Alejandra Lemes Bonilla
Novela autobiográfica. No apta para culpables, cómplices, cobardes e hipócritas
(tercera y última entrega)
Publicada en https://unavidamagistral.blogspot.com.ar/ 12/5/17
Perlita 63
El día que entregaron los carnets a los gurises de la UJC, también le dieron a Juana su querido carnet del PCU.
Esa noche colaboró con las finanzas vendiendo el periódico “Líber Arce”.
Hubo un niño que se “instaló” al lado de ella a hacerle preguntas acerca del dibujo que era portada del periódico: una joven que se parecía a ella, de buzo rosado, con el puño en alto, al frente de un grupo de personas que se manifestaba públicamente. También había algunos “gorilas”, y un personaje lamentable: Sebastián Piñera.
La ilustración hacía referencia a todo el movimiento estudiantil chileno y su lucha contra el intento de la derecha de privatizar la educación.
El niño le preguntaba a Juana una y otra vez quién era cada uno de los personajes.
Era un “niño Índigo”…
(Concepto que Juana había conocido en los años 90, y que había dejado de lado y olvidado cuando hizo su pasantía por los laboratorios de la desmemoria: las iglesias evangélicas).
Lo supo cuando Lizet Vaz y su esposo los llevaban en el auto a ella y a René Sonnio, el edil del Partido, de regreso a sus casas
-“Sí, ése niño es impresionante”-le decía René a Lizet. -“Y no es el único, hay unos cuantos como él entre los hijos de los camaradas. Los llaman “niños índigo”.
Juana agradecería de por vida por aquél día.
No sólo porque recibió su tan anhelado carnet, sino porque gracias a René y a Lizet, volvió a tomar contacto con un mojón en el camino del autoconocimiento
Perlita 64
Aunque ya tenía el carnet del PCU, Juana no dejó de colaborar con las movidas de la UJC.
Aunque su fuerte no era, en absoluto, trabajar en finanzas, los ayudó también con la venta de helados en la Casa del Partido, los domingos de mañana, durante el verano
Perlita 65
Sobre los últimos días de diciembre, Juana recibió una solicitud de amistad en Facebook -una muy especial-: la del poeta peruano revolucionario Alejandro Pimienta.
No demoró en enamorarse de él: comunista y héroe.
Habían intentado asesinarlo dos veces, por haber denunciado en su pueblo la corrupción de su alcalde.
-“Sos un grosso”- le dijo Juana cuando supo de quién se trataba.
-” Y tú, una ondina”-respondió el poeta rojo.
Un día en que Juana se sentía muy triste, porque además del bullying que padecía en casi todas partes, también había venido sufriendo de acoso sexual, y no podía acudir sola a ningún evento sin tener miedo, le dijo a Alejandro:
-” Si vivieras en mi ciudad… ¿Me cuidarías?”
-“Sería un honor para mí cuidarte, camarada”
-“Gracias, Alejandro. Qué lindo de tu parte”.
-“¿Por qué no te vienes a Perú?”
-“Me tira demasiado mi país”
-“Eso se huele de lejos”
-“¿Y si venís vos, y militás aquí?”
(Alejandro había participado activamente en la campaña a favor de Ollanta Humala; defenestró a Keiko Fujimori)
-“¿Y de qué viviría? Yo vivo como poeta…”
-“¡Qué bueno! ¿Y cómo es eso?”
-“Como pobre. No tengo horarios. Aquí me alojo en casas de amigos, y los ayudo en las tareas de la casa, o reparándoles las computadoras”
-“Déjame hablar con mis camaradas. Tal vez te puedan dar una mano para conseguir trabajo. Sos muy valioso. ¡No creo que dejen escapar un militante como vos!”
Pero Juana no halló eco para su propósito de traer a Alejandro Pimienta a Uruguay.
Y para colmo, un día descubrió que la mayoría de sus contactos en Facebook tenían a Adolfo Tabós como contacto.
Julio Binner le explicó:
-” A veces hay que tener algunos enemigos como contacto”
-“¡Pero usted sabe quién es ésa basura!”
Quien aún no sabía totalmente quién era Tabós, era Juana.
Perlita 66
Un día, en el muro de Facebook de Alejandro Pimienta, Juana encontró la publicación de un video sobre el golpe de estado en Uruguay.
Lo había publicado un uruguayo, José Cámpora.
Le pidió amistad de inmediato. Y José aceptó.
Días después, chateando, Juana le narraba todo lo que había sucedido con el bastardo de Tabós.
-“Está militando?
Decime si está militando. Porque se ser así, lo hago echar del Partido.
-“¡Qué va a estar militando, si no sirve para nada!”
-“El fue el que entregó al gordo Mijaíl Mateos”
-“¡Con razón!¡Qué hijo de puta!¡Con razón es tan basura!¡Con razón una ex suya me dijo que es un psicópata! ¡El hijo de puta nunca se arrepintió de lo que hizo!
José se abstuvo de mencionarle que también lo había entregado a él, y que por eso tuvo que exiliarse.
Juana se enteraría de eso mucho tiempo después.
(Si lo hubiera sabido entonces, su corazón enamorado habría estado dividido entre Alejandro y José…Juana tenía debilidad por los héroes comunistas)
Perlita 67
-“Tengo que irme a Perú como sea”-se decía Juana-“Es inadmisible que Tabós sea contacto de mis amigos. ¡No soporto ni un minuto más aquí!
Y comenzó a pedir ayuda en Facebook para que le enviaran dinero a una cuenta bancaria.
Sólo consiguió respuesta de un paraguayo que vivía en Córdoba, y que le pidió que no mencionara su nombre
Perlita 68
La gente que genuinamente luchaba por Verdad y Justicia respetaba y valoraba a Juana.
Pudo encontrar varias joyas en Facebook.
-“Ojalá todos los jueces y todos los abogados uruguayos tuvieran las cosas tan claras como vos-le había dicho la Jueza Silea López, esposa del fiscal Felipe Pedragosa, a modo de comentario debajo de una publicación que Juana había hecho, haciendo mención a la imprescriptibilidad de los crímenes cometidos durante la dictadura.
Y el periodista argentino, Andrés López, solía llamarla para que lo ayudara a conseguir material para notas en la sección de Derechos Humanos.
Juana siempre lo ponía en contacto con alguien.
Y Graciana Filmann, la argentina que estaba al frente de una emisora radial, la había invitado a que participara de un espacio de 15 minutos semanales, vía skype.
Pero Juana no sabía manejar mucho las herramientas tecnológicas.
Hizo un intento de comunicación, pero no supo usar los auriculares, y aunque podía escuchar a Graciana, ésta no podía escuchar a Juana, que se movía como podía, con un improvisado lenguaje de señas.
Además tenía un prejuicio bastante pelotudo e inútil: no quería ofender a algunos personajes locales ( de ésos que no son genuinos),”brillando” sin su visto bueno ( sin el “visto bueno” de la tía bruja de “La Bella durmiente”)
Perlita 69
Tal vez las dificultades para el manejo de su computadora (hardware y software) tuviera algo que ver con que el tipo que se la vendió a su madre la estafó, cobrándole el precio de una nueva, diciéndole, además, que lo era, y dándole un artefacto usado que se rompió un mes después de comprado, y del cual Juana descubrió más adelante que tenía instalado un software malintencionado, que le trancaba toda actividad de difusión del tema Derechos Humanos, o el firmar a favor de causas y personas afines al tema, como Baltasar Garzón.
-“¿Me podría decir qué votó usted en Octubre de 2009?¿Ensobró la papeleta rosada?”-le había preguntado, furiosa, por teléfono, al tipo que había estafado a su madre.
-“¿Qué le importa, y qué tiene que ver con la computadora?”-le preguntó el cretino.
-“¡Casi nada!: Que el programa que me instalaron en su local me dificulta justamente todas las actividades de difusión del tema Derechos Humanos en la web!-dijo Juana.
-“Yo no puedo estar controlando qué es lo que hacen mis empleados. No sé quién se lo habrá instalado”.
Juana había dejado el tema por allí. No valía la pena discutir con cierta gentuza.
Perlita 70
Una mañana que Juana estaba dejando debajo de las puertas del barrio unos volantes artesanales donde había escrito el número de cuenta y el número del colectivo de la cuenta para que le depositaran dinero, se encontró con Dina y sus hijos.
La pobre mujer se veía muy atribulada y le preguntó si sabía de alguien que alquilara una casa para irse con sus hijos. Su marido los golpeaba.
-“Yo estoy intentando irme a Perú. Te podría alquilar mi casa, pero no creo que pueda irme tan rápido como quiero. Te podrías ir hoy mismo a casa. ¿Cuánto podrías pagar?”
-“¿$6.000 por mes?.Es lo que cobro por la pensión”
Juana estaba bastante “nublada”. La urgencia por irse no le permitía darse cuenta de algunas cosas. Ese mismo día ayudó a Dina a mudarse a su casa.
-“¿Cómo vas a hacer eso?”-le había gritado su madre cuando fue avisada de que tendría a Dina y sus cuatro hijos como vecinos de al lado.
-“¡Esos niños tienen problemas psiquiátricos! Y además, si se te instalan, después no los podés sacar más. Y ¿de dónde va a sacar plata ésa mujer para pagarte?”
Lamentablemente, en ése caso, la madre de Juana tenía razón.
A pocos días de convivencia, Juana se dio cuenta de que había cometido un error.
Dina no tenía plata siquiera para darle de comer a sus hijos. Consiguió una canasta de alimentos que le gestionaron en el Centro Comunal. Pero apenas le alcanzó para unos días.
(La que les cocinaba era Juana, mientras Dina hacía algunos trámites)
Y los niños, pobrecitos, eran francamente insoportables. ¡Y Juana era la paciencia personificada!
Nunca perdió la paciencia, pero la angustia y la tensión la iban carcomiendo.
Para colmo de males, la relación con los padres de Juana empeoró por culpa de la situación
Perlita 71
Exceptuando al compañero paraguayo que le envió un giro, nadie apoyó a Juana para que pudiera irse con Alejandro Pimienta.
Había fracasado la idea propuesta por Alejandro, de que José Cámpora la llevara, porque a José le surgió algo y tuvo que viajar a Brasil a reunirse con su hermano. De manera que el viaje se complicaba.
Y la inocencia de Juana tampoco la dejaba percatarse de que Dina nunca le daría un peso
Perlita 72
Una tarde que Juana estaba merendando con los hijos de Dina, aparecen en el patio tres policías y entran por el ventanal de su casa. Era el 26 de marzo de 2012…
Atónita, Juana pregunta:
-“¿Ustedes pueden entrar a una casa así como así?”
Y uno de ellos, esposándola, le dice:
-“Usted nos agredió, y no tengo más remedio que esposarla”
Y se la levaron en un patrullero, esposada, ante la vista de los vecinos, entre ellos varios niños, y de sus padres que lloraban desconsolados
Perlita 73
-“¿Qué le pasó en el brazo?”-preguntó el más amable de los tres, al ver la herida-quemadura muy reciente, que Juana se había hecho, ése mismo día, al sacar una asadera del horno, con comida para los niños.
-“Me quemé con una asadera al sacarla del horno” Y agrega: -“¿Por qué me hacen esto?”
-“Sólo recibimos órdenes, y nos dijeron que teníamos que llevarla a internar a San Carlos. Pero antes le van a hacer una pericia en otro lugar”
Perlita 74
Juana no daba crédito a nada de lo que estaba sucediendo.
La llevaron nada menos que a la cárcel de “Las rosas”, a hacerle la “pericia psiquiátrica”.
El odio y el desprecio con el que la miraban los funcionarios que había allí eran indescriptibles.
En una pieza que parecía la antesala de una morgue, estaba Delcawmm. La miró de arriba a abajo, con ojos de hiena, con ojos de animal rastrero y asesino sediento de sangre.
-“¿Se acuerda de mi?”-le preguntó el hijo de puta
(“¿Cómo mierda no voy a acordarme?” -pensó Juana-)
-“¿Qué va a hacer conmigo?¿Me va a dejar aquí?”-apenas atinó a balbucear Juana, en estado de shock. Todo era tan arbitrario que cualquier pregunta era posible, por muy surrealista que sonara.
-“No sé”-jugó con ella el animal con licencia-“Capaz que no. Capaz que la hago internar varios días en San Carlos”
Perlita 75
Desde la ventana del pabellón psiquiátrico podían verse todos los movimientos del lugar donde estaban estacionados los autos.
-“Miren a ése hijo de puta”-dijo un joven de mirada triste, refiriéndose a Delcawmm, que se movía en forma errática.-“Ni sabe dónde dejó el auto, y se piensa con derecho a tenernos a todos dopados”
Mucho tiempo después, Juana ya libre y con la sangre limpia, el hijo de una interna le comentaba que Delcawmm estaba “en las últimas”, que era un cadáver andante, que no tenía noción ni de quién era, y que él mismo parecía estar dopado, porque se notaba a la legua que no tenía sus facultades en el mejor estado.
Sin embargo, el hijo de puta se había acordado muy bien de Juana cuando la “perició” en la cárcel.
Perlita 76
-"¡Siguen sin arreglar la puerta del baño!¡Es un peligro!-se quejó Juana.
(No había manera de cerrar el baño de las mujeres; sólo se podía entrecerrar un poco la puerta colocándole una silla, la cual dejaba a las internas en un estado de total indefensión cuando entraban a bañarse)
Perlita 77
-"me siento mal"-se quejó Juana ante una de las nurses-"Estoy siempre mareada y chocándome con las paredes. Y no puedo orinar. Tienen que bajarme la dosis"
-"Eso depende de Delcawmm."
Perlita 78
-"Cuidate de lo que hablás"-sugirió una interna a Juana, señalando a otra que estaba cerca:-"Cada vez que hablás de tu Partido Comunista, o de los Derechos humanos, hay algunas alcahuetas que van a contar a la enfermería y ahí es que te siguen aumentando la medicación"
Perlita 79
El día que le daban el alta le dieron por tercera vez la inyectable letal que sólo debía administrarse una vez por mes ( y no en su caso, que ni siquiera respondía a un diagnóstico de enfermedad psiquiátrica).¡Tres veces en 22 días!
Si aquello no era un intento de homicidio, hacía mucha fuerza para parecerlo...
-"Es para que puedas irte hoy"-le había explicado la enfermera con cara de putita para que no insistiera con más preguntas.
Perlita 80
Ya en su casa, la lucha continuaba. El otro infierno...
Pero hubo una especie de milagro y Dina y sus hijos se fueron pocos días después.
Perlita 81
-"¡Ni piensen que voy a ir siquiera una vez a que me repitan ésa dopa de mierda!-le dijo Juana a sus padres-"¡Ni a San Carlos, ni al hospital de Maldonado!¡A mí no me joden más!
Y no volvió a ir al matadero, pero llevaba en su cuerpo toda la dopa asesina acumulada de las tres inyectables y de los demás venenos, nueve en total, entre ellos uno indicado para psicópatas sin emociones, como lo supo cuando investigó en internet.
¡Una dopa para psicópatas sin emociones!¡A ella, que era pura emoción y puro sentimiento!
No lograron matarla, pero le generaron una disquinesia tardía que le duró más de diez meses, y un estado de depresión profunda del que comenzó a salir sola, o casi-con la ayuda de gente del PCU-, a mediados de Julio de 2013
Perlita 82
Desde la salida del pabellón de torturas, Juana vivía en un estado de continuo terror.
No salía de su casa, porque cada vez que veía un patrullero se ponía a temblar de miedo. Así no se podía vivir.
Nadie era capaz de explicarle el motivo por el cual la habían vuelto a internar ( el de la otra vez era clarísimo)
Intentó suicidarse siete veces. De cuatro formas diferentes: Ahorcándose, poniéndose bolsas en la cabeza, cortándose las venas, y tomando pastillas para dormir.
No se ahorcó porque cuando pensó en la imagen antiestética de su cuerpo colgando, desistió. Aunque lo intentó dos veces.
¡No alcanzó ni a rasguñarse con el cuchillo, porque le tenía terror a ver sangre!
Y los treinta comprimidos de clonazepam que le robó a su madre, no le hicieron ni cosquillas.
-"Tozudez comunista"-le dijeron tiempo después.-"Vos tenés rollo para rato. No era tu hora. Te esperan cosas muy buenas"
-Tozudez comunista"-aceptó Juana.
Perlita 83
Después del último intento de suicidio de Juana, su madre le pidió a Dios que le diera una señal de que debía decirle la verdad...o por lo menos, la parte de la verdad que los padres conocían.
La "señal" llegó de inmediato:
-"Por favor, anda a la casa de algún vecino, y llama desde allí a mi camarada Juancho Leónides o a la compa Betty Grena, y contales todo lo que me hicieron en San Carlos, y que me llevaron esposada en un patrullero, y que me periciaron en la cárcel"
Perlita 84
Cuando la madre de Juana volvió del almacén, Juana le preguntó:
-"¿Llamaste?"
Y en lugar de responderle, se puso a llorar.
-"No"-dijo luego de un rato.
-"¿Cómo que no?"
-Tengo que decirte algo"-sollozó
-"¿Qué?"
-"Lo que te hicieron no vino de la nada. Nosotros teníamos miedo de que Alejandro Pimienta no fuera real, y que terminaras descuartizada o en una red de trata de blancas.
Pero su respuesta fue demasiado ambigua, y Juana pasó de vivir con la duda del porqué, de nuevo, aquél horror, a tener una verdad a medias, y creer que sus padres habían pedido que la internaran
Una media verdad que duraría más de un año...porque luego se enteraría de que lo único que había hecho su padre era pedir en la comisaría que cuando Juana intentara salir del país rumbo a Perú, no la dejaran
Incluso sus padres desconocían toda la verdad
Porque en la comisaría le habían dicho al padre de Juana que fuera a "investigaciones"
Y él no tenía idea de lo que eso desencadenaría.
Por eso su desconsuelo, y el de la madre de Juana, cuando la vieron subir esposada al patrullero.
Perlita 85
Como si de una piedra de toque se tratara, o de algún rito de paso, aunque a medias, la verdad, la parte de verdad que Juana conoció, fue suficiente para comenzar la siguiente etapa.
Casi de inmediato retomó la militancia. No con toda la frecuencia que hubiera querido-había alguna que otra tormenta interna y algún que otro sismo en el Partido-pero por lo menos pudo ir a un par de reuniones de la Agrupación, y Juancho alcanzó a regalarle, antes de abandonar el PCU, la bandera que le había prometido hacía mucho tiempo, haciéndole el honor de bajarla directamente del mástil, para entregársela.
La alegría de saber que ya no iba a sucederle lo mismo, que no se había tratado de un hecho fortuito, sino de algo que su padre había provocado sin querer cuando pidió que no la dejaran irse a Perú, ésa alegría, aunque era una alegría por la mitad, la animaba a militar con sus camaradas y compañeros, y a buscar formas de militar sola ( había muy pocas reuniones de la agrupación).
Durante mucho tiempo, antes aún del período de campaña electoral, Juana repartió por las calles volantes y publicaciones, no solo del PCU, sino de todo aquello en que el FA tuviera que ver con la lucha por los Derechos Humanos y la lucha sindical.
Y también retomó su participación en las redes sociales
Creó una cuenta en Facebook, ya que cuando salió del horror, se dio cuenta de que le habían hackeado las anteriores y su blog.
Entonces le volvió a pedir amistad a Alejandro Pimienta, quien ahora se estaba postulando a la presidencia o al Congreso del Perú
Alejandro volvió a invitarla a que se fuera con él a "hacer la revolución" ( lo cual tenía varias lecturas, porque una de las frases preferidas de él era: "Amor es revolución")
Con todo lo que había pasado, Juana no quería saber nada de dar pasos en falso, y le respondió:
-"Me voy con vos. Pero primero vení un tiempo por aquí, y que mis padres te conozcan. Para que se queden tranquilos, aunque ya no intentarían detenerme si quisiera irme"
-"No tengo dinero para mantenerme allí"-respondió él
-"Bueno, si venís le pido a algunos de mis compas que le consigan trabajo. Y vos nos das una mano desde las redes sociales para la campaña del FA".
-"Está bien"
Perlita 86
Juana no sólo no consiguió el apoyo de sus compañeros para traer a Alejandro, sino que poco tiempo después se dio cuenta de que irse con él también sería un gran paso en falso: el poeta era mujeriego-él ya se lo había advertido-, y Juana se dio cuenta, gracias a un detalle de una publicación en Facebook, que una vez que él accediera al Congreso, las tipitas no lo dejarían en paz.
Y le escribió, muy resuelta:
-"Hay precios que no pago. Ni siquiera para estar con Alejandro Pimienta. Pero siempre vamos a ser amigos. Sabes que te quiero mucho"
-"Ok"-fue la respuesta
Perlita 87
Un día la madre de Juana le comentó que hacía un tiempo Adolfo Tabós había estado enviando mensajes de texto al celular de su padre-que era el único que Tabós conocía-y que como estaba bastante fastidioso-el imbécil no se daba cuenta de que la que le respondía ni sabía, al principio, quién era él, ni era Juana-tuvo que amenazarlo con que si seguía haciéndole daño, tendría que vérselas con ella y con el marido.
Juana no podía creerlo.
-"¡Qué desgraciado!¿ Será imbécil, que no se da cuenta de que lo odio?"
Al poco tiempo el primate comenzó a escribirle mensajes privados en Facebook con un nombre falso. Un nombre muy raro, que no respondía con claridad a ningún género.
Juana pensó que se trataba de una mujer, porque le dejaba corazoncitos en el muro.
Y todos sus contactos sabían muy bien que Juana no toleraba que ningún tipo le llevara la carga, ni siquiera en Facebook.
Cuando lo hacían, los bloqueaba.
-"Te extrañaba mucho"-le mintió, chateando, el cerdo.-"Tuve que alejarme de vos porque tus padres me dijeron"
Juana no entendía nada.
-"¿Quién sos?"-se enfureció Juana."A la única persona que mis padres le dijeron que no se acercara a mi fue al cretino que quiso violarme".
-"Pensá un poco..."
-"No me gustan las intrigas. Decime quién sos o te bloqueo"
-"Lo lamento"-fueron las palabras del hijo de puta.
Juana intentó bloquearlo, pero no pudo. Llamó al dueño del cyber y le pidió ayuda, pero tampoco pudo.
Fastidiada hasta los huesos, le escribió un sms a José Cámpora:
-"Este hijo de puta me está acosando. Primero lo hizo por sms, y lo interceptó mi madre. Ahora lo está haciendo a través de Facebook ,con una cuenta falsa."
-"Quedate tranquila"-le respondió José"-Yo lo localizo.
Pocos días después, el simio "se bloqueó solo"
Perlita 88
Juana había comenzado a trabajar en el primer trabajo digno que había conseguido desde el año 2000 ( no era casual, obviamente la tenían en "listas negras"): Un centro de atención infantil de verano, y no era justo que Adolfo Tabós le empañara la alegría.
Gracias a Dios contaba con su compañero y amigo José Cámpora
Perlita 89
Cada vez que José llamaba a Juana, a ella le saltaba el corazón.
Lo conocía desde "los primeros tiempos de Alejandro Pimienta”, pero demoró casi 2 años en darse cuenta de lo que le pasaba con él.
Una noche, luego de hablar con él durante más de dos horas, se dio cuenta de que estaba enamorada de José desde el momento que le ofreció la cabeza de Adolfo Tabós.
Y al día siguiente, cuando volvieron a hablar, luego que ella le leyó un texto que le había dedicado, José Cámpora le insinuó que él también estaba interesado en ella.
Juana no se había olvidado de que en "la primera época de Alejandro Pimienta", luego de haber hablado con el poeta por teléfono, ella le había comentado a José que a Alejandro le había gustado su voz, y José Cámpora le había respondido:
-"Es que tenés una voz muy dulce"
Y la frase de José Cámpora se grabó a fuego, mientras que la charla con Alejandro Pimienta pasó a segundo plano.
Perlita 89'
-"Me está molestando de nuevo"-le comentó Juana a José, tiempo después, sobre el final de la campaña del FA.
-"Lo vi en una movida en la plaza, y el sorete pasó al lado mío, para hacerse notar, y después volvió a pasar y me zamarreó un hombro. Lo vio una compa de mi Comité de Base, Fiorella Mondello, que es psicóloga. ¡Cómo será el asunto, que al toque me dijo que el cretino tiene cara de psicópata! Me sugirió que pida una junta de ética y lo denuncie.¿ Qué te parece?"
-"Ni te molestes. Ya va a caer solo. Vos no te desgastes"
Juana había pensado que José se alegraría de saber que Tabós podía ser denunciado. Creía que sería una manera de cobrarle la muerte de Mijaíl Mateos, y su propio exilio.
Pero José sabía que tanto el gordo Mateos, como él, serían resarcidos, más temprano que tarde, y que Tabós las pagaría todas juntas sin que Juana tuviera que mover un dedo
Perlita 90
Juana y José tuvieron un romance bastante moderno durante casi ocho meses. Hasta que se dieron cuenta de que era mejor que volvieran a ser solo amigos
Amigos y unidos por muchas ideas y varios enemigos en común. Entre ellos, el cretino hipócrita Adolfo Tabós.
Con un enemigo tan en común, era lógico que Juana y José hubieran confundido amistad con amor.
Pero con el tiempo de las claridades, llegaron también los tiempos de la Justicia ( Justicia Universal), y las mejores concreciones...
Perlita 91 ( El único capitulo que aun no ha sucedido. Es una legítima expresión de deseos)
( Epílogo)
( El único capítulo imaginado. Aún no ha sucedido)
Los "doctores" Kellir, Delcawmm, y Geoncadi perdieron sus títulos, fueron procesados con prisión, y debieron resarcir económicamente a Juana.
Dos de ellos murieron en prisión de una enfermedad infecciosa que los fulminó en pocos días.
Adolfo Tabós fue preso y lo expulsaron del PCU y del FA.
Juana consiguió no solo un trabajo digno de ella (digno, digno, digno), sino varias otras fuentes alternativas de ingreso.
Nadie más intentó "pescar en sus ríos revueltos" por su situación, porque su penosa situación económica desapareció para siempre; ni por ningún otro motivo.
Sus "raras capacidades" fueron reconocidas públicamente, y destacadas como merecedoras de admiración.
Su vida fue llevada al cine y al teatro.
Publico varios libros y se dedico a dar charlas sobre superconscientividad, altas capacidades intelectuales, bullying, y resiliencia.
Retomo para siempre sus queridas Danzas Circulares, para nunca más dejarlas.
Y se dedico también a desarrollar sus capacidades supra normales para beneficio suyo y de la sociedad.
Y su canción, la Canción de Juana, fue la canción de su felicidad