Envíopostaporteñ@ 1804

Venezuela / Socialismo de Burócratas o Conciencia de Clase

Rolando Astarita [Blog] 3/08/17

Todo indica que el gobierno de Maduro realizó un gigantesco fraude en las elecciones a la Asamblea Constituyente. El anuncio de que votaron más de 8,1 millones de personas (41% del censo) es muy poco creíble. Basta recordar que en las elecciones de 2013, justo después de la muerte de Chávez, Maduro recogió 7,5 millones de votos; y en las legislativas de 2015 unos 5,6 millones. Y hoy las encuestas muestran una fuerte baja de la adhesión al gobierno con respecto a 2013 o incluso a 2015. La misma empresa Smartmatic, encargada del voto electrónico desde hace años, dijo que el resultado fue “manipulado”, y que la diferencia entre la participación real y el resultado oficialmente anunciado es de al menos un millón de votos. Aunque no puede garantizar que sea solo de un millón. Es un hecho que no hubo controles para impedir el voto múltiple; ni tinta indeleble para marcar el dedo de los votantes.

Pero además del fraude, el régimen ejerció una fuerte coerción sobre amplios sectores de la población para obligarlos a ir a votar. Por caso, el vicepresidente de PDVSA, Nelson Ferrer, dijo en una reunión de trabajadores que aquel que no fuera a votar debía dejar su puesto de trabajo (el video circuló en las redes). También hubo presiones en el metro de Caracas, y en las empresas básicas de Guayana, Pequiven y Banco Bicentenario, donde a los trabajadores se les exigió no solo ir a votar, sino también llevar a familiares y amigos. La ONG Provea (Programa Venezolano de Educación-Acción Derechos Humanos), de la que tomo estos datos, informa que recibió denuncias de empleados de por lo menos 21 organismos públicos.

Otros testimonios: “Froilán Barrios, del Frente Autónomo de Defensa del Empleo, el Salario y el Sindicato, aseveró que el chavismo teme una baja concurrencia de su militancia en la elección, en la cual participan inscritos y no inscritos en el partido, de allí la intimidación a los empleados públicos.

Pedro Arturo Moreno, directivo de la Confederación de Trabajadores de Venezuela, añadió que afiliados a la Federación Unitaria Nacional de Empleados Públicos se han quejado de los mensajes de texto y correos electrónicos que han recibido y en los que son instados a votar porque tienen  una lista con sus nombres. (…)

Pablo Zambrano, del Movimiento de Sindicatos de Base, refirió que el acoso contra los empleados públicos, especialmente en los ministerios, es constante y se profundiza cada vez más para que los trabajadores vayan a las marchas, actos políticos y elecciones, pero la desobediencia se ha hecho sentir” (http://www.diariolasamericas.com/empleados-publicos-venezolanos-obligados-votar-elecciones-del-partido-chavista-n3189928).

El propio Maduro dijo públicamente que se tomaría lista de las personas que no fueran a votar. En Venezuela hay 2,8 millones de estatales; a lo que se suman millones de ayudas sociales.

Socialismo de burócratas o conciencia de clase y libertad

Significativamente, la izquierda que defiende a Maduro y pide más represión, no dijo palabra sobre esas presiones y amenazas. No abrió la boca cuando Maduro lanzó sus amenazas contra los que no fueran a votar

Lo cual no es casual, ya que estos militantes e intelectuales constituyen una expresión depurada de la concepción burocrática (y nacionalista) del socialismo – cualquiera sea el significado que le den a esa palabra. Esta gente está convencida de que cuando se fuerza a un obrero de PDVSA, o del metro de Caracas, a ir a votar por Maduro, se está fortaleciendo la conciencia socialista de la clase trabajadora. Incluso, alguno pensará que por esta vía el gobierno venezolano está combatiendo a peligrosos trabajadores  “contrarrevolucionarios pro-imperialistas”

Por eso no ven nada esencialmente criticable en lo que hace Maduro. Han interiorizado hasta tal punto los métodos burocráticos, que los aceptan con la misma naturalidad con que decimos “hoy llueve”. No aprendieron nada de las trágicas experiencias de los “socialismos reales”, de las colectivizaciones forzosas, de las unanimidades conseguidas en base a campos de concentración y muros de Berlín

Es una izquierda enajenada por el nacionalismo estatista, que, como siempre, gusta pensar que a la “vanguardia iluminada” le asiste la razón histórica que todo lo justifica. Todo esto con una consecuencia brutal: a los ojos de millones de explotados en el mundo, el socialismo hoy se encarna en Maduro amenazando con castigar obreros “renuentes”, en el marco de un país arrasado por el hambre y sacudido por los repetidos asesinatos de manifestantes opositores

Frente a este daño y retroceso que se inflige al socialismo, solo nos queda levantar una pequeña voz para decir que la tradición socialista que se apoya en la obra de Marx y Engels, en la experiencia de la Comuna y los consejos de obreros, soldados y campesinos de 1917, y en la resistencia libertaria y comunista al stalinismo, no tiene nada que ver con esas concepciones de los burócratas y sus apologistas. La esencia del programa del marxismo está sintetizada en la famosa frase “la liberación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos”. Su mensaje es que la misma gente, los explotados y humillados, tomen sus destinos en sus manos. Es un llamado a echar por tierra todas las relaciones “en que el hombre es un ser humillado, sojuzgado, abandonado y despreciable” (Marx, “Introducción a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel”). Es impulsar a cada uno “a pensar, a obrar y organizar su sociedad como hombre que ha entrado en razón, para que sepa girar en torno a sí mismo y a su yo real” (ibid.).

Esta perspectiva encierra entonces una convocatoria a la más completa libertad, condición indispensable de la emancipación de las conciencias, de la negación de toda forma de alienación. A fin de prevenir críticas habituales en la izquierda superficial (del tipo “usted es un pequeño burgués que ignora las exigencias de la revolución”), preciso: no estamos defendiendo un criterio individualista, del tipo “hago lo que quiero y no me importa el mundo”. Esa, en términos de Hegel, sería la libertad vacía de contenido y arbitraria, ya que es carente de necesidad. En cambio, de lo que se trata es de reivindicar la libertad en su concepción más avanzada, esto es, como autodeterminación. Esta incluye tanto la necesidad como la acción consciente de las personas. Es la libertad que hay cuando hago tal cosa porque la comprendo necesaria, no porque esté obligado por una autoridad ubicada por encima de mí. Por eso el marxismo habla de “girar en torno a uno mismo y al yo real”

Es necesario reivindicar la libertad de decidir nuestro curso de acción a partir de los valores que, con plena conciencia, priorizamos. Valores que a su vez surgen de nuestra actuación en sociedad – de nuevo, es lo opuesto al individualismo “a lo Hobbes” – y de la comprensión de las necesidades que anclan en las contradicciones de esta sociedad.

Para “bajarlo a tierra”, cuando el marxismo, por ejemplo, llama a los trabajadores del mundo a unirse, apela a que sean los mismos explotados los que lleven a la práctica esa consigna. Es una convocatoria a la acción que deriva de la reflexión democráticamente articulada. Si en cambio esa unidad obrera es imposición, si es ucase burocrático, no hay superación; es el simple recrearse de las cadenas hoy existentes. Ni siquiera sería unidad real, porque estaría vacía de contenido. Pero si esto vale para la unidad de la clase obrera, tanto más cuando nos referimos a la construcción socialista.

Por eso, pensar que el socialismo se va a reconstruir de la mano de burócratas, y de los intelectuales pro-stalinistas que los defienden, es un contrasentido. Es imposible que avance la conciencia socialista en la clase obrera porque se obligue a los trabajadores a votar por un determinado gobierno, como acaba de ocurrir en Venezuela. Más aún, Maduro amenazando con represalias a los obreros que no quieren votarlo es la absoluta negación de la idea encerrada en “la liberación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos”. Es imposible salvar el abismo que me separa de estos burócratas y de los intelectuales de izquierda que los aplauden. Como he afirmado en otras entradas, estamos discutiendo los fundamentos, lo más elemental de la concepción socialista

Venezuela: respuesta a stalinistas-nacionalistas

Rolando Astarita [Blog] 5/08/17

Como era de esperar, la nota “Socialismo de burócratas o conciencia de clase” ha suscitado fuertes reacciones por parte de los defensores del régimen de Maduro  (publicada acá arriba)

Pues bien, dejando de lado los insultos a mi persona, una de las críticas que me hicieron dice que los hechos descritos en la nota - amenazas a los trabajadores, fraude electoral, miseria y hambre generalizada- no son ciertos porque los informan “los medios comunicacionales hegemónicos” y la derecha. Alternativamente, también dicen que esos hechos no pueden ser ciertos porque la derecha los utiliza para atacar al socialismo. Por último, y es lo más usual, se dice que soy funcional a la derecha. En esta nota respondo estas críticas.

“X no es cierto porque X lo dicen los medios hegemónicos y la derecha”

Este argumento es la negación de cualquier análisis crítico y de la misma ciencia. Así, según este criterio, si en los 1930 The New York Times y The Economist informaban sobre los campos de concentración en Rusia, la izquierda debía afirmar que esos campos no existían, por la simple razón de que The New York Times y The Economist decían que existían. De la misma forma, si hoy medios occidentales informan que en Corea del Norte existen campos de concentración donde se castiga a miles de disidentes, la izquierda debería decir que esto no es así porque quienes informan sobre el asunto son de derecha. Y por esta vía podríamos seguir con cualquier otra cosa. Por caso, si el Washington Post dice que la luna es redonda, algún “revolucionario” dirá que debe de ser cuadrada.

Por supuesto, el enfoque del marxismo no tiene nada que ver con esta tontería. El punto de partida del marxismo es materialista. O sea, sostiene que existe una realidad objetiva – no es una construcción discursiva, como acostumbra a pensar el posmodernismo – sobre la que podemos tener noticia y evidencia empírica. Nótese que si esto no fuera así, no habría posibilidad de ciencia, pero tampoco de crítica social. Para explicarlo al nivel más elemental posible: Marx no hubiera podido escribir El Capital sin los escritos de la Economía Política burguesa; sin los informes de los inspectores laborales ingleses; sin el seguimiento de las noticias de los diarios de la época; sin los reportes presentados en la legislatura inglesa; y sin, incluso, el estudio de la economía vulgar. Jamás a Marx se le ocurrió decir “todo eso no sirve porque lo produjo la derecha o la burguesía”. Semejante posición lo hubiera llevado al solipsismo y al más estéril idealismo. Pero por eso mismo no hubiera escrito una crítica del capitalismo; apenas habría llegado a su rechazo abstracto, carente de contenido. Menos todavía podía decir que esos hechos no eran ciertos porque los podía utilizar la derecha para atacar a la izquierda

Contra lo que dicen los subjetivistas, hay que entender que el conocimiento es social. Por eso los marxistas no partimos de cero. Somos hijos de nuestro tiempo, vivimos en las condiciones sociales y materiales heredadas, y partimos de la evidencia empírica

Esta última, además, no se da pura; siempre es el resultado de la aprehensión del mundo social y natural que nos rodea. Aprehensión que está condicionada socialmente, y no puede dejar de estarlo. Por eso es un sinsentido pretender que los marxistas puedan hacer análisis de cualquier situación, en un país o región, prescindiendo, entre otros, de los informes “de los medios hegemónicos” y de la propia derecha. Para explicarlo a un nivel que lo entienda cualquier stalinista: si quiero escribir sobre la evolución del comercio mundial en los últimos años, no me sirve la sociedad de fomento Nac & Pop de mi barrio para recabar datos y hechos. Necesariamente (¿se entiende por qué enfatizo el necesariamente?) deberé apelar a las estadísticas de la OMC, del Banco Mundial, del FMI, etcétera. Luego habrá que pasar los filtros, pero los datos no pueden surgir de mi cabeza (ni de la cabeza de Maduro, aunque se asesore con el pajarito dios-Chávez).

Por lo tanto, no hay forma de desconocer informes, testimonios, datos estadísticos, que son recogidos e informados por múltiples fuentes, incluidos los grandes medios de comunicación e instituciones oficiales. Otra cosa, por supuesto, es cómo pensamos críticamente esos datos e informes. Y en este punto se aplica lo que escribí sobre las elecciones a la Constituyente venezolana: si en 2015 el gobierno obtuvo 5,6 millones de votos, y en 2017, con una situación social mucho peor, se informan 8,1 millones de votos, este último dato deberá ser, necesariamente (¿se entiende por qué necesariamente?) objeto de análisis y evaluación crítica. Más en general, dadas ciertas hipótesis (no hay tabula rasa de la mente) parto de los datos existentes, y reflexiono sobre los mismos, así como comparo mis reflexiones con las que han hecho otros analistas (o me pregunto por la ausencia de reflexión de los que aceptan lo dado sin chistar). Y en base a ello, saco conclusiones que, por supuesto, deberán ser sometidas a escrutinio social y pasar por nuevas reflexiones críticas. Todo esto es lo opuesto de lo que recomiendan mis críticos stalinista y su pedido de “no usar ninguna información que provenga de los grandes medios”.

“Bajada de línea”

El tema de fondo, sin embargo, es que la alternativa que nos ofrecen los stalinistas (y afines) lleva a un mundo cerrado y dogmático, en el cual “la verdad solo baja desde la dirección revolucionaria y el que piense lo contrario es un enemigo del pueblo”

En síntesis, la idea central es “bajar línea”. Lo cual justifica la censura, la manipulación y la mentira. De ahí la función del censor y del administrador de “la bajada de línea”. El objetivo es impedir que la gente acceda libremente a tal o cual publicación o medio, y saque sus conclusiones comparando y sopesando argumentos

Esto es intolerable para esta gente. Por eso, el censor-administrador se ubica por encima de la sociedad para decidir qué puede leer y qué no puede leer; qué puede escuchar y qué no puede escuchar. Es el guardián, elegido por nadie, de la pureza ideológica. Dada esta relación, los trabajadores de a pie constituyen “las bases”, a las que se les “bajan” informes y discursos. Y eventualmente se “les bajan” abiertas mentiras, como los datos de participación popular en una elección manipulada. ¿Qué tiene esto de “construcción socialista”? Pues nada. Sin embargo, a esta formalidad los intelectuales amanuenses “para todo uso” le llaman “democracia popular”. Y el burócrata, como corresponde a su naturaleza, sonríe satisfecho.

“No hay que hacerle el juego a la derecha”

Vinculado al argumento “si X lo dice la derecha, X no es cierto”, está el argumento de máxima para el stalinista-nacionalista, a saber, “no hay que hacerle el juego a la derecha”. Es una tradición de larga data. Si Stalin provocaba un desastre humanitario con la colectivización forzosa, había que callarse “para no hacerle el juego a la derecha”. Y decir que los millones de muertos eran creación de la propaganda imperialista. De la misma forma, si los Juicios de Moscú eran una farsa sangrienta, tampoco había que denunciarlos “para no hacerle el juego a la derecha” (ni al contrarrevolucionario Trotsky). Si en 1953 los soviéticos aplastaban a los trabajadores berlineses, había que culpar, “en última instancia”, al imperialismo. Lo mismo cuando en 1968 los tanques del Pacto de Varsovia entraban en Checoslovaquia. Generalidades que no dejaban afuera a los singulares: si en respuesta a la invasión soviética el estudiante Jan Palach se quemaba vivo, era “porque le pagó el imperialismo” (sic, argumento de la época en el PC argentino). Y si Castro defendió hasta sus últimos días la invasión a Checoslovaquia, miremos para otro lado, no vaya a ser “que se aproveche la derecha”. O si en los 1970 Castro amparaba a la dictadura militar argentina en los organismos internacionales, la línea oficial era no hablar del asunto para “no hay que hacerle el juego a la derecha y porque Videla es el ala progresista de la dictadura”

Siempre el mismo bendito argumento, repetido ad nauseam por dirigentes, militantes e intelectuales “compañeros de ruta”. Y así siguieron hasta el presente: si en Venezuela la gente pasa hambre, mejor no decirlo “para no hacerle el juego a la derecha”. Si en 100 días de protesta hay 120 muertos, la excusa es que “los muertos le hacen el juego a la derecha”

Si la Fiscal general dice que los muertos los provocó principalmente el Estado, habrá que decir que la Fiscal general también “le hace el juego a la derecha”, o que ella misma es “el juego de la derecha”. Si en la votación a la Constituyente hubo abstención masiva, tampoco se podrá reconocer la abstención “porque otra cosa es hacerle el juego a la derecha”. Si en un blog se habla de las consecuencias para el socialismo de estos métodos, habrá que acusar al autor “de hacerle el juego a la derecha”, y tratar de destruirlo con insultos. El criterio está tan extendido que incluso lo encontramos en organizaciones trotskistas. Por caso, un partido trotskista de Argentina hoy rechaza las acusaciones por corrupción a Lula “porque desprestigian a la izquierda” (sic) y “le hacen el juego a la derecha”. Si el día de mañana se probara que un dirigente de la izquierda es un violador, siguiendo el criterio de este partido, habría que defender al violador por el solo hecho de “no desprestigiar a la izquierda”.

El criterio stalinista singularizado en trayectorias personales

Lo que critico se ha establecido como un criterio universal (en el universo stalinista); es una luz que ilumina todo análisis y diagnóstico. Un universal que se particulariza en trayectorias personales que se prolongan por años y décadas.

Para ejemplificarlo en alguien que conozco, ex PC, intelectual “instruido en marxismo”: en 1968 defendía lo actuado por el bloque soviético en Checoslovaquia y aseguraba que Palach era un “agente de la CIA”; en 1973 votaba a Perón (que venía con Isabel, López Rega y la triple A) “porque estamos con la liberación nacional”; en 1976 defendía la posición del PC ante la dictadura (“el Partido se juega la vida de sus militantes”) y justificaba la actitud de Castro ante los crímenes de Videla; en los 1980 disculpaba la represión en Cuba a los homosexuales (“es una costumbre de los cubanos”). Cuando la caída del muro de Berlín (¡qué disgusto, por dios!) dijo que había roto con todo tipo de burocracia. Pero al poco tiempo era partidario de Chávez y ahora defiende la represión de Maduro “porque no le hago el juego a la derecha”

En definitiva, este “revolucionario” segrega stalinismo con espontánea naturalidad. Es casi un reflejo pavloviano, inherente a su naturaleza social-política. Por eso, la idea de que “la liberación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos” le suena bonita, pero para los días de fiesta. En el fondo, para este personaje esas cosas de la vieja literatura son “purismo” y “teoricismo abstracto”. Y así, en los próximos días votará alegremente por CFK; y luego seguirá aplaudiendo cualquier nueva brutalidad de Maduro, y despotricando contra “los agentes trotskistas funcionales a EEUU y a la ultraderecha”. Reconozcamos al menos el mérito de la consecuencia.

La pregunta clave: ¿qué resultado?

Los críticos sostienen que mis criterios, además de ser, “naturalmente de derecha”, son rígidos, puristas y poco prácticos para las realidades de la lucha y de la situación latinoamericana. No niegan los datos que presento sobre Venezuela (salvo decir que no hay que creerlos por quien los informa). Tampoco dicen, por ejemplo, que la idea de que “la emancipación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos” es equivocada por tal o cual razón. El debate razonado los tiene sin cuidado. Su ataque, en consecuencia, es más simple y primitivo. Como hicieron siempre los oportunistas, acusan a las ideas marxistas de ser poco realistas, y a los planteos políticos de ser demasiado “teóricos”. “Hay que hacer política efectiva, práctica”, rezongan. Como buenos nacionalistas, precisan que se trata de “práctica adecuada a la realidad latinoamericana”

Pues bien, esta política ha sido hegemónica en la izquierda latinoamericana, y sigue siéndolo. Pero para los marxistas el criterio evaluativo fundamental de la política socialista es preguntarnos en qué medida contribuyó a elevar la conciencia y la organización independiente de la clase obrera, frente al capital y a su Estado burgués. Por lo tanto son pertinentes las preguntas: ¿Cuál es el balance del socialismo de burócratas “a lo Venezuela”? ¿Cuál el balance del stalinismo nacionalista? ¿Qué balance se saca en términos de conciencia de clase y organización de las masas explotadas? ¿Qué resultado en términos de autoconciencia, libertad y empoderamiento de clase? Los “prácticos”, ¿pueden responder tan sencillas preguntas? Por si no la entienden, lo formulo así: ¿por qué la clase obrera venezolana no tiene arte ni parte, en tanto clase, en la actual crisis en curso?

La política de ustedes fue hegemónica en la izquierda de Venezuela. ¿Dónde están los resultados? ¿Dónde está el poder de la clase obrera venezolana en esta crisis? ¿Cuál es su manifestación de clase, independiente?

La realidad es que no tienen nada para responder. Como hicieron históricamente los stalinistas y los burócratas nacionalistas, llevaron a las masas trabajadoras al desánimo, la desorganización y la desmoralización. Y ahora, para salvar la ropa, con el mismo cinismo que exhibieron siempre después de cada derrota, pretenden culpar al marxismo y su “demasiada teoría”. ¿No les da vergüenza?  ¿No tienen límites en el cinismo?

 

LA MANIPULACIÓN AL EXTREMO

UNOS AL SERVICIO DE LOS INTERESES RUSOS Y CHINOS Y LOS OTROS AL SERVICIO DE LOS INTERESES  NORTEAMERICANOS. AMBAS TENDENCIAS SE ENCUENTRAN DE RODILLAS FRENTE AL IMPERIO DEL CAPITAL

ENRIQUE CONTRERAS RAMÍREZ

Venezuela, al igual que el resto de América Latina ha sido una víctima permanente -desde la colonia hasta nuestros días- de los intereses más bastardos de los países con vocación imperialista

Pero dentro de ese marco, y para desgracia de nuestros pueblos, sus gobernantes han sido cómplices descarados de los procesos colonizadores, procesos colonizadores que han llevado a nuestros países, a que su gente se enfrente entre sí, sin percatarse de la manipulación en que se encuentran, por no tener la información debida, ya que la misma la ocultan con distractores que tienen su macabra orientación, que no es otra cosa que saquear nuestros recursos naturales, en ese extractivismo voraz que ahora el mundo globalizado con mayor voracidad ha traído para nuestro continente

La manipulación ha llegado a tal extremo, que la publicidad norteamericana y sus medios de “información”, han querido mostrar como héroes y víctima de la lucha por la democracia,  la libertad y el desarrollo a los dirigentes de la llamada MUD y del otro lado, rusos y chinos han querido indicar que efectivamente el gobierno del socialismo del siglo XXI es la más alta expresión de una revolución popular en América Latina e incluso del mundo, cuando la realidad ha demostrado, que ambas tendencias representan y promueven el neoliberalismo como doctrina, como modo de vida y que trae como consecuencia el capitalismo salvaje que jamás haya vivido el mundo civilizado

“REALIDAD” TRAMPOSA

  Esta realidad, tal y como lo he señalado en algunas oportunidades, no les permite ver a los de abajo, a los que sufren, a los que viven en completa miseria, a los que ponen los muertos, heridos y torturados, que se encuentran dentro de una dualidad tramposa, donde los que fungieron en el ayer, como libertadores y tomo como referencia el “4 de febrero”, con Chávez y todo su entorno, son los opresores de hoy y los que asumen hoy y se muestran como los demócratas y libertadores del presente, fueron los opresores en el ayer y también tomo como referencia el “punto fijismo”, donde AD, COPEI y todo el chiripero que se plegó  cumplieron al pie de la letra el mandato de sus amos

Los de la llamada MUD, amenazan al gobierno del PSUV con el apoyo del Ejército norteamericano, con un intervencionismo e incluso con invasión y el gobierno amenaza con el Ejército ruso-chino para rechazar la misma, como si Venezuela fuese una piñata donde el más fuerte se impondrá al más débil. Triste y lamentable posición, de quienes dicen tener la representación del pueblo que denota la conducta arrastrada que poseen frente al poder del capital

Mientras la MUD y el PSUV distraen a la población con sus falsos nacionalismos, el capital de estos países penetra hasta los tuétanos nuestra economía con las llamadas empresas mixtas que roban y saquean nuestros recursos naturales con la mirada complaciente de las cúpulas económicas, políticas y militares del país, estén en la MUD o en el gobierno

Decir, afirmar y tratar de argumentar estos juicios de valoración, es nadar contra  la corriente, pues al hacerlo uno recibe cuestionamientos de ambos sectores, porque para los mismos no  existe justificación alguna, pensar de otra manera. Y cuando nadamos contra la corriente, lo hacemos para decirle a nuestros compatriotas, que hay necesidad de alcanzar otro nivel en el análisis político fuera del simple comentario cotidiano  envenenado por sectores interesados, donde el rumor predomina para ocultar realidades y evitar de esta manera, tener apreciaciones que nos dé un conocimiento más exacto de lo que realmente está pasando y tratar de comprender con criterio de totalidad, la geopolítica de las variables que afectan y pueden afectar la situación política venezolana

No olvidemos, que los factores que en Venezuela se disputan el poder  han sido gobierno, sus partidos políticos le han robado el espacio social a la población, no practican lo que pregonan y es cuando uno se pregunta si alguna vez hemos vivido en democracia, porque esa democracia pregona la participación popular en las políticas trascendentales de la patria, el pluralismo, la libertad, el respeto mutuo, la convivencialidad, la justicia, el bien colectivo, entre otros factores de carácter axiológico y deontológico. De acuerdo a esto me repregunto: ¿hemos vivido esa democracia?

¿DEMOCRACIA?

El contenido y la conceptualización filosófica y política de la llamada democracia, de cada uno de sus factores, de sus postulados teóricos que forman parte de una totalidad, merece entonces un análisis detallado, cuya revisión no puede efectuarse de manera aislada, porque las mismas están lógicamente encadenadas

El verbo colonialista, el predominio del mismo, aunado al complejo de inferioridad que el eurocentrismo ha sembrado en el subconsciente latinoamericano nos ha impedido reencontrarnos con nosotros mismos

Bien lo decía, nuestro Fabricio Ojeda, no se trata de cambiar un partido por otro partido, unos hombres por otros hombres o unos ladrones por otros ladrones, se trata de cambiar la estructura económica, política y jurídica para generar un nuevo modelo de sociedad, que sea producto de nuestras realidades e idiosincrasia, que nos devuelva nuestra manera de ser como venezolanos y latinoamericanos, un modelo de sociedad que en nada se parezca a las viejas y fracasadas civilizaciones, llámense capitalismo o socialismo, para poder encontrar nuestro propio camino, propuesta que sólo el pueblo organizado en todos los sentidos y en una lucha prolongada podría marcar el sendero para la emancipación definitiva.

   

Contra la agresión imperialista

Por una alternativa revolucionaria y socialista, frente a la derecha reaccionaria y al gobierno chavista

Respecto a la situación de Venezuela nos parece importante señalar los siguientes puntos

- En primer lugar corresponde condenar la injerencia del imperialismo en los asuntos internos del país. El derecho de la autodeterminación de los pueblos debe ser defendido activamente ante un nuevo caso de agresión imperialista, en este caso por parte del imperialismo hegemónico, es decir el imperialismo yanqui. Es deber de todos los pueblos manifestar activamente la solidaridad con el pueblo venezolano en estos momentos.

El interés imperialista en Venezuela se explica muy simplemente, el país posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo. Como si esto fuera poco ese país es uno de los únicos nueve países del mundo que poseen reservas comprobadas de coltán, un mineral estratégico usado en la elaboración de equipamiento electrónico de punta (GPS, celulares, computadoras, etc.). Es interesante señalar en este aspecto que el principal productor mundial de este mineral es la República del Congo, país sumido por la intervención imperialista en una guerra civil sin fin, lo que permite a las empresas multinacionales su saqueo con absoluta impunidad. El Congo es un ejemplo de cómo el imperialismo usa, cuando le es conveniente, la herramienta de someter a un país en el caos de una guerra civil para facilitar el saqueo del mismo. Además de esto, Venezuela posee importantes reservas de hierro, oro, diamante y bauxita, entre otros minerales estratégicos

La contradicción entre el imperialismo yanqui y el chavismo se da a partir de que este último puso algunos límites a la participación de empresas multinacionales en la explotación petrolera, cosa que fuera aceptada por varias petroleras entre ellas la norteamericana Chevron, que mantiene una muy beneficiosa operatoria en el país, como asociada a PDVSA, pero que fueran rechazados por otra gigante como Exxon Mobil. Esta empresa es uno de los principales agentes que actúan sobre el gobierno norteamericano para presionar a Venezuela

Esta situación se agudiza cuando el gobierno chavista profundiza sus relaciones comerciales con otras potencias imperialistas, que buscan ampliar su presencia en sectores claves de la producción latinoamericana, como son Rusia Y China

La asociación de PDVSA con capitales imperialistas rusos y chinos, así como la presencia muy importante de capitales de esos países, junto con algunos norteamericanos también por supuesto, en el comienzo de la explotación a gran escala y depredadora del Arco Minero del Orinoco, donde se encuentran los principales yacimientos de los minerales estratégicos que señalábamos al principio, constituyen otros puntos álgidos que señalan la pérdida del control absoluto de la producción estratégica de este país por parte de los capitales norteamericanos

Es decir, que la presión yanqui sobre Venezuela no solo responde a la búsqueda de instalar un gobierno que le asegure el control hegemónico de los recursos del país, sino que por sobre todo para los imperialistas norteamericanos es estratégico recuperar ese control desplazando a los capitales de las potencias imperialistas rivales, Rusia y China

Un hecho que señala lo importante de la situación para Estados unidos se dio a principios de año cuando PDVSA vendió bonos de deuda a la empresa petrolera rusa Rosneft, cuya garantía era un paquete accionario de la filial de PDVSA en EEUU, CITGO. Esta última empresa controla una red de refinerías oleoductos y estaciones de servicio en el corazón mismo de Estados Unidos y la operación de PDVSA podría terminar en una toma de control de parte de un sector estratégico de la economía de ese país por parte de capitales de una potencia imperialista rival como lo es Rusia

Lo anterior pretende ilustrar la importancia estratégica que para Estados Unidos posee Venezuela, y el por qué de la escalada de su agresión contra dicho país. Agresión que estaba encabezada hasta hace pocos meses por la OEA y por los gobiernos más atados al control directo del imperialismo norteamericano en la región. Estos gobiernos y organismos internacionales constituyen la base de apoyo diplomática para la oposición de derecha en el interior del país

A su presión diplomática se suma una intensa campaña propagandística por todos los medios de comunicación buscando generar a nivel internacional una opinión pública favorable a dicha oposición de la derecha, al establecimiento de sanciones internacionales al país y a una eventual intervención militar. En las últimas semanas, y usando especialmente como excusa la convocatoria a la Asamblea Constituyente por parte del gobierno de Maduro, la presión internacional se redobla, acompañando el aumento del accionar de la oposición de derecha al gobierno, y es el gobierno de Trump en EEUU el que asume directamente la cabeza de la campaña internacional para desestabilizar el país

Esta situación solo puede agudizarse y ya el gobierno norteamericano se dispone a desconocer al gobierno de Maduro y a darle apoyo al establecimiento de un gobierno paralelo instaurado por la oposición de derecha

El imperialismo yanqui repite varios pasos de la receta que aplicara en casos anteriores en Libia y Siria por ejemplo, con los resultados ya conocidos por todos

- En segundo lugar rechazar el intento de los partidos políticos de la derecha, que buscan, en estrecha alianza con el imperialismo yanqui, profundizar la ya grave crisis económica, social y política que vive el país. El objetivo de estas fuerzas combinadas, la del imperialismo y la de los representantes políticos directos de la gran burguesía venezolana, es seguir el camino ya aplicado recientemente en países como Libia, o Siria, donde más que la toma inmediata del poder, se busca hundir al país en el caos y a partir de ahí, por un lado obtener cada vez mayores concesiones por parte del gobierno, y por otro lado acumular la fuerza para derrocarlo desde adentro o para preparar la intervención directa de las fuerzas imperialistas. En cualquier caso se busca implantar un nuevo gobierno, que responda totalmente a los intereses norteamericanos y sus aliados locales

- En tercer lugar señalar que ni el gobierno de Maduro ni el gobierno de Chávez constituyeron procesos socialistas. El chavismo se caracterizó por la realización de una serie de programas sociales que significaron una mejora objetiva en las condiciones de vida de las masas explotadas del país. Sin embargo, el chavismo nunca se planteo la expropiación de la burguesía y no constituyó jamás una experiencia de gobierno de trabajadores, una experiencia de dictadura del proletariado

En Venezuela la burguesía nunca, aún, fue expropiada y la clase obrera nunca conquistó, aún, el poder del estado. Esta clarificación es fundamental para entender la situación actual y para poder generar una perspectiva real hacia la revolución socialista

El chavismo no fue nunca una vía al socialismo, sino que se trata de un proceso que ha tenido rasgos progresistas, y reformistas, pero que mantuvo inalterados los privilegios de la gran burguesía, y mediante una serie de mecanismos le permitió apropiarse de la parte del león de la enorme renta petrolera que obtuvo el país durante los años de bonanza de los precios del crudo

La clave de este negociado, en el que los altos funcionarios del chavismo, empezando por el propio Chávez y Maduro, por supuesto, son los principales responsables, está en el sistema de “control de cambio”.

El sistema es muy sencillo de entender. Mientras que el estado les cambia a los importadores el dólar a un valor determinado, supuestamente para que lo destinen a las importaciones, el dólar en el mercado cotiza decenas de veces más alto.
Con esta diferencia de precios, obviamente el negocio para los grandes capitalistas no está en importar productos para el consumo, sino que pasa por el desvío de este dinero para cambiarlo en el mercado paralelo. Esta y no otra es la base para entender el fenómeno del desabastecimiento que abruma a la población.

Esto es posible mediante toda una ingeniería de sobrefacturación, sobreprecio, precios artificiales de transferencia e importaciones simplemente inexistentes. Todo lo cual no se puede hacer, por supuesto, sin el total conocimiento y complicidad del gobierno.
Así, por ejemplo la importación de carnes pasó de 10 millones de dólares anuales en 2003, inicio del control de cambio, a más de 1 700 millones de dólares en 2013, lo que implica un aumento del 17 mil por ciento. En el mismo periodo el consumo nacional promedio de carne disminuyó en 22 por ciento. Otro ejemplo, empresas farmacéuticas como Pfizer, Merck y P&G, encabezan la lista de las máximas beneficiadas por la entrega de divisas preferenciales que realiza el gobierno al empresariado.

Dichas empresas han multiplicado por 10 el costo de su importación total pero disminuida en 87 por ciento la cantidad de mercancías que traen. En 2003 por cada kilo de fármacos se pagaban 2 dólares, en 2014 se pagó por cada kilo de fármacos 86 dólares, es decir 40 veces más que en 2003. Esto son solo algunos ejemplos que ilustran una conclusión general: el gran responsable del desabastecimiento en Venezuela es el propio gobierno chavista, que es quien apaña estos manejos que hacen los grandes capitalistas y con los cuales los jerarcas, empezando por la presidencia, engordan los bolsillos.

Esta masa de dinero es, a su vez fugada del país hacia los paraísos fiscales.
Las transferencias al extranjero por parte de capitalistas venezolanas, entre 2003 y 2014, fueron de 295 mil 341 millones de dólares. El empresariado ha logrado más que triplicar su cantidad de divisas en el extranjero durante los gobiernos chavistas. (Un desarrollo exhaustivo del tema se encuentra por ejemplo en “Crítica a la economía del “socialismo del siglo XXI”: Apropiación privada de la renta petrolera, importaciones y fuga de capitales” Por: Manuel Sutherland. Disponible en https://www.aporrea.org/ideologia/a246420.html)

Por otro lado los gobiernos chavistas, si bien impusieron limitaciones al dominio del imperialismo norteamericano sobre el país, nunca rompieron completamente con el mismo, ya que la dependencia económica con el mismo se ha mantenido, y además se ha estimulado el saqueo de las riquezas del país por parte de capitales de otras potencias imperialistas, como los rusos y los chinos

En última instancia, hay que señalar un hecho esencial, este proceso chavista ha sido profundamente dañino a nivel ideológico para la conciencia de las masas explotadas, ya que ha tomado conceptos tan importantes como los de revolución y socialismo y les ha dado un contenido totalmente deformado, caricaturizado. Ha presentado a las masas la revolución socialista como un conjunto de reformas, que se pueden hacer sin tocar la esencia de las relaciones de explotación capitalista, sin expropiar a la burguesía, sin la toma del poder político por parte de los explotados, sin la dictadura del proletariado. Desde este punto de vista la influencia chavista, no solo a nivel venezolano, sino a nivel internacional, ha sido nefasta para el avance de las ideas revolucionarias, socialistas.

- En cuarto lugar debemos negarnos a aceptar que las únicas opciones que existen para el pueblo venezolano son Maduro, y la oposición de derecha. Este es un viejo recurso, el de polarizar entre dos propuestas que en esencia siguen planteando el mantenimiento de las relaciones de explotación capitalistas, y presentarlas al pueblo como las únicas alternativas posibles. Es así que en Argentina se busca presentar la polarización entre el kirchnerismo y el macrismo como la única alternativa real, o en Brasil, la disputa entre Lula y la derecha tradicional; se busca que la clase obrera no vea ninguna otra salida más que estas, que representan simplemente formas distintas de un mismo contenido, que es el mantenimiento de la dominación capitalista

Sin dudas que la situación venezolana es un caso extremo de esto ya que la confrontación entre los sectores políticos de la oposición de derecha y el gobierno, llega a la forma extrema del uso de las armas, y en ese país se da la injerencia cada vez mayor del imperialismo, que ya reseñábamos, pero, sin embargo, la esencia de la situación es la misma, se trata de dos alternativas de las cuales ninguna representa una perspectiva de avance real hacia la liberación de los explotados del yugo capitalista.

La convocatoria a la Asamblea Constituyente por parte del gobierno de Maduro, debe entenderse en ese contexto.
El gobierno de Maduro no convoca la Constituyente para cambiar radicalmente las estructuras de la sociedad venezolana, sino que lo hace buscando reforzar su posicionamiento político luego del enorme retroceso electoral que ha tenido su partido.

No está en cuestión en esta convocatoria el carácter de clase del estado venezolano, por la sencilla razón de que no está en cuestión la finalidad última del mismo, que es la de proteger la propiedad privada de los bienes de producción que están en manos de un puñado de capitalistas.

No está en cuestión la esencia de los problemas económicos de Venezuela, porque la misma radica precisamente en el control por parte de ese puñado de capitalistas, de los principales resortes de la economía, el comercio exterior, la banca, las grandes redes de distribución comercial, y porque no está en cuestión el mecanismo de transferencia de la renta petrolera a esos grandes capitalistas.

Si el gobierno quisiera enfrentar a fondo la crisis económica, la injerencia imperialista y el crecimiento de las fuerzas de la derecha tradicional se debería empezar con decretar la expropiación de todos los grandes capitalistas, de estatizar todo el comercio exterior, pasando a control estatal todas las importaciones, acabando con la transferencia de la renta petrolera a la gran burguesía, nacionalizando y estatizando también la banca y todas las grandes redes de distribución comercial

Nada de esto está planteado, ni lo estará, porque, por supuesto, va en contra de los intereses, no solo de la gran burguesía y el imperialismo, sino de la propia burocracia chavista, que se sigue enriqueciendo mediante su complicidad con ellos

Por el contrario, y como decíamos al principio, la Constituyente está planteada exclusivamente en términos de reafirmar este proceso chavista, lo que implica, en primera instancia, desviar el foco de las fuerzas populares de los temas políticos centrales, los problemas relacionados a la propiedad de los bienes de producción y el carácter de clase del estado, que la crisis económica y política ponen en primerísimo orden; y, por otra parte, darle a Maduro el respaldo político que en el marco de las actuales formas institucionales de gobierno, previstas por la actual constitución, ha perdido.

La instalación de la Asamblea Constituyente, estará muy lejos de lograr traer paz y estabilidad al país, como ha prometido Maduro, por el contrario, no solo no hay perspectivas de que de la misma se puedan generar soluciones a la crisis económica que acosa al país, sino que además, la derecha y el imperialismo no la reconocerán, por lo cual la crisis política se continuará agravando

Es por eso que el problema central que plantea la situación política venezolana es el de cómo desarrollar, en el marco de la crisis económica, social y política que vive el país, una alternativa política revolucionaria por el socialismo, que permita superar el enorme atraso ideológico que ha significado la influencia del chavismo para las masas explotadas, no solo de Venezuela sino en toda la región y el resto de los países explotados, que permita a la clase trabajadora y al pueblo explotado enfrentar la agresión imperialista y el avance de la derecha fascista, pero sin quedar como furgón de cola del gobierno, jugando el papel de carne de cañón para permitirle a una estructura totalmente burocratizada mantener los privilegios que la administración del estado capitalista le da.

Para todo esto el problema esencial es cómo construir organización revolucionaria, como desarrollar el poder popular y esto solo se puede hacer a partir de un programa propio, un programa que plantee la expropiación de la burguesía, el rompimiento con la dominación y saqueo de toda potencia imperialista, el control estatal del comercio exterior y la banca, y a partir de ahí, si se pueden asegurar no solo las mejoras sociales que se obtuvieron en los años de auge del precio del petróleo, sino también terminar definitivamente con la toda la miseria y la pobreza a la que somete al pueblo la explotación capitalista, todo lo cual solo es posible a partir de un gobierno de trabajadores, a partir de la dictadura del proletariado

MOVIMIENTO REVOLUCIONARIO ORIENTAL