"La escuela de la ignorancia", es un libro de Jean-Claude Michéa, profesor de filosofía francés se refirió en su libro sobre el sistema educativo. Evidentemente, lo que quiero plantear en diferentes temas, es justamente esto: ignorancia.
Comenzando por la propia, que cada día pareciera ser mayor a medida que voy descubriendo nuevos temas. (O viejos mejor leídos).
En cuanto al subtitulo: "La escuela de la desmemoria colectiva", es algo propio, o, quizás no, es muy posible que ya haya sido utilizado.
Me voy a tomarme el atrevimiento de repasar algunos hechos históricos desde la Primera Guerra Mundial al mundo actual. Es posible, y mucho, que este 'repaso' sea una forma de tratar de entender qué es verdad, qué es mentira, y principalmente, cómo estos temas nunca fueran de interés para aquellos que pretendimos cambiar "algo", no el mundo como soñábamos.
Algunos de los datos se basan en la información que nos llegó luego que se abrieran documentos desclasificados.
Después de la Primera Guerra Mundial, y casi durante 20 años, soviéticos y alemanes colaboraron económica y militarmente. La URSS y Alemania iniciaron una cooperación que continuaría con Hitler en la cancillería del Reich.
Rusia apenas recuperada tras una revolución y posterior Guerra Civil, es considerada un foco contaminante que es preciso aislar.
La República alemana de Weimar intentaba reponerse de las enormes consecuencias de la derrota militar y la frustrada revolución marxista.
Las formaciones políticas moderadas son incapaces de evitar una intensa inclinación hacia la derecha de las élites dirigentes, muy tradicionales, que añoraban un régimen fuerte y temeroso de un posible triunfo de la revolución. Los asesinatos políticos se alternaban con los intentos militares de hacerse con el control del Estado, cobrando cada vez mayor impulso las formaciones paramilitares financiadas por la industria. Las obligaciones impuestas por los vencedores, amenazan con aplastar la antaña potente economía alemana.
Al terminar la Guerra Civil rusa en 1920; el país estaba organizado en base a un sistema colectivista, con una economía arruinada y paralizada. En marzo de 1921, cuando la población está amenazada por la pobreza, el gobierno soviético decide dar un giro a sus planteamientos y solicita ayuda material y asesoramiento a Occidente; la Europa capitalista exige el pago de las compensaciones. Los europeos piensan en la Unión Soviética como un campo de inagotables recursos que explotar, con lo que Rusia pagaría sus deudas; pero Moscú no está dispuesto a admitir semejante intervención en su soberanía y acude a la conferencia con la firme determinación de lograr un acuerdo con Alemania, al margen de occidente.
Al ser derrocada Alemania, su ejército se ha reducido a 100.000 hombres, prohibición de fabricación de aviones y vehículos militares, supresión del Estado Mayor General, y un mantenimiento simbólico de la marina de guerra y buques por encima de determinado tonelaje. Los Jefes y Oficiales verán en la instauración de la República como un simple hecho pasajero, mientras se logra recuperar el poderío militar.
Los altos cargos ocupados por los socialdemócratas no supondrán ninguna dificultad para los intereses militares; que seguirán conduciendo la política alemana por encima de coaliciones y gobiernos efímeros. Los intereses de la disminuida Reichswher se identifican plenamente con los magnates de la industria alemana, privados ambos de una posible expansión, unen sus fueras ante la posibilidad de un giro hacia el Este y las inmensas posibilidades que le ofrece la Unión Soviética. Los contactos primeros confidenciales con las autoridades soviéticas tuvieron lugar sin el conocimiento de los ministros, en la primavera de 1921 ya estaban establecidos contactos militares al margen de la política oficial y en otoño del mismo año se concretarían los convenios para la instalación de las fábricas de material militar en territorio soviético, dirigidas por personal técnico alemán.
Tras la petición soviética de ayuda al gobierno alemán, se envió una delegación militar a Rusia al mando del coronel Oscar von Neidermajer, que después de examinar las fábricas de armamento y astilleros recomendó que se rechazara la petición de ayuda dado el estado lamentable en la que se encontraba la industria soviética y la enorme inversión que se requería. A pesar de todo, en septiembre de 1921 se iniciaron en Berlín conversaciones secretas entre el Comisario Soviético de Comercio Exterior, Leonid Krassin y el jefe del Truppenamt (Allgemeine Truppemant 'Oficina General de Tropas' del Ministerio de la Reichswher que desempeñaba algunas funciones en el Antiguo Estado Mayor) General Otto Hasse. En estas reuniones se estableció un esquena original de la reconstrucción de la industria de armamentos soviéticos y el suministro consiguiente de armas de estas fábricas a Alemania.
Entre los años 1927 y 1933 visitarían Rusia oficiales como Blomberg, Heye, Hammerstein, entre otros, lo que a la larga sería contraproducente, ya que muchos oficiales llegaron a convencerse de que ejército soviético nunca llegaría a ser un adversario a tener en cuenta. A pesar de estos acuerdos el ministro alemán, de Asuntos Exteriores, Walter von Rathenau no abandona su posición de acercamiento a occidente. En Génova, el 16 abril de 1922 se firma el Tratado de Rapallo que garantiza a toda posible reclamación y la reanudación de la relaciones diplomáticas entre Alemania y la Unión Soviética, lo que convierte a la República de Weimar en el primer país occidental en reconocer oficialmente a la Unión Soviética
Con la llegada de Hitler al poder, la cúpula del Ejército Ruso trató de mantener unas relaciones cordiales con la Reichswher, En 1934 Hitler ordenará el cierre de las bases alemanas en Rusia.
A mediados de los años 30, Hitler centraba toda su atención en la remilitarización de Renania y el rearme del ejército alemán, utilizando un furibundo anticomunismo para tranquilizar sus vecinos occidentales.
El acuerdo de Múnich, el 30 de septiembre de 1938 lo cambia todo. En marzo de 1939 Hitler recobra el Mellandland para Alemania volviendo el Alto Mando alemán la vista sobre Polonia, a pesar del pacto de no agresión por 10 años firmado en 1934 y de la descarada complicidad polaca en el reparto de Checoslovaquia
En mayo de 1939, Stalin sustituyó a Maxim Litvinov, ministro de Asuntos Exteriores (judío) por Vyacheslav Molotov, Presidente del Consejo de Comisarios del Pueblo desde 1930 al que Stalin había encomendado la tarea de limpiar de judíos el Comisariado. Este cambio constituiría una señal de acercamiento, iniciado desde el Ministerio de Asuntos Exteriores alemán contactos exploratorios con los rusos
El gobierno alemán se autoconvenció que los comunistas eran fundamentalmente nacionalistas rusos que defendían sus intereses como cualquier potencia que se precie. En una serie de reuniones con el objeto de aclarar las obligaciones de las factorías de SKODA con Rusia - ahora alemanas tras la ocupación de Checoslovaquia- se transformaron en un intercambio más amplio de relaciones económicas. El 19 de agosto de 1939 se firmó el Acuerdo de Comercio alemán-soviético y el 21 de agosto los soviéticos rompían unilateralmente las negociaciones tripartitas con Francia y el Reino Unido tras de recibir de Alemania garantías de que se firmarían los protocolos secretos del pacto de no agresión propuesto, cuyo principal fin era el reparto de Polonia y la entrada en la esfera de influencia soviética entre ambas potencias. Esa misma noche Stalin accedió a recibir al ministro alemán de Asuntos Exteriores, von Ribbentrop, el 23 de agosto en Moscú.
El acuerdo se firmó el 24 de agosto de 1939, adquirió el nombre de los dos ministros de Asuntos Exteriores firmantes: el alemán Joachim von Ribbentrop y el soviético Viacheslav Molotov. La reunión se celebró en el Kremlin con la presencia de un sonriente Stalin. El pacto contaba con siete cláusulas públicas y cuatro secretas que se conocieron años más tarde. De puertas para afuera Alemania y Rusia establecían en su artículo IV que 'ninguna de las dos participarían en agrupaciones de potencias que de alguna forma estén dirigidas directa o indirectamente contra la otra parte'.
De puertas para adentro, Alemania y la URSS establecieron una serie de 'áreas de influencia'. Un reparto futuro de Europa Oriental, que comenzó por Polonia, a la que invadieron dos días después. Otra parte del tratado era que Alemania no interferiría en las acciones de la Unión Soviética hacia Besarabia, entonces parte de Rumania.
El 24 de agosto el Pravda anunció en grandes titulares la firma del pacto, el mundo entero quedó atónito que no sabían que Alemania y la Unión Soviética tan siquiera sabían estuvieran negociando. Pero la mayor conmoción se produjo en el movimiento comunista internacional que quedó aturdido y desorientado. Ambos países se esforzaron por presentar de manera positiva ante sus respectivas opiniones públicas este cambio tan radical, que los enemigos a muerte pasasen de la noche a la mañana a aliados y camaradas. A partir de septiembre de 1939, la Internacional Comunista suspenderá todas sus acciones 'antialemanas' y la propaganda antifascista por orden de Stalin. La guerra en Europa era ahora una cuestión entre 'estados capitalistas' que se atacaban unos a otros con fines‘imperialistas'.
Rechazada por Gran Bretaña y Francia, el 28 de septiembre de 1939, la política exterior soviética se tornó muy crítica con los aliados y más pro alemana. El propio Stalin mantendrá a raya a los partidos comunistas de Inglaterra y Francia, que adoptarán una política contraria a la guerra contra Alemania dentro de sus propios países; el 1 de octubre de 1939 los comunistas franceses abogaron a escuchar las propuestas de paz de Alemania, y el líder comunista Maurice Thorez desertará del ejército francés el 4 de octubre, huyendo hacia Rusia; otros muchos comunistas también desertaran del ejército francés. Tras la derrota de Francia en el verano de 1941, la resistencia comunista contra la ocupación alemana brillará por su ausencia hasta el ataque contra la Unión Soviética el 22 de junio de 1941.
El propio partido comunista alemán presentará actitudes similares. En Die Welt. periódico comunista publicado en Estocolmo, el líder comunista exiliado Walter Ulbrich se opuso a los aliados vivamente: 'Gran Bretaña representaba la fuerza más reaccionaria del mundo' argumentando: "El gobierno alemán se declaró amistoso con la Unión Soviética, mientras que el bloque de guerra Inglés-Francés desea una guerra contra la Unión Soviética socialista. El pueblo soviético y los trabajadores alemanes tienen un interés en la prevención del plan de guerra inglés.
Alemania y la Unión Soviética firmaron un pacto comercial cuatro veces más grande que el que ambos países mantenían en vigor desde 1939, el 11 de febrero de 1940. El pacto comercial ayudó a Alemania a superar el bloqueo británico, en el primer año de vigencia. Y mientras los pueblos de la Unión Soviética padecían hambre, Stalin proporcionó a Alemania un millón de toneladas de cereales, medio millón de toneladas de trigo, petróleo, algodón una cantidad considerable de materias prima vitales, estos y otros suministros fueron transportados a través de la Unión Soviética y los territorios ocupados polacos. Por su parte los soviéticos recibieron un nuevo crucero, los planos del acorazado Bismarck, cañones navales pesados, varios aviones de guerra incluyendo el M-109, el M-110 y el Ju-88. Recibieron también equipo eléctrico, locomotoras, turbinas, motores diesel, herramientas, explosivos, equipos de guerra química y otros artículos. Los soviéticos proporcionaron a Alemania una base de submarinos, la Base Nord, donde podían reabastecer combustible y realizar mantenimiento. Además proporcionaron el acceso de Alemania a la Ruta del Mar del Norte para los buques de carga y corsarios (aunque sólo el buque corsario Komet utilizó la ruta)
Muchos otros acuerdos se establecieron durante estos años, y con las intenciones pacíficas hacia Alemania, el 13 de abril de 1941, los soviéticos firmaron un pacto de neutralidad con Japón, a pesar que Stalin tenía muy poca fe en el compromiso con Japón, sintió que el pacto era importante para su política de simbolismo, para reforzar sus lazos con Alemania. Pero Hitler ya había ordenado a su ejército a fines de 1940 la preparación de la guerra en el este, independientemente de las conversaciones de una posible entrada soviética como cuarta potencia del Eje. De esa forma se dio por terminada en la madrugada del 22 de junio de 1941, tras producirse finalmente el ataque alemán a la Unión Soviética. El envío de materias primas se mantuvo hasta el mismo momento del ataque, lo que permitió al Reich mantener sus existencias de grano y caucho hasta octubre de 1941
Una vez terminada la guerra las cláusulas secretas fueron descubiertas por el ejército británico, que las puso en conocimiento de la opinión pública. Aún siendo una de las vencedoras, la que libró la dura y cruel batalla de Stalingrado, la Unión Soviética lo siguió negando. Y nosotros crecimos, nos alimentamos, que los imperialistas, los británicos mentían
Fue en agosto de 1989 -cincuenta años después- el gobierno de Gorbachov reconoció que estos artículos ocultos planificaban el reparto nazi-soviético de Europa Oriental. Gorbachov sin duda destapó mucho de lo que se ocultaba, incluso muchos lo señalan como quien tiró por la ventana a la Unión Soviética.
Lo que es increíble, y no fue secreto, el poder de Stalin, dentro y fuera de la Unión Soviética. El poder que ejerció internacionalmente sobre los partidos comunistas. Lo que más llama la atención es como los partidos comunistas alrededor del mundo, ya muerto Stalin siguieron manteniendo la servidumbre a la burocracia del Partido y los mandatos del Kremlin. Pareciera ser que "la lucha contra el imperialismo", ciega toda crítica, hasta el día de hoy.
Occidente al igual que los pactos soviéticos-alemanes se repartieron el mundo. Lo siguen haciendo. Pero China, Rusia, no dejan de hacer lo mismo. Los rusos apoyan a Turquía, defienden al régimen de Irán en su lucha contra el terrorismo, a la vez que se abrazan, besan con Israel.
La Argentina nazi y el Peronismo
Pocos recuerdan o tienen conocimiento del mitin de apoyo al III Reich de Alemania nazi realizado el 10 de abril de 1938 en el Luna Park. Unos 15 mil argentinos festejaron el 'anschluss' o conexión de Austria por el régimen nazi, en la misma jornada en que Adolfo Hitler realizaba en Alemania un plebiscito y ganaba con el 99% de votos.
Alemania nazi siempre soñó con la extraterritorialidad de ultramar y por consiguiente Argentina. El Partido Nacional Socialista Alemán argentino alcanzó los 70.000 afiliados. Según el diario "La Prensa", se levantó un impresionante escenario encabezado con banderas alemanas y argentinas, cruces esvásticas, uniformes nazi-camisa parda, corbata y un orden casi militar.
Al mismo tiempo, en la plaza San Martín, grupos de jóvenes demócratas convocaron a una manifestación antinazi, la policía los reprimió y causó dos muertos y 57 detenidos. En esa época Argentina vivía el régimen que se conoció como la "década infame del 30", gobiernos surgidos del fraude electoral y profascistas.
Al estallar la Segunda Guerra Mundial en 1939, Argentina se declaró neutral. Tardíamente, en 1945, ante la evidente derrota le declaró la guerra a Alemania. A poco de la victoria de los aliados, surgía la llamada "Odessa al sur".
Se trataba de una red pronazi para la huída de Europa de los jerarcas y criminales de guerra, a través de la llamada 'ruta de las ratas', con la ayuda del Vaticano, y el gobierno peronista.
Gracias a cientos de páginas de documentos desclasificados en los EEUU, se confirman los estrechos vínculos entre Buenos Aires y Berlín y demuestran el especial interés del Tercer Reich en influir sobre los acontecimientos políticos de la Argentina.
A mediados de la Segunda Guerra Mundial, el líder nacionalista argentino Juan Carlos Goyeneche mantuvo contactos secretos en Berlín con los máximos jefes del Tercer Reich. Goyeneche, actuó en nombre del presidente argentino Ramón Castillo y de grupos nacionalistas de Buenos Aires.
El nacionalismo restaurador de Goyeneche tuvo gran influencia en el golpe militar de 1930 y el ascenso político de Perón, aunque una vez que Perón llegó al poder comenzó a tomar distancia de las ideas que representaba Goyeneche. Goyeneche junto a otros nacionalistas, se unió a los 'comandos civiles' que propiciaron años más tarde el derrocamiento de Perón.
En junio de 1947, Evita viaja a Europa, visitó España siendo agasajada por Franco, luego visita el Vaticano besando el anillo del 'Santo Padre' para después dirigirse a Suiza. La razón de su viaje era reforzar los lazos diplomáticos, de negocios y culturales con los líderes más importantes de Europa.
Según se informa Evita se encontró en secreto en España con los nazis que eran parte del séquito de Otto Skorzany, líder de comandos austríacos de choque conocido como scarface debido a una cicatriz en su mejilla izquierda. Skorzeny luego de fugarse en 1948, establece la legendaria organización ODESSA que dio un toque en otros fondos nazis ocultos para ayudar a hombres de la exSS en Sudamérica.
El Vaticano actuó repartiendo documentos falsificados para los fugitivos fascistas. No olvidar que el papa Pío había mantenido una distancia discreta con Hitler pero simpatizaba con el anti-comunismo resiste de los fascistas.
Evita planeaba encontrarse con la Reina Isabel de Gran Bretaña, el gobierno británico se negó por miedo a que su presencia provocas un debate embarazoso-
Su próximo destino fue una ciudad cerca de Génova en la Riviera italiana. Invitada por Dodero, dueño de una flota de barcos Argentina conocida por transportar desagradables cargas.
En pleno viaje de Evita, el primero de los barcos de Dodero, el 'Santa Fe' llega a Buenos Aires descargando cientos de nazis. Durante los años siguientes los barcos de Dodero llevarían miles de nazi a Sudamérica entre ellos Mengele y Eichmann, según el historiador Jorge Camarasa.
Ya en Ginebra Evita y su sequito se reunió con un suizo llamado Jacques Albert Cuttat que trabajó en la Legación suiza en Argentina desde 1938 a 1946.
En los documentos liberados del Banco central de Argentina mostraron que durante la guerra, el Banco central suizo y una docena de bancos suizos privados mantenían sospechosas cuentas de oro en Argentina, entre ellos Cuttat
Según registros que surgieron de archivos suizos y las investigaciones de cazadores nazis, un lado no publicado de la gira de Evita era coordinar la red de ayuda a los nazis para reubicarse en Argentina. Acompañando a Evita estaba también Rodolfo Freude, secretario privado de Perón, uno de los benefactores principales de Evita y jefe de seguridad interna argentina.
Ludwig Freude, jugó un papel clave como director administrativo del Banco Alemán Transatlántico, él condujo a la comunidad pro nazi alemana en Argentina y actuó como el fideicomisario para cientos de millones de millones dólares que los superiores del Führer enviaron a Argentina al final de la guerra.
La vieja conexión Suizo-Argentina alcanza al presente de forma diferente. El juez español Baltasar Garzón procura abrir otros registros suizos sobre las cuentas bancarias controladas por oficiales militares argentinos que condujeron la llamada "Guerra Sucia", que mató y desapareció a miles de argentinos entre 1976 y 1983.
Había una misión paralela detrás de aquellos viajes, una que ha contribuido a un medio siglo de extremismo violento en América Latina.
"Proyecto Testimonio", se llama el libro basado en los archivos nazis que destaca que durante la Guerra Mundial existía en la Dirección de Migraciones 'una política discriminatoria contra los migrantes judíos. El trabajo recopila 20.000 documentos a la historia contemporánea y al esclarecimiento de la posición de la Argentina en el mundo.
Todo tiene conexión. Chile.
Heinrich Himmler, el jefe supremo de la SS, tuvo inversiones en Chile en 1939, Klaus Barbie, el asesino de Jean Moulin, líder de la Gestapo en Lyon y autor de una deportación de niños a Auschwitz, fue captado como agente para la inteligencia alemana en Chile.
El creador del "Círculos de amigos de Colonia Dignidad" fue el ex oficial de las SS Gerhard Mertins, propietario de la compañía de armamentos Merex, la misma que poseía negocios con distintas ramas de las Fuerzas Armadas chilenas y que entre sus representantes en América Latina tenía a Barbie.
Por nombrar dos países, Argentina, Chile, eso en América del Sur. En Europa, la neutral Suecia, favoreció a los alemanes, dándoles los recursos que necesitaban para construir submarinos y tanques, permitieron a los alemanes usar sus ferrocarriles durante las campañas con Noruega y la Unión Soviética. "La neutralidad" también hacía que sirviera como medio de comunicación entre Alemania y sus aliados.
Habría mucho más que decir, por ejemplo La Patagonia, los nazis, y ahora los sionistas, en busca de una Nueva Jerusalén, o un nuevo Reich, que es lo mismo.
La cosa está en el discurso
Recuerdan cuando Chávez y el K, hablaban de Perón. Especialmente el discurso acalorado de Chávez, Perón, Perón que grande SOS! Chávez ni estúpido ni ignorante supo mover las masas. El problema es que cuando se mueven tanto las masas, se les bate la crema cerebral.
Nos hemos tragado el cuento que el Reich fue derrotado. Nada de eso, vivito y coleando recorre Europa, ha resucitado.
Mientras todos se lanzan contra Donald Trump, las principales acciones suben, los mercados siguen ganando, la FED no subió la renta, Wall Street sonríe.
Una cosa es segura: los pueblos pagarán el precio, con guerra, sangre, hambre mientras el planeta se sigue destruyendo.
Chinos, rusos, yanquis, y todos los otros se siguen repartiendo el mundo, o lo que va quedando. Los hijos, nietos, familias, amigos de ellos no van a la guerra, chupan bien comen mejor.
O no aprendimos, o no tenemos memoria, o bien seguimos aceptando que otros dominen nuestro pensamiento. Repitiendo los mismos, repitiendo