Inteligencia policial coordinó con autoridades universitarias y la
FEUU
para evitar desmanes de “radicales” en marcha estudiantil
El ministro del Interior, Eduardo Bonomi, habló con el rector Rodrigo Arocena ante indicios de que los manifestantes habían fabricado bombas molotov
Faltaban pocas horas para que miles de estudiantes universitarios de toda Latinoamérica marcharan por las calles de Montevideo cuando el rector de la Universidad, Rodrigo Arocena, recibió una llamada inesperada.
Era el miércoles 10 por la mañana y al otro lado de la línea estaba el ministro del Interior, Eduardo Bonomi, quien, sin mucho preámbulo, le transmitió las malas noticias a su interlocutor: la Dirección de Información e Inteligencia policial tenía el dato de que grupos radicales uruguayos y extranjeros planeaban aprovechar la manifestación multitudinaria para provocar disturbios, que podían incluir la utilización de bombas molotov.
La conversación entre Arocena y Bonomi desencadenó una sucesión de llamadas y reuniones coordinadas a contrarreloj a lo largo del mediodía y las primeras horas de la tarde de ese miércoles.
Es que si el tiempo pasaba sin avances en el tema, la Policía ya evaluaba la mejor manera de “ingresar” a distintos centros universitarios que alojaban a estudiantes extranjeros sin “irritar”, relataron a Búsqueda fuentes de la enseñanza y del Ministerio del Interior.
La Policía tenía el dato de que habían ingresado a Uruguay dos ómnibus con estudiantes chilenos de los sectores que encabezan las protestas más duras contra el gobierno de Sebastián Piñera.
También contaba con indicios de que miembros del grupo argentino Quebracho tenían previsto llegar a Montevideo para la movilización.
En cuestión de minutos, el rector convino una reunión con el director de Inteligencia, José Colman, los decanos de Medicina, Fernando Tomasina, y de Química, Eduardo Manta, el secretario de Relaciones Internacionales de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEUU), Gabriel Bermúdez, y el secretario de la Federación Universitaria argentina, Leonardo Moyano.
Los involucrados se encontraron en la Facultad de Química cerca de las 13 horas.
Durante la reunión, Colman dijo que Inteligencia tenía información de que grupos radicales uruguayos y extranjeros pretendían colarse en la marcha estudiantil —cuyo objetivo era protestar por la crisis de la educación en Chile— y aprovechar que la movilización iba a contar con miles de participantes para provocar daños, contaron los informantes.
El director de Inteligencia añadió que había recibido una denuncia anónima según la cual estudiantes extranjeros adquirieron combustible para fabricar bombas molotov.
Una de las hipótesis de la Policía era que el combustible estaba escondido en uno de los tres edificios ubicados en el predio de la Facultad de Química.
En ese momento, Arocena les preguntó a los estudiantes si tenían información sobre el tema, quienes respondieron que no.
Como muestra de “buena voluntad”, los representantes estudiantiles y los jerarcas universitarios acompañaron al director de Inteligencia a inspeccionar unos pocos salones del edificio. No encontraron nada.
Los estudiantes entregaron a Colman teléfonos y nombres de contacto de las distintas delegaciones internacionales y la lista con los cerca de 70 estudiantes que iban a estar a cargo de la seguridad durante la marcha.
Las autoridades del Ministerio del Interior hicieron un balance positivo de la gestión llevada a cabo por las autoridades de Inteligencia y la aplicarán como “modelo” para coordinar futuros operativos, dijeron a Búsqueda fuentes de esa cartera.
Sin incidentes
Pero el final de la reunión en la Facultad de Química no dio por cerrado el tema.
Según los informantes, esa tarde la dirigencia de la FEUU evaluó postergar la movilización, que era el primer evento del XVI Congreso Latinoamericano y Caribeño de Estudiantes (CLAE).
En las horas previas a la marcha, los encargados de la seguridad consultaron a estudiantes extranjeros para recabar información, pero tampoco encontraron indicios de los explosivos.
Mientras eso sucedía, delegados de la FEUU se reunieron con autoridades de la Jefatura de Montevideo para coordinar el operativo de esa jornada, un encuentro que estaba acordado previo a la llamada de Bonomi al rector.
A las 18.30 unos 2.000 estudiantes partieron desde la plaza Primero de Mayo rumbo a la Embajada de Chile, ubicada en la Ciudad Vieja. Miembros de la FEUU y del PIT-CNT estuvieron a cargo de la seguridad interna a lo largo de la caminata.
Varios participantes dijeron a Búsqueda que reconocieron a miembros de los grupos radicales Fogoneros y de Plenaria Memoria y Justicia.
La delegación de estudiantes chilenos encabezó la marcha y entonó las mismas canciones que se escuchan en las calles de Chile desde hace varias semanas. Los liceales y universitarios de ese país reclaman cambios en la educación y una mayor participación del Estado en esa área.
Detrás de los chilenos marchaba la delegación venezolana, todos sus miembros equipados con una campera roja con franjas en azul y amarillo. En el caso de los venezolanos, la mayoría de los cánticos eran de apoyo al presidente Hugo Chávez y a la revolución cubana.
Fue la única delegación que reservó habitaciones de hotel en lugar de usar el alojamiento económico que consiguió la FEUU.
Más allá de pequeños roces entre algunos jóvenes y los encargados de la seguridad, la marcha transcurrió sin incidentes.
Los estudiantes no pudieron ni siquiera acercarse a menos de media cuadra de la Embajada, porque la Policía había dispuesto un doble vallado. Luego de cantar canciones contra el presidente Piñera, los manifestantes siguieron su camino rumbo a la explanada de la Intendencia.