“El que se arrepiente de lo que ha hecho es doblemente miserable”
nos dijo el filósofo holandés Baruch Spinoza, (1632-1677)
y también legó:
“Si no quieres repetir el pasado, estúdialo”
Y el portugués José Saramago (1922-2010), premio nobel de literatura en 1998, nos dijo:
“Para qué sirve el arrepentimiento, si eso
no borra nada de lo que ha pasado…”.
Pero además nos alertó sobre,
"la responsabilidad de tener ojos cuando otros los perdieron"
Parodiando las anteriores frases, podríamos decir que, arrepentirse es de enfermos, de aquellos que ven la lápida cerca de sus espaldas, pues como no tienen ideológicamente definido su futuro después de la muerte, pues simplemente se encorvan como quirquinchos para tratar de protegerse.
Pensamos que a las cosas hay que llamarlas por su nombre, sin importar que no comulguemos con sus significados o que muchas veces vayan en contra de nuestros propios intereses. Así las cosas, consecuentes con las ‘misceláneas’ o ‘tutifrutis’ que hemos presentado en otras oportunidades, damos rienda suelta a otro más.
Ante tanto slogan bonito por todas partes en boca de los padres de nuestra patria y demás autoridades burguesas, no solo como colombianos sino como seres humanos deberíamos sentirnos contentos y optimistas del futuro que nos depara; así las cosas, de hecho estuviésemos inmensamente orgullosos y esperanzados con la alocución que pronunciara nuestro ‘insigne’ presidente en Oslo, Noruega, con motivo de la entrega del Premio Nobel de Paz, que le otorgara la Fundación Sueca Alfred Nobel.
Pero NO. Lamentablemente no podemos alcahuetear tanta perorata barata llena de añagaza y pletórica de vileza
Tal discurso del Presidente Juan M. Santos, nos trae a la memoria otra ‘brillante’ disertación, aquella que hiciera otro de ‘nuestros amados’ presidentes, el recordado gagueto que gobernara a Colombia entre los años 1978 y 1982, que en su momento, cuando le preguntó la comunidad europea acerca de la existencia de presos políticos en nuestro país, cínicamente contestó que en Colombia no había presos políticos, y que el único preso político en Colombia, era él.
Desvergonzado y canalla con sus respuestas, por cuanto en ese momento, las cárceles en Colombia estaban a reventar de presos políticos, ya que existían varias organizaciones revolucionarias en pleno auge y eran numerosos los detenidos pertenecientes o simpatizantes a tales movimientos.
Entre otras organizaciones con fuerte respaldo en sus zonas estaban: Autodefensa Obrera, (ADO); el ELN; el EPL del Comité Central; las mismas FARC, el EPL y su destacamento guerrillero urbano PLA; el Movimiento 19 de Abril, (M19); entre otras. De modo que la población carcelaria política era bastante numerosa a lo largo y ancho del país, como para esconder dicha realidad inocultable e inobjetable.
Aclaramos que quienes compartimos y firmamos el presente escrito, en ningún momento somos enemigos de la paz, en lo más mínimo siquiera. Es decir, no es que seamos cavernícolas amantes del dolor, de la violencia, de la guerra. Para nada. Todo lo contrario. Sabemos exactamente en la teoría y en la práctica, lo que significan estos dos sustantivos (guerra y paz), tanto en lo individual como en lo colectivo, tanto en lo privado como en lo público.
Es precisamente por lo anterior, que no compartimos la hilera de mentiras, que desde hace un par de años, cuando comenzaron las negociaciones entre las FARC y el gobierno actual, se le vienen bombardeando al pueblo con respecto a la tan anhelada paz. Al punto que pareciera que el pueblo se encontrara en un estado de trance (pues aunque sabemos que la situación es bastante difícil y confusa, no compartimos ese aletargamiento, ya que lo consideramos inconveniente, toda vez que es producto de la inyección venenosa de la tergiversación sin descanso, que durante las 24 horas expelen los medios de malinformación), es decir, pareciera como si el pueblo disfrutara de un éxtasis demasiado placentero, pero a la vez se encontrara distraído, ajeno a la realidad, como en Babia.
Y es ese estado de Babia o situación como de suspensión de sus funciones del intelecto, o si se quiere, de estado místico con la realidad, que padecen las grandes mayorías necesitadas, explotadas y vilipendiadas, lo que aprovechan los demagogos y fementidos, correveidiles oportunistas y toda clase de burgueses y aburguesaditos, para tergiversarle la auténtica realidad al numeroso pueblo, así éste sea el que en carne propia padezca las atrocidades de quienes aparecen como sus salvadores.
Consideramos que en un simple demócrata consecuente y púdico, respetuoso y razonable, como mínimo debe primar el sentido común, y en esta medida, es su responsabilidad en sumo, denunciar la mentira, la injusticia, el crimen, etcétera. Simplemente, eso es lo que hacemos.
Con mayor razón, es tarea de los revolucionarios y comunistas, revelar el comportamiento artero -disimulado, astuto- de cuanto taimado pretenda tergiversar la realidad concreta y real, tanto la nuestra como las que padecen los hermanos vecinos y los de otros continentes. Estimamos que dicho comportamiento honesto y razonable, simple o naturalmente hace parte del pensamiento internacionalista humanizado.
Recordemos ese refrán que reza, “el que calla, otorga.”. Significa que si guardamos silencio ante tanto engaño, si no presentamos ninguna objeción al respecto, evidentemente entramos a hacer parte de la complicidad de semejante crimen, -crimen porque es jugar con el sentimiento cándido del ser humano- pues llanamente estamos aprobando la mentira con la cual denigran de lo sano, de la ciencia, de la verdad, y con la cual destruyen el mundo y nos tergiversan la realidad de manera sinvergüenza.
No es si no echarle una buena mirada analítica individual y colectiva, a la retórica por parte de los voceros e ideólogos del capitalismo, para darnos cuenta inmediatamente, de que nos toman sarcásticamente por pendejos, con ese cuento trillado y llenabobos: dizque que es posible un mundo mejor en el actual Sistema social injusto, que impera cicatero -ruin, miserable- por toda parte. De modo que ese andamiaje de bulos a toda hora, no deja de ser cínico y despreciable.
En la misma medida, la frase huera y demagógica por parte de Juan M. Santos, que vociferara en la ceremonia de entrega de su premio, en Oslo, de que, “…hoy más que nunca, podemos atrevernos a imaginar un mundo sin guerra.”, no es más que otra engañosa y confundidora frase, con las cuales los burgueses se ríen de los buenos deseos que verdaderamente abrigan todos los pueblos del mundo, en especial los muchos paupérrimos o misérrimos que pululan por doquier.
Por otro lado, es grotesco que el presidente le manifieste al mundo que, “América, desde Alaska hasta la Patagonia, es una zona de paz”
En primer lugar, porque lo que ha logrado a medias hasta el momento, es silenciar escasamente los fusiles de una de las tantas organizaciones armadas existentes en Colombia; además, como van las cosas, falta ver si realmente es la totalidad de la guerrillerada de las FARC quien va a claudicar, de los proyectos que en determinado momento les orientaran e inculcaran hombres consecuentes en su lucha, como el Mono Jojoy, Raul Reyes, Tirofijo, y otros tantos, que hasta donde sabemos, jamás dieron el brazo a torcer frente a las dificultades, por duras que fueran; además, porque eran conscientes de que en Colombia, los gobernantes de turno no han cambiado nada en sus leyes y programas a favor del pueblo menesteroso o pobrísimo, como para darse el ‘lujo’ vil de abandonar los principios revolucionarios, los mismos con los cuales pueblos con dignidad han alcanzado etapas y experiencias benéficas para la sociedad.
En segundo lugar, es inaudito que mientras en nuestro país se esté hablando de paz, a diario son amenazados y vilmente acribillados activistas populares de diferentes estamentos de nuestra sociedad, desde dirigentes campesinos que reclaman sus tierras arrebatadas, hasta defensores de derechos humanos en varios municipios del territorio nacional. Y hay que tener en cuenta que estos magnicidios, sigilosamente son llevados a la práctica de una manera seleccionada.
Es triste que este tipo de cosas se repitan tanto, y que tengamos que denunciarlo una y otra vez, y desgraciadamente, el conjunto del pueblo es indiferente ante tanto crimen; desde luego sabemos que dicho relax es por la labor sucia que ejerce la mal llamada izquierda en el seno de las mayorías confundidas. Recordemos la poesía de Bertolh Brecht que nos cae como anillo al dedo y caeremos en la cuenta de ese error permisivo: “Primero se llevaron a los judíos, pero como yo no era judío, no me importó; después se llevaron a los comunistas, pero como yo no era comunista, tampoco me importó; luego se llevaron a los obreros, pero como yo no era obrero, tampoco me importó; más tarde se llevaron a los intelectuales, pero como yo no era intelectual, tampoco me importó; después siguieron con los curas, pero como yo no era cura, tampoco me importó; ahora vienen por mí, pero ya es demasiado tarde”.
Ni qué decir del fortalecimiento de los aparatos de represión y de muerte, como el Escuadrón Móvil Antidisturbios: ESMAD. Grupo éste, que utiliza el Estado en la contención de la protesta social, y que sin importar que en su actuar ya cuente con decenas de asesinatos a sangre fría de manifestantes pacíficos, la misión del actual gobierno es seguir acerándolo, robusteciéndolo, con el fin de no permitir en su país ‘rebosante de paz’, la más mínima protesta de los diferentes sectores, inconformes con las políticas injustas de la burguesía vendepatria, embustera, mendaz y genocida.
Es de tener en cuenta, que a pesar de la cacareada y falaz conquista de la paz, a lo largo y ancho del territorio nacional, el genocidio campea por doquier, en manos de las fuerzas del Estado mimetizadas en sus mal llamadas BACRIN, que no son otra cosa que los paramilitares robustecidos.
Consecuente con lo anterior, a diario vemos, tanto a nivel nacional como internacional, que la burguesía no se prepara para la paz, sino todo lo contrario, cada vez sofistican más sus armas nucleares de diferentes dimensiones y contenidos, con el fin de continuar con su carrera criminal, por el saqueo y por el reparto del mundo y el acabose de la madre naturaleza, sin importarles nada.
No es gratis que el presidente ruso Vladimir Putin acaba de decirle a sus oficiales conterráneos: "Hay que reforzar la capacidad militar de las fuerzas nucleares estratégicas, sobre todo con la ayuda de misiles capaces de atravesar sistemas de defensa antimisiles existentes o futuros"; que puedan, "atravesar los sistema de defensa antiaérea más sofisticados", aunque “Hoy en día somos más poderosos que cualquier agresor potencial”.
Y lo hacen, todo con el fin de poder llevar con mejor holgura, el manejo del Poder injusto que por doquier detentan, y no para alcanzar o instaurar la paz de la cual tanto hablan y que sarcásticamente, nos emboban con semejante ilusión.
También hay que tener en cuenta en nuestro país, que no solo existen las FARC como sector del pueblo colombiano haciendo uso legítimo de la subversión, sino que hay varias organizaciones ejerciendo ese derecho, aunque en este momento, no tengan ni la fama ni el tamaño numérico de combatientes con que cuentan las organizaciones más vistosas. Y lo decimos con conocimiento de causa.
En este sentido, no nos queda otra alternativa que seguir desconfiando de las supuestas buenas bondades por parte de la burguesía. Y ese cuento de que el premio de Nobel de Paz se le entrega en el mundo a los forjadores de paz, no es más que parte de la pantomima con que el capitalismo tiene alelada a la humanidad, tanto con su inducción al consumo, como con el ocultamiento del grave daño causado a la naturaleza, con la producción masiva de tanta baratija. A esto es lo que algunos hemos llamado: realismo engañoso, o lo que es lo mismo, realismo mágico, del cual nos hablara otro galardonado Nobel
No en vano la burguesía afina cada vez más esa otra arma eficaz que le garantiza seguir confundiéndole y tergiversándole la realidad concreta y real al pueblo, como es su tecnología avanzada en las comunicaciones, con la cual no solo tiene a los pueblos embobados, sino ilusionados en cosas que jamás la burguesía podrá otorgar o cumplir. Pues el Sistema capitalista por ser podrido, inunda el seno de la sociedad con un pensamiento vil, de egoísmo, de individualismo, de crimen, y de todo lo trágico que genera una mente depravada.
En fin, la ‘lámpara de la paz’ se le apagará más temprano que tarde, a nuestro ‘cerdito paseador’, y con ello, se les desboronará toda su farsa del cuento de la caducidad de la violencia, como único medio para asaltar el Poder. De modo que como siempre retumbarán los cañonazos de la guerra injusta contra el pueblo ignaro, desorganizado, confundido y esperanzado en que los congresistas y demás esbirros le solucionen su grave problema de convivencia desigual. He ahí la responsabilidad nuestra, la de desenmascarar ese andamiaje de mentiras, que esconde la mal llamada democracia, con la cual el capitalismo hace lo que se le viene en gana, contra el pueblo indefenso y cándido.
Santos y su séquito de farsantes tendrán que rendirle cuentas claras a la comunidad internacional, a los pueblos del mundo, a los líderes del mundo, por la vergonzosa mentira, de hacerles creer que de verdad en nuestro país Colombia, el pueblo está gozando de paz.
Aquí en nuestro territorio no ha terminado ninguna guerra. Es falso que el pueblo esté gozando de esa tranquilidad. Como ya lo manifestamos más arriba, sucede todo lo contrario, y el pueblo si no quiere seguir recibiendo pan, circo y plomo, tendrá que organizarse y de la mejor manera, echando mano de la teoría proletaria y parando oreja a sus verdaderos dirigentes honrados revolucionarios, para salir avante ante la ignominia, ante el engaño, ante el traidor, ante su opresor, etcétera. Y tendrá que hacer suya la frase de Bertotl Brecht: “¡Contra la injusticia y la impunidad! Ni perdón ni olvido”.
Y mucho menos es cierto que en su desespero al ser derrotado por los del NO en el plebiscito del dos de octubre de 2016, Santos hubiera hablado en su ‘gran diálogo nacional’, con representantes de quienes nos abstuvimos de votar en dicho plebiscito, que entre otras cosas, somos la gran mayoría de la población colombiana, que no tragamos entero a sus llamados demagógicos, como su alharaca de paz posible, en nuestra nación llena de desigualdades gigantescas, a causa del régimen injusto y criminal imperante. Pues es de tener en cuenta que el capitalismo, el imperialismo como cabeza de éste y las burguesías de cada país, dadas las condiciones de su Sistema corrupto y depravado, a diario lo único que produce es el más grande de los horrores contra la vida y la naturaleza: la guerra injusta y reaccionaria y su corrupción imparable a la par con la mentira.
Da grima, cuando Santos se atreve a decir en su discurso bulo, la sartalada de sandeces acerca del fin del conflicto armado, como esa de que, “…, este premio lo recibo en nombre de cincuenta millones de colombianos -mis compatriotas- que ven, por fin, terminar una pesadilla de más de medio siglo que solo trajo dolor, miseria y atraso a nuestra nación.”
Se le olvidó decir al Premio Nobel, que como fruto de toda la violencia que ha generado e impulsado la burguesía y el imperialismo, un grueso sector de esa burguesía tiránica y corrupta hasta los tuétanos, se ha enriquecido hasta más no poder.
Es bien sabido que los guerreristas para poder robar, han justificado todos los medios habidos y por haber, en la aplicación de su violencia y cruenta guerra inaceptable, despiadada y rentable, como lo demuestran lo que mediática, tergiversada o eufemísticamente han venido llamando falsos positivos, el magnicidio y genocidio en la cuasi exterminación de la UP.
Inclusive, en ese recorrido guerrerista y delincuencial, en muchas ocasiones les han atribuido a sus enemigos acciones que jamás cometieron, pero que con dicha práctica acusatoria, justifican la ‘inversión’ de todos los millones de dólares que destinan para la guerra, a sabiendas que una buena parte va a parar a los bolsillos de los mal llamados padres de la patria. Por decir lo menos, un buen cúmulo de acciones de diferente índole se les han achacado tanto a la guerrilla como a los capos del narcotráfico, sin que hayan tenido nada que ver en tales involucramientos, por ejemplo, varios atentados que le endilgaron al capo de capos Pablo E. G. y que él no fue su verdadero autor ni material ni intelectual, y que más bien, sus autores ciertos fueron los de inteligencia del Estado, por supuesto, ejecutando así las enseñanzas de sus maestros del terror universal.
En toda esta labor de denuncia y de actividad en el seno de las comunidades, parte de nuestra tarea, debe ser la de enaltecer la actividad de los líderes campesinos y de los proletarios honestos y consecuentes con su causa libertaria, con el fin de resaltar su entrega altruista a la construcción de una sociedad justa y en verdadera paz, por medio de la aplicación de sus principios revolucionarios, en sus sitios de labor popular, sin importar los riesgos que ello conlleva.
De modo que, según nos demanda nuestra realidad concreta y real en nuestro país, tenemos que decir la verdad así nos duela: no es cierto que la negociación firmada en el Teatro Colón de Bogotá, el 24 de noviembre del año en curso, entre el actual gobierno y las FARC, acaba con el conflicto armado en Colombia; por el contrario, a medida que la burguesía apriete el tornillo de la explotación, de la opresión y de la criminalidad, el pueblo en su sabio saber y entender en cabeza de sus auténticos líderes, también se verá obligado a desarrollar su verdadera lucha de clases, hasta llevarla a un nivel superior, y encontrar así la orientación correcta para que por fin conquiste sus metas, que poco a poco le darán sus resultados de cimentación de Poder popular, de libertad, de real paz y el cubrimiento de todo cuanto necesite.
Un ejemplo claro de acoso, de opresión y empobrecimiento al pueblo, es la andanada de impuestos de ‘regalo’ de año nuevo, como el aumento descarado del IVA y los elevados precios a los artículos de primera necesidad.
Tenemos que decir que no son falsas expectativas lo que se plantea, simplemente se trata de ser consecuentes con la realidad imperante, entre otras cosas porque hay que partir de que al pueblo la burguesía no le regala nada, de modo que es tarea del mismo pueblo forjar su futuro como mejor le convenga, así tenga -como debe ser- que hacer gigantescos sacrificios a través de métodos extremos en su lucha de clases.
Como conclusión, podemos decir por hoy, con respecto a la postración de la cúpula de las FARC, es que evidentemente las FARC y sus demás organismos siguen siendo el feudo chiquito de la burguesía colombiana. No en vano los dirigentes vistosos de esa guerrilla, que en las negociaciones de la Habana se entregaron a las dádivas limosneadas por el actual gobierno embaucador y genocida de Juan M. Santos, son herederos del Partido Comunista Colombiano, el mismo que dirigieran liberales y revisionistas solamente resentidos de la cúpula capitalista, de la talla del dirigente portuario Augusto Durán, defensor del browderismo (Earl Browder, su fundador era colaboracionista, oportunista y lameculos de la burguesía norteamericana); lo mismo que del reformista Gilberto Vieira White y de Luis Morantes “Jacobo Arenas” (este último que alguna vez fundara toldo aparte del PCC), éstos, entre otros, son quienes siempre se caracterizaron por defender el revisionismo ruso, el mismo que tergiversó el gran proceso de la revolución bolchevique, aquel que dirigieran el hombre de acero José Stalin y Vladimir Ilyich Ulyanov (Lenin), este último, si no el que más, uno de los pensadores más prolíficos que ha dado la humanidad en toda su historia.
Podemos decir entonces que la real esencia política e ideológica de las FARC, en sus inicios, es una amalgama de política liberal con tintes de seudomarxismo, que varios de sus cuadros abrigaban como fruto del auge de la revolución rusa, cuando en la década del treinta naciera su papá político: el Partido Comunista Colombiano, que entre otras cosas, desde su creación -dada su irresolución ideológica-, ha cambiado de nombre al igual como cambian de piel los camaleones, por eso hoy en día se convierten en lagartos y en batracios, porque de seguro, como ocurrió en los años ochenta, serán sapos de nuevo, para ganar puntos con sus amos de turno.
Es por ello que las FARC y su papá político, siempre han actuado sin principios revolucionarios éticos, como quiera que jamás se han podido poner de acuerdo, en asumir la defensa contundente de una verdadera línea revolucionaria marxista, para aplicarla y garantizarle al pueblo la construcción de una nueva forma de convivir amena, donde se apliquen los auténticos principios del Comunismo científico, aquel que defendieran con toda resolución y capacidad los padres del proletariado internacional.
Lo que nace mal termina mal, dice el adagio popular. Las FARC nacieron liberales y lo peor, es que en el transcurso de su lucha confusa, nunca hicieron nada por corregir errores y mucho menos, por asimilar realmente la ideología del proletariado revolucionario, y por supuesto, tampoco por aplicar en la práctica la teoría revolucionaria del marxismo-leninismo. Nacieron sin principios cohesionados y los pocos que tenían algunos de sus cuadros, poco a poco los han venido perdiendo o vendiendo a medida de su forzado quiebre hacia mamá burguesía. Y los han perdido, tanto por su progresiva ‘senilitud’, como por su incapacidad política e ideológica, que defienda los genuinos principios éticos y revolucionarios del verdadero comunismo.
Prueba de lo anterior son, las penosas, lamentables, alevosas e imperdonables masacres que acometieran las FARC a sangre fría contra sectores del pueblo, como la masacre de La Chinita, la matanza de Bojayá y otra serie de asesinatos perversos a cuadros verdaderamente revolucionarios, como hicieran con el Camarada Edgar Emilio Bayona Cifuentes, acribillado cruel y vilmente en el Meta por manos de miembros de las FARC, solo porque era militante de otra organización, esa sí revolucionaria y marxista-leninista de cabo a rabo. Lo anterior, por solo dar un par de ejemplos crueles y alevosos de su comportamiento pueril.
Terminemos diciendo que, a nuestro modo de ver, en las FARC, los disidentes no son los combatientes consecuentes que determinen continuar con la lucha armada, sino los viejitos que se postraron al encanto de la burguesía, tras unas boronas de la torta que generan las instituciones burocráticas, y que arrastraron a un buen grueso de la guerrillerada de las FARC, pero que como otros, contribuyen al desprestigio del auténtico derecho que tienen todos los pueblos, el de luchar por todos los medios para conquistar su manumisión toda, y construir su sociedad nueva y justa.
“Acá pasan cosas muy curiosas: nos sucede la peor de las desgracias y al otro día estamos como si nada.Por eso nos persiguen las tragedias, porque todo se nos olvida”
Carlos Castaño (el bueno), padre de la opugnación en Colombia a través de la fotografía exacta.
"Cuando los de arriba hablan de paz, los de abajo debemos prepararnos tiempos de guerra"
Bertholt Brecht
Diciembre de 2016
JUAN CATARI