Las organizaciones de derechos humanos que suscribimos el presente comunicado, rechazamos de forma categórica y contundente la persecución que impera en Venezuela en contra de activistas y defensores de Derechos Humanos, que desde diversos ámbitos mantienen activa la labor de documentar y denunciar las grave crisis nacional, con el fin de exigir al Estado venezolano en sus distintos niveles (Municipal, Estadal y Nacional) el cumplimiento de sus responsabilidades.
Queremos enfatizar la responsabilidad del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) por llevar a cabo de forma arbitraria y sin una orden de detención previa, la privación ilegítima de la libertad personal de Carlos Graffe y a su vez la responsabilidad del poder Judicial, donde específicamente el tribunal militar instalado en la 41 Brigada Blindada de Valencia estado Carabobo, actuando apartados del orden jurídico venezolano, inició procedimiento irregular e ilegal en esta jurisdicción, dictado el 14 de julio del presente año aproximadamente a las 12:00am medida privativa de libertad en contra de Carlos Graffe y como centro de reclusión el Centro Nacional de Procesados Militares de Ramo Verde En contravención del artículo 44 constitucional “La libertad personal es inviolable; en consecuencia: 1.- Ninguna persona puede ser arrestada o detenida sino en virtud de una orden judicial, a menos que sea sorprendida infraganti (…)” y del artículo 49 constitucional “(…) Toda persona tiene derecho a ser juzgada por sus jueces naturales en las jurisdicciones ordinarias o especiales (…)”
Es importante tener presente que el movimiento cívico que comenzó en las calles a partir de febrero de 2014, como parte de la labor de las nuevas generaciones de conquistar la justicia, la libertad y la igualdad en Venezuela y donde participó Graffe, sigue expresándose a través de la protesta ciudadana. Y motivado al acompañamiento y seguimiento que ha venido haciendo el movimiento de defensores de derechos humanos, el gobierno nacional ha generado patrones de persecución, deteniendo arbitrariamente, iniciando procedimientos judiciales viciados, limitando y restringiendo el ejercicio de derechos civiles y políticos, entre otros. Lo que ocurre en la cotidianidad del venezolano y se constituye como violación de derechos humanos es la muestra del deterioro institucional y la falta de independencia de los poderes públicos.
En los últimos meses el sistema de justicia ha demostrado una parcialidad política en favor del ejecutivo nacional criminalizando el ejercicio de derechos ciudadanos reconocidos tanto en el ordenamiento jurídico interno como en los tratados, pactos y convenios suscritos y ratificados por el Estado. La detención de Carlos Graffe, quien ha dedicado su labor de promover, difundir y defender Derechos Humanos desde las trincheras de un partido político de la disidencia venezolana, documentando y denunciando el alto nivel de contaminación del agua de la represa Cachinche y del lago de Valencia, el deterioro de la vialidad carabobeña y otras acciones, que sin ningún argumento legítimo, han sido desestimadas en todas las instancias o en contraposición ha operado el silencio administrativo. Este caso suma a las vulneraciones de derechos fundamentales y humanos que vienen ocurriendo en Carabobo desde el 1 de abril de 2017, fecha en la que inició de forma permanente y consecutiva el ejercicio del derecho a la protesta por parte de la sociedad civil y diversos partidos políticos, en rechazo a las decisiones inconstitucionales aprobadas por el máximo tribunal de justicia, entre otras razones.
Exigimos y exhortamos al Poder Judicial, a la Defensoría del Pueblo y al Ministerio Público ajustarse al fiel cumplimiento de la constitución vigente, restablecer el orden jurídico y los derechos vulnerados y proceder a la inmediata liberación de Carlos Graffe. Como Organizaciones garantes de Derechos Humanos que impulsamos a las nuevas generaciones, asumimos el fiel compromiso de mantener nuestras exigencias y demandar al Estado el cumplimiento de prevenir, investigar y sancionar las violaciones de Derechos Humanos de forma imparcial.
(siguen las firmas )
Derrota De La Barbarie Facho-Madurista
por José Rafael Lopez Padrino
Miércoles, 19 de Julio de 2017 Opinión y Noticias .COM
La exitosa consulta popular soberana y legítima del pasado 16J representa la respuesta democrática de los venezolanos frente a la barbarie impuesta por la pestilente bota militar madurista.
Bajo la consigna “Que sea el pueblo quien decida”, 7.676.894 venezolanos concurrieron a las urnas en el país y fuera de sus fronteras para expresar su voluntad en contra del régimen del iletrado Maduro y su intento de imponer una constituyente fraudulenta y corporativista. La inmensa mayoría del país le ha dicho NO a la constituyente de la narcocúpula facho-madurista castigándola con un abrumador rechazo.
Victoria política que fue lograda a pesar de lo breve de la campaña, de haber sido acusada de ilegal por las madamas del Consejo Nacional Electoral, censurada por CONATEL y estigmatizada por un gobierno totalitario que no escatimó recursos y poder para amedrentar a todos aquellos que deseaban participar en el acto comicial. Fue una clara demostración de desobediencia civilista, de un grito libertario expresado por millones de venezolanos ante el nefasto régimen facho-militarista madurista
El resultado de esta consulta popular no solo expresa el repudio a la corporativista Asamblea Nacional Constituyente, sino también al régimen del ungido Maduro
Votamos en contra de las deformaciones y vejaciones socio-económicas propias de un Estado-militarizado, que nos ha dejado un país carcomido por la corrupción y la violencia, con una economía en caída libre, con una escasez alarmante de alimentos y medicinas, con una inflación desbordada y una población humillada y hambrienta
Votamos en contra de la ruptura del hilo constitucional, del secuestro del derecho al voto libre, directo, universal y secreto, de los abusos de funcionarios militares y policiales, de la institucionalización de la tortura y las desapariciones forzadas, y del terrorismo de Estado impuesto por Maduro y su pandilla de delincuentes y narcotraficantes
Votamos en contra de ese discurso oficial apologético de la violencia, de esa retórica infame hacia el que piensa distinto, que ha llevado a crearle una identidad social indigna que justifica su aniquilación física. Votamos en contra de la política maniquea de la barbarie milico-madurista (patriotas-antipatriotas) que ha hecho del terror y del odio los paradigmas de su Estado pretoriano.
Votamos en contra de los grupos paramilitares del régimen quienes apelando a las tácticas violentas nazi-fascistas del siglo pasado asesinaron a Xiomara Scott, trabajadora hospitalaria, quien participaba en la consulta popular en la parroquia de Catia. Son hordas violentas integradas por delincuentes, cuyas mentes han sido colonizadas por la crueldad y la maldad, que participan en la represión y el aniquilamiento de quienes adversan al régimen.
Votamos en contra del pretorianismo que “desgobierna” al país que ha transformado a la Fuerza Armada Nacional (FAN) en cuerpo armado al servicio del proyecto hegemónico facho-madurista.
Muy seguramente el pretorianismo madurista ignorará el resultado de esta consulta popular y se niegue a retirar su proyecto corporativista de Asamblea Nacional Constituyente. De hacerlo estará cavando su propia tumba, pues su fraudulenta constituyente nacerá huérfana de apoyo popular, de legitimidad y contribuirá a profundizar los niveles de ingobernabilidad en el país.
Quienes piensan que con la realización de la consulta popular y soberana del pasado 16J se ha derrotado definitivamente al narco-régimen de Maduro se equivocan. Los resultados de esta consulta nos conducen a nuevos escenarios caracterizados por un régimen muy debilitado política y militarmente, que aún no asimila la magnitud de la derrota del 16J. Un Maduro ilegitimado, carente de apoyo popular, aislado internacionalmente, que enfrenta una inflación galopante e incontrolable y una agudización de la escasez de alimentos y medicinas. Además, para rematar con problemas muy serios en sus propias filas y en el seno de la FAN que comprometen su precaria subsistencia. Sin embargo, a pesar de todo ello, Maduro y su logia aún no están totalmente derrotado, todavía preservan cierta capacidad de maniobra gracias a los bandoleros del TSJ y los narcos-asesinos de la FAN. Por ello la victoria del 16J hay que asumirla sin espíritu triunfalista.
Hay que seguir luchando por la construcción de una sociedad más justa, sin miseria, ni opresión, por la conquista de un país soberano y democrático.
Tierra de nadie
Cuando ya es tarde, suelen descubrir siempre los emperadores y los reyes que late en sus pechos un corazón democrático.- Stefan Zweig, Fouché
En el escaparate había una docena de relojes, doce horas distintas, y cada uno con la certeza segura y contradictoria.- William Faulkner, El sonido y la furia
Tarde pió el pajarito, y a la vista está el resultado. La pregunta es ¿y ahora qué?
Este 30 de julio serían las elecciones para la Constituyente en Venezuela, convocadas por el gobierno de Maduro intentando ahora resolver así los problemas que han surgido y cada vez son mayores, y digo serían porque a esta altura quién sabe. No conozco Venezuela ni tengo contactos particulares ni fuentes especiales de información, ni estudios en la materia. Pero para las cosas muy gruesas, con lo que se ve alcanza.
En Venezuela no hay "democracia" ni "dictadura", es tierra de nadie. Algunos hablan de cinco poderes, yo no veo ninguno. Obviamente "dictadura del proletariado" no hay, "socialismo" tampoco y "construir" no se está construyendo nada, ni manteniendo lo que hay siquiera.
Tampoco hay una democracia burguesa liberal; si la hubiese el planteo sería denunciar esa farsa e impulsar una alternativa, a veces usando la farsa misma y a veces no. No la hay, pero propiciar un golpe burgués para llegar -en el mejor de los casos- a esa farsa para combatirla después, no parece lógico. En otras condiciones la discusión sobre democracia, parlamento, elecciones, reforma, plebiscito, referéndum, fiscalía, constitución, destitución, república, sería discutir disyuntivas entre distintas formas de la farsa para ver cuál de ellas que nos facilita mejor la tarea de desenmascararla. Pero ¿qué sentido tiene esa discusión acá?
Digamos de paso que no hay que esperar a mañana para ver a esa farsa funcionando. La oposición burguesa ha organizado en Venezuela un plebiscito, que sin duda es una demostración política y una plataforma para una nueva ofensiva. Es evidente que de alguna forma ha movilizado millones.
Pero tan torpe es políticamente la burguesía venezolana desde el fondo de su historia, que nos cuenta de 7:5 millones de votos en 2030 mesas en toda Venezuela. Eso nos da un promedio de 3600 votos por mesa; suponiendo un horario extremadamente extenso de 12 horas a todo ritmo, es un voto cada 12 segundos en promedio, que además sólo sería posible si en los picos se llega a menos de un segundo por voto, incluyendo identificación del votante, verificación y registro, además del voto mismo.
Todo eso importa muy poco. Vayamos al nudo.
Nuestra caracterización de lo que pensamos del chavismo la hicimos hace más de diez años, como nacionalismo burgués bonapartista de política socialdemócrata reformista. Desde nuestro punto de vista no podía esperarse que fuese un "camino al socialismo". Tarde o temprano, o capitularía ante el imperialismo, o entraría en un callejón sin salida y se hundiría.
En realidad el único mérito que podría haber en eso, que era una repetición de lo que había dicho gente mucho más sabia que nosotros a propósito de situaciones parecidas, sería elegir bien a esa gente que tomamos de referencia, reconocer esos parecidos históricos, y tener la prudencia de no hablar de más. Porque si me hubiese dejado llevar por mi impresión subjetiva del momento le hubiese dado a este fenómeno mucho menos tiempo.
Hoy, la pregunta que me hago no se refiere a lo que es el chavismo, sino por qué aguantó tanto tiempo. Tal como lo veo, de esa respuesta depende el qué hacer ahora.
Hemos escuchado muchas posiciones, parece haber una confusión bastante grande pero los confundidos son siempre los otros, nadie dialoga con nadie. Me hace acordar, como otras veces, a aquella escena de “El sonido y la furia” en que uno de los protagonistas se para ante la vidriera de una relojería y ve una docena de relojes marcando horas totalmente distintas, pero todos marchando muy seguros.
Las conclusiones que se plantean, grosso modo, son tres, y bien distintas: Apoyo (a veces crítico) al chavismo, rebelión abierta contra él, o no tomar ninguna iniciativa.
A veces, de diagnósticos muy parecidos se sacan conclusiones absolutamente opuestas. Una posición muy extendida es que no se puede alentar ilusiones ni en lo que viene del chavismo ni de la oposición burguesa pro-imperialista, considerados dos bandos burgueses enfrentados. Pero las posiciones a partir de allí, difieren.
Para algunos nuestra situación en lo inmediato es de tal debilidad que no se puede tomar la ofensiva. Pero se sacan conclusiones opuestas. Tomaré dos marxistas de enorme relevancia, ambos de origen trotskista, ambos muy respetables. Y son solamente un ejemplo de esa diversidad de posiciones.
Rolando Astarita sostiene que en este momento, y dada esa debilidad de las fuerzas políticas revolucionarias, su política debe centrarse en la crítica radical al capitalismo y esperar a una maduración de las condiciones en el futuro, y que esta actitud estaría fundada en la tradición marxista. En lo personal me resulta difícil de aceptar ese marxismo que sería una guía para la acción para ninguna acción.
Guillermo Almeyra, también de origen trotskista, me asombra por algunas de sus posturas, muy diferentes a la de Astarita si bien en algo coincide con él, la situación de la clase trabajadora es muy difícil y no se está en condiciones de “tomar el poder”. Pero de eso saca una conclusión radicalmente opuesta.
Parte de considerar que hay dos fracciones burguesas enfrentadas, una de ellas sosteniendo al chavismo.
“La burguesía... tiene en los países dependientes un sector que choca con el imperialismo y las trasnacionales –aunque después termine capitulando– porque trata de conseguir una parte mayor del pastel de la plusvalía... “. Y a partir de esto saca la conclusión: “Maduro debe ser defendido del golpe imperialista y sostenido como la cuerda sostiene al ahorcado. Una vez derrotado el intento oligárquico y golpista de implantar en Venezuela una dictadura sangrienta se podrá combatir en mejores condiciones contra la boliburguesía [porque]los trabajadores... hoy, están lejos de tener la unidad suficiente como para tomar el poder”.
¿De “tomar” cuál poder me están hablando?
Lo que me llama la atención en Almeyra es que eso del “sector antiimperialista de la burguesía” que sería un aliado temporal de los trabajadores, es la tesis clásica de los PCs pro-soviéticos en América Latina. Pero no es una cuestión de doctrinas, tal vez hayamos estado nosotros equivocados todo el tiempo, y ellos tuviesen la razón. Lo asombroso es que se sostenga esto mirando los hechos de Venezuela hoy. ¿Hay algún sector burgués impulsando el “desarrollo” del país, la industrialización, la diversificación productiva, la ruptura con la dependencia petrolera? ¿Algún sector burgués ha servido para algo de eso?
Vamos a detenernos un poco en esto de sostener al chavismo “como la soga sostiene al ahorcado”. Se trata de una mención a una frase de Lenin en “La enfermedad infantil...” en los años 20, sobre la posición a adoptar por los comunistas ingleses ante el laborismo. Según Lenin, el Partido Laborista inglés tenía muy pocos requisitos para el ingreso de cualquier obrero, incluyendo los comunistas, que así podían mantener completamente su programa revolucionario.
"...yo querría apoyar a [los laboristas] con mi voto del mismo modo que la soga sostiene al ahorcado; que la aproximación a los puestos de su propio gobierno justificará mis ideas, atraerá a las masas a mi lado, acelerará [su] muerte política...”
Todo esto puede ser compartido o no, pero primero hay que entenderlo. Sostener a los socialdemócratas “como la soga sostiene al ahorcado” en condiciones en que los socialdemócratas aún no habían llegado al gobierno y engañaban a los trabajadores con las ilusiones de su política reformista, es apoyarlos para que lleguen al gobierno y así su carácter burgués contrarrevolucionario quedaría en evidencia en los hechos. Ese apoyo los ahorcaría.
De nuevo, eso también es discutible. Un grupo de compañeros y yo, en la campaña electoral de 2004 llamamos a votar al FA de esta manera:
"... hay que terminar de una buena vez con la agonía interminable, con esto de esperar cinco años para volver a esperar cinco años. Terminar con las excusas de que "son ellos" los culpables, obligar a esta pseudo izquierda a asumir sus responsabilidades y a mostrar su verdadera cara... Si hoy la gran masa de sectores populares mantienen expectativas sobre lo que pueda hacer un gobierno del Frente, pongamos a ambos, al elector y al elegido, contra los hechos".
Esa sería una posición política del tipo “como la soga sostiene al ahorcado”, y puede ser compartida o no pero que hay que entenderla. Cumplido ese paso que considerábamos necesario, ese grupo de militantes asumimos la oposición frontal al gobierno del FA, nos pusimos a tirar de la cuerda para ahorcarlo lo más rápido posible. En cambio, seguir sosteniendo al FA en el gobierno con un programa capitalista no tiene nada que ver con aquel planteo leninista.
Pero vayamos a Venezuela. ¿No están ya el gobierno chavista y quienes lo impulsaron a llegar allí, ya suficientemente puestos contra los hechos? ¿Qué otros hechos más serían necesarios?
“Una vez derrotado el intento golpista... se podrá combatir en mejores condiciones contra la boliburguesía...”
Me llama también la atención este planteo en alguien de tradición trotskista, porque me recuerda la consigna del estalinismo ante la revolución española de 1937 en guerra civil con el franquismo: “Primero ganar la guerra, después hacer las reformas”
Ante eso, Trotsky argumentó con vigor que para ganar la guerra era necesario levantar un programa radical. Expropiar a los latifundistas entregando las tierras a los campesinos, expropiar la industria, transportes, bancos y el comercio exterior bajo control de los trabajadores, para liquidar así las bases de la reacción.
De nuevo, supongamos que Trotsky se hubiese equivocado, y que si se hubiese seguido su política se hubiese terminado igualmente en una derrota. Dejemos ahí y vengamos a Venezuela.
¿Es posible ganar esta guerra social si el pueblo sigue careciendo de lo elemental, si sus condiciones de vida se caen a pedazos? Y ¿se pueden solucionar esos problemas con el gobierno de Maduro, y su falta de programa alguno? El hecho es que toda la izquierda chavista plantea un conflicto con la reacción estrictamente político, sin plantear ninguna transformación social inmediata. Y, a diferencia de aquellos reformistas españoles, llevan 18 años de “después hacer las reformas”.
En realidad, la experiencia chavista tomada en su globalidad es la demostración práctica de lo falso que ha sido toda esa teoría “bolivariana” sobre el sector de la burguesía que en los países dependientes choca con el imperialismo, de la liberación nacional como etapa previa, del desarrollo de un capitalismo nacional, de la acumulación de fuerzas, de la preparación de las condiciones necesarias, y todo ese larguísimo rosario.
Hace tiempo que venimos discutiendo si la clase obrera en América Latina puede o no puede llegar "directamente" al socialismo o debe transitar por una etapa o fase previa, o si se debe cambiar el concepto de socialismo y hacer un "socialismo del buen vivir", etc. etc. etc. La herencia maldita que nos dejó el "socialismo real" ha hecho estragos, estragos ideológicos, conceptuales, organizativos y anímicos. Pero, vistos en la práctica los remedios propuestos, no parecen mejores que la enfermedad. Si un papel histórico le cabe al chavismo es que los hechos han hablado.
Porque además, las posiciones “ultraizquierdistas” han tenido en Venezuela una presencia totalmente marginal, esto no es la España de los 30 y no se le puede echar la culpa a los “anarquistas” o a los “provocadores” de haber estropeado el asado, porque no han tenido capacidad de nada. Es el propio chavismo el que es incapaz de defenderse a sí mismo y se cae “de maduro”.
Un proyecto socialista implica el poder desde abajo, y en determinadas situaciones de transición un "doble poder", Pero el poder desde abajo no se hace desde arriba, y menos cuando ya es demasiado tarde, como en esta ocurrencia de “Constituyente”.
Ahora vamos a la otra postura,la rebelión abierta contra el gobierno de Maduro.
En una nota anterior sobre Venezuela hice una comparación con Ucrania. También allí había un gobierno corrupto y represor, hasta cierto punto enfrentado a EEUU y la UE. Hubo una conspiración Imperialista para derrocarlo. También protestas y grandes movilizaciones de masas contra el gobierno. (2014)
En esas condiciones hubo sectores de la izquierda ucraniana que se sumaron a las protestas, y también en la izquierda europea hubo posiciones en ese sentido. Cuando ese gobierno fue derrotado sobrevino un régimen abiertamente fascista, Ucrania está sumida en una guerra civil que ha costado miles de muertos y un millón de desplazados.
Entonces, también aquí hay que aprender de la experiencia. No vamos a sumarnos a cualquier proyecto reaccionario qué nos ofrezca sus "servicios" de demolición del chavismo para terminar en una "democracia" de esas que conocemos. De derribar los falsos socialismos nos ocuparemos nosotros solitos, los socialistas. Tampoco es cosa de discrepar en las palabras con la oposición burguesa, y coincidir en los hechos. O de reclamar acciones revolucionarias en las palabras y discrepar “por la izquierda” y de hecho hacer lo mismo que la oposición burguesa.
Por supuesto que rechazo totalmente toda idea de "derrocar" al gobierno de Maduro.
¿Desencadenar una guerra civil más sangrienta todavía? Ni lo vamos a derrocar ni lo vamos a defender.
Pero eso no quiere decir que lo único que se puede hacer es una crítica teórica y esperar a que “vengan las masas”.
Hace tiempo que las masas salieron a la calle, si no tienen una “dirección revolucionaria” es medio tonto seguir repitiendo (¡80 años!) que el problema se “reduce” a una crisis de dirección. 80 años y no se ha logrado generar una dirección, alguna otra cosa falta. De modo que hoy mi posición no es criticar y esperar. No tengo elementos para decir qué formas concretas podrá tener hoy una rebelión social y popular (no el recambio político en términos de democracia burguesa), pero no entiendo por qué no puede haberla y comenzar a dar los primeros pasos ya.
Erich Fromm criticaba la frase del Manifiesto Comunista de que los trabajadores"no tienen nada que perder sino sus cadenas" diciendo que"contiene un error psicológico profundo" al ignorar el"miedo a la libertad"; es decir tener en cuenta que "las cadenas" del orden burgués implican con todo cierta estabilidad en las condiciones de la explotación misma, cierta seguridad, certezas, y eso es mejor que estar en un completo desamparo.
Y puede ser, pero hoy en Venezuela ¿de qué estabilidad, seguridad o amparo -aunque fuese para ser explotado- podríamos hablar? Aquí no hay para perder ni cadenas.
No estoy en Venezuela, pero debe haber miles de acciones concretas de ofensiva que se puedan hacer para resolver los problemas inmediatos de los trabajadores y el pueblo. Si tenemos una tremenda debilidad, ¿los demás qué? ¿Quién tiene la capacidad de hacerlo? Y si esas acciones concretas fracasan ¿las acciones de quiénes no están fracasando?
En lo concreto no tengo mucho para decir, y no pretendo tenerlo. Quiero terminar acá con esto que dijo Alexandra Kollontai, la dirigente bolchevique de la Oposición Obrera, cuando constató (1920) el rumbo que había tomado el Partido, con el que ella discrepaba frontalmente. Para ella, la revolución había perdido el rumbo.
"Por difícil que sea la situación de nuestra clase no tenemos derecho a caer en la desesperación"
FERNANDO MOYANO
Siete millones contra Maduro
Por: Simón Rodríguez Porras PSL 20/7/17
Luego de más de tres meses de protestas, en su gran mayoría espontáneas, no merma la disposición de la mayoría del pueblo trabajador venezolano a seguir luchando por la salida del gobierno ajustador y asesino de Maduro.
El 16 de julio se realizó un plebiscito convocado por la coalición de la oposición patronal (MUD), y pese a las amenazas del gobierno, que paralelamente realizó un simulacro de votación para la asamblea nacional constituyente (ANC), más de siete millones de personas usaron la ocasión para expresar su repudio al gobierno. La alta votación en barrios populares que solían ser el bastión electoral del chavismo no estuvo exenta de represalias por parte del gobierno. En horas de la tarde se perpetró un ataque paramilitar a un centro de votación en la parroquia popular de Catia en Caracas, con el saldo de una mujer asesinada y tres personas heridas de bala.
El Partido Socialismo y Libertad (PSL) denunció que el plebiscito era un operativo de la MUD para desviar el proceso de protestas, que no controla, creando expectativas en la posibilidad de negociar una salida electoral con el gobierno, pero a pesar de ello la participación se sabía que sería masiva. Por estas razones, el PSL llamó a votar afirmativamente en la primera pregunta, de repudio a la ANC, y negativamente en las otras dos, en las que se embellecía el rol constitucional de los militares y se promovía su fórmula de gobierno de unidad nacional con sectores del chavismo y el empresariado.
La orientación de presionar por una negociación que apunte hacia la realización de elecciones se ratificó en el anuncio de la MUD el día posterior a la consulta, en el que sus voceros dejaron abierta la posibilidad de pactar con Maduro si retira la convocatoria a la elección de la ANC, al tiempo que convocaron a un paro cívico el 20 de julio y anunciaron el nombramiento de un gobierno paralelo de carácter simbólico. Mientras tanto, siguen las protestas espontáneas, el gobierno de Maduro se niega a toda negociación y sigue con la represión y el plan de la fraudulenta constituyente, avanzando hacia un régimen cada vez más dictatorial para seguir hambreando al pueblo en nombre de un falso “socialismo del siglo XXI”
Es indispensable, como lo viene señalando el PSL, la creación de organismos populares y obreros para organizar la lucha contra Maduro con autonomía respecto de la derechista MUD, construyendo desde las bases de los trabajadores una huelga general por la salida de Maduro y el fin del ajuste inflacionario