(PERO, LAS GUERRILLAS, ¿CONTINUARÁN….?)
“Que siempre ha habido chorros,
maquiavelos y estafaos…,
Si uno vive en la impostura
y otro roba en su ambición…
El que no llora no mama
y el que no afana es un gil…..
No pienses más; sentate a un lao,
que a nadie importa si naciste honrao….”
,
Después de muchos años de instaurada, la mal llamada “guerra de la patentes”, parece que apuntara a terminar. (Veremos, si no hay “acciones guerrilleras”, en la etapa parlamentaria, con lo que todavía es sólo un proyecto…).
Para conocimiento de los “recién llegados”, existe una larga prehistoria de este fenómeno, que nació durante intendencias “tradicionales” en el departamento de Maldonado.
Y la motivación de su origen no es muy distinta, en la etapa crónica, de lo que fue después, cerca de nuestros días, la etapa aguda reciente.
Solo que no se le dio tanta importancia, porque el daño ocasionado a las demás comunas no fue, cuantitativamente, tan importante.
Nació, además, más como un símbolo de “status”, el tener un automóvil, “enchapado” en Punta (!!!), que por la economía en el importe de la patente.
Para un departamento, donde su principal sostén eran los ingresos por Contribución Inmobiliaria, dado el potencial edilicio existente, si visualizamos a Punta del Este, nomás. Además, era propio del “machismo” de época, la mayor “chance” de conseguir “compañía femenina”, el hecho de conducir un vehículo con tan distintivo y “distinguido” empadronamiento.
Pero en la etapa reciente, la cosa vino por otro lado.
Algún/os intendente/s, adelantado/s él/los, en la elucubración financiera, visualizó/aron que si cobraba/n, por ejemplo, como monto de la patente, la mitad de lo que estaban cobrando sus colegas, iba/n a atraer, como moscas, a los “vecinos” de esos departamentos.
Y bastaba con tener el doble de autos empadronados, de los que tenía al empezar a funcionar el “invento”, para recaudar lo mismo…
Quiere decir que, de un plumazo, le rebajaba a la mitad la patente a sus coterráneos, con las consecuentes ventajas electoreras de futuro inmediato, y además, luego de sobrepasar esa cantidad doble de autos, fácilmente lograble, dada la pequeña cantidad original de sus autos locales, sobre todo si lo comparamos con la potencial sede a conquistar, que era Montevideo, todo era ganancia.
Y por eso, logrado el funcionamiento de ese “guille”, para dejarlo sin funcionar, no había pica (1) que le viniera bien.
Y aunque, de la boca para afuera, juraban que no querían ser la pica atravesada en la rueda del gobierno nacional, siempre había un pero para no acordar.
Y era tal la influencia de la eficacia del negocio montado, que, se llegaron a esgrimir argumentos inexplicables, para sabotear el acuerdo final, tales como el de negarle a las otras intendencias, el derecho, innegable, a fiscalizar, si los propietarios de los vehículos con chapas de otros departamentos (léase predominantemente Colonia, Flores, San José), que circulan a diario en ese departamento victimizado por la maniobra, tenían o no, vínculos domiciliarios reales, con el departamento en que habían empadronado, requisito exigible que marca la nueva ley sobre empadronamientos.(2)
Y lo que es peor, es que, la “solución” (¿final?) pergeñada, deja a la vista el nefasto y funesto precedente, de que la carencia de ética en la arena política, sin embargo, aun hoy, paga.
Porque la llamada solución, se logra á través de asegurarle a las intendencias “maniobreras”, por lo menos hasta el año 2015, un ingreso igual al “artificial”, que obtuvieron, fruto de la maniobra mencionada.
Es decir que se ha “blanqueado” la etapa “maniobrada” y, hasta la fecha mencionada, lo arbitrario se ha vuelto, también, de un plumazo, como normal.
Mal ejemplo para las generaciones futuras. Si para conseguir salir del atolladero montado por mentes en que los objetivos se miden únicamente con el signo de pesos, y sin la existencia de cotas morales, hay que validar como buenas y normales, esas actividades peleadas con la ética, vamos por mal camino. Porque se sigue mostrando que la falta de ética en el campo político, sigue dando réditos materiales.
Que parecen los que importan.
También, el intendente de Colonia, Dr. Zimmer, principalísimo actor de dichas conductas, creador anticipado del PPP, antes que el del gobierno, con gestores y empleados municipales actuando al unísono para acarrear, de todo el país, vehículos a empadronar, decidió, para dificultar más el proceso, que, para obtener el indispensable certificado de dicha comuna (libre de deuda), para poder cambiarse al departamento en que se vive y circula, debía pagarse la totalidad de la patente del año en Colonia, con lo cual, los que querían pagar menos y por eso cambiaron de departamento de empadronamiento, se verían obligados a pagar dos patentes en el año, si deseaban regularizar según la ley de empadronamiento recientemente aprobada: una en cada departamento.
Finalmente, ”endureció” mas la postura, y decidió no dar el certificado ni aun pagando...El ejemplo del superior jerarca fue seguido por un núcleo cuantitativamente importante de sus funcionarios.
Y así surgieron , luego de las “patentes truchas” de Zimmer , las “libretas truchas”, y finalmente, la instalación de un desarmadero de motos confiscadas por la IDC, ubicadas en un predio municipal, en las cuales, se robaban las partes de las motos en estado de abandono por confiscación, para venderlas como repuestos. Sin comentarios
(1) Pica, un tipo de lanza larga, (de palo o hierro), empleada antiguamente para frenar cargas de caballería. (también se puede usar como traba, poniéndola en la rueda de los carros…)