Envíopostaporteñ@ 1807

A PROPÓSITO DE ANDRÉS NIN (6)

Para entender en toda su dimensión lo que Rebull expone, recordemos algunos elementos cronológicos concretos y programáticos sobre el avance de la contrarrevolución con la complicidad de Nin y los otros dirigentes de las organizaciones “proletarias” como el propio POUM y la  CNT.

En coherencia con Rebull podríamos titular esta nota cronológica de esta manera:

EL DESARME DEL PROLETARIADO

_ 1936, los enfrentamientos de clase se generalizan, el proletariado armado enfrenta al capital y al Estado. Contra esa polarización de clases, la mayoría de las fracciones burguesas empiezan a desarrollar la política del antifascismo para, por un lado, inocentarse de todas las represiones republicanas y democráticas que habían realizado, y por el otro, tratar de liquidar la autonomía proletaria y someter dicha clase al Estado, al Frente Popular, al antifascismo… a la guerra. La “lucha contra el fascismo”[1] era en realidad la lucha CONTRA LA REVOLUCIÓN PROLETARIA y por el DESARME DEL PROLETARIADO

- 20 de julio, el Gobierno de la Generalidad de Cataluña (y el Frente Popular), tembloroso frente a la incuestionable potencia del proletariado armado que ocupa la calle,  propone un Comité Militar de Milicias Antifascistas. La propuesta la hace Companys como Presidente de la Generalidad, secundado por los líderes de las diferentes organizaciones Andrés Nin, Joan Comorera, Josep Coll, Josep Roviera con el objetivo nada disimulado de conseguir el apoyo de los líderes de la CNT (Durruti, García Olivier, Abad de Santillán…) que representan al proletariado armado de todas las organizaciones (incluido el POUM que en principio no acepta el desarme). Ese día los representantes prácticos del proletariado armado contestan que no pueden responder sin consultar a las masas que empujan a arrasar al Gobierno mismo. Se es consciente de que aceptar la propuesta significa una traición general del anarquismo, pero al mismo tiempo la propuesta revolucionaria de “ir por el todo” no se ha preparado ni se sabe bien como concretizarla. En los días siguientes y en varios Plenos decisivos realizados por la CNT el antifascismo se impone, por mayoría.

Desde que la CNT acepta entrar en el Comité Militar de Milicias Antifascistas comienza el desarme sistemático del proletariado. La traición programática fue contundente y profunda, muy rápido la CNT se sometió a un cambio total en todas las posiciones. A las posiciones anteriores le llamaron “principistas” (Abad de Santillán) porque justamente la CNT abandonaba todo principio revolucionario y anarquista para aceptar las consignas burguesas democráticas. Consecuentemente con eso la CNT fue prohibiendo a sus militantes denunciar el Estado como enemigo. Ahora el enemigo era solo el “fascismo” y había que defender esa maldita República que tantas masacres había realizado. El Estado mismo había ahora que considerarlo como los demócratas como algo necesario para ganar la guerra. Contrariamente a lo que dirá la historia oficial, la resistencia proletaria al desarme es potente y duró más de un año. Desde el primer día, se reprime y se fusila militantes. De origen proletario o no todos los dirigentes del Comité Militar de Milicias Antifascistas, incluido NIN, participan o se hacen cómplices de esa sangrienta represión. Desde los primeros días la CNT tiene dificultades en explicar a su militancia el fusilamiento de los primeros “incontrolados” y hay una gran bronca entre los grupos oficialistas (que habían aceptado el antifascismo) y los comités proletarios de base

- Julio/agosto 1936. Para Rebull la misma participación de la CNT y el POUM en las instituciones burguesas (comenzando con la participación de Nin en el Consejo de la Economía) desarma al proletariado y trata de liquidar toda situación de doble poder. La contraposición entre la dirección del POUM favorable al sindicalismo oficialista y la posición de la base del POUM de afirmar la potencia de los comités surgidos del enfrentamiento de julio 1936 para transformarlos en consejos obreros, como gérmenes de un poder proletarios, es total. Todo eso lleva al POUM como la CNT a ser la “extrema izquierda del Frente Popular”, como señala reiteradamente Rebull. Es decir Rebull toma la acusación de la calle y explicita que esos dirigentes forman parte de la contrarrevolución

- agosto/setiembre 1936 Andrés Nin consolida su posición en el Estado burgués constituyendo el “Consejo de Economía de Cataluña”

- 25 setiembre 1936 Andrés Nin en tanto que representante y secretario político del POUM es premiado con el cargo de Ministro de Justicia del Gobierno de la Generalidad de Cataluña, cargo que desempeñó hasta el 13 de diciembre por contradicciones con sus excompañeros leninistas del PC español. La contraposición entre Nin Ministro y las bases del POUM peleando todavía en las barricadas y gritando “vamos por el todo” llega a su máxima expresión.

- 1 de octubre de 1936 la Generalidad de Cataluña autodisuelve el Comité Central de Milicias Antifascistas de Cataluña[2], lo que fortifica la centralización Estatal de las fuerzas militares del Gobierno en contra de lo que el proletariado había impuesto en julio 36

- 9 de octubre de 1936, el Gobierno de la Generalidad de Cataluña, con participación del POUM (NIN) y la CNT dicta  el decreto decisivo de disolución total de los comités locales (proletarios) para sustituirlos por Ayuntamientos Frentepopulista

- 13 de octubre 1936, Andrés Nin elabora y firma un decreto que barre con la obra revolucionaria de los tribunales de justicia impuestos por el proletariado en armas que había formalizado Barriobrero.

- 24 de octubre  1936,  se aprueban los decretos (¡contra los proletarios “incontrolados”!) de militarización de las Milicias Populares y de Control del Orden Publico por parte de la Junta de Seguridad Interior. El CE del POUM participará en la represión consecuente a la militarización de milicias (veremos luego el alcance de esta represión) contrariamente a las promesas que había hecho a sus bases y a los internacionalistas extranjeros incorporados al Ejercito Republicano

- Enero de 1937.  Nin escribe al Comité Ejecutivo del PSOE dando muestras de total sumisión a quienes están abiertamente reprimiendo al proletariado, propone la participación del mismísimo POUM en las conferencias de unificación de las principales fuerzas del Estado republicano en ese momento: el PSOE y el PCE. Típico del leninismo ¡Cómo si la unificación de la contrarrevolución pudiera ayudar a la revolución! En los meses siguientes, mientras los militantes del POUM luchan a brazo partido contra la UGT, el PSUC y las otras fuerzas del Estado burgués, Nin llama a la unidad entre represores y reprimidos en nombre de la unidad sindical y el “frente único”.

- Es a partir de esa base común contrarrevolucionaria que Tarradellas[3] impondrá los decretos de S’Agaró que fueron  una ofensiva económica y financiera para retomar el control Estatal de las empresas colectivizadas

- Marzo 1937 Decreto de control del Orden Público y de disolución de las Patrullas de Control que eran ya una reminiscencia de la tentativa proletaria de julio, en el POUM el divorcio es total entre los jefes tratando de preservar la unidad frente al “fascismo” y la acción de los militantes asumiendo la lucha proletaria contra todo lo que viene del Estado

- Marzo Abril mayo 1937 la movilización milica tiene cada vez más consecuencias graves sobre la vida cotidiana de toda la población proletaria. La economía de guerra y la militarización que seguía defendiendo el CE del POUM y Nin se concreta también en un aumento visible de la tasa de explotación, en la carencia de lo más elemental, la carestía de los productos básicos, el racionamiento, la ruptura estatal de las formas de abastecimiento que el proletariado había creado en julio 36… Esa situación es la que radicaliza los enfrentamientos en las diferentes localidades de Cataluña entre el proletariado, en general y las fuerzas estatales. La represión del internacionalismo proletario, de los incontrolados, de los grupos proletarios se sigue generalizando y centralizando en los chequistas venidos de Moscú: los leninistas/estalinistas serán los grandes verdugos de la revolución social en España. Toda esa polarización es, como dice Rebull, el preludio al movimiento de mayo

- En muchas ocasiones los enfrentamientos, entre las asambleas obreras de fábricas, las comunas agrícolas y los grupos de acción de la base de la militancia cenetista más algunos compañeros del POUM por un lado y las fuerzas milicas de la Generalidad y del PC (PSUC) por el otro son cotidianas y se reproducen en cada vez más localidades. Se pelea empresa por empresa y barrio por barrio. El enfrentamiento entre revolución y contrarrevolución en Bellver de Cerdaña, en donde los elementos de base del POUM se encuentran a la cabeza, es emblemático. Poco a poco todas las formas de colectivización proletaria y de control armado de los proletarios es sustituida por el intervencionismo y las nacionalizaciones de la Generalidad propiciada por los decretos de S’Agaró. Los sindicatos (UGT y CNT) defienden abiertamente la empresa, el trabajo y la producción contra los intereses proletarios. Son ellos mismos los que reprimen aunque por supuesto mucho más descaradamente lo hace la UGT.  La militarización y la resistencia a la misma se sigue polarizando. Esas son las condiciones que provocarán la insurrección proletaria de Mayo 1937

- En marzo de 1937 un número cada vez mayor de militantes del POUM se sentía traicionado por el CE.  Esos compañeros critican el verticalismo “chequista” de Nin y manifiestan abiertamente su protesta por la falta de discusión interna y por la maniobra de seguir aplazando el congreso tanto en febrero como en marzo de 1937, que los militantes habían solicitado, ya desesperadamente, ¡en diciembre de 1936!. En las barricadas resuena la canción antirrepublicana y anti leninista: “Al llegar a Barcelona, lo primero que se ve es a los perros comunistas sentados en un café, llevan…”[4]; mientras los Nin y compañía se someten cada vez más al antifascismo Estatal. Durante marzo y abril del 37 se multiplican las reuniones semanales de los secretarios de organización y políticos y de los comités de distrito en que se organizaban las células del partido. La bronca de los militantes de base se encarnó en el propio Comité Local de Barcelona del POUM que se transformó entonces en un “firme organismo de oposición a la dirección del POUM, al Comité Ejecutivo y al Comité Central”… ”Además de reclamar la convocatoria del congreso inicio? un debate sobre el trabajo político en el frente, que encontró? la oposición de los mandos a la formación de células entre los milicianos; y también sobre la participación del partido en un gobierno burgués, lo que suponía desautorizar la estrategia seguida hasta entonces por el CE”[5].  Como corresponde en los frentes militarizados se censura y prohíben también los volantes “derrotistas revolucionarios” y se usan los métodos chequistas arrestando a divergentes

- “El 13 de abril, como culminación de estas acciones de protesta, producto de un extenso malestar entre la base militante Poumista, se convoco? una reunión conjunta del CL de Barcelona y del Comité? Central (CC), en la que Josep Martí?, secretario del CL de Barcelona, y Josep Rebull consiguieron la aprobación y amplia difusión de un manifiesto del CL de Barcelona, que fue publicado en La Batalla, el 15 de abril, referente a la crisis de la Generalidad, que criticaba la intervención del POUM en ese gobierno burgués, y llamaba a la formación de un Frente Obrero Revolucionario que potenciase los Consejos Obreros como órganos de poder. También se anuncio? la nueva convocatoria del II Congreso para el 8 de mayo, así? como una amplia facilidad para publicar y difundir en boletines internos las contratesis de las distintas células a las tesis oficiales del CE”[6]

- El 16 de abril Nin asistió? a una reunión del CL de Barcelona en la que consiguió? impedir la publicación de un folleto, contrario a la línea oficial del partido. A Nin solo le quedaba la censura: según él no debía hablarse de Consejos Obreros o Soviets, sino de gobierno sindical (sic)[7], que era algo así como formalizar un gobierno burgués en base a los organismos estatales que mejor REPRIMÍAN a los proletarios en lucha. ¡Justamente en un momento en donde el proletariado solo podía defender sus intereses organizándose afuera y contra los sindicatos!

El antagonismo entre revolución social y contrarrevolución nunca había sido tan neto y claro como antes del choque violento de mayo 1937

Ricardo


[1] En España no había fascismo, salvo grupúsculos sin ningún peso, ni importancia social. La extrema derecha católica, militar y reaccionaria era republicana y tenía horror del fascismo que era de izquierda y particularmente sindicalista y anticlerical. Las investigaciones realizadas al respecto sobre el origen del antifascismo me llevan a afirmar que en España, como en muchas otras latitudes, el antifascismo precede el fascismo como fenómeno Estatal. Lo que a su vez resulta lógico porque a nivel del Estado mundial ya se había comprendido perfectamente que el antifascismo era más útil que el mismo fascismo (que en última instancia es lo mismo que expresa la célebre tesis de los militantes revolucionarios internacionalistas -“izquierda comunista italiana” entre otros de esos años-: “el peor producto del fascismo es el antifascismo”). En realidad el antifascismo español fue un artilugio ideológico militar importado a España por el Frentismo leninista internacional y su objetivo es siempre desarmar la autonomía revolucionaria del proletariado sometiéndole a un frente policlasista que en los años 20 se denominaba Frente único o unido (Lenin, Trotsky) y que en los 30 (Dimitrov y Stalin mediante) se denominará abiertamente Frente Popular. El fascismo como fenómeno concreto e histórico de la izquierda nunca interesa al antifascismo. Bien por el contrario cuanto mejor se esconda la historia real mejor. El “fascismo” definido por el leninismo (y más precisamente la Internacional “Comunista”) es un espantapájaros derechista y represivo que fue conformando el antifascismo para sus intereses. Como toda gran construcción ideológica del Estado lo modelaron en función de sus propios intereses. Este artilugio fue recibido con todos los honores por la República Burguesa en España, conocida en el mundo por su consecuente terrorismo de Estado. Desde entonces la historia oficial en España y en otras partes culpará a “los fascistas” de esa represión secular, haciendo del antifascismo un arma más poderosa aún: “ellos no reprimirían a los proletarios” como sin duda harían los “militares fascistas”.

[2] Como denunciamos la disolución, el lector puede pensar que nosotros defendemos el “Comité Central de Milicias Antifascistas de Cataluña”. No, al contrario. Ese comité era un organismo policlasista y consolidador del Frente Popular. Cuando el proletariado estaba armado, fue objetivamente una brutal traición hacer un Frente con el propio Estado burgués que siempre había reprimido al proletariado (¡sobretodo la Segunda República!) y constituir ese “Comité Central de Milicias Antifascistas de Cataluña”. La responsabilidad de Nin y los jefes de la CNT en julio 1936 (el único jefe importante que rechazó la traición Frentepopulista fue Garcia Olivier en esa fecha; lamentablemente menos de un año después, se sometería totalmente a los agentes de Moscú y al Estado). Ahora solo quedaba ese organismo como pequeño reconocimiento del proletariado armado dentro del Estado, su disolución tal vez haya sido decidida desde el principio, pero no quita que para la burguesía implicaba liquidar hasta la reminiscencia del armamento del proletariado y por eso festejaban ahora la disolución del Comité de Milicias, ya había cumplido su papel de enviar al proletariado al frente impidiendo la revolución social. Ello no quita que para Nin y los jefes de la CNT dicha disolución fue la confirmación de que lo que habían hecho era una traición al proletariados y para ellos otro fracaso (traición y fracaso que muchos reconocerían con el tiempo)  y la ratificación de que habían sido decisivos en la política del Estado burgués FRENTE al proletariado: el “antifascismo” se confirmaba como exclusivamente contra la revolución social.

[3] José Tarradellas conocido también como Primer Marqués de Tarradelas fue uno de los grandes políticos burgueses, demócrata y catalanista (como Companys) que dirigieron el proceso de liquidación de la revolución y desarme del proletariado.

[4] Como casi todas las canciones revolucionarias la historia oficial hará luego una versión oficial y se cantará “al llegar a Barcelona lo primero que se ve es a los perros fascistas sentados en un café…., llevan…” ¡“sic” no existían “perros fascistas” en ese momento en Barcelona! En todas partes del mundo sucede lo mismo con las canciones clasistas: en Italia por ejemplo “Bella Ciao” que era una vieja y violenta canción de lucha contra el trabajo, fue desfigurada por la contrarrevolución haciendo de ella una insulsa cancioneta populista y “antifascista” partidaria de los “partisanos”.

[5] Lo que figura entre comillas son notas escritas por Guillamón en sus investigaciones sobre Rebull.

[6] Guillamón Ibíd.

[7] Recientemente Moyano publicó otro texto de Nin en Posta Porteña (postaporteñ@ 1804 - 2017-08-05) casi como si fuesen “tesis revolucionarias”. En realidad ese texto es una tentativa cínica y oportunista de responder a Rebull y en general a los proletarios revolucionarios que lo acusaban de haber traicionado la revolución. Es por eso que dicho texto hasta tiene partes que se asimilan o se parecen mucho a las posiciones de quienes lo criticaban y hasta copia consignas de sus contrincantes. Sin dudas la táctica de Nin era ese confusionismo permanente entre revolución y contrarrevolución, es típico del oportunismo y de la palabrería leninista que conocemos de asambleas y comités. Como todo traidores en más Dicen una cosa y lo contrario y se quedan serios. Eso contrasta con la claridad de las posiciones de Rebull. Nin, ya había maniobrado demasiado asegurar el desarme proletario. Es por eso que la historia oficial, que adora tanto a Nin, sigue reproduciendo sus tesis. Eso sí publicadas así sacadas de su contexto y ocultando a que posiciones responden, puede engañarse al lector. Sin embargo, cuando se evidencia la contraposición resulta clarísimo que NIN oculta la contraposición entre el proletariado y LA TOTALIDAD DEL ESTADO BURGUÉS…tal como la presentan los militantes revolucionarios y se pliega a la mentira estatal de que el enemigo era el “fascismo”. En ese momento era el socialismo o fascismo era la consigna de los partidos del Estado. ¡Nunca del proletariado revolucionario! El antifascismo fue la forma por excelencia que tuvo el Estado burgués de masacrar a la vanguardia proletaria, mandar al proletariado al frente de batalla.

Solo el interés en aumentar la confusión puede justificar la publicación de un texto de mierda como ese. El mismo está descaradamente hecho para confundir y a un lector que no conoce la contrarrevolución en España puede hasta resultarle algo simpático. Pero ahora que la histografía oficial lo ha publicado, escribiré una nota con su crítica programática mostrando la coherencia de este texto con la acción CONTRA LA REVOLUCIÓN Y POR LA GUERRA de Nin.