Envíopostaporteñ@ nº 630

Uruguay- LA OBSTINADA INTERPRETACIÓN Y TRADUCCIÓN PERIODÍSTICA

 Un comentario sobre el artículo; Bolivia: La obstinada potencia de la descolonización por Raúl Zibechi

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Tampoco es fácil encontrar un periodista que se dedique al trabajo de informarnos simplemente, sin entrar a traducir, a interpretar, a proyectar los movimientos populares paternalmente, políticamente; sobre todo si son movimientos de pobres.

 Y si son de aborígenes, o de negros, cosa muy común; mas todavía.

 Le han errado un sinnúmero de veces, a veces por apurados, otras veces por desconocimiento; pero no importa, lo importante es seguir opinando, seguir escribiendo.

 Hemos visto surgir movimientos locales contra proyectos multinacionales, que; contra viento y marea han sido llevados adelante.

Las comunidades afectadas se han manifestado con un soberano derecho, no solo porque serán las únicas que padecerán su posible equivocación, sino porque incluso esa circunstancia, impensable para los partidos políticos, a los cuales les espanta eso de arriesgarse a opinar, equivocándose; también es parte de su soberanía.

En esas comunidades es natural y se han movido así a lo largo de su historia, a veces le aciertan, otras veces erran; pero siguen adelante, sobreviviendo; para resurgir en el momento oportuno.

En otra ocasión he oído al sociólogo James Petras, manifestarse en contra del gobierno de Evo, porque consideraba que haber nacionalizado solo el 5% de la tierra era muy poco, adjetivándolo de paso.

 ¿Será necesario y urgente para estas comunidades, 500 años sojuzgados; tener y hacer todo lo que nosotros, nacidos y formados en una  sociedad enteramente occidental  y cristiana, consideramos  imprescindible?                

       Seguro que siempre hay algún interés privado, oportunista, mezquinamente mentiroso, político o económico, ó las dos cosas al mismo tiempo; lo cual le da ingentes insumos al interpretador no solo para manifestar su sutileza y su haber en  información curricular, también para multiplicar su trabajo de "comunicación", como se la interpreta hoy.

 Sin embargo, y como manifestación de su capacidad periodística, el comentarista debería saber separar la paja del trigo, aplicándolo al esclarecimiento de la situación, y estableciendo la legitimidad del movimiento popular a pesar de los oportunistas.

 Por algo hace 500 años sufrimos una situación de ocupación, explotación y división internacional del trabajo; que siempre beneficia a los mismos; y que nos siguen diciendo que es cuestión de suerte.

O de talento. O de aplicación al trabajo.

La violencia ha sido usada en innúmeras ocasiones contra los pueblos, y también han sido criticados los mismos por su "quietismo", por su actitud pasiva.

Tanto los pueblo autóctonos andinos como las comunidades indígenas mejicanas de Chiapas.

No es que no sepan usar la violencia, no la consideran una respuesta. Por alguna razón.

Puede ser porque no son pueblos intrínsecamente violentos.

Sin embargo, hace pocos años tuvimos noticias de medidas de justicia aplicadas por comunidades andinas peruanas, fronterizas con Bolivia; también Aimaras, que llegaron a ahorcar a autoridades locales de la comunidad, por mentir públicamente; en hondo perjuicio a sus vecinos.

No responden con la violencia a la violencia recibida, pero la aplican como justicia en castigo de la mentira pública.

 ¿No tendremos nada que aprender?     

  Los líderes árabes, creados; y tardía y demagógicamente calificados como dictadores por la CIA, han demostrado sin embargo un conocimiento muy sutil de sus pueblos, características que no solamente tienen los buenos gobernantes, como desearíamos todos, sino que además es a veces, poco advertida por sus dirigidos.

 Tanto Saddam Hussein como Muhammad El Gadafi, han advertido que los tiempos de los pueblos árabes, también aborígenes en su tierra,  no son los mismos que para los occidentales, cosa a la cual, aparentemente; los norteamericanos no le dieron importancia.

 Sin embargo, les costó la guerra en Irak, y en Libia se perfila el mismo cuadro.

Aún así, la codicia les impulsa; atrevidamente, a repartirse el que considera su botín de una nación arrasada.

Seguro que piensan, con el dogma cristiano, que; al que madruga Dios lo ayuda.

Los musulmanes dirán algo relativo a la recompensa recibida por aquellos que tienen paciencia, digo yo que no soy musulmán.

 Agradecería, la difusión de esta opinión por largo tiempo masticada, como bocado de caballo de borracho, y que sea para nuestro bien.

Gracias