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El Tulipán Rojo (I)

Alejandra Lemes Bonilla


Novela autobiográfica. No apta para culpables, cómplices, cobardes e hipócritas.

(NdeR :comenzamos esta publicacion que haremos en 3 entregas)

Publicada en https://unavidamagistral.blogspot.com.ar/ 12/5/17



Perlita 1

Juana Roja no imaginaba el giro que iba a dar su vida para siempre por la decisión que acababa de tomar: Denunciar ante todas las personas y organizaciones posibles a la nueva directora de la escuela donde trabajaba como profesora de inglés y de danza desde 1994.
Por los malos tratos que ejercía sobre los niños, principalmente contra los más pobres y desvalidos.
Cerró los ojos. Respiró hondo. Y con su carpeta repleta de denuncias, salió de su casa rumbo al primer lugar donde haría saber todos los atropellos que la sobrina del militar asesino venía cometiendo en la escuela de contexto crítico donde hasta hace poco tiempo había trabajado con paz y alegría

Perlita 2

La inspectora departamental, primero recibió sus denuncias, pero después de interiorizarse un poco, intentó sobornarla para que las abandonara:
-” ¿Por qué no te sacás ése gorro negro espantoso, te arreglás un poco, e intentás reconquistar a tu marido? Tomate licencia hasta fin de año, y seguís de largo.
El marido de Juana había cambiado su comportamiento de la noche a la mañana, al poco tiempo de haber empezado todo el asunto de la escuela.
Una “amiga” en común (cuyo padre tenía vínculos políticos con varios fascistas), le había llenado la cabeza- masajes descontracturantes mediante-, y él había decidido que no valía la pena seguir al lado de una mujer cuyas gónadas pesaban mucho más que las suyas.
Le dio a elegir entre continuar con él o insistir en defender a los niños de la escuela.
Y Juana no lo dudó ni un instante.
Aunque la separación que sobrevino le dolió durante muchos años

Perlita 2.1

-” A ésta te la mandaron”-le dijo Carmen, la profesora de la UTU, ex presa política y amiga de su profesora de Historia en tiempos liceales, refiriéndose a la tetona que le dio una manito para que se separara.
-“¿Cómo? No entiendo”-
-“Para que te enfoques en solucionar lo de tu separación y dejes de lado las denuncias-agrego-. Y dijo más:-” Te voy a dar un consejo: Cuando te sientas en peligro, hacé que la mayor cantidad de gente posible se entere de lo que te está pasando”

Perlita 3

-“Ya perdiste cosas muy valiosas en tu vida-le dijo una inspectora regional-“Cuidate de que no le pase nada malo a tu familia….”
Y parece que la turra sabía de qué hablaba, porque poco tiempo después, la policía empezó a molestar a los hermanos de Juana.
A Bruno lo pararon 2 veces en la calle para pedirle… ¡la propiedad de la bicicleta!
Y a Santiago lo detuvieron una noche, a la salida del CERP, junto a dos compañeros, y lo llevaron a encerrar durante más de 6 horas en un calabozo

Perlita 4

-” Mamá”-gritó Juana.-“Está sonando el teléfono”
(Cosa muy extraña, ya que su marido, al irse a vivir a un apartamento en Punta del Este había pedido el traslado del servicio)
-“Préstamelo un rato”-dijo Santiago

Perlita 5

Juana había notado que últimamente, día tras día, en el camino que hacía en bicicleta para ir a trabajar, había un auto negro con peluches junto a la ventana, parado unas cuadras antes de la escuela.
Y también que cuando iba caminando a algún otro lugar, aparecían autos con vidrios espejados que la seguían, y en ocasiones, le sacaban fotos desde lejos

Perlita 6

-“Conmigo está todo bien, Juana”- le dijo su ex cuñada, en una pizzería donde la había invitado-“pero lo que no te perdono es lo que le hiciste a mi hermano con el teléfono”-
-” ¿Qué estás diciendo?”
-“La cuenta que le llegó el último mes. Pasa los $6000-
-“¡Pero él pidió el traslado hace meses!
Y antes de eso, yo estaba al día con el pago! ¿Acaso él no tiene el detalle de las llamadas?”-

Perlita 7

-“Quedate tranquila”-dijo la funcionaria de ANTEL hablando por teléfono sin saber que Juana estaba en la puerta de la oficina escuchándola-“Cuando venga a pedir el duplicado del recibo le digo que no se lo puedo dar sin la cédula del marido”-

Perlita 8

Una noche en que Juana había salido de la librería donde focalizaba Danzas Circulares, en la esquina de Solís y Florida, se sobresalta al darse cuenta de que un auto gris frena y se detiene casi sobre ella.
-“Vení para acá”-le escupe la “amiga” que le había llenado la cabeza a su marido, abriendo la puerta.
Juana quedó paralizada.
-“Subí”-le dijo otra de las tres yeguas que iban en el auto (La que conducía era hija de un prestamista vinculado a la mafia).
Juana salió corriendo, y se paró a unos cuantos metros del auto, extendiendo las manos hacia ellas:
-“Que Dios les devuelva todo lo que me hacen”-
Y se cayó en la calle.
Y la “amiguísima” le gritó:
-” Ya te vamos a agarrar sola”-
Y la otra:
-” Cuidate de las malas ondas”
Y se fueron. Y ella en el piso. Y se acercó un señor de lentes a preguntarle si necesitaba ayuda, pero Juana salió corriendo.
Un par de días después, tras preguntar entre varios vecinos del barrio por “un señor gordito de lentes”, dio con el contador que había intentado socorrerla.
Y consiguió su testimonio firmado sobre lo que había visto.
Era un triste intento de Juana de hacerle saber a su ex marido cuál era el tipo de gente con la que él se estaba rodeando.
Pero él prefirió la versión de las turras: que la habían encontrado en la calle cuando iban a comprar pizza (¡y la “amiguita” vivía al lado de una pizzería!) y que Juana las había agredido!

Perlita 9

-“Me quisieron tirar de la bicicleta. No me caí de casualidad. Eran unos tipos en una “cuatro por cuatro”-dijo Santiago, angustiado.

Perlita 10

Con lo que le había sucedido a Santiago, Juan no pudo menos que recurrir a la ayuda de organismos internacionales de Derechos Humanos.
Le envió un fax a “Madres y Abuelas de Plaza de Mayo”, narrando todo lo que le venía sucediendo a ella y a su familia desde que había iniciado las denuncias.Y mencionando  también todas las organizaciones y personas a quienes se había dirigido: Un diputado y un edil del FA, un periodista local, la Comisaría de la Mujer y la Familia ( donde había ido acompañada por la madre de uno de sus alumnos, por sugerencia del edil), y el SERPAJ, desde donde la habían llamado por teléfono tiempo después de haber recibido las denuncias, para preguntarle si las sostenía, ya que dada la gravedad del tema y las características de la persona denunciada, podía haber represalias; incluso en un primer intento de acercamiento al SERPAJ, a través de una abogada vinculada al mismo, ésta, luego de darle un vistazo a las denuncias, dijo:

-” Esto es demasiado para mi”-

Y la derivó a otra persona que representaba al SERPAJ en Maldonado.
Tres días después de haber enviado el fax a “Madres y Abuelas de Plaza de Mayo”, la inspectora departamental fue destituida

Perlita 11

-” Andá también a la Comisaría de la Mujer y la Familia”-le había dicho el edil-“Para que no digan luego que te moviste en forma desprolija llevando el asunto primero a la prensa”. Y agregó: -“Decí que vas de parte mía”. Y sonriendo:-“Me tienen miedo”.
El edil le habló también de otra situación cuyo conocimiento pasó a formar parte de su “mochila”: la existencia de una red de prostitución infantil en el departamento

Perlita 12

-“Perdónenos, profe”- le dijeron varios niños en el salón de Inglés-
-“¿Por qué’”
-“Porque el maestro Orlando nos mandó que nos portáramos mal y nos subiéramos a las mesas”-
El maestro Orlando estaba vinculado políticamente a la directora No cumplía el horario escolar porque era funcionario municipal. Y la directora lo cubría. Maltrataba a sus alumnos, con especial saña a dos hermanitos, Carla y Martín, nietos de una ex maestra de esa escuela, entonces jubilada, que los criaba.
Además estaba usurpando un cargo de interinato.

Perlita 13

Finalizado el año lectivo, Juana fue al SERPAJ en Montevideo, donde le preguntaron si estaba conforme con el accionar de la institución.

Perlita 14

Mirta, la representante del SERPAJ en Maldonado, le había sugerido que ingresara como voluntaria en la ONG “Rescatando Sonrisas”.
-“Por lo que significan los niños para vos. Creo que te haría bien que te acerques allí y empieces a colaborar.”-
Juana estaba medio atolondrada “peleando en varios frentes”, como solía decir: las denuncias, el dolor desgarrador de la separación, el acoso laboral, la bastante comprensible incomprensión familiar, las amenazas groseras y las sutiles contra ella y su familia…
No le hizo caso, al principio.
Pero luego escuchó un llamado a voluntarios para colaborar con la ONG, en la radio.
Y no pudo resistir, y salió como disparada a presentarse en “RRSS”, donde inmediatamente comenzó a ejercer el voluntariado, y unos meses después la nombraron funcionaria.
Allí obtuvo unos cuantos afiches sobre los Derechos del Niño que llevó a la escuela y repartió entre los niños y las maestras afines a ella.
Fue lo que le dio cuerpo a lo que despuntaba como la primera acción militante de Juana.
La que no adoleció de su costado “combativo”: En un gesto rebelde por parte de los niños: Un día, organizados por el alumno cuya madre la había acompañado a la comisaría de la Mujer y la Familia, confeccionaron y lucieron con orgullo unas pulseras de papel que decían: “Aguante teacher”.
¡Un pequeño “motín antifascista” en la escuela!

Perlita 15

-“¿Puedo ir a una reunión de tu iglesia?”-Le preguntó Juana a su compañera de “RRSS”-
-“Sí, claro. El sábado a las 19:00”-
Y así comenzó un largo andar zigzagueante donde encontró alguna que otra flor, pero demasiadas malezas y espinas.

Perlita 16

-“Hay gente que viene a la iglesia para esconderse”-Espetó un pastor mirándola fijo.
Ella nunca entendió a qué se refería.
Tiempo después, mencionó un grupúsculo evangélico donde intentaban realizarle una “liberación” ( el equivalente a un exorcismo católico), la líder religiosa dijo, tocando el vientre de Juana:-” Aquí hay demonio de lesbianismo”-
Había varios adolescentes presentes en aquél mamarracho pseudomístico, pseudoliberador.
Y cuatro días después Juana contraía rosácea.
Otra vez, en otra “iglesia”, un tipo alto y gordo, de lentes, pelado, al que nunca había visto, no le quitaba los ojos de encima. Destilaba odio por los poros y por las pupilas.
Juana demoró años en enterarse del porqué de la mirada furibunda: el matón psíquico era un “misionero” norteamericano, sucesor del “pastor “hijo de uno de los militares golpistas de 1973.
Y unos años después, en otra iglesia, un “pastor” la maldijo:
-“Usted se va a ir, pero va a volver arrastrándose”-
Esa vez a Juana no le costó mucho saber el porqué de tamaña maldición: El “pastor” era un ex coronel de la época de la dictadura. Y ella, desde que había llegado a aquélla iglesia, no había parado de pedir, a boca de jarro y viva voz, en las reuniones de oración, que Dios hiciera justicia en Uruguay y comenzara a salir a la luz todo lo relacionado a los crímenes de la dictadura cívico militar.
Fue en el año 2002.
Juana solía bromear sobre si misma diciendo que tenía la costumbre de meterse en la boca del lobo.
Y un poco después, en otra iglesia, como represalia por haber estado investigando acerca de ciertos “retiros espirituales” de los cuales los creyentes salían trastornados( porque allí eran manipulados psicológicamente),el pastor, delante de toda la congregación, la “acusa sutilmente de ser lesbiana"

Perlita 17

Hacía cuatro años que Juana había renunciado a la ONG, en solidaridad con una compañera que fue injustamente despedida.
Y había soportado, en todas y cada una de las iglesias que recorrió, que también la acusaran de pereza.
No paraba de sembrar currículums. Sin embargo, no lograba conseguir trabajo.
Por eso tomó una de las peores decisiones de su vida: inscribirse en un curso de Marketing en la UTU.
Fue el puntapié inicial para el plan de venganza que se venía gestando desde las filas de los alcahuetes de la sobrina del militar asesino.

Perlita 18

-” No me convence mucho esto de hacer un curso de Marketing”- le comentó a su madre, frunciendo el ceño-” Siempre me pareció que el marketing es algo engañoso y sin ética. Pero era el único curso de nivel universitario que había. Y me inscribí”-
Meses después, una “compañera” del curso menciona en una clase un libro cuya autora era del conocimiento de Juana: Zeldira Shot. Una mujer peligrosa, a quien Juana había conocido en un grupo esotérico que en aquélla época era secreto.
Secreto y dividido: tenía 2 ramales: Uno se movía en la luz, el otro, en las tinieblas. Y Zeldira nadaba entre las dos aguas.
Cuando Juana le dijo a su “compañera” que tuviera cuidado, lo hizo con la mejor intención. Pero la jovencita malhumorada y egocéntrica, lo tomó a mal.
Tal vez tenía en sus genes demasiado de su abuelo, de quien ella se jactaba en proclamarlo como miembro de la Secta Moon.
Allí, en la animosidad de la voluptuosa Luisina, el embrión del bullying que le harían a Juana durante el curso.
Y el líquido amniótico del monstruo que vino al poco tiempo.
Unos días después que Juana se ganara el odio de Luisina, aparece en el grupo un nuevo “compañero” de clase que atrajo la atención y la empatía de Juana de inmediato porque su madre estaba enferma de cáncer.
Damier Rotten carecía de otro tipo de atractivo. Si no fuera por la enfermedad de su madre, Juana jamás le hubiera prestado atención.
Justo antes de involucrarse emocionalmente con él, Juana se dio cuenta de que se trataba de un ser despreciable: machista, putañero (consumidor consuetudinario de prostíbulos, racista, falopero, mamerto, nihilista y simpatizante de la Secta Moon.
Cuando un profesor dijo que el marketing también servía para “levantar mujeres”, Damier Rotten, que estaba sentado detrás de Juana, exclamó, riéndose:
-“Eso es lo que he estado intentando yo desde que comencé el año”-
Y Juana se dio cuenta de que lo decía por ella..Y dio por terminado el asunto.
Entonces, la represalia del grupo por no haberse dejado seducir: un bullying despiadado, monstruoso, que la hacía regresar llorando a su casa todas las noches.
Cosa que no era comprendida por su familia, que no alcanzaba a entender, ni siquiera vislumbraba la posibilidad de que todo lo que Juana contaba que le hacían en la clase, no solo sus “compañeros”, sino también varios profesores que participaban activamente del bullying, era verdad, por muy terrible que sonara.

Perlita 19

-” Dame alguno de esos comprimidos tuyos de clonazepam, mamá. No puedo dormir”-Pidió Juana, casi llorando.
Y los tomó, noche tras noche, durante meses.
Si las emociones tomaran cuerpo y vivieran en la tierra, se podría decir que cualquiera que hubiera visto a Juana durante el tiempo que sufría el bullying, diría que era la encarnación de la angustia y el dolor”-

Perlita 20

-“¿La sobrina del militar te sigue molestando?”-le preguntó en un recreo a Juana, visiblemente angustiada, Elda Odal, su querida profesora de Historia de los tiempos liceales.
-” No sé. Alguien hay detrás de todo esto. No se me había ocurrido que fuera ella. Pensaba que era la turra que enloqueció a mi ex marido”-
Entonces Elda le dijo a Juana algo que la ayudaría a resistir y que la marcaría positivamente de por vida:
-” No les hagas caso a estos mediocres. Vos estás más allá del bien y del mal”-

Perlita 21

-” No puedo ver lo que está pasando sin hacer algo”-le dijo a Juana Piero, el profesor de Economía-“¡Estarías de acuerdo en que invite a que trabaje con el grupo un psicólogo laboral? No sería solo con éste grupo, porque en el salón de al lado está pasando algo parecido”-
-“Yo no necesito psicólogos, los que están mal son ellos, que me están haciendo la vida imposible”-
-” Es para que dejen de hacerte eso. El psicólogo que te mencioné trabaja con los vínculos y relaciones grupales”-
-“Está bien”-
Y tan pronto apareció Manuel en el salón, los hostigadores mal paridos lo odiaron.
Hasta un dibujito en el pizarrón les hizo para que entendieran que lo que estaban haciendo era criminal. Lo odiaron.
Sólo acudió dos veces al grupo. Se dio cuenta de que era inútil todo intento de solucionar el asunto

Perlita 22

-“Tengo algo para leerles”-interrumpió Juana en una clase de Legislación y Costos.
Estaban en un impasse, hablando de bueyes perdidos.
-” A ver qué querés compartir”-masculló la profesora-
Y Juana comenzó a leerles un texto muy inspirado que había escrito muy temprano ése día.
-” Instructivo para fabricar paranoicos”…
Y les leyó, paso a paso, todo lo que ellos le habían estado haciendo.
Y los torturadores emocionales no resistieron el intento de Juana por defenderse, y la forma tan clara, tan nítida, con que los enfrentó consigo mismos, con los monstruos aberrantes que eran.
Uno salió gritando del salón, dando un portazo.
A otra, hija y hermana de militares, le dio una crisis de llanto.

Perlita 23

-” Dele éstas pastillas”-ordenó el doctor Kellir al padre de Juana ,entregándole varias cajas de comprimidos contra la esquizofrenia-“Con esto va a tranquilizarse”-
-“Pero…¿Cómo hacemos para que las tome? Se va a negar, si le decimos que son tranquilizantes”-
(Ni el propio padre de Juana sabía lo que le estaba dando Kellir)
-“¿Ella no toma ningún tipo de medicamentos?”-
-“No, ni aspirinas toma. Está por la medicina natural”-Y de repente se acordó:-“Ah, sí, está tomando clonazepam que le da la madre, porque con todo esto de la UTU tiene problemas para dormir”-
-“Perfecto. Cámbienle las pastillas. Y díganle que son las mismas con otro nombre”-
Y así lo hicieron. Y durante varios meses las tomó, sufriendo las consecuencias esperadas de haber tomado algo que no debía de haber tomado nunca: dolores en los huesos, calambres, insomnio, reducción del coeficiente intelectual, aumento de peso, temblores…
-“Eso que estás tomando no es para vos”-le explicó Carlita, una compañera del curso en un rapto de empatía-“´¡Eso es para esquizofrénicos!.Lo toma mi hermano, ¡Por eso lo sé!”-
En ésos días su madre le confesó la artimaña propuesta por el doctor Kellir, y Juana dejó de tomar ése veneno para la mente y el cuerpo.
Pero mientras lo tomó, bajó las notas en varias materias y quedó tan despersonalizada que llegó a pedirles perdón a sus torturadores mentales por haber creído que estaban confabulados para hostigarla!

Perlita 24

(Un poco antes de que la doparan ilegalmente)
-“¿Qué hay que hacer cuando alguien descubre que se está usando su imagen en las redes sociales, sin permiso?”-Inquirió Juana en la clase de Derechos-
La profesora palideció y respondió con voz temblorosa:
-“Si se trata de una imagen de exposición pública, no podés hacer nada”.-
-“¿Y si son imágenes manipuladas que están acompañadas de difamaciones?”
-” En ése caso tenés que llevar una copia a un juzgado”-
Y Juana escuchó el diálogo entre dos compañeros, diseñadores gráficos, que estaban sentados cerca:
-“No te preocupes. El otro día demoré 45 minutos en entrar a la página”-
Juana había tirado verdes y había recogido maduras…

Perlita 25

Una de las cosas que hace imperdonable el ataque feroz con que casi matan a Juana, el bullying horrendo, es que todos sabían cuál era la delicadísima situación económica familiar: sin trabajo desde hacía años, con su madre afectada de una “enfermedad rara”, y un embargo genérico sobre su casa.
Tal vez el hato de cretinos juntó “coraje” a sabiendas de eso. Tal vez habían dado por hecho que con ésa situación Juana iba a caer en el macabro intento de seducción de Damier Rotten, u por eso la odiaron aún más cuando se dio cuenta y se apartó a tiempo.

Perlita 26

Unos meses después de haber sobrevivido a duras penas el bullying, Juana volvió a integrarse a una iglesia evangélica, lo cual parecía “cosa del diablo”:
-” El Señor me mostró en una visión-exclamó casi gritando la hija del pastor-que si se prosigue en la búsqueda de restos de desaparecidos, van a volver los militares y van a llevar presos a todas las personas que no tengan un familiar evangélico”-
Era el año 2005. Y poco después de la “visión” de la pastorcita, aparecieron los restos de Ubagésner Chávez Sosa, justo el día del cumpleaños de Juana.
En la iglesia nadie la saludó por su cumpleaños…

Perlita 27

Poco tiempo antes de integrase a una iglesia, Juana había conseguido trabajo en dos lugares. Pero padeció mobbing en los dos.
Y en uno de ellos, zafral, donde alcanzó a trabajar un mes, el asesor del área de personal era un conocido psicólogo que en la dictadura se ganó el nombre de “psicólogo de la tortura”.
Y ya como miembro de la iglesia, lo volvió a padecer en una fábrica, donde además le dañaron la columna.

Perlita 28

Juana estaba muy insistente con el tema “Desaparecidos” mientras asistía a la iglesia en el año 2005. Como de costumbre, resultaba molesta.
Su padre volvió a manifestárselo al doctor Kellir, que ésa vez sólo le dio una pastilla de aquél veneno, la cual su padre pulverizó y mezcló con yogurt.
Cuando Juana tomó el yogurt, padeció los típicos calambres que provoca esa dopa asesina.
Y…cosas extrañas de la mente y la memoria celular: durante años, cada vez que Juana tomaba yogurt, sufría de los mismos calambres.

Perlita 29

Una vez fuera de la iglesia, Juana, con los ojos un poco más abiertos (meses de sufrimiento, largos meses desde y a partir del bullying en la UTU, la llevaron a cierta apertura de conciencia, a lograr un nivel cognitivo más alto de lo común, a conocer cosas inauditas acerca de si misma.
-“Claro que eso está fuera de la ética médica”-exclamó la Jueza Canniú-“Pero tenés que presentar testigos de lo que estás diciendo”-
-“Mis padres y la madre de una amiga. Mi madre no va a poder venir por problemas de salud. Le digo a mi padre que venga”-
Al otro día, el padre de Juana le decía a la Jueza Canniú:
-“Mire, doctora: Si tengo que mentir para salvarle el pellejo a Kellir, miento”.
Mirando a Juana con compasión, a Dra. Canniú le dijo:
-“Mi querida: Si tu propio padre no te sale de testigo, yo no puedo hacer nada.”-

Perlita 30

-“Claro que eso está fuera de la ética médica”-exclamó la Jueza Canniú-“Pero tenés que presentar testigos de lo que me estás diciendo”
-“Mis padres y la madre de una amiga. Mi madre no va a poder venir por problemas de salud. Le digo a mi padre que venga”.
Al otro día, el padre de Juana le decía a la Jueza Canniú:
-“Mire, doctora: Si tengo que mentir para salvarle el pellejo a Kellir, miento”.
Mirando a Juana con compasión, la Dra. Canniú le dijo:
-“Mi querida. Si tu propio padre no te sale de testigo, yo no puedo hacer nada”-

Perlita 30.1

-“Kellir tiene que ir preso”-gritó Juana, llorando-“Lo que hizo conmigo es imperdonable”.
-“En todo caso, la culpa es de tu padre y mía”-intentó convencerla su madre-“Nosotros le fuimos a pedir ayuda”.
-“No me jodas. Ustedes ni estudiaron medicina, ni tienen noción de lo que es un código de ética médica. Toda la culpa es de Kellir”-
Juana no podía aceptar que Kellir se la llevara de arriba. Fueron meses de sufrimiento los que le provocó. La toma de aquéllas pastillas la dañó física y emocionalmente. ¡El cretino inmoral no podía quedar impune!

Perlita 31

-“Esto no puede quedar así”-se dijo, desesperada-
Y escribió sobre una pancarta:”Kellir, asesino de mentes”.
Y se fue a sentar a la entrada del hospital con la pancarta en alto.
La gente que pasaba se acercaba a preguntarle qué quería decir lo que había escrito.
Y la mayoría le contaba alguna anécdota sobre Kellir y le daba la razón

Perlita 32

-“Quiero hablar con la Directora del hospital”-expresó ante una funcionaria.
-“¿Por qué asunto?”
-“Un asunto personal muy delicado”-
-“Subí la escalera. La puerta al fondo. Esperala allí. Por ahí tenés suerte, aunque no tengas cita con ella”-
Juana había llevado una carta dirigida a la Directora del hospital, pensando en dárselo luego de habérselo contado todo verbalmente.
-“Es horrible todo lo que me contás”-dijo la Directora-“Pero tenés que pasar por la oficina de Rasuba y dejarle la carta. Si él lo considera, me la va a hacer llegar a mí. Son las reglas. No puedo actuar de otra manera”.
Juana se sentía morir.

Perlita 33

-“En la Defensoría de Oficio debe de haber alguien que me escuche”-Pensó Juana-
Y allí fue, el 6 de febrero de 2007.
-“¿Por qué no vas a la Comisaría de la Mujer y la Familia?”-le dijo la funcionaria judicial, pasando su chicle de un lado para el otro y mirándose las uñas-
Y allí se dirigió Juana, ignorando la mala maña de la funcionaria de la Defensoría de Oficio, y la saña acumulada de la “gente” de la comisaría de la mujer

Perlita 34

-“Espero que no cajoneen también esto”-exclamó Juana, haciendo referencia a las denuncias que había presentado allí en 1998, las que involucraban seriamente a la sobrina del militar asesino, amiga de un personaje muy cercano a esa dependencia policial-
-“Firmá esto”-le dijo una oficial de policía-
Y Juana firmó algo parecido a una planilla…sin haberlo leído antes.
-“Ahora vas a ir a ver al psiquiatra forense”-le dijo la oficial-
-“¿Por qué?”-Inquirió Juana-“Si lo que yo pido es una pericia psiquiátrica para mis padres”-
-“Es un trámite. Después vamos a San Carlos, para que allí hables con la jueza, por el asunto de tus padres”-.
Y luego de “hablar” con el fascista que fungía de psiquiatra forense, un tipo señalado por tiros y troyanos como un ser tenebroso, la llevaron en un patrullero a San Carlos ,dejando a mitad de camino a un joven en la cárcel de “Las Rosas”.
-“Algo no está bien”-pensó Juana, cuyo olfato no fallaba-
Una vez en San Carlos, el patrullero se detiene en el Hospital, donde la hacen revisar en la enfermería.
-“¿Es necesario todo esto para que me escuche la jueza?”-Se asombró Juana.
La enfermera no respondió. Se limitó a anotar el peso y la estatura de Juana, entre otros datos.
Y enseguida la condujeron al pabellón psiquiátrico.
Antes de llegar allí, Juana vio un hombre con un grillete en la pierna. No podía creer todo lo que estaba sucediendo.
Cuando ingresó al pabellón, terminó de darse cuenta de que se trataba de un sitio infernal.
Un policía que estaba hablando por teléfono en la “cocina enfermería”, se burló de ella y dijo:-” Aquí tenemos otro ingreso”-
Cuando apareció en escena el pseudo psiquiatra forense que digitó ilegalmente su internación compulsiva (sólo él, fascista hijo de puta, firmó), Juana le gritó:
-” ¡Esto no es lo que usted dijo que haría!!Ahora sé que todo lo que se dice de usted es cierto!”-
Corrían rumores de que el “doctor” Geoncadi estaba involucrado en el asesinato de varias personas.
-“¡Tengo celulitis!”-gritó Juana, para desanimar al grupo de policías que se acercaron a mirar cuando el fascista le bajaba los pantalones a Juana para inyectarla.
Se dieron por aludidos y se alejaron.
El efecto de la inyectable fue desastroso: al despertar no podía parar de vomitar.
Al otro día fue a verla su padre, avisado por una funcionaria de limpieza (a pedido de Juana) de que Juana estaba allí.
A ningún ” médico” ni “enfermera” se le ocurrió que había que dar cuenta a la familia de Juana de lo que había sucedido.
Si no hubiera sido por la colaboración de Sarita, la funcionaria de limpieza, tal vez Juana hubiera pasado a integrar la lista de pacientes que mueren a causa del “tratamiento” que les aplican en los centros de tortura que muchos llaman “hospitales psiquiátricos”.