Alejandro Borensztein
Humor político Clarín 20/11/16
De haber sabido de entrada que la epopeya kirchnerista para la liberación latinoamericana iba a terminar en esta desgarradora resistencia en defensa de las carreras de galgos, no nos hubiéramos preocupado tanto.
Pensar que hace apenas unos añitos el kirchnerismo tomó de Chávez la posta de la Patria Grande, aprobando de prepo en el Congreso un histórico acuerdo con Irán, y ahora no pueden ganar ni una votación legislativa para garantizar la fuente de trabajo de unos simples cuidadores de galgos.
El alegato final de Diana Conti en contra de la prohibición de las carreras caninas, quedará en la historia de la oratoria parlamentaria.
Dijo la estadista:”Los galgos no están instalados en la cultura de ustedes los porteñitos que miran TN (golpe en el escaño y cara de ñañaña)… está instalado en la cultura popular!!!” Dicho esto, perdió 132 a 17. Memorable.
Como frase que retumbará para siempre en el Congreso, no será aquella de Balbín cuando dijo “este viejo adversario viene a despedir a un amigo”, pero está en el top ten.
Ojo, que esta interna no fue fácil. Kicillof votó en contra de las carreras de galgos, Máximo se abstuvo y Kunkel, Conti, Di Tullio y 14 más, defendieron las carreras y toda la joda clandestina que hay detrás de eso. Por supuesto, votaron a cara de perro. Como siempre.
Desde el apoyo del Partido Comunista al gobierno de Videla que no se veía una contradicción interna tan compleja. Habrá que esperar la opinión de los caniches de Carta Abierta para que nos iluminen antes de tomar una posición definitiva sobre el asunto.
No sé a usted amigo lector, pero a mí estos muchachos me habían convencido de que llegaban para otra cosa. Evidentemente es un momento de confusión. Habrá que tenerles paciencia y esperar que se les pase.
Un par de días antes, el mismo grupo liderado por Larroque, Recalde y otros estrategas para la victoria, presentaron un proyecto de ley para que el 15 de noviembre sea declarado “Día Nacional de la Mentira” al cumplirse un año del debate presidencial entre el Compañero Mauri y el Compañero Lancha. Le juro amigo lector que todo esto es verdad. Yo sé que hoy domingo usted tiene inquietudes más importantes que estas, pero así viene la mano.
En el Artículo 1, el proyecto de ley dice textualmente: “Institúyese el día 15 de Noviembre de cada año como el Día Nacional de la Mentira en conmemoración al primer debate presidencial transmitido en vivo, en el programa Argentina Debate”.
Así como se lo transcribo. Sólo le agregué el acento en la ú de “institúyese” porque se ve que en el apuro revolucionario, se lo morfaron. Posta.
Lo que estos chambones no dicen es que en realidad no fue el primer debate como expresa el texto original, sino el segundo. Al primero no fueron.
De prosperar seriamente un proyecto semejante, se exponen a que los otros cinco candidatos que sí aceptaron ir al primer debate, Nico Del Caño, el Adolfo, Margarita, el Compañero Massa y el mismísimo presidente Macri, se junten y aprueben que el 4 de octubre, día del primer debate, sea consagrado el “El Día Nacional de los que se olvidaron de ir”. Algunos sectores más radicalizados hasta podrían proponer el “Día Nacional de los Cagones”
A juzgar por cómo les va en las votaciones, si yo fuera sobreviviente del kirchnerismo duro, no me arriesgaría a insistir con el proyecto del “Día Nacional de la Mentira” porque les puede salir el tiro por la culata.
Además, en honor a la verdad y si hablamos de mentiras, aquel segundo debate fue el día en que Macri nos mintió sobre lo que iba a hacer y Scioli nos mintió sobre lo que había hecho. La gran diferencia es que Cambiemos todavía puede desmentirnos. En cambio para el Frente para la Victoria ya es tarde. Lo mentido, mentido está.
Para rematar la semana, el viernes hubo una marcha convocada por la CGT y varias organizaciones sociales en apoyo al proyecto de Ley de Emergencia Social.
La Cámpora no fue y emitió un comunicado explicando que sarasasasasa. Hicieron bien. ¿Cómo hacen para estar en una marcha reclamando por trabajo unos tipos que en 12 años no pudieron poner en blanco un sólo trabajador en negro?
Además, uno de los tres jefes de la CGT, Juan Carlos Schmid, dijo en su discurso que “la clase trabajadora no fuga capitales ni revolea bolsos con millones”. Menos mal que Máximo, De Vido y compañía se quedaron en casa.
El artículo 2 de la Ley de Emergencia Social dice: Instrúyese al Ministerio de Desarrollo Social a crear UN MILLÓN (1.000.000) de puestos nuevos de trabajo bajo el Programa Solidario de Ingreso Social con trabajo en todo el territorio nacional.
Aquí tengo que aclarar que en el texto original se volvieron a olvidar de que la palabra instrúyese va con acento en la ú. Pueden chequearlo si lo desean. No sé qué le pasa a esta gente con la ortografía.
Desde el kirchnerismo, cuyos principales dirigentes, insisto, no participaron de la marcha por recomendación médica, explicaron que de todos modos apoyarán el proyecto con las dos manos. Además aclararon que van a proponer que la iniciativa se financie gravando la renta financiera y el juego, cosa que dicha por cualquier sector político suena razonable, pero dicho por los amigos y socios de La Rosadita y Cristóbal López parece una joda grande como el Madero Center.
De todos modos, sería maravilloso que se pudieran crear puestos de trabajo por decreto. Apoyo a full. Ya que estamos, le agregaría un articulito más instruyendo a que el Estado Nacional garantice que la Selección Argentina clasifique para el Mundial Rusia 2018. Total, el no ya lo tenemos.
Cerramos esta idea con una cita histórica: “Garantizar trabajo a cada obrero sería tan impracticable como asegurar a todo vendedor un comprador, a todo abogado un cliente, a todo médico un enfermo, a todo cómico, aunque fuese detestable, un auditorio”.
Esto lo escribió, así tal cual, Juan Bautista Alberdi que, entre otras pavadas, redactó la Constitución Nacional en 1853. Constitución con acento en la ó.
Ah, me acordé: esta semana hubo otra novedad. Ahora vas a poder llevar al rope en el subte. Conociendo a los porteños, a partir de ahora, la Ciudad de Buenos Aires no sólo te va a ofrecer la posibilidad de pisar una catástrofe en cualquiera de sus veredas sino que también vas a poder tener un disgusto padre cuando consigas apoyar el traste en el asiento de un vagón.
En fin, momento confuso amigo lector. Hay que estar atento. Ni gato por liebre. Ni que te metan el perro. Ni que te tiren los galgos. Simplemente sacar pecho, respirar hondo y mirar hacia delante.
En cualquier momento los empresarios se deciden, invierten y arranca el segundo semestre
Movilización social, conflicto y consenso
Con el respaldo activo de la CGT unificada y el apoyo de la Iglesia, los movimientos sociales marcharon el viernes para dar respaldo al proyecto de ley de emergencia social que ya cuenta con la media sanción del Senado. Se congregaron, por ese motivo, ante el Congreso. El kirchnerismo puro y duro aspiraba a que la queja culminara en Plaza de Mayo, frente a la Casa Rosada, para producir una foto que perjudicara a Mauricio Macri. Como no consiguió ese objetivo, la Cámpora no participó de la marcha. Tampoco había sido invitada
Los organizadores hablaron con prudencia política: describieron la fiera situación social pero no encendieron consignas contra el gobierno. En todo caso, repartieron responsabilidades con el que se fue el último diciembre y con los empresarios insensibles. En términos propagandísticos cometieron un error: anunciaron anticipadamente un número de asistentes (entre 150 y 200 mil) que en verdad no alcanzaron a reunir. ¿Para qué vaticinar esos detalles? Aunque superadamente largamente los 50.000, dieron pie para que los voceros del oficialismo ninguneara la manifestación alegando que la cantidad de asistentes “no cumplió con las expectativas de los organizadores”
Ni voto ni veto
Hay sectores del oficialismo que propician el veto presidencial en caso de que la Ley sea definitivamente aprobada por el Congreso. La CGT, a través de uno de sus triunviros, Juan Carlos Schmid, advirtió: “"El gobierno ya ha vetado la ley antidespidos. Nadie sabe cuál puede llegar a ser el costo político si pasa con este proyecto. .Dos vetos seguidos sobre cuestiones sociales encierran una gravedad importantísima”.
Pero Macri no necesita apelar al veto. El proyecto aprobado por Senadores no será tratado en Diputados durante las sesiones que restan este año ya que no hay tiempo para que se cumplan todos los pasos del protocolo parlamentario. El gobierno no lo incluirá el temario de sesiones extraordinarias. Las críticas por insensibilidad social sólo podrán hacer centro en ese pecado.
Adelantando la jugada, el ministro de Interior, Rogelio Frigerio, ha declarado que “no vamos a impedir un debate que tenga como objetivo la reducción de la pobreza y creación de puestos de trabajo". Frigerio también señaló que el proyecto aprobado por el Senado es “poco claro, incompleto y, a mi juicio, no tan serio (… porque) no plantea de dónde sale los recursos para la creación de un millón de puestos de trabajo”.
Queda claro que para el gobierno es difícil chocar frontalmente con los reclamos de los movilizados y sus adherentes, más allá de que los representantes legislativos del oficialismo hayan votado en contra del proyecto de emergencia social.
La relación entre los gremios (soldados al peronismo) y el gobierno vuelve a parecer tensa, aunque estos once meses de convivencia entre unos y otros evidencian que, más allá de los aprontes, la sangre no llega al río. Por el momento
Recursos y realismo
En este caso,–para darle la derecha al oficialismo- es cierto que lo que piden al gobierno los movilizados y sus aliados parlamentarios y eclesiales (la creación de un millón de puestos de trabajo) supondría, en caso de que fuera viable hacerlo por decreto, un fuerte incremento suplementario del gasto público.
Pero hay que admitir que se vuelve difícil poner límites rígidos en esta materia cuando el gobierno ya abandonó cualquier pretensión de ortodoxia macroeconómica y optó por el gradualismo, es decir por subordinar los objetivos fiscales y monetarios que pudiera tener al cumplimiento de sus metas políticas (entrar con vigor en su segundo año y llegar fortalecido a la cita electoral de medio término).
Para más, el gobierno, desde el discurso de asunción del Presidente, definió la erradicación de la pobreza como una de sus tres prioridades programáticas.
No se puede negar que la motivación del reclamo está sostenida por los hechos: lo evidencian los números que presenta el INDEC.
La movilización se produce cuando acaba de difundirse un informe preparado por la OCDE (el club de las democracias industrializadas, al que el gobierno quiere ingresar), la CEPAL y el Banco de Desarrollo de América Latina, que subraya las consecuencias de la pobreza sobre las perspectivas de la población juvenil.
El trabajo registra la pavorosa proporción de jóvenes que ni trabajan ni estudian (un 10 por ciento en la clase media, un 25 por ciento de los sectores más vulnerables), y se condenan de ese modo a perpetuar su pobreza. El cuadro incluye. La situación de informalidad: casi cuatro de cada diez trabajadores se desempeña en negro, esto es, alienados de beneficios sociales.
Rodrigo Zarazaga, el jesuita que dirige el prestigioso Centro de Investigación y Acción Social (CIAS), entrevistado en La Nación, destaca que “40% de la pobreza del país se concentra en el Conurbano. Allí hay más de 60 hospitales y en condiciones debe haber cuatro. En los municipios del Conurbano la coparticipación se define por las camas ocupadas en los hospitales y los intendentes tienen más incentivos a tener más camas ocupadas que a tener prevención. Muchos jóvenes terminaron el secundario y no trabajan. No encuentran el salto al primer empleo. Es un salto abismal y hay que achicar esa brecha con capacitación (…) La política tiende a transferir ingresos para asegurar la gobernabilidad y relega otras cosas prioritarias”.
Anomalías y desconsuelos
La sociedad comprende que el tema de la pobreza es una anomalía que hay que enfrentar para solucionarla, porque Argentina no puede vivir con estos niveles de marginación. Todo se descompone en esas condiciones: la seguridad, la convivencia, la viabilidad y la misma identidad del país, conectada orgánicamente con la fluidez y la apertura de oportunidades.
Un escéptico podría decir que Argentina también es una historia de oportunidades perdidas, que dan lugar más tarde a, digamos, desconsuelos contrafácticos (por ejemplo, el lamento por lo que pudo haber sido el país si no hubiera fracasado el acuerdo entre Perón y Sabattini en los 40).
El voto del año pasado generó una nueva realidad: una fuerza casi sin historia fue encargada de gobernar para depurar la atmósfera y regenerar la convivencia. Pero el voto también le impuso cogestionar con un Congreso y una mayoría de gobernadores de otros palos.
La nueva etapa consiste en poner fin a la Argentina de las confrontaciones terminales e inaugurar un período de competencia sostenida en acuerdos y coincidencias básicas.
Con sus votos de octubre y noviembre del último año, la sociedad puso en la agenda bases para un consenso: volver al mundo, reconstruir el Estado para que pueda ofrecer protección y servicios en lugar de sofocación y rapiña. Alto en esa agenda figura disminuir radicalmente la pobreza y recrear las condiciones de la movilidad social ascendente. E igual de alto: convivir y acordar en cambio de confrontar brutalmente.
Ese voto manda sobre el gobierno y sobre la oposición. Por eso los que reclaman aprenden a hacerlo con inteligencia, moderación y poniendo a un lado todo espíritu faccioso. Y por eso el gobierno debe perseverar en el gradualismo, en el realismo, en la negociación flexible. Y debe apurar acuerdos que ofrezcan a propios y extraños los signos de previsibilidad que seducen a las inversiones y ayudan a crecer
Jorge Raventos