"Pero hay un límite, el límite es la puerta de la ESMA". Ana Testa
Estamos terminando esta serie de notas de comentario de "Eleuterio Fernández Huidobro, sin remordimientos" de María Urruzola.
Nuestro propósito no es mostrar a este personaje en su perversión, sino ver a través suyo el proceso político de adaptación del Frente Amplio a su función de gobierno en un Estado capitalista; con ello los condicionamientos de los mecanismos de poder y las fuerzas de clase, y dentro de ello la inevitable "cohabitación" con el aparato militar?; para ello a su vez el papel negociador cumplido por una fracción de la ex-guerrilla tupamara y las condiciones especiales que tuvo para cumplir ese propósito, ESE es el tema principal del libro de María. Y solamente dentro de eso, el papel del personaje.
El libro de María no aporta mucha cosa nueva, pero tiene el enorme mérito de encajar las piezas para mostrar y comprender el dibujo, por eso movió algún piso que otro. Y hemos tratado de sacar provecho, para comprender lo ocurrido, de esa valiosa fuente documental. Como siempre, las fuentes pueden ser discutidas y confrontadas, puestas en duda o completamente rebatidas. Eso no tiene nada de extraordinario.
Bien o mal, lo que teníamos para decir ya lo hemos dicho. Solo quedaba un resumen final, y justificar el extraño título que elegimos, notoriamente falso. Estoy sentado escribiendo esta nota, en un rato me levanto y nada habrá pasado con mi culo. Aunque otra cosa sería si permaneciese toda la vida sentado, sin salir a caminar, tomar aire y sol, a nada. No solo el culo; la columna, los riñones, el corazón, los pulmones y el cerebro quedarían muy mal. El medio en el que vivo y mi estilo de vida terminan haciendo lo que soy. En ese sentido la metáfora llevada al terreno político estaría centrada en la palabra que subrayé: adaptación. No es cierto que "la función hace al órgano", pero se entiende lo que se quiere decir.
Solo me quedaba eso para rematar la serie, pero en la polémica ha aparecido el cuestionamiento ético a la autora, y esto amplio el tema. Vale la pena prestarle algo de atención. Creo que el ataque más duro viene de Mauricio Rosencof, (al que llamaremos en adelante Mauricio o el Ruso) al que se atribuye una declaración ante los militares de los que estaba prisionero, que figura en el capítulo 5.
Dice que no leyó el libro de María. Pero igual lo juzga:"Lo cambiás por mierda y perdés plata"
Así, es difícil saber exactamente lo que quiere decir. Como no lo leyó, no sabe que lo que piensa que el libro dice, no lo dice:"Se han dicho barbaridades terribles, como que negociábamos cosas por pequeños beneficios personales. ¡Por favor!"
Se refiere en esto a las conversaciones de algunos tupamaros prisioneros con los militares y da una aversión. El libro no dice nada que contradiga esa versión. Aporta datos complementarios, y cuestiona la interpretación de considerar esas conversaciones como una "tregua armada", la versión de EFH. La cuestiona enumerando hechos conocidos y contundentes. No se contradice con Mauricio porque hablan de cosas diferentes.
"Se está rompiendo una regla que va más allá de la ética periodística y que tiene que ver con una ética humana. En el marco de aquellos interrogatorios que hicieron los militares, donde murieron compañeros y compañeras, donde fueron violadas compañeras, donde se vivieron cosas horrorosas, allí existe un respeto, creo que universal, y es la primera vez que se rompe... Lo que se está rompiendo... es la dignidad, es la ética, es la moral mínima que se debe tener. Es inadmisible que se esté discutiendo esta canallada"
Mauricio está muy enojado, y su planteo parece "mejor no hablar de ciertas cosas". Pero ¿qué quiere decir? Si es que cuando se habla de TORTURAS -porque esa palabra que no dice es de lo que se trata- se debe tener respeto por la víctima, todos estamos de acuerdo.
¿Y en qué se estaría faltando ese respeto? No es por el solo hecho de hablar de lo ocurrido, porque él también lo hace. No es por decir que hubo interrogatorios y torturas, porque de eso se ha hablado abundantemente, los únicos que dicen que no hay que hablar son los militares torturadores. Suponemos entonces que no es por hablar del tema, sino por hablar de una forma que ofenda la dignidad de la víctima. De la víctima de torturas.
Habría muchas formas de hablar de ese tema que podrían ser incómodas para la víctima. Realmente, no creo que el libro de María caiga en eso. Yo sí lo leí, y debido a estas objeciones, lo leí de nuevo. La tortura no es su tema, todo lo contrario, sus hipótesis explicativas, si las tiene, van por otro lado. Pero obviamente habla de torturas.
De tortura comienza hablando en su primer párrafo, una cita de EFH que dice que en Uruguay fueron torturados uno de cada 55 habitantes. El segundo es una cita del Pepe que dice que todos los milicos torturaron.
"No espere el lector la explicación de una trayectoria de más de 50 años, que empezó intentado una revolución y terminó calificando de éxito la derrota de aquel intento". Esto dice María. Yo me animaría a tirar una explicación, que además surge por si sola de eso mismo que dice, pero no es lo que más importa.
La piedra del escándalo son tres documentos que el libro contiene. Uno de ellos es una presunta declaración del Ruso.
Del primero, presuntamente de EFH, María reproduce extensamente palabras de otros que asumen que fue arrancado por torturas, y la actitud solidaria con la víctima que manifiestan. Y termina sosteniendo que eso no invalida la conclusión de que SU CONTENIDO haya provenido realmente de EFH. Eso dice María.
En MI OPINIÓN (y a quién mierda le importará mi opinión, no soy miembro de la "cofradía", ni periodista, ni historiador, ni licenciado) la hipótesis de la tortura en este caso no es creíble. El libro aporta en cambio elementos para OTRA hipótesis, la colaboración voluntaria por motivos "estratégicos". Si es así no veo por qué la indignación y enojo. La estrategia es una conducta racional y está para ser discutida y analizada por sus resultados, por eso es estrategia. Hablando de alguien que pretendió justificar en una estrategia todo lo que hizo y cuestionar a todos los demás por considerarlos burros en estrategia, por qué no hablar de esas cosas.
El segundo documento que trae el libro es la supuesta declaración del Ruso. María lo transcribe, da algún elemento contextual para ubicarlo -muy poquito- y luego NO DICE NI UNA PALABRA MÁS DE ESO
Tampoco diré una palabra sobre eso (y a quién mierda le importa etc. etc., otra razón para no decir nada). No sabemos si Mauricio fue torturado en esa ocasión en particular, pero evidentemente fue tortura su prologada prisión en condiciones inhumanas. No sabemos si el contenido de ese documento es cierto o falso. De todo eso ni palabra, y respetamos a la persona que sufrió ese trato y nos solidarizamos.
Pero ahora el Ruso ha dicho algunas cosas. Hoy no está en prisión, nadie lo tortura. Lo que dice es opinable, y respetando las formas, NO diciendo cosas como "lo cambiás por mierda y perdés plata" que sí me parece que son una falta de respeto y que se está rompiendo la dignidad, la ética, la moral mínima que se debe tener, no así, de una manera diferente, voy a opinar (y a quién mierda le importa, etc. etc., bueno, igual)
La tesis implícita del Ruso es que sobre lo que le pasó al presunto torturado, lo que hizo o no hizo, dijo o no dijo, sólo tiene derecho a hablar el presunto torturado. Como esto lo dice Mauricio -o lo deja entrever-sin estar siendo torturado, voy a referirme a eso que dice hoy, y del pasado tampoco ni palabra.
Lo que tengo para decir no son palabras mías sino de una víctima de torturas. Pero antes, prefiero ir al tercer documento incluido en el libro, una carta de un militar a Lucía Topolansky. Lo que dice esa carta SOBRE Lucía Topolansky, no me interesa, ni palabra tampoco.
Importan en cambio dos cosas. Una, la tesis de María de que esos tres documentos integran un intento de CHANTAJE de los militares criminales hacia los políticos ex guerrilleros que estaban por asumir posiciones de primera línea en el gobierno, y en circunstancias en que la impunidad de los criminales militares estaba bajo amenaza.
María apoya su tesis por muchos lados. Ante eso, un blanco de los supuestos chantajes que hubiese leído el libro podría decir: a) No, a mí nadie me chantajeó, y además no tendrían con qué hacerlo. b) Sí, nos intentaron chantajear pero no cedimos. En cambio, el planteo es el peor de todos, el más contraproducente porque es inevitable que suscite suspicacias, "mejor no hablar de ciertas cosas"
Dice también María, y en eso coinciden otros, que un blanco de esos chantajes podría ser Mujica, y lo mismo dicen ahora a propósito del libro. Si se trata de algo que tuviesen los militares en el cajón sobre Mujica, no creo que sea de actos de delación o colaboración.
Pero vamos a lo otro que trae María, importa más. El milico de la carta a Lucía está acusado de VIOLADOR. Y en el libro se dan varios datos al respecto. ¿Qué vamos a hacer respecto de violadores, torturadores, genocidas?
Primero voy a decir algunas cosas sobre la tortura EN GENERAL, no creo le falte el respeto a nadie en esto.
La tortura de prisioneros políticos para obtener información, o para quebrarlos, es -parcialmente al menos- efectiva. Algo consigue, al menos en un primer momento. De otra forma no se destinarían recursos en entrenamiento, investigación, drogas, instrumental, y hasta médicos auxiliares. En Uruguay hubo torturas, y sigue habiendo. No tantos como decía EFH, ni siquiera ampliando mucho el concepto de tortura, lo que es muy correcto hacer, pero no en este caso.
Vamos a aclarar el alcance. A mí me dieron alguna piña, me tuvieron de plantón y sin comer, me hicieron la parodia de amartillar un arma detrás de mí, me amenazaron con tenerme tres días sin dormir pero no lo hicieron. No me estoy refiriendo a ESA tortura.
Hubo gente que habló bajo tortura, hubo gente que habló de susto, hubo gente que habló de boluda, hubo gente que habló por "estrategia", hubo gente que zafó diciendo alguna pavada irrelevante, y hubo gente que no habló en absoluto.
Personalmente, conocí UN CASO de alguien que fue torturado salvajemente, una y otra vez, vuelto y vuelto a torturar en la forma más dura, y que no dijo NADA, ni palabra. Me hablaron de otros dos casos similares. Y los que hicieron un estudio más completo hablan de CINCO casos de esas características. Y, dadas las condiciones de lo que hablamos, me parece una cifra notable.
Aceptemos entonces el hecho de que hubo gente que habló bajo tortura. Hablando en general, no es tan difícil de admitir. ¿Qué corresponde hacer? Y aquí, voy a llevarme por el consejo de Mujica,
Lo que queremos es la VERDAD y no el "castigo". ¿Y con qué autoridad, desde qué lugar, juzgaríamos a esas personas o las castigaríamos, y con qué y para qué? ¿Y qué sentido tendría? ¿En qué nos haría mejores? Mi opinión es exactamente lo contrario, que estigmatizar a quienes pueden haber hecho algo cuestionable en situaciones límite, solamente nos hace más ruines. Y sobre querer la verdad, es buscar la verdad por propia voluntad, porque ni aunque "me autorice SERPAJ" vamos a torturar de nuevo a los torturados para que digan qué dijeron.
Hechas estas aclaraciones medio tontas por lo obvias, pero más vale que sobre y no que falte, quiero poner como ejemplo lo más espantoso que puedo encontrar sobre situaciones límite. Y de allí, algo rescataremos.
En el caso de la ESMA (Escuela de Mecánica de la Armada, centro clandestino de detención, tortura y exterminio en Argentina desde el mismo inicio de la dictadura) han habido horrores de todo tipo, torturas, violaciones, asesinatos. Voy a ocuparme de una cosa: la esclavitud sexual a la que fueron sometidas algunas prisioneras por sus carceleros. ¿Por qué elijo este tema? Porque es una de las cosas más atroces que puedo encontrar, más abyectas, más inconcebibles. Y porque para la víctima es una de las cosas más difíciles de asumir, poner en palabras y reconocer públicamente.
¿Y por qué esto, cosas abyectas y espantosas de reconocer? Porque eso lo que se dice.
"Se está rompiendo una regla que va más allá de la ética periodística y que tiene que ver con una ética humana. En el marco de aquellos interrogatorios que hicieron los militares, donde murieron compañeros y compañeras, donde fueron violadas compañeras, donde se vivieron cosas horrorosas, allí existe un respeto, creo que universal, y es la primera vez que se rompe... Lo que se está rompiendo... es la dignidad, es la ética, es la moral mínima que se debe tener. Es inadmisible que se esté discutiendo esta canallada"
Si entiendo algo, aquí dice el Ruso que, como se vivieron cosas horrorosas, torturas, violaciones, a que fueron sometidas las víctimas, por respeto hacia ellas, por dignidad y por ética NO DEBEMOS hablar de eso.
Si entendí mal, si eso quiere decir otra cosa, por favor pido disculpas, y que alguien me explique qué quiere decir entonces.
Digo ESMA, y no por eso digo que en Uruguay no haya pasado algo así (no con ese grado de perversión), digo que sobre Uruguay no voy a hablar.
Y con ese grado de perversión quiero decir: seleccionar mujeres prisioneras como quien elige en una vidriera, hacerlas "vestirse de mujer" (esa expresión usaban) y "sacarlas" a cenar, a bailar (en algún caso el mismo día en que asesinaron a su esposo) y hasta tomarla como "novia estable" e ir en su compañía a visitar regularmente a su familia, a la familia de la "novia", dormir en la casa de esa familia, para extender hasta allí el terror y la tortura.
Hay un libro, "Putas y guerrilleras- Crímenes sexuales en los centros clandestinos de detención", de dos periodistas argentinas, Miriam Lewin y Olga Wornat. ¿Respetará el libro la ética periodística? Pues una de las autoras es una de las víctimas. Y esto le escuché decir en una entrevista:
"Los organismos de derechos humanos decían APARICIÓN CON VIDA. Pero cuando nosotros aparecimos con vida la pregunta era: ¿Y vos cómo te salvaste?"
Quienes fueron sometidas a las cosas más aberrantes sin posibilidad de otra opción salvo la muerte, que a veces también llegó como parte de la misma perversión criminal, ¿cómo se recompusieron, cómo pudieron recuperar su propio ser? Y tomo entonces otra frase de una de ellas:
"Pero hay un límite, el límite es la puerta de la ESMA"
Porque una vez que saliste, que ya no estás preso, nadie te tortura, nadie te tiene al borde de la muerte, nadie te apunta con un arma y nadie te obliga a hacer lo que hacés, y lo hacés porque elegís, ¿qué elegís?
Entonces, pensemos en lo que estas mujeres debieron vencer para poder hablar de esas experiencias, llevarlas a la Justicia, encarar allí a sus victimarios, sus ex "dueños", pero también jueces, fiscales, actuarios, defensores de los criminales, periodistas, y además los "compañeros" que las juzgaban en un juicio paralelo. Lo hicieron, y así se llegó a las perpetuas para varios de esos criminales.
Pensemos un poco en eso cuando se nos habla de ética, respeto, y con eso silencio.
Quiero retomar lo que dice el Ruso. Dice que ese documento del libro que no leyó no es exactamente igual al que sí es el que llegó a manos de Zelmar Michelini, que hoy nadie sabe dónde está, pero que sería el que refleja su verdadera declaración. No dice cual es la diferencia entre los dos, y no puede decirlo. Pero sí podría decir que hay de falso en el documento que dice que es falso. Y dice, o deja entrever, que Michelini, por las firmas que vio, dedujo que el documento fue obtenido por tortura. Pero él no lo dice. En cambio sí dice que es su firma, o si no nada de eso tiene sentido. Y no dice nada más, excepto que "es inadmisible que se esté discutiendo esta canallada".
"Dios quiere una cosa en Inglaterra y otra en Francia", ironizaba Marx sobre las formas de explicar las diferencias. Dios quiere una cosa en Argentina y otra en Uruguay
Puedo entender el respeto a los torturados. No puedo entender que se pague al precio de la impunidad de los torturadores. En todo caso, que alguien me explique qué quiere decir entonces la palabra "dignidad"