FORESTALIA: UNA HISTORIA DE ADELANTADOS Y VIKINGOS
Entre los años 60, en que se comienza a hablar de la forestación para diversificar la producción agroindustrial, y el presente, signado por las multinacionales, la extranjerización de la tierra y la destrucción del medio ambiente, hay una larga historia.
por Luis Ferrer*
1960
En los años sesenta se inician las discusiones sobre la factibilidad de desarrollar un proyecto forestal en Uruguay. Los ingenieros Ricardo Larrobla, Rinaldo Tuset y José Krall se convierten en los “popes” de esta discusión.
La situación de falta de madera para muebles y construcción, producto de las restricciones de explotación en Brasil, Paraguay y Argentina, sumada a los costos de importación de madera africana y norteamericana, comienzan a incentivar la búsqueda de soluciones locales.
Incentivos fiscales hacen que grupos como Caja Bancaria y Caja Notarial en Paysandú, FYMNSA (Grupo Valerio) en Rivera, Puerto Arazatí (Grupo Voulminot ) en Colonia y Naranjales Solari (Grupo Solari ) en Salto, comiencen plantaciones de eucalipto grandis y pino ellioti ytaeda con destino a rebobinado y aserrado. FNP en Juan Lacaze y PAMER en Mercedes ya tenían sus montes de pino y álamo para abastecer sus plantas papeleras.
Se producen las primeras discusiones técnicas sobre el tema forestal, fundamentalmente entre Tuset y Krall
. El primero impulsaba una forestación en todo el país, usando suelos de aptitud forestal tanto como suelos degradados por el uso intensivo de la agricultura.
El segundo planteaba que los únicos suelos forestales se ubicaban en el eje Tacuarembó-Rivera y el litoral este del país. Lo demás, consideraba Krall, era un negocio inmobiliario peligroso.
Ambos apuntaban a un proyecto forestal de madera de calidad para debobinar y aserraderos.
Áreas relativamente pequeñas, manejo intensivo de las especies ( fundamentalmente pino ) y plazos de explotación no menores a 20 años
1970.
Los setentas inician el desarrollo de un proyecto forestal diferente.
El proceso cívico-militar impulsa la actividad de ingenieros como Gabriel Caldevilla, con un criterio pragmático de la forestación en todo el país. Se apoya fundamentalmente en las plantaciones ya iniciadas y se extienden a áreas públicas como las de las cuencas hidroeléctricas de UTE y los pinares del Polonio, por ejemplo.
El Estado contrata al instituto japonés JIICA para un estudio del proyecto forestal.
Concluye con la recomendación de instalar una planta de celulosa en Fray Bentos.
Es aquí que se produce un cambio radical en el proyecto forestal.
De madera de calidad para aserrar o debobinar, se pasa a la madera de “cantidad” en la que la calidad no importa, pero sí los volúmenes.
El estudio es interesante, pues en ese momento la influencia del transporte de rolos no influía decisivamente en la recomendación y sí los crecimientos anuales del eucalipto grandis en las plantaciones ya implantadas de Paysandú y Tacuarembó-Rivera.
Esta variedad registraba crecimientos anuales de 25/30 metros cúbicos anuales.
La demanda local de cajones para exportación realizados con madera debobinada, impulsan plantaciones en la zona de Rivera, fundamentalmente por la empresa Azucitrus (Grupo Fraschini ).
1980.
El panorama forestal no sufre mayores cambios hasta mediados de la década del 80
A impulsos de la ingeniera Rosario Pou, el sector comienza a ser visualizado como potencialmente interesante por multinacionales europeas productoras de celulosa, que comienzan a ver disminuidas sus áreas de abastecimiento forestal y encarecido el transporte vial y marítimo.
En Uruguay, el sector político de izquierda que había impulsado desde la Facultad de Agronomía la apertura de un sector alternativo al viejo eje agrícola-ganadero, se enfrenta a la decisión de permitir la llegada de poderosas multinacionales forestales que sin dudas no tienen los enfoques sociales que manejaron en su momento Caja Bancaria y Caja Notarial.
Tanto las multinacionales de la celulosa ibéricas ( Ence, Portucel ) como las nórdicas ( Botnia, Stora Enso, Kymenne ) se ven amenazadas por la falta de materia prima.
Las primeras por la decisión de la Unión Europea de incentivar el cultivo de fresas, viñas y olivos en los campos que hasta la fecha ocupaban los eucaliptos en España.
Las segundas por haber agotado las reservas forestales siberianas, que ingresaban vía Finlandia a precios muy baratos.
Estas empresas intentan recurrir a tierras y climas africanos, pero la inestabilidad social y política de la región les impide hacer pie en ellas. Técnicamente los rendimientos de las plantaciones de eucalipto en esas tierras son superiores a los de Uruguay.
1990
Con el panorama anterior, de la mano del Grupo Otegui, ingresan a Uruguay los “adelantados” españoles de Ence, asesorados por la ingeniera Pou. Ence era una empresa pública, impulsada en sus orígenes por Franco.
Sus dos plantas de celulosa en España consumen exclusivamente eucalipto globulus, una variedad que en Uruguay sólo se veía y progresaba en la zona costera, dado su natural origen isleño (Tasmania ). Otegui y Ence conforman la sociedad Eufores-Navy S.A.** e inician operaciones sobre los montes comprados en Rivera al Grupo Fraschini, fundamentalmente de eucalipto grandis y pino ellioti.
Comienzan los enfrentamientos técnicos entre españoles y uruguayos, con lo cual se divide la sociedad, quedando el Grupo Otegui con lo que es hoy COFUSA en la zona de Rivera y teniendo como meta plantaciones para madera para debobinar y aserrar. Los españoles se dirigen al litoral oeste del país a plantar globulus en las cercanías de Fray Bentos, puerto ciudad al que apuntan para una futura planta de celulosa.
En paralelo comienzan a llegar multinacionales “vikingas” nórdicas, lideradas por Forestal Oriental S.A. (FOSA, conformada por Shell y Kymenne mayoritariamente).
El interés es el mismo que el español, es decir, plantas de celulosa, por lo que también comienzan a ubicarse sobre el litoral oeste del país, alrededor de Fray Bentos.
En el caso de Shell, su interés era crear un “paraguas verde” que la protegiera de los embates de los ecologistas en su actividad petrolera.
Las plantaciones crecen aceleradamente en el litoral oeste. Alambrado por medio, Eufores planta globulus y FOSA planta grandis. Las discusiones técnicas sobre la viabilidad de ambas especies para el pastero prosiguen.
Los “adelantados” dejan claro que el proyecto Eufores en Uruguay es exclusivamente para eucalipto globulus sin importar su rendimiento, y que la zona es el litoral oeste por la necesidad de agua dulce para la planta de celulosa.
Impulsados por una política abiertamente favorable a la forestación, ampliando la Ley Forestal y la calificación de suelos aptos para plantación, aparecen firmas forestales respaldadas por fondos de inversión nacionales y extranjeros.
Muchos, apuntando al mercado español, plantan eucalipto globulus, una variedad que ya Larrobla consideraba imposible de desarrollar en Uruguay más allá de las zonas de influencia atlántica. Se registrarán fracasos estrepitosos de la especie, como el del proyecto Paso Alto o Valle Flor entre otros.
A la zona norte de Tacuarembó-Rivera llegan empresas como Weyerhaeuser, cuya meta es establecer industrias de debobinado, contrachapado y aserrado en base fundamentalmente a pino taeda y eucalipto grandis.
Asimismo ingresan firmas chilenas como Arauco y empresas privadas como Urupanel con su planta de debobinado .
Todas plantean la construcción de plantas industriales.
A mediados de los 90 las dos multinacionales, la española y la nórdica, se unen para proyectar una planta de celulosa.
En el ínterin Shell vende sus acciones en FOSA y entra otra empresa nórdica, Botnia, con acciones en empresas que construyen fábricas de celulosa. Shell ha tenido experiencias desastrosas a nivel medioambiental con el tema forestal y resuelve pasar su inversión “paraguas” al sector de las energías renovables, tal el caso de los molinos de viento.
FOSA y Eufores no llegan a un acuerdo, por lo tanto ambas multinacionales inician cada una su propio proyecto de planta de celulosa.
Una de las causas del desacuerdo es la exigencia del nuevo socio (Botnia) de instalar una planta de su propia fabricación, en tanto que los españoles apuntan a un equipo de otra marca y origen.
Eufores se adelanta en los trámites y logra aprobación antes que FOSA en lo que se denominó proyecto Mbopicuá. Quizás ayudó a esta aprobación el hacerse cargo de un fallido aserradero instalado en Young y que había quedado con deudas en manos de la Corporación para el Desarrollo.
Paralelamente Botnia había acelerado su proyecto dentro de FOSA y exigía al gobierno igual trato económico financiero que Eufores.
Los nórdicos fuerzan la mano exigiendo la garantía del gobierno para casos de pérdidas debidas a fuerzas externas al mercado y técnicas, fundamentalmente a causa de los primeros síntomas de resistencia social por razones medioambientales que comienzan a llegar del lado argentino.
2000
Es importante señalar que mientras las multinacionales de la celulosa españolas y nórdicas plantean la industrialización del producto forestal solo si se les otorga la condición de Zona Franca a las fábricas, las que encaran la industrialización para fines de la construcción y muebles no lo exigen en la zona de Tacuarembó-Rivera, aunque en ambos casos la producción está dirigida a un mercado externo al local y al del Mercosur.
Entre tanto, en España, con el cambio de gobierno, se privatiza Ence.
En esta apertura de acciones ingresan industriales de la energía, como el vasco Juan Luis Arregui, quien a mediados de 2004 recorre el área de Eufores y toma decisiones importantes en cuanto a cambio de rumbo del proyecto.
Arregui cierra la planta de celulosa de Mbopicuá, inaugurada con bombos y platillos y con un costo de más de U$S 45 millones, argumentando que la base de activos forestales no es real y no hay respaldo para esta planta.
Esta decisión a su vez facilita a este principal accionista, el ingreso al mercado energético argentino, que ahora protesta contra la instalación de las plantas de celulosa sobre el río Uruguay a través de las movilizaciones de la población de Gualeguaychú y que ve con muy buenos ojos este gesto “magnánimo” de Don Arregui.
Al mismo tiempo, Arregui desmantela varias empresas colaterales de Ence, como Tecform.
Esta firma, que tenía representación en Uruguay, estaba dedicada a la fabricación de maquinaria de cosecha forestal especialmente adaptada al trabajo en el eucalipto globulus. Arregui también elimina el sector de cosecha en Eufores e impulsa la tercerización de dicha tarea.
Para calmar al gobierno uruguayo, Arregui indica que el proyecto celulósico proseguirá, pero se relocalizará fuera del área de influencia del Tratado del Río Uruguay. Conchillas está fuera del mismo y se elige como posible locación no conflictiva, aunque totalmente desubicada logísticamente para Eufores.
En este momento la firma Stora Enso se instala en el centro del país, iniciando un proyecto de plantación con base en Durazno. Stora Enso está fuertemente posicionada en Brasil, pero avanza hacia el sur buscando mejores costos portuarios y materia prima barata.
Asimismo hacen contactos los portugueses de Portucel, con la mira puesta en la zona sur-este y fundamentalmente en Rocha y su salida oceánica por el puerto de La Paloma.
Finalmente a la fecha, BOTNIA trasladó su personal ejecutivo y equipos a Mozambique, dónde les ofrecieron 200.000 hectáreas para forestal, dejando a su socio mayoritario, UPM Kymenne , a cargo del inicial proyecto de celulosa en Fray Bentos.
PORTUCEL por su parte inició tareas en la zona de Brasil tendientes a establecer una planta de celulosa, situación que ha puesto sumamente nervioso al gobierno uruguayo que exige le aseguren las inversiones publicitadas en la zona este del país.
Pero hay que considerar hoy el aumento del precio de los campos, en los granos y en el ganado, que han modificado la relación de inversión-rentabilidad en el sector forestal.
Por otro lado, las consideraciones laborales han ido en aumento, por lo tanto todas las multinacionales cierran sus departamentos de cosecha propios con personal y maquinaria propia.
Las tercerizaciones se extienden, desarrollándose empresas contratistas de cosecha en todo el país.
2010: POR UN DEBATE NACIONAL
Si bien el gobierno del Frente aún no tomó posición sobre el proyecto forestal del Uruguay, ha ido modificando algunas “reglas del juego” que ya han producido movimientos en el “tablero”.
Stora Enso sufrió ajustes serios por parte de la DINAMA en las tierras adquiridas para forestar en la zona de Durazno. Son tierras que estaban dentro del tipo de suelos de prioridad forestal, pero como ahora se considera además el impacto ambiental, esto cambia fundamentalmente las consideraciones.
El movimiento de compra de Eufores parte de Stora Enso puede estar apuntando a un trueque de campos con la actual UPMKymenne, que los necesita para ampliar su base forestal en el litoral oeste y a su vez tiene campos de su propiedad con la prioridad forestal aprobada en la zona de Durazno, dónde inicialmente planteó ampliarse Stora Enso.
Esto podría justificar la decisión de Stora Enso de rescindir todo los contratos de largo plazo que habían sido firmados por Eufores con contratistas de cosecha, carga y transporte, dejando sólo aquellos de vigencia puntual monte a monte (un conflicto hoy instalado en los juzgados).
Los suelos ya autorizados para forestar tienen un valor incalculable en este momento, máxime cuando el anterior ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca Ernesto Agazzi señaló la inconveniencia de forestar suelos que, aunque degradados, tienen aptitud agrícola-ganadera en el litoral oeste. Con el agregado que hoy la DINAMA revisa estas superficies y evalúa el impacto de los monocultivos forestales.
Pastoreo oculto
En el extraño y no controlado juego de la Ley Forestal, sus exoneraciones y su reglamentación, se dan situaciones irregulares --por menos decir-- que no han sido encaradas por el gobierno anterior.
Es visible que en todas las plantaciones hay ganado y se habla de los beneficios de silvopastoreo. Sin embargo, la documentación de tal pastoreo no puede realizarse formalmente, puesto que podría significar un ingreso del monte, y esto podría hacer caer los beneficios de la exoneración de impuesto a esos montes.
Hay infinitas formas de “usufructo” que se usan para tal fin de disimular los “pastoreos” que tienen, además del ganadero, grandes beneficios en términos de control de pasturas y prevención de incendios.
Monocultivo
En cuanto a los monocultivos forestales, que tanto dan que hablar dentro y fuera de frontera, es claramente una carencia de la Ley Forestal, que no fija en parte alguna de su texto, un criterio técnico para que esto no suceda.
En un país eminentemente agrícola-ganadero, con fuerte uso de madera para alambrados, portones, corrales y construcción rural, el que no se exija aunque sea un 1% de la superficie forestada que se haga con árboles de madera dura, como el eucalipto rostrata, teriticornis u otra variedad de “colorado”, parece un olvido imperdonable, sin hablar de la posibilidad de que se exija se haga con maderas duras autóctonas, como una medida de recuperación del monte indígena nuestro.
Revenden gasoil sin impuestos
Insólitamente ANCAP, a través de su distribuidora DUCSA (Distribuidora Uruguaya de Combustibles S.A) sigue facilitando el combustible sin impuestos a las multinacionales, aunque éstas ya no realizan tareas silvícolas por sí mismas, porque las tercerizaron en el 2002. No otorga ese privilegio a los contratistas que sí han comenzado a realizarlas.
Se da entonces la extraña situación de que las multinacionales revenden el combustible a sus contratistas, sin poder, claro está, extender facturas por tal venta. La DGI misteriosamente nunca toca ese tema y la contabilidad de los contratistas no puede registrar esas "ventas".
Cosechas no declaradas
Actualmente no existe un control carretero del origen y destino de las cargas de madera como se aplica con el ganado a través de DICOSE, o como existe para la leña de monte indígena.
Para confundir más los controles, algunas multinacionales forestales (caso de Eufores) pagan a los contratistas de cosecha cuando la madera entra a las playas de madera, sean de Montevideo o de Fray Bentos, con lo que además, en las facturas no quedan registrando el origen del monte del que proviene la madera.
Si alguien de la DGI quisiera controlar qué montes mantienen los beneficios de la Ley, le sería prácticamente y formalmente imposible.
Por supuesto a las forestales esto les viene al pelo, pues sigue cobrando beneficios aunque el monte ya haya sido explotado (en ocasiones más de una vez).
Años atrás, durante el gobierno de Lacalle, se intentó que se estableciera una DICOSE (Dirección de Contralor de Semovientes) forestal, que como la original, creada para el ganado, se ocupara de registrar y controlar la propiedad y existencias del recurso en el país, en establecimientos y en tránsito.
La propuesta que no tuvo andamiento.
Por otra parte, los números de los "inventarios forestales" están todos falseados, pero ahí la implicancia de la Dirección Forestal es muy importante, pues es quien supervisa los verdaderos stocks de madera del país.
Los grandes temas
A considerar en un proyecto forestal nacional: los uruguayos somos proclives a las discusiones y análisis de las operaciones de rescate, pero evitamos generalmente discutir las causas de los naufragios, y se nos aplica entonces aquello de que: "pueblo que no conoce su historia, está destinado a repetirla”.
En algún momento habrá que plantearse un proyecto que abarque todos los sectores --incluido el forestal-- y permita crecer al país balanceadamente, haciendo un uso racional de su suelo.
*Luis Ferrer trabajó por más de 30 años en el sector forestal, en empresas como Centro Forestal Piedras Coloradas, AzuForest, Madinsa S.A., Eufores S.A., Tecform S.R.L, Ibersilva Servicios,
**Eufores S.A. era una filial de Ence en Uruguay. Antes de ser solamente Eufores S.A. se llamó Eufores-Navy S.A. (cuando también integraba la sociedad anónima el Grupo Otegui).
Luego de estar funcionando independiente, Eufores S.A. en Uruguay sumó Las Pléyades S.A., Tecform S.A., Ibersilva Servicios y otras, todas dentro de determinadas estrategias dictadas por Ence en España.
También abrió sociedades y oficinas en Argentina.