Publicado en Comunismo n° 4 (setiembre 1980)
Grupo Comunista Internacionalista
NdeR: El 5 de septiembre de 1973, la Coordinadora Provincial de Cordones Industriales envió una carta a Salvador Allende en la que le reclaman medidas urgentes para evitar la instauración de una dictadura militar de corte fascista. En la misiva, estos consejos de trabajadores le enrostran al “compañero Presidente” la actitudclaudicante del Gobierno, que en vez de apoyarse en la fuerza del movimiento obrero y popular, se dedicó a buscar la conciliación con los sectores golpistas, aceptando medidas encaminadas a debilitar a quienes conformaban el sustento social de la “Vía chilena al socialismo”Ante un nuevo aniversario, el 44 y ante el coro polifacético de loas al gobierno de la UP va este documento histórico donde se señala al presidente Salvador Allende la situación crucial en que se encuentran, el peligro inmediato de la dictadura militar, y le exigen terminar la conciliación con la reacción y medidas para evitar el Golpe, cosa que no se hizo (Parte1)posta
Carta de los Cordones Industriales al presidente Salvador Allende
A continuación la carta que los Cordones Industriales dirigieran a Allende el 5 de setiembre de 1973, solo unos días antes del golpe de Pinochet. Hemos considerado importante publicar este documento, ya histórico, porque aún sin pretender haberlo sido, es hoy una denuncia del papel contrarrevolucionario de todas las unidades populares en el mundo entero, de como los Pinochets son imposibles sin una clase obrera que ha sido desorientada, desorganizada y desarmada políticamente por la izquierda democrática. Este documento, por otro lado, permite denunciar todas las peroratas sobre los "generales traidores” a las que nos tienen habituados los partidos de izquierda, y situar las causas reales de la derrota obrera en Chile, no en los enemigos que es evidente que en conjunto preparaban la desorganización de los obreros (sean o no pretendidos amigos), sino en sus propias ilusiones, en su falta total de dirección, de perspectiva comunista. Publicamos este documento, además, porque a menos de 7 años parecería como si nunca hubiese existido, porque todas las fuerzas democráticas de oposición han hecho todo lo posible por enterrarlo intentando que se borre para siempre de la memoria de nuestra clase, pues mete demasiado el dedo en la llaga. En fin, publicamos este documento, no porque adherimos a su contenido, sino porque resume la tragedia no solo de la clase obrera en Chile, sino de la clase obrera mundial, tragedia que seguirá reproduciéndose mientras que el proletariado no barra con sus armas a los Allende que se esconden con otros nombres en todos los países; ”... no solo se nos está llevando por el camino que conducirá al fascismo, en un plazo vertiginoso, sino que se nos está privando de los medios para defendernos".
Este documento, lejos de demostrar la fortaleza de nuestra clase, muestra su debilidad más absoluta, su paralización total frente a un Estado burgués que con su careta de izquierda le pedía replegarse mientras golpeaba a todos los que luchaban por los intereses proletarios y preparaba el mazazo “final". Desconocer, no señalar ese conjunto de debilidades, no contribuiría en absoluto al forjamiento de una perspectiva revolucionaria. Sin embargo, cuando criticamos las ilusiones y debilidades, estamos poniendo en evidencia nuestras propias debilidades, las debilidades de toda nuestra clase, condición imprescindible para superarlas. Nada más ajeno a nosotros, por lo tanto, el despreciar el esfuerzo clasista por romper con las ilusiones allendistas, pero nada sería más irresponsable que publicar este documento como emanante de la clase obrera, sin subrayar hasta qué punto las ideas burguesas dominantes entre los obreros -incluso de esa vanguardia de los cordones industriales- se mostraron más fuertes que su instinto de clase y los llevaban, apenas pataleando, al matadero.
El 5 de setiembre (en realidad desde mucho antes) no había duda alguna entre los obreros que iban al matadero, que la represión que había tocado ya a sectores importantes, se generalizaría a toda organización obrera; que se había pasado de una situación en la que un gobierno abanderado con el socialismo "estaba transando (SIC) para llegar a un gobierno de centro, reformista, democrático-burgués que tendía a desmovilizar a las masas...” a una situación en la que existían “la certeza de que vamos en una pendiente que nos llevará inevitablemente al fascismo", "a un régimen fascista del corte más implacable y criminal". Sin embargo a ese presidente que se le dice por anticipado que "será responsable de llevar al país no a una guerra civil, que ya estaba en pleno desarrollo, sino que a la, masacre fría planificada de la clase obrera…” se lo trata ni más ni menos que de COMPAÑERO Salvador Allende. Esto resume la tragedia de la clase obrera chilena, a todos los que la habían arriado, atado de pies y manos, desde los Partidos, los Sindicatos, el Estado, para introducirla totalmente indefensa en el corral de donde no sé sale vivo, se le pide decisión contra los que darán el mazazo final. Es como pedirles a los que te llevaron ante el pelotón de fusilamiento, que tomen medidas contra los que apretarán el gatillo. El documento señala con claridad que de la desconfianza, con respecto a todas esas fuerzas, se pasa a comprender que ese "reformismo" es el camino más rápido al "fascismo"; pero a esas fuerzas se las siguen considerando obreras. "Los trabajadores sentimos honda frustración y desaliento cuando su Presidente, su Gobierno, sus Partidos, sus organizaciones, les dan una y otra vez la orden de replegarse en vez de la voz de mando de avanzar "Ahora los trabajadores no solamente tenemos desconfianza, estamos alarmados" "Estamos absolutamente convencidos de que históricamente el reformismo que se busca a través del diálogo con los que nos han traicionado una y otra vez, es el camino más rápido hacia el fascismo". Es decir sigue considerando a todos esos reformistas (El reformismo es necesariamente burgués) como "los partidos proletarios", a los partidos de la UP, al Gobierno, a los sindicatos, como los partidos de los trabajadores, al Presidente como él de los trabajadores. A ese organismo, la Central Única de Trabajadores, cuya principal función había sido la de contener las luchas obreras de acuerdo a las necesidades de valorización del capital, llamar a trabajar más cobrando menos por los intereses de la patria chilena (¡el cobre chileno!) y que llegó a integrar el Gabinete cívico militar del brazo con los generales del ejército chileno que ejecutaría la masacre, se la sigue considerando como "el organismo máximo" de la clase trabajadora.
El panorama era profundamente trágico, incluso aquellos cuya única referencia sobre Chile eran los comentarios de la gran prensa, comprenderán, leyendo este texto, hasta que punto lo que pasó después fue el desenlace inevitable de la desorientación total de la clase obrera para forjarse su propia vía. Una clase obrera que reconocía que "lo que faltó fue decisión, decisión revolucionaria”, lo que faltó fue una vanguardia decidida y hegemónica" y a falta de ella se le pedía, al Presidente, que la guiara. Una clase obrera que tenía una desconfianza total en todas las fuerzas populistas de la burguesía, pero que como tantas otras veces en la historia, no logró construir su propia fuerza. Una clase obrera que en lo más profundo de su tragedia, de una tragedia que no es chilena sino mundial, no tiene un programa propio (o mejor dicho desconoce totalmente su programa) y exige el cumplimiento de lo que denomina un "programa mínimo": ni más ni menos que el programa burgués de la Unidad Popular.
En Chile, podemos decir que lo que hubo no fue solo una matanza sistemática preparada por el trillado camino de la "experiencia pacífica de construcción del socialismo", sino que se realizó integralmente al teoría del apoyo crítico, del frente único, del gobierno obrero, del control obrero…, hasta sus últimas consecuencias: la destrucción de toda organización obrera. En efecto, independientemente de la importancia relativamente débil que la presencia efectiva del trotskismo tuvo en Chile, independientemente de la ruptura formal entre el MIR y la Cuarta Internacional, fue evidentemente una ideología muy hermanada con el trotskismo internacional la que constituyó la barrera de fuerza que pudo contener a aquellos proletarios que querían escaparse del corral de donde no pudieron salir. SI, en los Cordones Industriales, lo del camino pacífico al socialismo no lo creía nadie (exceptuando, evidentemente, los agentes del Estado burgués infiltrados en las filas obreras), en cambio en lo que se seguía creyendo era en que había que apoyar críticamente a ese "gobierno obrero" para unos, "popular" para otros. Cuando más el proletariado intentaba desesperadamente escapar al control que sobre él ejercía el Estado burgués, -como tantas otras veces en la historia- más radicalizaba su discurso el centrismo, más se desarrollaron las izquierdas dentro de cada partido de la burguesía, más convergían hacia "el apoyo crítico", "el control obrero", etc. Con todas sus variantes y combinaciones, hacia ello convergieron, fortificándose, izquierdas socialistas, cristianas, del MAPU, etc., alineándose en una radicalización con todo tipo de matices que antes había sido propiedad exclusiva del MIR. La lectura del documento no deja ninguna duda de que esa ideología radical de la burguesía fue una fuerza decisiva para impedir el ataque del proletariado al Estado burgués.
Para que los lectores que no han vivido la "experiencia chilena", y que solo hayan escuchado las versiones para la posteridad construidas por la burguesía chilena (socialdemócrata, "comunista", Trotskista, maoísta, mirista, del MAPU, etc.) y repercutida por sus pares en todo el mundo, puedan comprender lo mejor posible el documento que presentamos y porqué se llega al absurdo de "exigirle" al vértice del Estado burgués que tome las medidas necesarias para "trasformas las actuales instituciones del Estado, donde los trabajadores y el pueblo tengan el real ejercicio del poder", es necesario señalar algunos antecedentes. En setiembre del 73 no cabe duda que la suerte de la clase obrera estaba decidida, que su debilidad era imponente, que lo que vino después fue solo su ejecución. Sin embargo, no siempre fue así y hubo momentos decisivos en que la represión de izquierda y de derecha, de todo el Estado burgués, no eran suficiente; la clase obrera chilena intentaba construirse su propia vía. Fue en esos momentos cruciales, que el centrismo, con su clásica política contrarrevolucionaria del "apoyo crítico" patrocinada por el MIR, el guerrillerismo en general (decisivos fueron, por ejemplo, los consejos y discursos de Fidel Castro en Chile o de Cuba hacia Chile), pasaron realmente a primer plano, a constituir la última barrera (pero de fierro) del corral mortal.
Cada vez que la realidad no podía esconderse más y emergían socialmente como inevitables perspectivas o el terrorismo burgués o la destrucción del Estado burgués y la dictadura del proletariado, que suponía evidentemente liquidar por la fuerza en primer lugar el Gobierno de Allende y el Ejercito burgués, los ideólogos del apoyo crítico aparecían en primer plano proponiendo una tercera vía: organización y armamento del proletariado, no para enfrentar a toda la burguesía y su Estado, sino para exigirle al Gobierno que cumpla con su programa "socialista" (SIC) para ejercer el control obrero sobre la producción y la distribución pues así se van logrando "cuotas significativas de poder" (SIC) y para defenderse de los ataques de la burguesía (que para estos señores es sinónimo de derecha) que intenta impedir que se cumpla ese programa. Es precisamente la ideología de esta supuesta tercera vía (pues en realidad conduce inevitablemente a la mantención de la dictadura de la burguesía y el terror blanco) la fuerza que paralizó los intentos más decididos de la vanguardia obrera en Chile. Los intentos más violentos en este sentido, durante el allendismo, se concentran en 1972 y especialmente a partir del 11 de octubre de 1972, cuando los cordones industriales se desarrollan en respuesta a la catastrófica situación a la que la clase obrera es sometida por el capital en crisis, la represión Estatal y agravado en esa fecha por la huelga de comerciantes, transportistas y profesionales impulsada por la "derecha” 1/
Efectivamente durante 1972 las luchas obreras se agudizan frente a una burguesía que, por un lado, le pedía trabajar más por la patria chilena y las transformaciones '"socialistas" y, por el otro, le cortaba sus medios de vida. Como en toda otra circunstancia de crisis del capitalismo, la derecha y la izquierda se oponen en cuanto a sus intereses fracciónales, pero se complementan en imponer un aumento de la tasa de explotación: trabajar más y comer menos. Como en toda circunstancia similar, las luchas obreras contra la burguesía y la represión del Estado burgués se acentúan. El Estado Chileno, con Frei a la cabeza, con Allende o luego con Pinochet, siguió (como no puede ser nunca de otra manera sea "fascista" o "socialista" el presidente) esa línea de acción inherente a su propia esencia. El listado burgués al ponerse la careta "comunista", "socialista", "allendista", etc. había intentado solucionar la profunda crisis que la economía nacional chilena atravesaba, utilizando, como mejores métodos de aumento de la tasa de explotación, las nacionalizaciones y el verbalismo socialista. Pero como es evidente no podía dejar de reprimir toda lucha obrera contra la explotación y desde el principio del "gobierno de los trabajadores" las luchas de los sin casa, de los mineros,... fueron reprimidas. Los partidos del gobierno y Allende si bien denunciaban cada lucha obrera como una provocación, y a los obreros que exigían que se les pagara más se los condenaba como la “aristocracia obrera" (ejemplo a los mineros del cobre), intentaban deslindar responsabilidades frente a cada uno de los hechos represivos: "ellos no podían controlar a los cuerpos represivos no eran responsables de los excesos de los Carabineros y de Investigaciones". Es decir la historia de siempre, el presidente no sabía, el ministro del interior tampoco, el PC no estaba implicado, el PS desconocía que en Investigaciones se aplicaban torturas, etc.
La agudización de la lucha de clase, la represión Estatal y paraestatal del año 1972 dificulta enormemente la operación ocultamiento de la realidad. Comienza a quedar al descubierto que los torturadores, los asesinos de obreros, son además de los de Patria y Libertad, del Partido Nacional de PROTECO (Protección a la Comunidad), de la Democracia Cristiana, etc. los Partidos del Gobierno. En cada acción de los Carabineros y de Investigaciones contra grupos de obreros, son identificados dirigentes de la Unidad Popular, del Partido "Comunista" y del Partido "Socialista". Allende sigue llamando a trabajar más a "definir, producir y avanzar" mientras en Investigaciones sus colaboradores, dirigentes como Carlos Toro o Eduardo Paredes/2 proseguían sus interrogatorios de obreros encapuchados en base a "la corriente", golpes, submarino, ... (muy poco después Pinochet ampliaría esas instalaciones). Ese mismo cuerpo del Estado, junto con los carabineros, durante todo el año incrementará sus operativos antiobreros entre los que se destaca el del ataque a los campamentos de los sin casa de Lo Hermida (concentración de 8 campamentos proletarios). Unas 45 mil personas (cinco campamentos) son atacadas en plena noche por tanquetas de carabineros, micros del Grupo Móvil, patrulleras, camionetas, etc. que avanzan alumbrándose con luces de bengala. El ruido de las ráfagas de metralleta y del estallido de las bombas lacrimógenas tiradas dentro de las casas se mezclaban con los llamados de los autos parlantes a sostener el Gobierno de Allende. Los resultados no los podía tapar nadie (un obrero muerto, niños con lesiones provocadas por los gases, centenas de interrogatorios en investigaciones). Las declaraciones de los pobladores, incluidos los allendistas, eran terminantes: "En el año 70 llegamos a estos terrenos... jamás íbamos a pensar que lo que no tuvimos con Frei y Alessandri lo íbamos a tener con el compañero Allende" "Lo que aquí ha ocurrí do es una masacre. Los muertos son compañeros pobladores. Los heridos y ultrajados son hombres, mujeres y niños de nuestros campamentos, lo que la fuerza policial ha cometido en Lo Hermida es un asesinato contra el pueblo" "Nosotros hoy con dolor, con pena con rabia decimos que este gobierno se ha manchado las manos con sangre, pero con sangre de los mismos que fueron y marcaron la cruz en el voto para darle el triunfo al gobierno de la UP. Ahora no vamos a salir más a apoyar el reformismo. Vamos a salir a jugarnos, a mostrar que los pobladores sacrificados, vejados, muertos, acribillados, tenemos otro temperamento y otra determinación". Aparentemente nadie podría evitar las consecuencias, nadie salvo los apoyadores críticos, la última barrera de contención contrarrevolucionaria.
Punto Piñal centraliza la campaña, denuncia los hechos, culpa al reformismo lo denuncia como lo que es: contrarrevolucionario /3, es decir parte de las necesidades y posiciones obreras elementales. Pero cuando se tienen que extraer las conclusiones, se opone férreamente a la única salida proletaria (enfrentar a toda la contrarrevolución sea fascista o reformista) se encuentra siempre la tercera vías "Este gobierno tiene dos caminos: estar con el pueblo o ser su asesino". Es decir se presenta al vértice del Estado burgués como neutro y a sus personeros como capaces de pasar del lado obrero "Porque, la meta estratégica de los trabajadores no termina con este gobierno que, eso sí, puede alcanzar el mérito honorable si se lo propone, de abreviar la lucha histórica de la clase trabajadora chilena"/4
El problema para esa fuerza trotskizante, que se expresaba en Punto Final, se reducía entonces a "castigar a los culpables" y a defender el régimen: "... el intercambio de visitas entre La Moneda y Lo Hermida abrió una nueva perspectiva al problema. La suspensión en sus cargos del Director y Subdirector de Investigaciones, contribuyó también a mostrar una apertura del Presidente Allende (SIC) al diálogo con los pobladores, que exigían sanciones para los responsables (SIC)"/5
Y los miristas e izquierdistas varios, sacaban la cara abiertamente por Allende: "Conocemos a Allende y si bien discrepamos en muchos de sus puntos de vista por no decir de casi todos, hay cuestiones fundamentales que le reconocemos. En primer lugar consecuencia entre lo que piensa, dice y hace. Luego, coraje personal. Además una trayectoria política incompatible con la represión al pueblo (SIC). Por lo tanto creemos que Allende seguramente (SIC) fue el primer sorprendido (SIC) y quizás el más fuertemente golpeado (SIC) por la salvaje represión descargada sobre ese campamento de los pobladores (evidentemente no más que los pobladores: NDER). La prensa derechista (SIC) ha tratado de endosarle la responsabilidad por lo sucedido en un intento de asimilar su gobierno a anteriores regímenes represivos anti populares (SIC)"/6
Al leer la carta de los cordones industriales el lector no debe perder de vista estos acontecimientos y este tipo de toma de posiciones. La situación que fue imponiendo la burguesía era tal que todo ataque obrero, al vértice del Estado burgués, era considerado de "derecha” y que le hacía el juego al imperialismo. Evidentemente que siempre la burguesía ataca a los revolucionarios de esta manera, lo que fue impresionante fue el nivel de imposición de este mito en toda la sociedad chilena: en ello iba contenida la derrota del proletariado.
Como dijimos, en octubre la situación de la clase obrera resultaba intolerable, los desabastecimientos (impuestos por la “derecha") de los artículos indispensables de subsistencia era imponente. Nunca había vivido una situación tan calamitosa en donde trabajara más (gracias a la "izquierda") por tan poco. Por ello, no es gracias al progresismo del gobierno popular (como dice la historia oficial y paraoficial) que hubo tanta lucha obrera, sino porque a la vez la situación era insoportabley que ni la "derecha" ni la “izquierda" habían logrado aún su desorganización total para pegarle el mazazo "final". Por todos lados se desarrollaron organismos de base con centralizaciones territoriales, asociaciones de obreros, en lucha, comandos de campamentos, juntas vecinales, centros de madres, organismos que reúnen artesanos, organismos estudiantiles, etc. que conformaron los Consejos de Trabajadores, que asumieron diferentes denominaciones: Consejos Coordinadores Comunales, Comandos Comunales de Trabajadores, Cordones Industriales/7 El proletariado solo pretendía una cosas liquidar a los culpables de la situación insostenible y tomar las riendas de la situación. Evidentemente que la cuestión del PODER estaba planteada en todos lados. Era un momento crucial. El Gobierno considerando trágica la situación, responde formando el Gabinete Cívico Militar al que se refiere el documento que publicamos.
El MIR/8 y las fuerzas que de hecho lo secundaban, se afirmaron en el primer plano, fomentaron e impulsaron todos esos organismos y los consejos coordinadores, las consignas de que había que armarse prendían más que nunca, sostuvieron que era el momento de derrotar el "poder burgués", es decir se pusieron objetivamente a la cabeza del proceso, pero como siempre para contenerlo en el apoyo crítico. Otra vez se tomaban un conjunto de necesidades y posiciones obreras para dirigir al proletariado al callejón sin salida del apoyo crítico a sus enemigos más disimulados, para llevarlo más hábilmente a la defensa del Estado burgués. Punto Final titula, el 7 de noviembre del 72 en enormes caracteres, "A derrotar el poder burgués AHORA" Lo que podía parecer una consigna insurreccional si no se supiese que por "poder burgués" esas fuerzas, con el MIR a la cabeza, entienden cualquier cosa menos el "Estado Burgués".
Más que 'nunca se sostendrá que el Gobierno quisiese ir hacia el socialismo y que la burguesía no lo deja, que "el Ejército no se ha aún definido, que deberá escoger "Elgobierno” del Presidente Allende tiene el compromiso con el pueblo (SIC) de llevar adelante un programa que significa, textualmente, iniciar la construcción del socialismo (SIC), en nuestra patria (SIC). Ese objetivo es precisamente el que la burguesía (SIC) trata de impedir que se cumpla”/9
Comentando la entrada de los Generales a los Ministerios Punto Final dice: "Las FFAA., al margen de sus deseos de mantener una neutralidad que no corresponde a las características del proceso chileno (SIC), se verán obligadas a escoger. Su participación en el gobierno de la UP da a oficiales (SIC) y soldados la oportunidad de sumarse a la histórica misión de los trabajadores... Las FFAA tienen un papel verdaderamente patriótico (SIC) y democrático (SI) que jugar junto al pueblo (SIC) apoyando a los trabajadores en su lucha contra la explotación de la burguesía (SIC)... Solamente los hechos podrán confirmar (SIC) o descartar esta posibilidad. Solo el bando que escojan en la lucha de clases (SIC) dará la pauta que del significado que tiene el ingreso de las FFAA en la escena política"/10 Es decir ahora no solo el Gobierno había dejado de ser parte del Estado Burgués, sino que ¡ahora hasta el Ejército no había que destruirlo pues podía elegir y servir a los trabajadores! Es toda esa corriente trotskizante apoyadora "crítica" que partirá de necesidades obreras, utilizará un lenguaje hasta "insurreccional", para defender mejor a la contrarrevolución la que se impondrá en los cordones industriales, liquidando toda iniciativa clasista, toda posibilidad de un pasaje a la ofensiva obrera. Esa corriente política internacional, consecuente hasta la médula con la contrarrevolución, dirigirá los cordones, no hacia el ataqué del Estado Burgués, sino hacia la autogestión: "En cuanto tales organismos asumen tareas concretas -en orden al abastecimiento de alimentos, transporte, salud, producción y eventual defensa frente al fascismo, toman en sus manos una cuota significativa de poder"/11 Mentira reaccionaria que ¡en España había sido decisiva! jamás los trabajadores podrán dirigir la sociedad ni tener "cuotas de poder", sin atacar y destruir al mismo tiempo el Estado burgués (ésta era la única posibilidad de solucionar enserio el desabastecimiento). "Cuotas de poder", mentira de la contrarrevolución pero que se impondrá y llevará a los trabajadores a la situación de desorientación y masacre del 73 y años sucesivos. "Control obrero" que sacará a la burguesía de una situación dificilísima y le permitirá minuciosamente prepararla masacre.
Podíamos decir que en general en el capitalismo la burguesía cuida y vigila sus empresas y el proletariado prepara su guerra. En Chile en la medida que esa ideología se fue imponiendo y "las parcelas del poder se iban conquistando" la cosa fue al revés: mientras los obreros estaban bien entretenidos en cuidar las empresas capitalistas ("Comités de Vigilancia"), la burguesía realizaba su guerra y preparaba la masacre. La guerra la ganó así, en 1972 y principios del 73, utilizando más la dispersión que las balas, a finales del 73 solo le quedaba realizar la masacre. En ella, como siempre, cayeron también muchos defensores del Estado Chileno y del Allendismo en particular. Ello no es una excepción, sino que siempre que la represión antiobrera se generaliza se toca también a fracciones del capital. A éstos que siguen siendo nuestros enemigos aunque hoy estén en la oposición, no hay ningún motivo para llorarlos. A los obreros que cayeron, es más importante que llorarlos preparar la fuerza de clase para vengarlos. La mejor forma de ser consecuentes con ello es luchando contra el capital en todo el mundo, ir gestando la dirección comunista que tanto faltó en Chile, como sigue faltando en el mundo entero. De la historia de nuestra clase tenemos aún muchísimo que aprender y ello será necesario para vencer
Notas
1/ Evidentemente que esta huelga, en la que la "derecha" movilizó para sus fines a pequeños burgueses y también a masas obreras (que no tenían ninguna razón para estar conformes con la izquierda), tiene como objetivo declarado la lucha contra la "izquierda" en el Gobierno. Un análisis de las luchas entre las fracciones de la burguesía debería hacer hincapié en estos factores. Nosotros nos interesamos aquí solo en lo que fueron los efectos principales en la clase obrera, porque estamos considerando fundamentalmente (lo que es fundamental y por ello más encubierto) la contradicción burguesía proletariado
2/ Tal vez sea bueno recordar que este tipo de "socialistas" amigo de Allende y que murió fiel al allendismo en la Moneda, era de los dirigentes encargados de repartirles armas a los trabajadores si venía el "golpe fascista". ¿Ironía o tragedia?
3/En el número del 15 de agosto del 72 se dice; "El culpable directo de este grave hecho es el reformismo, cuyo papel negativo llega al extremo de utilizar para sus propios fines un aparato represivo que durante largos años se ha cebado en la carne del pueblo..." Y en el mismo texto se dice: "... nos referimos al factor contrarrevolucionario que significa el reformismo".
4/ Ídem 5/ Ídem 6/ Ídem.
7/ Algunos surgieron con anterioridad y fueron casi clandestinos. Su reproducción y afirmación social se da en estas circunstancias.
8/ El MR había lanzado ya antes la consigna de "consejos comunales de los trabajadores
9/ Punto Final 7/11/72. Los subrayados son de la Redacción de Punto Final los SIC nuestros
10/ Ídem 11/ Ídem