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Memoria Obrera: Chile Setiembre 1973 (parte 2)

Publicado en Comunismo n° 4 (setiembre 1980)

 Grupo Comunista Internacionalista

CARTA QUE LOS CORDONES INDUSTRIALES DIRIGIERON A ALLENDE, SEIS DÍAS ANTES DEL GOLPE MILITAR

5 de Setiembre de 1973

A SU EXCELENCIA EL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA COMPAÑERO ALLENDE

Ha llegado el momento en que la clase obrera organizada en la Coordinadora Provincial de Cordones Industriales, el Comando Provincial de Abastecimiento Directo y el Frente Único de Trabajadores en conflicto, ha considerado de urgencia dirigirse a Ud., alarmados por el desencadenamiento de una serie de acontecimientos que creemos nos llevará no sólo a la liquidación del proceso revolucionario chileno, sino, a corto plazo, a un régimen fascista del corte más implacable y criminal.

Antes, teníamos el temor de que el proceso hacia el socialismo se estaba transando para llegar a un gobierno de Centro, reformista, democrático-burgués que tendía a desmovilizar a las masas o a llevarlas a acciones insurreccionales de tipo anárquico por instinto de conservación.

Pero ahora, analizando los últimos acontecimientos, nuestro temor ya no es ése; ahora tenemos la certeza de que vamos en una pendiente que nos llevará inevitablemente al fascismo.

Por eso procedemos a enumerarle las medidas que, como represen­tantes de la clase trabajadora, consideramos imprescindible tomar.

En primer término, compañero, exigimos que se cumpla con el programa de la Unidad Popular. Nosotros en 1970, no votamos por un hombre, votamos por un programa

Curiosamente, el capítulo primero del programa de la Unidad Po­pular se titula "El Poder Popular". Citamos, página 14 del programa:

..."las transformaciones revolucionarias que el país necesita, sólo po­drán realizarse si el pueblo chileno toma en sus manos el poder y lo ejerce real y efectivamente…

..."Las fuerzas populares y revolucionarias no se han unido para luchar por la simple sustitución de un presidente de la República por otro, no para reemplazar a un partido por otros en el gobierno, sino para llevar a cabo los cambios de fondo que la situación nacional exige, sobre la base del traspaso del poder de los antiguos grupos dominantes a los trabajadores y al campesinado y sectores progresistas de las capas medias”… “Transformar las actuales instituciones del Estado donde los trabajadores y el pueblo tengan el real ejercicio del poder”…

..."El gobierno popular asentará esencialmente su fuerza y autoridad en el apoyo que le brinde el pueblo organizado”...

Página 15..."A través de una movilización de masas se construirá desde las bases la nueva estructura del poder"...

Se habla de un programa, de una nueva constitución política, de una Cámara única, de la Asamblea del Pueblo, de un Tribunal Supremo con miembros designados por la Asamblea del Pueblo… En el programa se indica que se rechazará el empleo de las Fuerzas Armadas para oprimir al pueblo" (p.24).

Compañero Allende, si no le indicáramos que estas frases son ci­tadas del programa de la Unidad Popular que era un programa mínimo para la clase, en estos momentos se nos diría que éste es el lenguaje "ultra" de los Cordones Industriales.

Pero nosotros preguntamos, ¿dónde está el nuevo Estado?, ¿la nue­va Constitución política, la Cámara única, la Asamblea Popular, los Tribu­nales Supremos?

Han pasado tres años, compañero Allende, y Ud. no se ha apoyado en las masas y ahora nosotros, los trabajadores, tenemos desconfianza

Los trabajadores sentimos una honda frustración y desaliento cuando su Presidente, su Gobierno, sus Partidos, sus organizaciones, les dan una y otra vez la orden de replegarse en vez de la voz de mando de avanzar. Nosotros exigimos que no sólo se nos informe, sino que también se nos consulte sobre las decisiones que al fin y al cabo son definitorias para nuestro destino.

Sabemos que en la historia de las revoluciones han habido momen­tos para replegarse y momentos para avanzar; pero sabemos, tenemos la cer­teza absoluta que en los últimos tres años podríamos haber ganado no sólo batallas parciales sino la lucha total; haber tomado en esas ocasiones me­didas que hicieran irrevocable el proceso, después del triunfo de la elección de regidores de 1971 el pueblo clamaba por el plebiscito y la diso­lución de un Congreso antagónico.

En octubre, cuando fue la voluntad y organización de la clase obrera la que mantuvo al país caminando frente al paro patronal, donde na­cieron los Cordones Industriales, en el calor de esa lucha; y se mantuvo la producción, el abastecimiento, el transporte, gracias al sacrificio de los trabajadores y se pudo dar el golpe mortal a la burguesía, Ud. no nos tuvo confianza. A pesar de que nadie puede negar la tremenda potencialidad revolucionaria demostrada por el proletariado, se dio una salida que fue una bofetada a la clase obrera, instaurando un Gabinete cívico-militar, con el agravante de incluir en él a dos dirigentes de la Central Única de Trabaja­dores que al aceptar integrar estos Ministerios hicieron perder la confian­za de la clase trabajadora en su organismo máximo/12

Organismo, que cualquiera fuese el carácter del gobierno, debía mantenerse al margen para defender cualquier debilidad de éste, frente a los problemas de los trabajadores.

A pesar del reflujo y desmovilización que esto produjo, de la inflación, las colas y las mil dificultades que los hombres y mujeres del proletariado vivían a diario, en las elecciones de marzo del 73? mostraron una vez más su claridad y conciencia al darle un 43% de votos militantes a los candidatos de la Unidad Popular.

Allí también, compañero, se deberían haber tomado las medidas que el pueblo merecía, merecía y exigía para protegerlo del desastre que ahora presentimos.

-  ya el 29 de junio, cuando los generales y oficiales sediciosos, aliados al Partido Nacional, Frei y Patria y Libertad se pusieron francamente en una posición de ilegalidad, se podría haber descabezado a los sediciosos, y apoyándose en el pueblo y dándole responsabilidad a los generales leales y a las fuerzas que entonces le obedecían, haber llevado el proceso hacia el triunfo, haber pasado a la ofensiva.

Lo que faltó entonces, en todas estas ocasiones, fue decisión, decisión revolucionaria; lo que faltó fue confianza en las masas, lo que fal­tó fue conocimiento de su organización y fuerza, lo que faltó fue una vanguardia decidida y hegemónica.

Ahora los trabajadores no solamente tenemos desconfianza, estamos alarmados.

La derecha ha montado un aparato terrorista tan poderoso y bien organizado, que no cabe duda que está financiado y dirigido por la CIA. Matan obreros, hacen volar oleoductos, micros, ferrocarriles.

Producen apagones en dos o tres provincias, atentan contra nues­tros dirigentes, contra nuestros locales partidarios y sindicales

  -  ¿Se los castiga o apresa?

  -  No, compañero

  -  Se castiga y apresa a los dirigentes de izquierda

  - Los Pablos Rodríguez, los Benajamines Matta, confiesan abiertamente haber participado en el "tanquetazo",

  -  ¿Se les allana y humilla?

  -  No, compañero.

Se allana Lanera Austral de Magallanes, donde se asesina a un obrero y se tiene a los trabajadores de boca en la nieve durante horas y horas.

Los transportistas paralizan el país dejando hogares humildes sin parafina, sin alimentos, sin medicamentos.

  - ¿Se los veja, se los reprime?

  -  No, compañero.

Se veja a los obreros de Cobre Cerrillos, de Indugas, de Cemento melón, de Cervecerías Unidas.

Frei, Jarpa y sus comparsas financiadas por la ITT llaman abiertamente a la sedición.·    

-  ¿Se les desafuera, se los querella?

  -  No compañero.

Se querella, se pide el desafuero de Palestro, de Altamirano de Garretón, de los que defienden los derechos de la clase obrera.

El 29 de junio se levantan generales y oficiales contra el gobierno, ametrallando horas y horas el Palacio de la Moneda, produciendo 22 muertos

  - ¿Se les fusila, o se les tortura?

  -  No, compañero.

Se tortura en forma inhumana a los marineros y suboficiales que defienden la constitución, la voluntad del pueblo y a Ud., compañero Pre­sidente.

Patria y Libertad incita al golpe.

  -  ¿Se les apresa, se les castiga?

  -  No, compañero.

Siguen dando conferencias de prensa, se les da salvoconductos para que conspiren en el extranjero.

Mientras se allana SUMAR, donde mueren obreros y pobladores, y a los campesinos de Cautín se les somete a los castigos más implacables, paseándolos colgando de los pies en helicópteros sobre las cabezas de sus familias, hasta darles muerte.

Se le ataca a Ud., compañero, a nuestros dirigentes, y a través de ellos a los trabajadores en su conjunto en la forma más insolente y li­bertina, por los medios de comunicación millonarios de la derecha

 -  ¿Se les destruye, se les silencia?

  -  No compañero.

Se silencia y se destruye a los medios de comunicación de izquierda, el Canal 9 de Televisión, última posibilidad de voz de los trabajadores,

 Y el 4 de septiembre, el tercer aniversario del gobierno de los trabajadores, mientras el pueblo, 1.400.000 salíamos a saludarlo, a mostrar nuestra decisión y conciencia revolucionaria, la PACH allanaba MADEMSA, MADECO, RITTIG, en una de las provocaciones más insolentes e inaceptables, sin que exista respuesta visible alguna.

Por todo lo planteado, compañero, nosotros los trabajadores, es­tamos de acuerdo en un punto con el señor Frei, que aquí hay sólo dos alternativas: la dictadura del proletariado o la dictadura militar.

Claro que el señor Frei también es ingenuo, porque cree que tal dictadura militar sería sólo de transición, para llevarlo a la postre a él a la presidencia.

Estamos absolutamente convencidos de que históricamente el reformismo que se busca a través del diálogo con los que nos han traicionado una y otra vez, es el camino más rápido hacia el fascismo.

Y los trabajadores ya sabemos lo que es el fascismo.

Hasta hace poco era sólo una palabra que no todos los compañeros comprendíamos, teníamos que recurrir a lejanos o cercanos ejemplos, Brasil, España, Uruguay, etc.

Pero ya lo hemos vivido en carne propia, en los allanamientos, en los que está sucediendo a marinos y suboficiales, en lo que están sufriendo los compañeros de ASMAR, FAMAE, los campesinos de Cautín.

Ya sabemos que el fascismo significa terminar con todas las con­quistas logradas por la clase obrera, las organizaciones obreras, los sin­dicatos, el derecho a huelga, los pliegos de peticiones.

Al trabajador que reclama sus más mínimos derechos humanos se le despide, se le aprisiona, tortura o asesina.

Consideramos que no sólo se nos está llevando por el camino que nos conduce al fascismo en un plazo vertiginoso, sino que se nos ha estado privando de los medios para defendernos.

Por lo tanto, le exigimos a Ud., compañero Presidente, que se ponga a la cabeza de este verdadero ejército sin armas, pero poderoso en cuanto a conciencia y decisión, que los partidos proletarios pongan de lado sus divergencias y se conviertan en verdadera vanguardia de esta masa organizada pero sin dirección.

Exigimos:

1 Frente al paro de los transportistas, la requisición inmediata de los camiones, sin devolución, por los organismos de masas, y la creación de una empresa estatal de transportes, para que nunca más esté en las ma­nos de estos bandidos la posibilidad de paralizar el país.

2 Frente al paro criminal del Colegio Médico, exigimos que se les apli­que la Ley de Seguridad Interior del Estado, para que nunca más esté en las manos de estos mercenarios de la salud la vida de nuestras mujeres e hijos. Todo el apoyo a los médicos patriotas.

3 Frente, al paro de los comerciantes que no se repita el error de oc­tubre en el cual dejamos en claro que no los necesitamos como gremio. Que se ponga fin a la posibilidad de que estos traficantes confabulados con los transportistas pretendan sitiar al pueblo por hambre. Que se es­tablezcan, de una vez por todas, la distribución directa, los almacenes po­pulares, la canasta popular. Que se pase al área social las industrias alimenticias que aún no están en las manos del pueblo.

4 Frente al área social, que no sólo no se devuelva ninguna empresa donde exista la voluntad mayoritaria de los trabajadores de que sean in­tervenidos, sino que ésta pase a ser el área predominante de la economía. Que se fije una nueva política de precios. Que la producción y distribu­ción de las industrias del área social sea discriminada. No más producción de lujo para la burguesía. Que se ejerza verdadero control obrero dentro de ellas.

5. Exigimos que se derogue la Ley de Control de Armas, nueva "ley maldi­ta", que sólo ha servido para vejar a los trabajadores, con los allanamientos practicados a las industrias y poblaciones, que está sirviendo como un ensayo general para los sectores sediciosos de las Fuerzas Armadas, que así estudia la organización y capacidad de respuesta de la clase obrera, en un intento para intimidarlos e identificar a sus dirigentes.

6 Frente a la inhumana represión a los marineros de Valparaíso y Talcahuano, exigimos la inmediata libertad de estos hermanos de clase heroicos, cuyos nombres ya están grabados en las páginas de la historia de Chile. Que se identifique y castigue a los culpables.

7 Frente a las torturas y muerte de nuestros hermanos campesinos de Cautín, exigimos un juicio público y el castigo correspondiente para los responsables.

8  Para todos los implicados en intentos de derrocar el gobierno legítimo, la pena máxima

9  Frente al conflicto del Canal 9 de Televisión, que éste medio de comunicación de los trabajadores no se entregue ni se trance por ningún motivo,

10 Protestamos por la destitución del compañero Jaime Faivovich, sub-secretario de Transportes.

11 Pedimos que a través suyo se le manifieste todo nuestro apoyo al embaja­dor de Cuba, compañero Mario Gracia Incháustegui y a todos los compañeros cubanos perseguidos por la más granado de la reacción y que se le ofrez­ca nuestros barrios proletarios para que allí establezcan su embajada y su residencia, como forma de agradecerle a ese pueblo, el que ha llegado a pri­varse de su propia ración de azúcar para ayudarnos en nuestra lucha. Que se expulse al embajador norteamericano, que a través de sus personeros, el Pen­tágono, la CIA, la ITT, proporciona probadamente instructores y financiamiento a los sediciosos.

12 Exigimos la defensa y protección de Carlos Altamirano, Mario Palestro, Miguel Enríquez, Oscar Garretón, perseguidos por la derecha y la Fis­calía Naval por defender valientemente los derechos del pueblo con o sin uniforme.

Le advertimos compañero, que con el respeto y la confianza que aún le tenemos, si no se cumple con el programa de la Unidad Popular, si no se confía en las masas, perderá el único apoyo real que tiene como per­sona y gobernante y que será responsable de llevar al país, no a una guerra civil que ya está en pleno desarrollo, sino que a la masacre fría, planificada de la clase obrera más consciente y organizada de Latinoamérica, y que será responsabilidad histórica de este gobierno llevado al poder y mantenido con tanto sacrificio por los trabajadores, pobladores, campesi­nos, estudiantes, intelectuales, profesionales, a la destrucción y desca­bezamiento quizás por qué plazo ya qué costo sangriento, de no sólo el proceso revolucionario chileno sino también el de todos los pueblos lati­noamericanos que están luchando por el socialismo.

Y hacemos este llamado urgente, compañero Presidente, porque creemos que esta es la última posibilidad de evitar en conjunto la pér­dida de las vidas de miles y miles de lo mejor de la clase obrera chile­na y latinoamericana

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12/ Se refiere al Gabinete de salvación nacional constituido por Allende para enfrentar el avance del proletariado de octubre del 72, integrado por las Fuerzas Armadas y la Central Única de Trabajadores. Esos Ministros fueron del Interior General Carlos Prats González, Comandante en Jefe del Ejército; de Trabajo Luis Figueroa Presidente de la CUT, dirigente del Par­tido "Comunista"; de Minería Claudio Sepúlveda Donoso General de Brigada Aérea; de Agricultura Rolando Calderón Secretario General de la CUT, Dirigente del Partido "Socialista" de Obras Públicas y Transportes Almirante Is­mael Huerta. Es decir cada una de las "ARMAS" fundamentales estaba representada. Era solo un poquito más descarado que España en el 36. Has­ta qué punto la inexistencia de una organización internacional del proleta­riado que asegura la continuidad programática y la memoria colectiva de la clase obrera mundial, es imprescindible para que no sigamos siempre contando nuestros muertos, nuestros presos, nuestros torturados