Señor Presidente de la Cámara de Senadores Raúl Sendic Presente
Montevideo, 13 de junio de 2017
Los abajo firmantes, Senadores de la República Oriental del Uruguay, se presentan ante usted al amparo del artículo 120 de la Constitución de la República Oriental del Uruguay, la ley 16.698 de 30 de junio de 1996 y los artículos 135 y siguientes del Reglamento del Senado a efectos de solicitar que disponga lo pertinente para que el cuerpo pueda pronunciarse acerca de la conveniencia de integrar una Comisión Investigadora Parlamentaria que en la búsqueda de la verdad, estudie y se pronuncie sobre la existencia de bandas delictivas integradas por tupamaros que habrían operado clandestinamente desde 1985 con conocimiento y por orden directa de la dirección del Movimiento de Liberación Nacional –Tupamaros (MLN-T), con la finalidad de contribuir con las finanzas del grupo político Movimiento de Participación Popular (MPP) del cual el propio MLN-T forma parte.
Introducción
Desde el año 2006 a la fecha, han sido varios los libros y trabajos de investigación que basados en diferentes testimonios han sostenido la existencia de bandas delictivas integradas por miembros del MLN-T que desde 1985 en adelante, en plena democracia, realizaron diversos asaltos a instituciones bancarias, empresas nacionales y extranjeras, comercios, fábricas, transportes de caudales, hospitales e incluso la Junta Departamental de Montevideo con el supuesto propósito de generar “finanzas alternativas” para financiar la actividad política del MLN-T y su aparato político, el MPP
El primer libro en referir a este tema fue “Donde hubo fuego: El proceso de adaptación del MLN-Tupamaros a la legalidad y a la competencia electoral 1985-2004” (Fin de Siglo, 2006), del politólogo Adolfo Garcé. Allí Adolfo Garcé comenta:
“El tema económico comenzó a convertirse cada vez más en un problema serio a finales de la década del ochenta, cuando empezó a disminuir el flujo de apoyo desde el exterior. En ese marco, volvió a intensificarse en el MLN-T la discusión acerca de cómo financiar la actividad de la organización. Durante toda la fase de actividad guerrillera el MLN-T se había financiado mediante la política de «expropiaciones». De hecho, la «piedra fundacional» del MLN-T la colocó Raúl Sendic, el 31 de julio de 1963, al planear y ejecutar el robo de los fusiles del Tiro Suizo. De ahí en más, cuando los guerrilleros precisaban algo, simplemente, lo «expropiaban». Aquí también se localizó un punto de fricción desde 1985 en adelante. Los testimonios coinciden en que, más allá de los debates, pese a la decisión de actuar en la legalidad, los tupamaros siguieron haciendo «finanzas» a la antigua”1/
El año siguiente, en 2007 se publica “Cero a la izquierda. Una biografía de Jorge Zabalza" (Letraeñe, 2007), del periodista Federico Leicht. En su libro, Federico Leicht dice que “teniendo en cuenta la inevitable merma del apoyo económico solidario proveniente del exterior– se planteaba resolver el problema de las finanzas necesarias para cumplir con sus dos objetivos más urgentes: la puesta en marcha de un semanario (Mate Amargo) y de una radio (CX 44 Panamericana). La autonomía e independencia financiera de una organización revolucionaria es una cuestión estratégica, una necesidad intrínseca de las actividades revolucionarias. Por lo tanto, plantearse en 1985 el desarrollo de medios de prensa ponía sobre el tapete el problema de cómo financiarlos. Ambas herramientas eran fundamentales, tanto para el crecimiento político como para el desarrollo del horizonte revolucionario que mediante la denuncia buscaría socavar los cimientos del régimen político burgués. Pero para financiar la política comunicacional del MLN no se podía recurrir solo a lo que venía del pueblo y a la solidaridad internacional, eso era un hecho...” 2 /
Recientemente, la periodista María Urruzola publicó “Eleuterio Fernández Huidobro. Sin remordimientos…” (Planeta, 2017). En el mismo, una fuente anónima bajo el seudónimo de “Beto” sostiene la misma hipótesis. En el capítulo 8, “Meter el caño”, Beto cuenta lo siguiente: “Es de suponer que vos hacés confianza en X compañero que está arriba, o te plantean, como en mi caso, que se necesita dinero para esto y lo otro. Pasó lo mismo con Alejandro (Pereira Mena) y el “mejicano” Perdomo. Como es una cosa seria aceptás. (…) “Se necesitaba meter el caño para financiar al MPP porque había poca plata” 3 /
Hasta aquí, los testimonios de las investigaciones sustentan la idea de que a la salida de la dictadura y ya en plena democracia, el MLN-T siguió operando ilegalmente para obtener recursos económicos que le permitieran financiar un enorme aparato en constante crecimiento bajo el paraguas legal del MPP.
A estas investigaciones se suman otras de carácter periodístico, como también las publicaciones y testimonios de varios ex tupamaros que han dado sus respectivas versiones en distintos medios de comunicación y reportajes de prensa, que explican los mecanismos de los que se habría valido el MLN-T para realizar “finanzas alternativas”, las actividades ilícitas que habrían realizado sus miembros, quién o quienes habrían tomado las decisiones, qué se habría acordado entre los miembros en caso de ser capturados y hasta cuándo se llevaron a cabo.
Dichas denuncias amplían lo denunciado en los trabajos antes citados, que además contienen detalles sobre las actividades ilícitas del MLN-T fuera de fronteras para obtener financiación, recursos y entrenamiento para sus miembros, provenientes de organizaciones terroristas como la ETA/ 4, el MRTA/5 y el MTP /6
De todos estos trabajos y testimonios surgiría que los antiguos líderes tupamaros estaban en pleno conocimiento de las actividades ilegales, porque de acuerdo a las versiones citadas, habrían sido ellos quienes planearon y tomaron la decisión de realizarlas, participando activamente en el diseño de las operaciones y en el reclutamiento de los miembros tupamaros de las bandas delictivas que las llevaron a cabo. Dividiremos la denuncia en tres secciones y las conclusiones finales.
Sección I. Reorganización del MLN-T en democracia (1985-1989)
En marzo de 1985 el Parlamento aprobó la Ley 15.737, denominada Ley de Amnistía, por la cual quedaron en libertad todos los presos políticos, incluidos los tupamaros. La salida de prisión de unos miles de hombres y mujeres, a los que se sumaron otros que habían sido liberados anteriormente, planteó una serie de problemas extremos. Eran adultos con problemas y necesidades acuciantes
Las primeras eran las necesidades básicas: alimento, techo y ropa. Luego surgieron otras, que pueden resumirse en problemas de salud que requerían tratamientos y medicamentos que el estado uruguayo (en un período de honda recesión económica a consecuencia de la dictadura) no estaba en condiciones de facilitar. Esta emergencia social intentó solucionarse de una manera tradicional, mediante la solidaridad espontánea de la población.
Al mismo tiempo, los integrantes del antiguo MLN-T, fueron convocados por los viejos dirigentes para discutir la pertinencia o no de la reorganización del MLN-T. Se realizaron tres plenarios consultivos que reunieron a unos 500 militantes. Esos plenarios facultaron a estas cabezas dirigentes a constituirse en una dirección provisoria, para convocar a todos los antiguos integrantes y simpatizantes con el propósito de discutir los nuevos lineamientos políticos y resolver en una futura Convención.
“La expectativa era importante en amplios sectores de militancia, y en pocos meses la organización creció hasta llegar al número de 1300 militantes, la gran mayoría pertenecientes al MLN antes de 1985. En marzo, a poco de salir, los viejos dirigentes habían manifestado su propósito de luchar “en el marco de la legalidad vigente”, sin desechardefinitivamente la lucha armada, pero sin dar pretexto para agresiones “contra los trabajadores, el pueblo o la democracia parlamentaria”/7
Transcurrieron varios meses hasta que finalmente en diciembre de 1985 se reunió la Tercera Convención Nacional del MLN-T. En ella se establecieron acuerdos básicos, pero se hizo evidente que sería necesario un largo proceso de discusión y práctica social, para llegar a un conjunto de definiciones que sintetizaran las muy diferentes experiencias vividas en la cárcel y en los diferentes exilios. A este marco inicial deben agregarse dos considerandos imprescindibles:
a) Los liberados en 1985 conformaban un grupo político subversivo, cohesionado políticamente y con una cultura de “solución violenta” de los problemas
b) Al mismo debe sumarse una minoría de dirigentes, preocupados por “volver a la política” en condiciones similares a las que manejaban antes de la derrota de 1972, cuando usaban fuertes sumas de dinero para sus actividades. Es en estas condiciones de necesidad imperiosa de dinero es que surgen diferentes esfuerzos provenientes de militantes radicados en el exterior, como las visitas a Europa por parte de militantes del MLN-T en procura de “solidaridad”.
Varios tupamaros históricos reciben importantes sumas de dinero mensuales a partir de 1986, provenientes básicamente de militantes radicados en Europa. Cuenta Jorge Zabalza: “En ese momento recibíamos 9 mil dólares por mes del exterior. Era muchísima plata. Que la mandaban grupos del MLN, grupos de solidaridad, gente que hacía colectas. Verónika me cuenta ahora que era impresionante. Hacían chorizos y te juntaban 8 o 9 mil dólares en dos patadas”/8
El tupamaro Julio Marenales da cuenta de otras fuentes de ingresos: “Teníamos en París una parrilla que trabajaba una vez por semana y nos mandaban US$ 3.000 por mes"/9
Hacia 1987, se iniciaron conversaciones con distintos actores y organismos políticos de la izquierda radical como el Partido por la Victoria del Pueblo (PVP), el Movimiento Revolucionario Oriental (MRO) y el Partido Socialista de los Trabajadores (PST) con el objetivo de llegar a algunos acuerdos para un trabajo político conjunto. Esas conversaciones se prolongaron por espacio de más de dos años. Al final se lograron los acuerdos que permitieron la conformación de un organismo político que se denominó Movimiento de Participación Popular (MPP)/10, y que se definió como un movimiento de lucha por la liberación y el socialismo. Quiere decir que este movimiento no sería solamente de carácter electoral, sino de lucha política en todos los ámbitos posibles, incluido el electoral
“Mientras tanto, la interna tupamara se hacía caótica. Quizás por eso la quinta convención del MLN se realizó a puertas cerradas, en el marco de un mutismo ensordecedor. La disyuntiva central de esta acalorada convención consistía en definir qué MLN se pretendía construir: un partido político abierto que buscara alianzas entre los actores de una izquierda que, aunque conservaba sus denominaciones ya no era más que una caricatura de sí misma, o una organización político-militar cerrada –o por lo menos de ingreso selectivo– que mantuviera vivo el horizonte revolucionario por el socialismo y la predisposición a tomar las armas para hacer política. Otros sectores e individuos pugnaban por una integración disciplinada del MLN al Frente Amplio, unos pretendiendo crear un núcleo revolucionario dentro de la coalición de izquierdas, otros con un espíritu más conciliador. A algunos no les resultaba tan fácil hablar públicamente de explotadores y explotados, lucha de clases, oligarquía, socialismo, poder y revolución. El Frente Juvenil sostenía que ese discurso estaba caduco. Para los jóvenes el camino era desarrollar la organización de masas, con el discurso oficial del Frente Amplio que concebía al partido político como un gestor frente al Estado burgués. Luego de esa convención, y ante las diferencias políticas irreconciliables, la mayoría del Frente Juvenil se retiró del MLN. Finalmente, en la convención se impuso la apuesta revolucionaria…”/11
En su trabajo, Garcé señala que a mediados de los 90 en el MLN-T convivían dos visiones, una más electoral y otra más “insurreccional”, pero la que predominaba era esta última, puesto que los tupamaros estaban convencidos de que tendrían que volver a las armas porque se desataría un nuevo golpe de Estado, como en 1973 /12
Esto no era novedad para nadie ni dentro ni fuera del Frente Amplio. El propio Zabalza cuenta que “Seregni sabía de la voluntad de los tupamaros de hacer la revolución, cosa con la que él nunca estuvo de acuerdo. Siempre fue muy claro en eso, más allá que le sirvieron los votos que nosotros arrimábamos (…) tal vez ese tipo de duplicidad que había (en) un discurso de izquierda, hoy en día queda mucho más en evidencia que en aquella época, que estaba bastante oculto, o por lo menos la gente no lo percibía” /13
En ese sentido, el propio Seregni declara al Semanario La Hora, el 27 de marzo de 1985: “Hay que esperar una definición precisa del MLN con respecto a cuál es realmente su pensamiento después de todo este tiempo, cuál es la definición en función de la autocrítica que puedan haber realizado”
Sección II. El posible accionar ilegal del MLN-T (1985 en adelante)
En su libro, María Urruzola dice que “Mientras se iniciaba la reorganización del MLN ya en marzo de 1985, apenas reencontrados unos y otros después de la dictadura, la dirección histórica unánimemente reconocida – Huidobro, Sendic, Marenales y Manera decide en reserva y por razones de confianza convocar a una dirección de facto, hasta tanto se elijan las nuevas autoridades. Son 17, saben de dónde vienen, se conocen de memoria, y saben qué quieren. Ellos son: Raúl Sendic, Eleuterio Fernández Huidobro, Jorge Manera, Julio Marenales, José Mujica, Jorge Zabalza, Ricardo Perdomo, David Cámpora, Alba Antúnez, Diego Picardo, Leo Duter, Haydée D’Aiuto, Arturo Dubra, Manuel Menéndez, Juan José Domínguez, Edgardo Tiscornia y Rubén García Bianchimano” / 14
También en su libro, Federico Leicht da cuenta de la existencia de este Grupo, de las cualidades de sus miembros y de los objetivos: “Mientras se llevaban adelante las discusiones públicas en el comité central y se hacían las mateadas para tomar contacto con la gente en los barrios, se iniciaron las primeras reuniones secretas del Grupo de los 17, convocado por Julio Marenales, Raúl Sendic, José Mujica, Eleuterio Fernández, Jorge Manera y Jorge Zabalza (…) Este grupo selecto de tupamaros, de estricta confianza y probada actitud de firmeza tanto en la trayectoria colectiva del MLN como en el enfrentamiento al enemigo, se convocaba y reunía clandestinamente con el fin de mantener despierto el horizonte insurreccional. Ninguno de los convocados al grupo renunciaba a la carta en la manga de la izquierda, eufemismo para referirse a la práctica revolucionaria en el marco de la legalidad.”/15
De la investigación de Federico Leicht surgen básicamente los mismos nombres, aunque se agregan algunos a la lista: Alba Antúnez, Nená Uribasterra, Alfredo Cultelli, Héctor Suárez Moyano, Julio Listre y Gonzalo Gallinares
De acuerdo a estas versiones, mientras se armaba la estructura del MLN-T y se discutía la política de alianzas para el ingreso al Frente Amplio y la construcción de un polo ideológico para el trabajo sindical y estudiantil, “…este grupo se juntaba para discutir cuestiones estratégicas que no se podían dirimir públicamente (…)
Se discutieron las relaciones internacionales con el movimiento revolucionario, las formas concretas de solidaridad, entre ellas las financieras. Nadie dentro del creciente aparato de masas del MLN tenía conocimiento de la existencia de este grupo (...) La guita la tienen los ricos, entonces la financiación de una política revolucionaria tiene que venir de los ricos –llegó a decir Mujica, en tono pícaro y con sus clásicas guiñadas, en reuniones y asambleas internas y también en alguna mateada”/ 16
De acuerdo a lo expresado en el libro de María Urruzola, el MLN-T resolvió trabajar en tres niveles distintos: el primero era de militancia sindical, barrial y estudiantil, el segundo formaba militantes y cuadros y el tercero “un nivel operativo”, es decir una estructura de seguridad que velaba por la seguridad del MLN-T y por conseguir finanzas. Preguntado Jorge Zabalza sobre quién era el encargado del “nivel operativo”, respondió: “El único que contaba con consenso, era José Mujica. Ninguno de los demás reunía consenso”/ 17
Como se sostuvo en el libro de Adolfo Garcé:“Durante los primeros años de la inserción en la legalidad los gastos de la organización se financiaron con las actividades normales de finanzas, con aportes de los militantes y con un importante flujo financiero proveniente de la diáspora y de organizaciones extranjeras afines. Durante su mejor época, el quincenario Mate Amargo se financió gracias a sus ventas y a los aportes de la editorial TAE en la que se hizo sentir la destreza empresarial de Leopoldo Laferranderie. El caso de Radio Panamericana fue distinto: se financió fundamentalmente desde el exterior porque, aunque tenía, sobre todo al comienzo, una audiencia importante, contaba con escasos avisadores”/18
Pero llegó el momento en que“el proyecto de la organización político militar necesitaba profundizar las finanzas por la vía ilegal, (…) por lo que se dedicaron al entrenamiento militar de la organización y a hacer “finanzas a la antigua”/19
“En el año 85 discutimos y entendimos que la democracia a la que retornábamos estaba muy tutelada por los militares y corría ciertos riesgos de que hubiera asonadas.Decidimos que teníamos que defendernos de alguna manera. Dentro de esas decisiones estuvo la de hacer finanzas alternativas”/20
Necesitados de recursos económicos tanto para el funcionamiento de su aparato legal como para la construcción de su retaguardia clandestina, el MLN-T se vio en la necesidad de buscar otras fuentes de financiamiento y es aquí donde vuelve a surgir el concepto de “expropiación”
Según Jorge Zabalza: “En este país a los asalariados los roban todo los días, al país lo rapiñan todos los días. Este país está hecho para que lo roben. La expropiación es la revolución. El pueblo expropiando a los dueños de todo. Yo tuve que decidir que se hiciera, para financiar una revolución"/21
“Nosotros los tupamaros tenemos como una predisposición a pensar que los problemas de finanzas de la organización política se resuelven mediante la expropiación, esa es la historia, la tradición, lo resolvemos siempre así. Entonces en realidad no hay un rechazo desde el punto de vista ético o moral, como puede haber de repente en aquellos que tienen más apego a la propiedad privada, la clase burguesa. Por eso no hay rechazo ético o moral a que una persona resuelva sus problemas personales violando las instituciones de la propiedad privada. Expropiando”/22
Otro de los testimonios que señala la existencia de bandas delictivas y coincide en señalar a Mujica como la persona a cargo, es Beto. Este declara: “Vino Mujica y me planteó: ¿estás dispuesto? Eso en el 89. Yo le dije, claro, por supuesto. (…) ¿Cuál era la lógica? Hay trabajos que un militante, por más que diga que la tiene clara, no le da el querosene para hacerlos, porque hay cosas desagradables que hay que hacer. Porque si vos decís que querés la revolución, una sociedad mejor, etcétera, hay cosas desagradables. No es agradable partir al medio a una persona. Porque ¿qué revolución hacés sin matar? No hay revolución sin matar…desgraciadamente, no hay” /23
Beto, también dijo que el producto“De cada operación se repartía una parte, y luego se le daba a la Orga”, (refiere al MLN-T)/24
Esto es, la política del fifty-fifty. Según el testimonio de Jorge Zabalza, el ex Presidente José Mujica y el actual Ministro del Interior, Eduardo Bonomi, conocían perfectamente bien esas operaciones /25
Zabalza señaló: “es verdad que se cometieron robos”, precisando que no eran bandas criminales sino “compañeros que hacían finanzas”para las arcas del Movimiento/26
En otro medio de prensa, Jorge Zabalza manifestó que en ese contexto, el ex presidente José Mujica era el que se encargaba del área subterránea del MLN-T, explicando, que aquello "implicaba también lo de las finanzas"/27
Sin dar nombres, entrevistada en Radio El Espectador, la escritora María Urruzola dijo que los tres testigos entrevistados para su libro, afirmaron la vinculación de las bandas delictivas con el MLN-T/ 28
Ricardo Perdomo, miembro histórico del MLN-T, cuenta en el libro Los Dos Demonios, del periodista Álvaro Alfonso, que “el Presidente mismo”, en referencia a Mujica, “fue quien pidió para encontrarse con este servidor en la clandestinidad. (…) ¿Y para qué quería verme el hoy señor Presidente? (…)
Proponemos que: ´Perdomo se quedase con la parte organizada y armada mientras –ellos- trabajarían más tranquilos en la legalidad
Preguntado por Álvaro Alfonso si Mujica conocía la existencia del aparato armado, Ricardo Perdomo responde: “En otro orden, diré que Mujica me ofrece la parte armada que él suponía que existía, pero su ofrecimiento se debe a que él no conocía cual era la dimensión de la micro (el aparato armado) que sin el conocimiento y por lo tanto sin el manejo de ellos, se había organizado. Él me propuso eso para instalar una mesa de negociación de la cual el ejecutivo sería el intermediario pero a la vez presionaría al sistema político con la amenaza de los armados incontrolables y que responderían al MLN-T. Es decir, presentaría al sistema político una amenaza latente pero a su vez ellos quedaban limpios del elemento armado; una de las tantas burdas maniobras de las que estábamos ya saturados. Mujica hablaba por el Ejecutivo porque él pidió para hacer de intermediario, no porque nosotros le creyésemos, ya sabíamos que estaban para decir que sí a cada presión de la oligarquía y su brazo armado. Siempre le tuvieron miedo al aparato armado del sistema. Es decir, el terror continúa dando resultado. Mujica está derrotado desde hace mucho tiempo”/29
De las palabras de Perdomo surge claramente la intención de Mujica de aparecer desvinculado de la organización clandestina (la micro), aunque Adolfo Garcé sostiene, en base a testimonios de algunos entrevistados, que Mujica y Fernández Huidobro era “prácticamente imposible que las desconocieran”, dado que “a partir de la V Convención, integraban el Comité Central, el Comité Ejecutivo y una dirección operativa cotidiana conocida en la interna como el ‘mediocampo’, junto a Jorge Zabalza y Julio Marenales”/30
El de Ricardo Perdomo fue el primero de los casos que saltó a las páginas de los diarios. Ocurrió en abril del año 1991, y se trató de un asalto a la distribuidora de diarios y revistas de Eddie Espert, de donde fueron robados doce millones de pesos. En el lugar de los hechos apareció la cédula de Perdomo/31
En noviembre de 1991 se produjo un episodio similar, el asalto a una financiera en el que resultó detenido José Maneiro, dirigente del MRO, grupo integrante del MPP y del Frente Amplio. Años más tarde, en sede judicial, se probaría que una banda de delincuentes, de la que el entrevistado bajo el seudónimo Beto formaría parte,“eran los autores de siete rapiñas, pero en el expediente figuran relevadas doce, y las fechas de cada una de ellas permite imaginar que tal vez muchas otras quedaron adjudicadas a otros: la primera data de 1993, cuando asaltaron a un cobrador del CASMU (y le robaron además el uniforme y el arma al policía que lo acompañaba), pero las otras son recién de 1997 y 1998. Un silencio de cuatro años, sobre el que la Policía no tiene pistas. La última rapiña es de abril de 1998, cuando asaltaron la sucursal de un banco en Justicia y Nicaragua. De las rapiñas que pudieron probarles, cinco fueron a bancos, la sexta a una furgoneta de caudales, y la séptima a un local descentralizado de pagos del BPS, en Malvín”
Muchos de los integrantes de esas bandas delictivas, detenidos como consecuencia de los robos, tienen una historia indesmentible de militancia y compromiso político con el MLN-T: Ricardo Perdomo, Freddy Arduzzo/ 32 y Juan Carlos Ospitaleche. Pero en otros casos las mismas estaban integradas además por delincuentes comunes. En ese sentido, Beto señala que: “El Pepe me plantea que no tienen que ser todos compañeros en el grupo, porque no hay gente de confianza.Vos le decís a un compañero esto, y te dice: vamos a discutirlo. Entonces yo recluté a la gente que me parecía y nunca les dije nada…”/ 33
“Al principio todos éramos compañeros. Cuando pasa eso con ‘el mexicano’ Perdomo, y luego cae este compañero y logra fugarse, y se le facilita y se va, ahí se decide que sólo los cabecillas sean compañeros”, explica Beto/34
Algunos de los delincuentes comunes que participaron de los robos habían sido reclutados por el MLN-T y el MRO en la cárcel de Punta Carretas antes de la dictadura, a fines de los 60 e inicios de los 70 /35
“Eso es lo que se creyeron los grandes pensadores de la organización, que había que reclutar esas barajas. El viejo Bebe no corría ni pinchaba. Lo habían anulado totalmente. La brillante idea de reclutar estas barajas era del Ñato, del Pepe… porque lo decían ellos” /36“Sus integrantes, como las reglas de juego mandan y todos aceptan, pasaron por delincuentes comunes”/37
Según las declaraciones de varios integrantes, el jefe del grupo informaba “qué debían hacer y dónde, repartían las metrallas, pistolas y handies”, e indicaba “quién entraba primero y quién después”. Luego de los asaltos había uno que se fugaba en moto con el dinero, mientras los otros se dispersaban y el jefe guardaba las armas”/38
Otro aspecto a señalar es el posible vínculo de estas bandas delictivas, y por ende del MLN-T, con sectores o miembros de la Policía y el Ejército. Esto surge de las tácticas operativas, del armamento utilizado y de las múltiples evidencias que surgen de los allanamientos. Según da cuenta el libro de María Urruzola en una nota del diario Clarín de 7 de junio de 1997: “Una de las hipótesis que manejan los investigadores es precisamente que quizá la banda sea ‘un reagrupamiento guerrillero’. Otra de las posibilidades es que la organización esté integrada por ‘policías o militares’. Esta hipótesis se vería sustentada ‘por las grandes habilidades operativas’ que demostraron poseer los asaltantes” /39
En uno de los tantos allanamientos realizados por la Policía “se encontraron todos los elementos que ilustraban el profesionalismo de la banda: planos de los lugares a asaltar en hojas de block, con la descripción del lugar y anotaciones al margen: “1 poli, + 5 empleados (no resisten), No cámaras, No alarmas”; en un allanamiento se encontró un berretín y dentro del mismo “una fotocopiadora Minolta EP370, una carpeta con documentación referida a la importación de casas prefabricadas”; en la caja fuerte de un comercio “se encuentra copia del parte policial impreso en computador de origen en oficina centralizadora de Información táctica de esta Jefatura” /40
“En la casa de uno de los involucrados se incauta una antena de radioaficionado, varios juegos de matrículas de vehículos, tarjetas falsas de policías, chapas de policías, pelucas, uniformes militares de camuflaje, elementos para un hospital de campaña / 41 , una ballesta, luces intermitentes para autos como las que utiliza la Policía, prismáticos, esposas, granadas de fragmentación, miguelitos, cinta de exclusión de UTE, también de RIAL SA y de la IMM, viseras y camperas de UTE, tarjetas falsas de la Confederación Uruguaya de Transporte Automotor (CUTA) que permitían entrar al puerto, actas de directorio de varias empresas y, por supuesto, muchas armas” / 42
Incluso Beto cuenta que “al Ñato lo llamaban, el ministro del Interior o el jefe de Policía, sobre algún compañero que había caído, cuando todavía no era parlamentario ni nada, y le preguntaban “¿ese es orgánico?, y él decía: “no, no”. Y entonces lo picaban”/43
Por su parte, el vínculo con algunos militares, en el que aparece la connivencia en el tráfico de armas, ya no es algo novedoso y viene de mucho más atrás. El libro Milicos y Tupas, del periodista Leonardo Haberkorn, da cuenta de la complicidad y el trabajo conjunto entre tupamaros y militares ya en la década del setenta con el propósito de combatir los ilícitos económicos /44 En “Cero a la Izquierda”, Federico Leicht narra acerca de las reuniones que se llevaron a cabo después de la dictadura, después de la amnistía, ya en plena democracia, cuando Eleuterio Fernández Huidobro y otros comenzaron a llevar a cabo una serie de reuniones “…con varios militares, entre ellos el coronel Wellington Sarli y el teniente coronel Eduardo Radaelli (…) A la reunión en Parque del Plata asistieron los cuatro viejos. Fernández Huidobro –a quien siempre interesaron los temas militares– se despachó con una larga exposición sobre las nuevas líneas en el Ejército, sobre la contraposición entre los brasileños y Estados Unidos y la situación en la OTAN” /45
Las reuniones con ciertos militares continuaron en varias oportunidades más, confirmando la tesis de Eleuterio Fernández de que “las mismas forman parte de toda la historia del MLN”. Al menos de su historia personal del MLN.
En el futuro, los contactos con los militares y los servicios de Inteligencia de la Policía se harían cada vez más estrechos, llegando a coordinar cónclaves –a través de la logia nacionalista Tenientes de Artigas– con el objeto de que los tupamaros hicieran un “control” de los vascos residentes en el país, cuando la visita del rey de España en 1996” /46
No cabe duda de que algunos militares estaban involucrados con las bandas delictivas, porque como bien señala María Urruzola en su libro, la propia sentencia judicial en el caso del robo al BPS así lo establece: “7) De las armas incautadas. A) Pistola CZ 1813. Se hallaba registrada a nombre del Teniente Amador Ferreira Eula. Expresa a fs. 56 que le fue hurtada junto a otros efectos, desde su domicilio, en los días previos al 24 de febrero de 1998, pero no radicó la denuncia pertinente alegando querer evitar consecuencias administrativas a nivel militar. B) Pistola marca COLT, calibre 45. Registrada a nombre del Capitán de Fragata León Fraga, de la cual tampoco existía denuncia de hurto. C) Todas las armas incautadas que fueron detalladas en el relato de los hechos y cuya pericia balística obra agregada en autos: lo anotado precedentemente respecto a la procedencia de las armas, y que pese a la presunción de que habrían sido traídas de Brasil, resultó que en muchos casos pertenecían o habían sido ingresadas por militares uruguayos, lo que determinó la formación de otro proceso donde se condenó a Enrique Peluaga por el delito de receptación”
María Urruzola continúa diciendo que “la línea de investigación sobre el origen de las armas permitió que unas semanas después el juez penal José Balcaldi procesara y enviara a la cárcel al capitán (r) de la Fuerza Aérea, Edgard Rubbo, “por haber hecho su profesión de la comercialización de armas indocumentadas y negociadas sin registro de ingreso al país y posesión de armas de las misiones de Paz en el exterior”
Como señala la periodista, estamos ante “Un combo explosivo: militantes políticos, militares, armas de las misiones de paz, rapiñas, infiltrados”/47
En su libro sobre Fernández Huidobro, María Urruzola además da cuenta de la existencia de un teléfono rojo “…mencionado por uno de los militares presos (el coronel Gilberto Vázquez), quien en 2011 declaró a Últimas Noticias –estando en la cárcel de Domingo Arena– que los contactos de esa naturaleza habían evitado un nuevo conflicto en 1993. En abril de ese año fue asesinado en el departamento de Rocha Rony Scarzella, otro referente tupamaro integrante del zonal 4 del MLN junto a Perdomo y Zabalza. Un asesinato que tuvo todas las características de una emboscada premeditada, fríamente ejecutada, y que sigue sin aclarar hasta el día de hoy”/48
Estas comunicaciones evidencian no solo el vínculo a nivel de Inteligencia entre tupamaros y ciertos militares, sino que se filtran mutuamente información. También existen testimonios que indican la probable financiación del MLN-T en tiempos democráticos con dineros provenientes de movimientos guerrilleros extranjeros. En el libro “Cero a la izquierda”, Federico Leicht cuenta que “El 30 de noviembre de 1993 Zabalza cumplió 50 años en una frontera mucho más terrenal: la de Perú y Ecuador (…) El dinero que llevaba en la mochila provenía de las arcas solidarias del Movimiento Revolucionario Tupac Amaru (MRTA), y la única manera de trasladarlo era por tierra, evitando la revisación de los aeropuertos. Una vez en Caracas hizo varios giros hacia distintos destinatarios de Uruguay desde diferentes cambios y casas financieras”. En Lima cultivó una entrañable amistad con Néstor Cerpa Cartolini, jefe guerrillero del MRTA peruano (…) que en diciembre de 1996 comandó la toma de la embajada de Japón en Lima. / 49
También existen abundantes testimonios y pruebas sobre los vínculos con la organización terrorista ETA. En el libro “Cero a la izquierda”, Leicht cuenta que el apoyo a ETA “era un compromiso con quienes desde 1985 los habían apoyado en varios momentos difíciles”. En una entrevista aparecida en la revista Sudestada a raíz de la publicación de dicho libro, Zabalza afirma que los etarras “contribuyeron a `salvar` las finanzas de CX 44 Radio Panamericana. (…)L a ayuda de ETA a la emisora de radio CX 44 se tradujo en la entrega de 50 mil dólares a través, presuntamente, de un tupamaro apodado Kiko, que había mantenido contactos en Francia con la organización terrorista. El dinero aportado por ETA supuso nada menos que la mitad de los fondos que el MLN necesitaba para la radio entre 1992 y 1994. Otros 30 mil dólares los había conseguido el propio Zabalza en Perú de manos del MRTA. (…) Además de esta versión, la historia se ve corroborada por un documento intervenido por la policía francesa en marzo de 1992 a la cúpula de ETA, capturada en Bidart. Se trata de una hoja con un breve texto manuscrito que parecía una orden de pago: “Egin igartzeko (“Hacer para enviar”). Panamericana CX 44. 18 de Julio 965. 2° Piso. Montevideo. Uruguay. (…) La financiación de la emisora de radio se había convertido en un serio problema para los dirigentes tupamaros, algunos de los cuales habían hipotecado su propio patrimonio personal. Ese fue el caso, por ejemplo, de José Mujica, actual presidente de Uruguay, quien hipotecó una chacra que había comprado con su mujer en Rincón del Cerro, cuando salió de la cárcel. Mujica obtuvo 42 mil dólares mediante esa hipoteca y destinó el dinero a financiar la emisora de radio, sin recuperar los fondos, hasta el punto de que para levantar la hipoteca tuvo que vender la casa de su madre. (…) Tales apuros financieros fueron los que llevaron a los líderes del MLN a buscar ayuda económica en grupos terroristas amigos, entre ellos ETA” /50
La retribución a la ayuda recibida por parte de la ETA llegaría el miércoles 24 de agosto de 1994 en lo que conocemos como el episodio del Hospital Filtro, lugar en donde se congregaron cientos de manifestantes para protestar por la inminente extradición a España de tres presuntos miembros del grupo armado vasco ETA. “Para los tupamaros, aparte de una situación inaceptable, se trataba de un compromiso con quienes desde 1985 los habían apoyado económicamente en varios momentos difíciles. Para Zabalza era la oportunidad de poner a prueba la fuerza militante que desde años atrás venían acumulando, de bautizarla con fuego en una instancia confrontativa” /51
Pero hubo más, ya que en 1989 Luis Rosadilla, Arturo Dubra, Julio Marenales y Jorge Zabalza viajaron “a Libia para establecer contacto con el régimen de Gadafi, conseguir fuentes de financiamiento para la radio Panamericana, (…) y también para divisar la posibilidad de que una veintena de cuadros del MLN pudiera recibir entrenamiento en el futuro, algo que recién se concretaría en setiembre del año siguiente” /52
“El viaje a Libia no sólo permite visualizar hasta qué punto, en 1989, los aspectos militares estaban presentes en la organización. Además, ayuda a entender que el problema de las finanzas empezaba a hacerse realmente muy agudo. Los gastos de funcionamiento de una organización política como el MLN-T son múltiples: locales y servicios conexos, militantes rentados, viajes hacia o desde el interior, viajes al exterior, medios de prensa, apoyo a integrantes en situación de emergencia” /53
También se destacan los vínculos con el MTP, liderado por Enrique Gorriarán Merlo, hecho que quedaría expuesto en el libro Cero a la Izquierda, según el cual, miembros del MTP y del MLN habrían coincidido durante un viaje a Nicaragua: “A mediados de 1988, en Nicaragua, Gorriarán Merlo se entrenaba para una acción de grandes proporciones”. El 23 de enero de 1989 Argentina despertaría conmocionada ante el intento del MTP de “copar el regimiento militar de La Tablada, en el oeste de la provincia de Buenos Aires. Lo hizo –dijo Gorriarán después– para impedir el golpe de Estado planeado por el entonces candidato a presidente Carlos Menem y el ex militar golpista Mohamed Alí Seineldin. Una sangrienta acción en la que murieron 39 personas”
Ese mismo día se reunió de urgencia el comité central del MLN-T para analizar la situación. Raúl Sendic intervino manifestando su apoyo a los compañeros argentinos /54 Años más tarde, el 29 de abril de 2004, el diario La República daba cuenta de que “el ex guerrillero argentino Enrique Gorriarán Merlo estuvo presente anoche en el acto organizado por el Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros”. Un acto en homenaje a Sendic. Claro está, que todo lo que venimos de reseñar, estuvo siempre enmarcado en el más absoluto secretismo, porque como ya se dijo era la forma para evitar comprometer el aparato legal.
Sobre los pactos de silencio, Brum cuenta en su libro: “El reglamento del MLN era detallado. Un conjunto de instrucciones importantes era el que se aplicaba en caso de que un integrante fuera capturado por los servicios de seguridad: ´Hay una sola manera de comportarse frente a tal situación: aferrarse a la coartada que se había previsto, después…callar´. De hecho, en el documento se decía que era preferible morir que traicionar a los compañeros. Los guerrilleros capturados debían negar siempre que eran tupamaros o que habían participado en acciones de cualquier tipo”/ 55
Guardaron silencio los dirigentes del MLN-T cuando los detenidos durante el asalto al BPS de Parque Posadas en 1998 fueron apremiados físicamente por la policía. Al respecto Urruzola sostiene que “Quienes hubiesen podido denunciar las torturas desde un lugar de resonancia pública, José Mujica en la Cámara de Diputados y Jorge Zabalza en la Junta Departamental, nada dijeron. Ni ese día, ni los siguientes”/ 56
Aunque, como se señala en el libro de María Urruzola, un editorial de Mate Amargo de la época firmado con seudónimo refirió a las torturas que habían sufrido los detenidos, lo que prueba fehacientemente que el MLN-T sabía perfectamente lo que había pasado. Guardaron silencio Mujica y Bonomi, cuando Adolfo Garcé, previo a la publicación de su libro, les envió sendas copias, pero ninguno desdijo la información expuesta en el mismo. “Sería deseable que se hiciera una discusión seria sobre todo esto. El MLN-T como organización debería dar respuesta, sería lo correcto. No lo hicieron en el 2006, y por ahora no lo han hecho”, dijo Garcé /57
Guardó silencio el entonces diputado Rosadilla, cuando el 24 de noviembre de 2007 en el programa Pan y Circo, el periodista Ignacio Álvarez le preguntó sobre los robos del MLN-T denunciados en el libro Cero a la izquierda. Entonces Rosadilla respondió:“Mire Álvarez, si usted tiene la pretensión de que yo conteste esas cosas que dijeron los medios, tendría que tener uno atrás que por lo menos me pinche, y alguno adelante que sacuda una capucha" /58
Guardó silencio la fuente oficialista tupamara, cuando Zabalza reveló los vínculos del movimiento con otros grupos revolucionarios latinoamericanos y la ETA, y la fuente oficialista tupamara se limitó a declarar en la prensa:“No sé si miente o dice la verdad pero si fuera cierto, no corresponde ventilar nada" /59
Guardó silencio el ex tupamaro Juan José Domínguez, cuando en Cero a la Izquierda se habló de expropiaciones. En aquel entonces el diputado dijo al semanario Brecha que Zabalza "juega una mala pasada porque cualquier organización puede tener una serie de planteos que no necesariamente tiene que hacérselos a los demás. Esto es una cuestión muy negativa de su parte"
Guardó silencio Eleuterio Fernández Huidobro, cuando el periodista Federico Leicht lo interrogó sobre las bandas delictivas: “¿Qué querés, mandarme preso? ¿No te das cuenta que si yo contesto alguna de esas preguntas voy preso?” /60
Guardó silencio Lucía Topolansky, cuando el sábado 3 de de noviembre de 2007, en el programa “Consentidas” de canal 10, se negó en tres oportunidades a contestar las preguntas que las conductoras le realizaron acerca del contenido del libro de Zabalza / 61
Guardaron silencio orgánico el MLN-T y también el MPP. Las razones las dio el propio Fernández Huidobro, cuando afirmó que Jorge Zabalza “rompe códigos y valores, códigos otrora sagrados para la izquierda uruguaya”/ 62
Guardaron silencio cuando se difundió el libro con la biografía de Jorge Zabalza. El entonces ministro José Mujica, que ya estaba perfilándose como candidato a presidente, se limitó declarar que “de eso” no iba a decir “nada”/63
Guardaron silencio siempre y una vez en el gobierno, lo institucionalizaron
continua