar a cabo este proyecto de reforma educativa, se propone la elaboración de una "política de Estado". Se trata, claro está, de una ficción. Las "políticas de Estado" no existen. Evocan, en todo caso, a la "santa alianza" conque las clases conservadoras buscaban, en épocas de guerra con otros países, poner entre paréntesis la lucha de clases, o mejor dicho, las acciones de las clases populares en el marco de la lucha de clases, porque, como enseña la historia, las clases altas y sus grupos de interés conservador, no descansan jamás. En todo caso, una "política de Estado" es una política clasista disfrazada de universalismo y neutralidad. Es así que se invoca ahora una "santa alianza" por la enseñanza de los chicos uruguayos, como si fuera posible diseñar un sistema educativo y un currículum inocuo, neutro, que no representara intereses de clase y visiones de futuro fuertemente imbuidas por perspectivas de clase, o más específicamente en el presente, por las demandas de formación de las Corporations.

Acaso la UTEC es el mejor ejemplo de lo que ocurre cuando se somete la educación de los jóvenes a las demandas de las corporaciones capitalistas: pronto se borran con el codo las bellas palabras referidas a la educación universitaria de los jóvenes, y sólo queda un grupo de carreras técnicas estrictamente acoplables a las demandas de las grandes empresas, sostenidas con "esfuerzo fiscal" público, obviamente. Pues no, la reforma, tal como lo proponen los sectores liberales del Frente Amplio, con el beneplácito de la derecha y la confusión de los sectores ex-marxistas y sindicales, está lejos de ser neutra, y vehiculiza palmo a palmo las tendencias que por lo menos desde Jomtien han ido intentando plasmar en los sistemas educativos de todo el mundo los organismos de la banca internacional, especialmente el BM.


2. La resistencia como irracionalidad

Para los reformistas del progresismo, el error del gobierno fue centrarse en las "batallas tácticas" y no en las "estrategias a largo plazo". Esta metáfora militarista es muy significativa, porque echa por tierra la idea de una neutralidad y ausencia de intereses. Por ejemplo se dice que medidas como el marco curricular común, o la integración de primaria y ciclo básico de secundaria "no se tomaron por su conflictividad", sin mencionar a los oponentes posibles en el conflicto con el gobierno: los docentes. Sin embargo, dicha contradicción busca ser atenuada en el discurso mediante la sutil descalificación de tales oponentes, que con la piedad característica de la izquierda progresista son tomados como manifestantes de "resistencias naturales", aludiendo tal vez a la dificultad psíquica de los actores para adaptarse a los cambios. Recordemos que buena parte de la literatura de gerencia de la educación de los años 1990, donde se sientan las bases de la "Reforma Rama" en la que se inspiran los reformadores progresistas, hablaba de la "planificación estratégica" como proceso consistente en llevar adelante decisiones venciendo resistencias de la estructura escolar, controlando para ello la información y dosificando los cambios, embretando a los actores.

En realidad, sin negar que efectivamente pueda haber componentes irracionales en la resistencia a una reforma del tipo que promueven los liberales del Frente Amplio, las mismas tienen una racionalidad bastante consistente. Por un lado, porque la propuesta de reforma, como dijimos recién, tiene una inspiración rastreable en el imaginario de los docentes y padres, y las propuestas de este tipo en los años 1990 tuvieron muy malos resultados académicos en los espacios donde lograron imponerse (los "liceos de la reforma" pero también Primaria en general, que pagó con una pérdida importante de nivel académico a partir de la imposición del "método aproximativo-apropiativo" y toda la artillería neoliberal del "desarrollo de competencias" basado en la "resolución de problemas"). Por otro lado, porque las modificaciones en el plano administrativo afectan directamente la condición laboral de los docentes, precarizándola (salarios por presentismo, disminución de su movilidad institucional, sujeción de la remuneración al cumplimiento de metas).

Y finalmente porque de a poco, sobre todo en los ámbitos sindicales de la enseñanza Secundaria, pero también, en menor medida en Primaria, se ha ido asumiendo que estas reformas están lejos de ser neutrales y, sobre todo, lejos de ser "de izquierda", para un movimiento sindical al cual, sobre todo a nivel de las bases, todavía no se le ha hecho abjurar de la tradición pedagógica latinoamericana y su fuerte inspiración socialista.


3. Causas estructurales sin estructura

Los promotores de la reforma educativa hablan de "causas estructurales" pero su análisis estructural es bien corto, y no llega a la raíz social de los problemas educativos, es decir, no abarca la propia estructura social en su análisis.

En este sentido es sintomático que se cite la investigación de Cardozo (3) pero se obvie decir que en ella el fracaso del casi 60% los jóvenes que en 2009 fueron evaluados por PISA y no lograron luego culminar Secundaria, se explica por una estructura que va más allá de la estructura del liceo: la estructura de clases; en la investigación citada, la variable "origen socioeconómico" de los chicos es el factor con más fuerza explicativa (4)

La interpretación posterior de los datos construidos por las investigaciones tiene una clara intencionalidad política que caracteriza a la política económica y social del progresismo: mantener intocada la estructura económica, la propiedad y la gestión de los medios de producción, atenuar apenas la tendencia a la acumulación de riqueza, pero no contrarrestarla efectivamente sino superficialmente, aliviando la situación de los sectores más pobres, pero manteniéndolos a ellos y a los sectores populares en general en una condición de precariedad y heteronomía. Esa paz política, esa tregua en la lucha de clases le permitió al progresismo durante una década cosechar grandes logros políticos y a su vez establece su límite, mucho más cercano que el de su antecesor, el batllismo: la mínima variación negativa de los precios internacionales de las materias primas que Uruguay exporta hacen imposible la conciliación de clases y requieren un ajuste fiscal antipopular, con la consiguiente pérdida de legitimidad. Digamos que la naturalización de una estrategia de desarrollo económico subdesarrollante, tendiente a poner todas las ventajas del lado de la oferta, es decir, del lado de los grandes capitales, especialmente de las Corporations trasnacionales, hace que el progresismo traslade esa epojé a todos los demás planos políticos. En materia educativa, implica negar el origen social de los problemas educativos, caer en el absurdo de la apuesta por la difusión de tecnología informática como revolución pedagógica o, en este caso, por la modificación del currículum en sentido de su flexibilización y degradación de niveles de contenido como forma de superar los problemas de aprendizaje y expulsión de los chicos de las familias más pobres. Pero no se toca y apenas si se menciona el origen socioeconómico del fracaso escolar.

La "sala de máquinas que produce la desigualdad" se ubica, según el discurso progresista, en la estructura de las instituciones de enseñanza y no, como sugieren los datos de las propias investigaciones encargadas por el gobierno, en la estructura económica y la distribución de medios de vida entre las distintas clases sociales. A esta altura parece claro que la financiación de las Corporations y las Foundations del norte ha hecho olvidar por completo a los izquierdistas de su pasado marxista.


4. Elementos para un sistema educativo dócil

El pacto político para generar una reforma educativa incluiría un pacto fiscal que implicaría salarios diferenciales para los docentes, de acuerdo a distintos modelos de carrera, terminándose con los aumentos generalizados. Esta medida que por un lado podría funcionar como estímulo para el perfeccionamiento docente, también tendría posiblemente un efecto de heterogeneización de las posiciones políticas de los docentes, es decir, implicaría una alteración de la identificación mutua y consiguientemente es pensable que podría afectar su sentido de unidad en el plano sindical. Aunque a juzgar por las corrientes sociales levantiscas que pude presenciar en la huelga docente en el sur del país en 2015, yo diría que no les resultará tan fácil obtener ese resultado, si está dentro de los planes reformistas.

La rebaja en la exigencia de contenidos concretos de las materias en Primaria y Secundaria viene dada por la intención que los promotores de la reforma manifiestan en el sentido de construir un "marco curricular común". Vale la pena citar a Filgueira porque el planteo es muy claro y explícito:

"Construir una metodología de marco curricular común supone decir 'El sistema es uno', no hay subsistemas que definen su currículum. Es decir que lo primero que definimos es un conjunto de grandes metas, de capacidades y aprendizajes para todos los chiquilines y que no son metas de asignatura, son metas de un conjunto de capacidades que todos nosotros tenemos que tener que van desde el pensamiento lógico, hasta valores, hasta un conjunto de elementos de cultura general. Y luego subsumimos... las asignaturas discuten su rol respecto a ese marco curricular común." (5)

De la cita anterior pueden desprenderse varias consecuencias: en el plano institucional la definitiva anexión de Secundaria por Primaria, al menos en sus primeros tres grados; la asunción de la doctrina pedagógica de las "competencias", directamente impulsada por los think tank del capital financiero y que consiste en reducir el aprendizaje al desarrollo de una serie de habilidades (procedimientos de selección y procesamiento de información, interpretación de textos, cálculo, disposición al trabajo colaborativo, etc.)

Esta doctrina no tiene una base científica que permita laudar su superioridad respecto a otras, y su punto de apoyo más contundente es en realidad su funcionalidad capitalista, en la medida que se acopla a las "competencias laborales" que solicitan las Corporations. Es interesante el lapsus y la rápida corrección del sociólogo en el último enunciado de la cita, porque delata el sometimiento de los contenidos de las disciplinas académicas a la evaluación de estas "competencias". Una cosa es evaluar filosofía de acuerdo a si un estudiante comprende y puede explicar la cosmovisión platónica, sus aspectos conceptuales principales y aplicarlo a una situación mundana, y otra es evaluar si es capaz de hablar esperando turnos, argumentar oralmente y por escrito, demostrar una actitud abierta, ser hábil para buscar información en Internet al respecto si tiene que mostrar un dato concreto o citar un texto de Platón. No es que en el segundo caso el estudiante pueda ser evaluado positivamente sin un solo concepto concreto, pero es claro que en la medida que el foco de la formación no está puesto en que sepa sobre el tema concreto sino en las habilidades lingüísticas y cognitivas en abstracto, el nivel de exigencia en el plano conceptual es mucho menor. Y esto trae un final feliz para las estadísticas oficiales: desciende la repetición y mejoran los índices de egreso. No el nivel educativo de los jóvenes. Tampoco su capacidad para comprender y transformar el mundo en el que viven.

Desplazado el foco de los contenidos hacia los procedimientos, el paso complementario que el sistema educativo ya está dando es ir sustituyendo la evaluación del docente de clase por la evaluación online, que irá estructurándose crecientemente en torno a las competencias cognitivas. En otros países donde pudo aplicarse con más decisión este tipo de reformas, la evaluación externa también permitió controlar a los docentes, sus posibles resistencias pedagógicas, mediante la asociación de su salario con los resultados de su trabajo pedagógico en torno a las metas impuestas por las autoridades del sistema.

Una de las propuestas más riesgosas, desde el punto de vista operativo, que está manejando el Frente Amplio es, en el marco de la unificación de Primaria y el ciclo básico de Secundaria, la utilización de edificios comunes. Para ello se basan en un error conceptual grave, suponer que los chicos de 11 y 12 años no tienen diferencias respecto a los de 13, 14 y 15. Por supuesto que cada trayectoria individual es precisamente individual, pero en general, la maduración sobre todo en el plano sexual es muy evidente cuando los chicos llegan a Secundaria. Poner en un mismo edificio a niños entre 3 y 15 años es un disparate que en otros lugares ha traído deterioro edilicio y problemas de relacionamiento, infantilizando a los adolescentes y a su vez presionando para una mayor maduración a los niños mayores de Primaria, no respetando sus tiempos.


5. La estrategia del golpe a la autonomía de la enseñanza

La metodología de creación de la reforma sería: una "unidad de desarrollo curricular potente" haría la propuesta básica, que la pondría en común con trabajadores y empresarios y la sociedad en general y luego, con el acuerdo alcanzado, se reformaría todo el sistema "desde la base".

Volvamos a citar a Filgueira:
"El sistema político como tal tiene que llegar a un acuerdo general que no pasa por un acuerdo a la interna del sector educativo. Es decir, no es un acuerdo que se genera endógenamente en el sistema educativo: se genera el diálogo con el sistema educativo, se genera el debate con los docentes y con los sindicatos docentes, pero se genera desde una sociedad que redefine su contrato educativo con la ciudadanía." (6)

De acuerdo a la Constitución de la República, ANEP es un ente autónomo, que por lo tanto se autorregula. Por ese motivo sería difícil implementar una reforma sin el apoyo de los docentes en la interna de ANEP. Parece al menos contradictorio hablar de republicanismo para luego intentar imponer una reforma desde un consenso externo al sistema educativo. Por supuesto que no estamos proponiendo un sistema educativo que no escuche ni dialogue con el resto de la sociedad, pero el respeto y la promoción de la autonomía de la educación que con sabiduría los constituyentes anteriores a estas generaciones que atacan a la autonomía de la educación intentaron imprimir en ella para protegerla frente a los vaivenes políticos, requiere un sentido estrictamente inverso. Es ANEP quien debe proponer sus propios cambios, de manera democrática, consultando a los docentes en diálogo con los sindicatos y las ATD, creadas precisamente para generar acuerdos internos capaces de permitir sostener procesos democráticos de cambio. Luego sí buscar apoyos externos, en la sociedad civil y en el sistema político, pero no al revés.

El problema para los gobiernos del Frente Amplio, es que cuando han citado a los docentes a través de diversos mecanismos de consulta (congresos, ATD), no han encontrado en ellos una identificación plena con el proyecto de "educación light" que avanza a nivel internacional, como respuesta contraproducente al problema global de descenso de los niveles educativos.

No solo porque la identificación de la escuela como una empresa proveedora de "servicios pedagógicos" (sic) se percibe como una atrocidad que arrasaría con los derechos laborales de los docentes, sino porque se han encontrado con la memoria, con ciertas reminiscencias (irracionales, dirán) de la pedagogía latinoamericanista de los 1960, con los recuerdos de la resistencia antidictadorial en los 1970 y las huelgas de los años 1980, con el hecho que muchos docentes de hoy fueron adolescentes que en los 1990 ocuparon los liceos para rechazar la reforma neoliberal. Parece que el discurso de la educación como una empresa pedagógica no ha calado lo suficiente en los docentes y por eso se hace necesario dar un golpe político a la educación desde afuera.

Es verdad que el Frente Amplio no está en condiciones políticas de "cambiar el ADN de la educación". La educación transgénica que propone la izquierda neoliberal, propia de una izquierda pos-democrática que utiliza a la militancia para explicar lo que decide la élite gobernante y no para decidir y a las imágenes mentales del cambio y la superación de la pobreza sólo con fines manipulatorios, que en realidad está atenta y dispuesta a obedecer a las señales de las Corporations que financian sus campañas y modelan sus propuestas desde los congresos y los organismos financieros internacionales, no podrá ver la luz completamente y tendrá que dejar la obra en manos de la vieja derecha neoliberal, cuando vuelva por la revancha. Allí tendremos que tener cuidado para poder identificar quién es quién, porque muchos dirigentes de la izquierda que hoy promueven "subsumir" la educación al dictado del capitalismo corporativo, aparecerán como defensores de los docentes para hacer capital político, pero transarán y vehiculizarán "con matices" los cambios que la derecha intentará imponer con la fuerza que le permite el hecho de no estar legitimada en el apoyo sindical ni de los trabajadores en general.


6. Más allá de la resistencia

El problema para quienes nos oponemos a estas reformas neoliberalizantes, es que nuestra ausencia de propuestas alternativas es una con la ausencia de utopías sociales viables, basadas en relaciones de fuerza capaces de sostenerlas. El saludable colapso del socialismo real y su autoritarismo arrastró a la izquierda hacia un intento por suavizar las aristas más cortantes del capitalismo y con ello absorbió a todo el movimiento sindical y a la sociedad civil, que, con distintos acentos, hoy habla al unísono en la lengua de las corporaciones capitalistas. Para superar esta etapa de resistencia frente a una agenda de reformas que siempre nos antecede y condiciona, y pasar a una etapa propositiva, tal vez debamos empezar desde cero, pensando qué mundo queremos para nuestros hijos, imaginando un mundo mejor, una educación para la libertad y compañeros de ruta.



(1) Código país - http://www.teledoce.com/programas/codigo-pai%c2%ads/no-logramos-convencer-a-un-conjunto-de-autoridades-claves-de-la-magnitud-del-problema/
(2) Código país - idem.
(3) Cardozo, Trayectorias educativas en la educación media. PISA-L 2009-2014, http://www.ineed.edu.uy/sites/default/files/Trayectorias%20educativas%20en%20educaci%C3%B3n%20media.%20PISA-L%202009-2014.pdf
(4) En este mismo blog: Culpen al liceo - Datos y apropiaciones desde el discurso pedagógico del Estado http://leites.webnode.es/news/culpen-al-liceo-datos-y-apropiaciones-desde-el-discurso-pedagogico-del-estado1/
(5) Código país - idem.
(6) Código país - idem.