“Cuando se muere En brazos de la patria agradecida, La muerte acaba, la prisión se rompe; ¡Empieza, al fin, con el morir, la vida!”
(Poema A mis Hermanos Muertos el 27 de Noviembre.Madrid 1872) José Martí
“A los héroes se les recuerda sin llanto, se les recuerda en los brazos, se les recuerda en la tierra; y eso me hace pensar que no han muerto al final, y que viven allí donde haya un hombre presto a luchar, a continuar”.
(Letra de la canción Su nombre es pueblo” Sara González
Por Rodolfo Crespo (rodohc21@gmail.com)
“Día negro para tropa”, escribiría el Che Guevara cinco veces resumiendo uno de aquellos críticos y difíciles días en la guerrilla boliviana; parafraseando a Che el 25 de de noviembre de 2016 ha sido uno de esos días negros para los anticapitalistas y antisistemas del mundo porque muere uno de sus grandes símbolos e inspiradores: el Comandante de la Revolución Cubana camarada Fidel Castro Ruz, exactamente 60 años después de haber partido en el Yate Granma desde el puerto mexicano de Tuxpan hacia la Sierra Maestra en cuyas montañas escenificó la última y definitiva etapa de la liberación del pueblo cubano.
Fidel Castro fue un revolucionario creador; cuando en la década de 1950 la teoría revolucionaria recomendaba que era el Partido Comunista la organización de vanguardia encargada de hacer la Revolución, interpretando como nadie las condiciones histórico concretas de Cuba en aquel entonces (viejos , aguerridos y fogueados combatientes comunistas, pero imposibilitados de tomar el poder precisamente por ser conocidos como tales por una dictadura feroz, la de Batista) y de un profundo análisis de la situación mundial (marcada por el macartismo y la dura represión anticomunista), el compañero Fidel introdujo una innovación teórica, que a la postre resultó ser corroborada por la práctica (el mejor criterio para medir el acierto de la teoría) cuando creó no un partido sino un movimiento para dirigir la Revolución, que después del asalto a la fortaleza del Moncada en Santiago de Cuba el 26 de julio de 1953 se conocería como el Movimiento 26 de Julio (M-26-7) estructurado en células pequeñas, abierto a todo aquel que quisiera derrotar la dictadura de Batista y ante la imposibilidad del viejo Partido Comunista de llevar el pueblo al poder por medios electorales abrazó la lucha armada como la única vía para llegar al mismo y transformar la sociedad.
La Revolución Cubana no llegaría a ser conocida como tal, su influjo no hubiese sido tan grande y jamás habría tenido tantos seguidores dentro de Cuba y admiradores, simpatizantes e imitadores fuera de ésta si no hubiese sido por la vocación a favor de los pobres que tuvo desde el inicio Fidel Castro: concedió la propiedad de la tierra a quienes la cultivaban, le otorgó la vivienda a quien vivía en ella, entregó las fábricas a quienes trabajaban en ellas lo que lo convirtió hasta su muerte en enemigo de los terratenientes, casatenientes y capitalistas no sólo de Cuba sino del mundo que vieron aquellos actos un pernicioso ejemplo, no olvidemos que esta revolución se produce en las mismas narices de los EE. UU. a escasos kilómetros de sus costas.
Nadie ha enfrentado a la potencia hegemónica del capitalismo posterior a 1945, los EE. UU. con la resolución, valentía y bravura de Fidel Castro: combatió directamente contra ellos en Girón y los venció (primera derrota del imperialismo yanqui en América), dirigió desde Cuba a las fuerzas cubanas que expulsaron a los racistas sudafricanos de Angola, facilitaron la independencia de Namibia y crearon las condiciones para el fin del apartheid en Sudáfrica y la liberación de Mandela; pero “pocas veces” como dijera Che (tan parco y cuidadoso en dispensar elogios) “brilló más alto un estadista” como en aquellos “días luminosos y tristes de la crisis del Caribe”.
Se ha tratado de edulcorar y ajustar siempre a las condiciones políticas del momento, pero, cómo entender sino como barrer del mapa al imperialismo y todo lo que él representaba al interpretar aquel fragmento de la carta de Fidel a Kruschev en la referida Crisis de los misiles del Caribe en octubre de 1962 cuando le decía que “la Unión Soviética no debe permitir circunstancias en las que los imperialistas puedan llevar a cabo un primer ataque nuclear contra nosotros…Le digo esto, porque… ése sería el momento de eliminar para siempre semejante peligro, en acto de la más legítima defensa, por dura y terrible que fuese la solución, porque no habría otra”/1
No hubo causa justa en el mundo que Fidel Castro no apoyara, desde Argelia, República Saharaui hasta los guerrilleros centroamericanos, a quienes envió un barco de armas que los vietnamitas le regalaron cuando vencieron a los norteamericanos, pero quizás con ninguno tuvo esa fina sensibilidad como con el pueblo de Palestina “despojados de sus tierras, expulsados de su propia patria, dispersados por el mundo, perseguidos y asesinados, los heroicos palestinos constituyen un ejemplo impresionante de abnegación y patriotismo, y son el símbolo vivo del crimen más grande de nuestra época”/*2 decía ante el XXXIV periodo de sesiones de la Asamblea General de la ONU en 1979.
El crimen de Barbados (la voladura de un avión de Cubana de Aviación en pleno vuelo frente a las playas de esa isla del Caribe oriental) lo marcó profundamente, dicen que ha sido la única vez que se han visto lágrimas en los ojos del Comandante Fidel Castro, pero ni en ese caso de extremo dolor flaqueó; ante el sufrimiento del pueblo expresó aquellas palabras que quedaron para el futuro: “No podemos decir que el dolor se comparte. El dolor se multiplica. Millones de cubanos lloramos hoy junto a los seres queridos de las víctimas del abominable crimen. ¡Y cuando un pueblo enérgico y viril llora, la injusticia tiembla!”/3
Al pueblo de Cuba en el terreno económico (en el que tal vez sea el más criticado aspecto de su accionar) dejó un gran legado. Una economía periférica como la de Cuba (y no precisamente a causa de Fidel Castro) casi totalmente proscrita de la división internacional capitalista del trabajo, le permitió sortear bastante bien durante los primeros treinta años de Revolución todos los obstáculos heredados de su atraso, y que emanaban de la escasa producción de valor, porque su relación con la Unión Soviética no se basaba en los principios despiadados que rigen la ley del valor, pero al extinguirse el llamado campo socialista (que era al que Cuba estaba integrado) la situación cambiaba, ahora Cuba tenía que medir sus fuerzas y nivel de productividad en los marcos de la economía-mundo capitalista, careciendo como carecía de producciones con un alto valor agregado, con el agravante de que no podía acceder libremente a ella por el bloqueo económico, comercial y financiero que era objeto por parte de EE. UU. Es aquí donde volvió a descollar el genio de Fidel Castro; conocedor de que Cuba prácticamente no producía valor (la savia del capitalismo, la única economía y sistema mundial existente, al cual no le quedaba más remedio que integrarse) intuyó, que la única posibilidad (en realidad sólo existía esa) que le quedaba a la Isla antillana era, con alguna de sus ventajas comparativas apropiarse (tanto como éstas últimas le permitieran) de aquella porción de valor ya producido (y del que Cuba carecía como se ha dicho) que se redistribuyera mundialmente; es así que nace la idea de fomentar el turismo y formar todo un ejército de profesionales de la salud. El resultado está ahí: son ambos sectores los mayores generadores de ingresos para el país, no había ni hay otros capaces de hacerlo en la misma magnitud.
De no haber sido por esa genialidad de Fidel Castro, a Cuba, 25 años después de la desaparición de la URSS le hubiese sido muy difícil continuar la sostención de unas conquistas sociales que, no olvidemos, alcanzó cuando estaba fuera del accionar internacional de la ley valor mundializada, pero que una vez incorporada a la economía capitalista mundial como país periférico le hubiese sido imposible mantener.
Desde el mismo triunfo revolucionario Fidel Castro fue consciente de los peligros que acechaban a la Revolución, y los riesgos de su reversión histórica; treinta y siete días después del triunfo ya expresaba su preocupación al respecto:
“Bien recuerdo el día en que tuve la noticia de la fuga del tirano, la convicción completa de que la guerra había concluido. En medio de la natural alegría de todos los cubanos, me preocupaba pensar que aquella escuela que había producido tantos hombres formidables, aquella lucha de sacrificio que había producido hombres tan ejemplares, había clausurado su curso. En lo adelante sería muy difícil distinguir el bueno y el malo, porque sólo allá en aquella escuela, en el fragor de la lucha, es posible distinguir quien sirve de quien no sirve; quien es un hombre valioso y quién un farsante, quién u interesado y quién un idealista; quién un sincero o quién un hipócrita consumado.
Porque luchar en las montañas, con el frío, con el hambre y con el enemigo en acecho, no es lo mismo que sentarse cómodamente en un despacho y empezar una función de carácter administrativo, sin haber conocido jamás el sacrificio. Y me preocupaba lo que podrían perder nuestros hombres en ese proceso. Y me preocupaba grandemente que el espíritu revolucionario y el espíritu de sacrificio no decaigan”/4
Y en 2005, cuarenta y seis años después expresaba lo mismo: “Este país puede autodestruirse por sí mismo; esta Revolución puede destruirse, los que no pueden destruirla hoy son ellos; nosotros sí, nosotros podemos destruirla, y sería culpa nuestra”/5
¿Se equivocó en algo Fidel? Sin lugar a dudas, como todo ser humano, pero hay dos cosas que parecen casi inexplicables: la primera, permitir el asilo en Cuba a Ramón Mercader del Río, el asesino de Trotsky nombrado en la URSS coronel y héroe de la Unión Soviética en agradecimiento a su crimen /6; y la segunda, la persecución que consintió sobre las personas homosexuales, siendo paradójicamente algunas de ellas cantores de su propia Revolución, como la integrante de la nueva trova Sara González.
Del primer caso, que sepamos, no se arrepintió de su craso error, del segundo tuvo tiempo de disculpar la torpeza de su actuación en entrevista a la directora de la Jornada Carmen Lira Saade /7
Con más luces que sombras el Comandante Fidel Castro queda para la posteridad como un referente para todos aquellos anticapitalistas y antisistemas empeñados en crear un mundo alternativo diferente al capitalismo en la que desgraciadamente, aunque como dice el compañero Santiago Alba Rico no hay otro, la Cuba post Fidel Castro con su gran dosis de liberalismo en plena ejecución parece no ser el modelo a seguir para los explotados y excluidos del mundo /8
Notas.
* Discurso pronunciado en inglés por Friedrich Engels ante la tumba de Carlos Marx en el cementerio de Highgate en Londres, el 17 de marzo de 1883.
1. Cartas entre Fidel y Kruschev. Granma 3 noviembre de 2012. http://www.granma.cu/granmad/2012/11/03/nacional/artic02.html
2. Discurso ante el XXXIV periodo de sesiones de la Asamblea General de la ONU 12 octubre de 1979. http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1979/esp/f121079e.html
3. Discurso pronunciado en el acto de despedida de duelo de las víctimas del avión de cubana destruido en pleno vuelo, el 6 de octubre de 1976 en la Plaza de la Revolución. http://www.granma.cu/granmad/secciones/crimen_barbados/art05.html
4. Buch, Luis M. y Suárez, Reinaldo. Gobierno Revolucionario. Primeros pasos. Editorial de Ciencias Sociales. La habana. 2004. Pág. 80-81.
5. Discurso en el acto por el aniversario 60 de su ingreso a la Universidad de La Habana, 17 de noviembre de 2005.
a. http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/2005/esp/f171105e.html
b. En el mismo discurso Fidel se preguntaba:
c. “¿Conocían que algunos ganaban en el mes cuarenta o cincuenta veces lo que gana uno de esos médicos que está allá en las montañas de Guatemala, miembro del contingente "Henry Reeve"? Puede estar en otros lugares distantes de África, o estar a miles de metros de altura, en las cordilleras del Himalaya salvando vidas y gana el 5%, el 10%, de lo que gana un ladronzuelo de estos que vende gasolina a los nuevos ricos, que desvía recursos de los puertos en camiones y por toneladas, que roba en las tiendas en divisa, que roba en un hotel cinco estrellas…”
d. Esto mismo constatábamos en un artículo reciente, al parecer censurado por algunos medios dentro de la izquierda, ¡una persona sin trabajar gana hoy en Cuba en un día lo que otra trabajando devenga en un mes!, con la paradoja que es el Banco Central de Cuba (¿legalmente?) quien se lo paga. https://www.aporrea.org/internacionales/a237087.html
6. Almeyra, Guillermo. Sobre hombres y héroes. La Jornada 21 agosto 2016.
http://www.jornada.unam.mx/2016/08/21/opinion/017a2pol
7. Soy el responsable de la persecución a homosexuales que hubo en Cuba: Fidel Castro. Entrevista a la directora de La Jornada Carmen Lira Saade. http://www.jornada.unam.mx/2010/08/31/mundo/026e1munLa primera parte de la misma en http://www.jornada.unam.mx/2010/08/30/politica/002e1pol
“Deja huérfanos incluso a sus enemigos en un mundo en el que Cuba, en pleno reflujo de América Latina y del planeta entero, no es ya el modelo”.Alba Rico, Santiago. Y en eso se fue Fidel. Rebelión 28 noviembre 2016. https://www.rebelion.org/noticia.php?id=219694
FIDEL
Luto, luto, luto
No tengo palabras aunque no dejo de balbucear dolores
Fidel de Cuba, Fidel de América
Fidel del Mundo
Fidel de los sueños de los marginados de la Tierra
Fidel palabra, Fidel fusil
Fidel de la Sierra
Fidel soldado de la Humanidad
Fidel dignidad
Fidel amor
Amor, el más grande que pueda existir,
pues no hay amor mayor que el del que entrega su vida para que otros vivan mejor
Fidel paloma, Fidel firmeza
Fidel fuego, Fidel remanso
luz que guía y alumbra oscuridades
Fidel maestro
Fidel humano, de aciertos y de errores, parado siempre del lado de la vida
contra los hacedores de muertes y de sombras
Fidel presente, Fidel futuro, nunca pasado,
volando sobre la miseria de los miserables
Fidel ave, Fidel aire, Fidel nube
Fidel historia, Fidel horizonte, burlando los olvidos,
dejando marcas indelebles a pesar de los gusanos
Fidel héroe, Fidel prócer, omnipresente en mis años y en mi memoria, consciencia que se derrama hacia mis hijos
Fidel ejemplo, Fidel compañero
Fidel amigo, Fidel camarada
Fidel Comandante
Fidel Revolución
Fidel Gigante
Ninguna muerte podrá matarte
Hasta la Victoria Siempre
Gustavo Robles
27-11-16
Ante la muerte de Fidel Castro
En la noche del 25 de noviembre de 2016, ha muerto Fidel Castro. Su fallecimiento ha causado un gran impacto mundial. En 1959, Fidel encabezó la revolución que derrocó al dictador Fulgencio Batista y, desde 1960, esa revolución construyó el primer Estado obrero de Latinoamérica frente a las mismas costas del imperialismo yanqui.
Escrito por el Secretariado Internacional de la LIT-CI
Como resultado de la revolución, el pueblo cubano obtuvo importantes conquistas expresadas en grandes avances: el pleno empleo, la alimentación, la salud y la educación públicas, eliminando o disminuyendo al mínimo lacras sociales del capitalismo. En estos campos, Cuba superó a países latinoamericanos mucho más desarrollados, como Brasil, México o Argentina. Quedó así demostrada la inmensa potencialidad de la expropiación del imperialismo y la burguesía, la economía planificada, la socialización de los principales medios de producción y el monopolio estatal del comercio exterior. Incluso en un país pobre como Cuba, que se transformó en la expresión de una alternativa posible por el camino de la lucha.
La revolución cubana y sus conquistas hicieron de Fidel una de las figuras políticas más influyentes de la segunda mitad del siglo XX y, sin duda, la principal referencia de la izquierda latinoamericana.
Por el prestigio ganado por la revolución cubana y sus conquistas, millones de personas en Cuba, Latinoamérica y el mundo llorarán la muerte del viejo líder, a quien consideran el símbolo de esa revolución. Comprendemos ese dolor y somos solidarios con él porque para esas personas muere un líder revolucionario.
Nuestra corriente morenista fue, desde la década de 1960, una gran simpatizante y defensora de la revolución cubana. Sin embargo, eso no impidió que criticásemos duramente a la dirección castrista, porque ese Estado obrero era gobernado por un régimen burocrático y represivo, sin libertades reales para los trabajadores y las masas, como la de formar organizaciones políticas diferentes del Partido Comunista o sindicatos independientes de los autorizados por el gobierno.
De la misma forma, la criticamos cuando (a partir de su integración en el aparato estalinista mundial) adoptó la estrategia de construcción del socialismo en un solo país y la “coexistencia pacífica” con el imperialismo, que buscaba frenar las revoluciones que explotaban en el mundo. Un claro ejemplo de ello se dio en Nicaragua. En 1979, la dirección sandinista había encabezado una revolución triunfante contra la dictadura de Anastasio Somoza, muy similar a la ocurrida en Cuba. En esas condiciones, el gobierno sandinista consultó a Fidel Castro (a quien consideraba su dirigente) el camino a seguir, y la respuesta de Fidel fue que “no hicieran una nueva Cuba”. Es decir, que no avanzaran en el camino de la expropiación y el socialismo. Nicaragua siguió siendo capitalista y el sandinismo se transformó en un partido burgués corrupto y represivo.
Esta integración al “orden mundial” se acentuó desde finales de la década de 1990 cuando Fidel y la propia dirección castrista restauraron el capitalismo en Cuba. Esta realidad, hoy objetivamente innegable, tuvo profundas consecuencias. La primera es que Cuba ha dejado de ser un país independiente del imperialismo para entrar en un avanzado proceso de semicolonización, en primer lugar por parte del imperialismo europeo y, ahora, se abren las puertas a las inversiones del imperialismo yanqui. La segunda es que la dirección castrista (la misma que había dirigido la revolución) se ha transformado en una nueva burguesía entreguista, asociada y subordinada al imperialismo. La tercera es que, a partir de la restauración capitalista, esta dirección comenzó a atacar y a eliminar las grandes conquistas de la revolución y hoy resurgen lacras del capitalismo que parecían superadas, como el desempleo y la prostitución masiva.
Consecuente con esto, y en claro contraste con su rebeldía del pasado, Fidel y la dirección castrista acentuaron al extremo su papel de defensores del “orden mundial”. Como una clara expresión de ambos hechos (la entrega de la soberanía y su papel político), están los encuentros y abrazos con Barack Obama y el papa Francisco (quien no casualmente, lamentó la muerte de Fidel).
Sabemos que estas posiciones son profundamente polémicas y no son compartidas por la mayoría de la izquierda con la que hemos debatido en muchos materiales. Pero, además de las diferencias en debate, existe una tradición equivocada de silenciar las críticas a la hora de la muerte. Esa tradición no es la nuestra: respetamos el dolor de los millones que veían a Fidel como su líder pero, junto con ese respeto, creemos también que la verdad es revolucionaria y no debe callarse incluso en los momentos más dolorosos.
Por eso reivindicamos al Fidel que enfrentó al imperialismo, al que expropió junto con los trabajadores cubanos la propiedad privada y los medios de producción, al que dio origen al primer Estado obrero de Latinoamérica. No reivindicamos al Fidel Castro que impidió la expropiación y por lo tanto la profundización de la revolución en Nicaragua y Centroamérica. No reivindicamos al Fidel del régimen burocrático y totalitario impuesto en la isla, ni al Fidel que, junto con su hermano Raúl y la burocracia cubana, restauró el capitalismo y abrió las puertas a las multinacionales. Decir esta verdad es fundamental en los tiempos de hoy, precisamente cuando conmemoramos los 100 años de la Revolución obrera y socialista en Rusia. Es fundamental porque hoy más que nunca el capitalismo hace crisis por todos los poros y está conduciendo a la humanidad a la barbarie y al planeta a la destrucción, poniendo al orden del día la necesidad de la revolución socialista internacional.
Desde la LIT les decimos a los trabajadores y a las nuevas generaciones que el estalinismo no es sinónimo de socialismo. Que la trágica restauración del capitalismo en los países que hicieron revoluciones en el siglo XX que expropiaron a la burguesía se pudo haber evitado si los trabajadores hubieran contado con una nueva dirección revolucionaria, antiimperialista, internacionalista, anticapitalista, apoyada en las organizaciones democráticas de los obreros, de las trabajadores del campo y de la ciudad, de los explotados y los oprimidos. Esa dirección es la que estamos empeñados en construir para recuperar las enseñanzas del partido bolchevique, el verdadero pionero de la revolución obrera y el socialismo.