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¿A QUE LE LLAMAN REVOLUCIÓN EN RUSIA?

NOTAS SOBRE LA CONTRARREVOLUCIÓN BOLCHEVIQUE (2)

Pero concentrémonos en los bolcheviques. Es verdad que, como dice Almeyra, históricamente se verificó que la revolución rusa de octubre no fue una maniobra del Káiser, y también podemos agregar que Lenin no era un agente ni, un espía alemán, como difundieron algunos medios del imperialismo “contrario” (algunas fuentes de Estados Unidos, Inglaterra, Francia…). Sin embargo, no se puede negar históricamente que los socialdemócratas rusos en su mayoría bolcheviques, que atravesaron media Europa protegidos por el Káiser hasta entrar en Rusia, pudieron hacerlo porque, a ese imperialismo, le venía muy bien el “derrotismo” socialdemócrata y en particular el “derrotismo” bolchevique que los Generales imperiales consideraban más efectivo. Tampoco se puede negar que en esto tuvieron razón los milicos alemanes: los bolcheviques fueron de una gran ayuda para ellos tanto en términos de la guerra imperialista como frente a la revolución en Alemania. Ludendorff (algo así como el jefe del Estado Mayor Alemán) explicaba y justificaba la colaboración justamente en esos términos, como una coincidencia real, objetiva, necesaria entre ellos y los seguidores de Lenin

Pero de todo esto los lenino/trotskistas oficialistas hacen como si no existiera, hacen como si la acción de los bolcheviques no formase parte de ese plan imperialista de canalizar la lucha proletaria en términos imperialistas. Es como si uno le dijera a un cristiano que la hipótesis de que Cristo haya existido no se ha verificado y que tampoco fue “Jesús de Nazaret” porque esa localidad se ha podido datar y se sabe que existe recién en el año 150 ¡después de Cristo! (Ver los trabajos de Michel Onfray). ¡Al dogmatico lenino/trotskista no les interesa para nada la verdad sobre sus dioses!

Peor, se sigue jugando a la historia “secreta”. ¡Es un Tabú hablar de eso! En concreto se bloquea sistemáticamente la información de archivos, que se han publicado, como si nunca hubiese existido. A pesar de que hoy se sabe perfectamente que fue, gracias al dinero recibido de los Generales alemanes, que los bolcheviques se impusieron como un gran partido de masas. Fue la guita lo que les permitió, por primera vez, dejar de ser solo una secta de intelectuales pro occidentales con poquísima composición proletaria y transformarse en el principal partido de masas

En efecto desde 1915 los bolcheviques recibieron financiamiento alemán (algunas centenas de miles de marcos, que de todas formas, era una suma enorme en relación a lo que ganaban los proletarios) pero fue a partir del famoso “Tren Blindado de Lenin” y precisamente en abril de 1917, que los bolcheviques recibieron cantidades mucho mayores (¡5 millones de marcos oro en abril!).  Desde esa fecha, a la toma del poder por parte de los bolcheviques, éstos reciben más de 20 millones de marcos oro. ¡Se trata de sumas monumentales frente a las chirolas de que disponían las organizaciones proletarias y revolucionarias rusas! ¡La contrarrevolución occidental solo financió a la contrarrevolución rusa! ¡Y esto no es un dato menor en la historia!

Ese tema es tan TABÚ, como la militarización del trabajo, bajo la dirección de Lenin/Trotsky. De la misma manera que las prisiones basadas en las torturas sistemáticas desde el mismo día de la “revolución” y los campos de concentración, el financiamiento del “milagro bolchevique” (¡como se conoció “la revolución” en el mundo!) fueron borrados de la historia. No se habla, no se puede repetir, no se puede dar a conocer “porque sirve a la reacción”. ¡Cómo acusaban los estalinistas y repetía el coro de los trotskistas! ¡O como dijeron siempre todas las dictaduras de la burguesía de izquierda durante un siglo! Sin embargo, sin ese financiamiento no se puede explicar que los bolcheviques pasaron a de ser, un pequeño grupejo insignificante a ser “un gran partido obrero”

En efecto es a partir de ese dinero que el Comité Central bolchevique asigna esos “fondos especiales” que le permiten lanzar, a partir de abril de 1917, 10 nuevos diarios (¡si efectivamente periódicos cotidianos!) de provincia. Menos de un mes después de haber asignado esos “fondos especiales” a las publicaciones, el partido bolchevique ya publica 41 periódicos por semana de los cuales 20 se escriben en lenguas minoritarias. En total se publican en los meses decisivos de 1917 un millón y medio de ejemplares por semana, entre los cuales el famoso periódico especial para los soldados, Soldatskaïa Pravda, además del Pravda oficial que sacaba casi 100.000 ejemplares por día.

Pero todo esto no sería nada si no se considera que toda esa, red burocrática del partido, estaba ya fundada en funcionarios pagados, también gracias al dinero que venía de los milicos alemanes y la socialdemocracia internacional (de Europa occidental y de Estados Unidos). Claro que algunos de los viejos bolcheviques siempre vivieron de rentas familiares y no fue necesario transformarlos en asalariados del partido, pero por un lado toda la estructura de la prensa se pagaba (redactores, traductores, difusores, propagandistas…) y por el otro se pagaba también a los “revolucionarios profesionales del partido”, a quienes se les asignaban tareas organizativas de todo tipo, discursos en actos locales, cuerpos de choque en las manifestaciones... También se invitaba a manifestar, a cambio de un plato de comida, o de un estipendio puntual, por participar en la misma y se financiaba con los “fondos especiales” los viáticos de los funcionarios que viajaban a las zonas más lejanas.  Si en algo fueron pioneros los bolcheviques, con respecto a los otros partidos de oposición fue justamente en ese modelo de funcionariado, de pagar para reclutar y hacer funcionar políticamente. Y no solo pioneros, sino los más poderosos y “generosos” económicamente en el sentido de reclutar “manifestantes”, militantes…y funcionarios del partido en general. Solo en Petrogrado desde la gran llegada de dinero de abril se multiplican por 3 los “militantes” del partido…pero sobre todo se desarrolla el esqueleto estructural central de los militantes “profesionales”, que literalmente quiere decir, que viven del salario que les paga el partido del dinero venido de Alemania. Es esa estructura de militantes, que constituye el esqueleto místico de militantes profesionales bolcheviques, de funcionarios de la estructura central, de militantes obedientes, serviles, verticalistas, disciplinados y que, luego, (¡Oh sorpresa!) serán los principales asesinos de masas. De ahí saldrán los nuevos comisarios, los interrogadores, los fiscales, los torturadores…., que Lenin y Trotsky ponen en los puestos decisivos del aparato burocrático

Esa estructura fundacional bolchevique nace burocrática. Pero al mismo tiempo constituirá una imagen de fuerza “obrerista” que les permitirá aparecer como una opción “proletaria”, “revolucionaria” frente a las minorías proletarias de toda Rusia, incluyendo a anarquistas, socialistas revolucionarios de izquierda, maximalistas, marinos de Kronstadt, Guardias Rojos, comités de fábrica, regimientos rojos…y sobre todo a la inmensa mayoría de proletarios “sin partido”, que no tenían ni un rublo para desplazarse. La imagen de “gran partido”, que interpreta los intereses de las masas para apoderarse del poder del Estado zarista, viene de esa imagen de fuerza, por la cual el putrefacto aparato logrará atraer, reclutar y hasta dirigir a sectores realmente proletarios y hasta revolucionarios durante los meses decisivos de 1917. ¡Muchos de ellos, pasarán muchos años de campos de concentración, antes de lograr criticar, a la burguesía bolchevique!

Subrayemos que al mismo tiempo que, el partico bolchevique, no abandona nunca sus obligaciones con los generales alemanes firmando una paz separada (¡e imperialista!) en Brest-Litovsk. Cuando se firma la paz, los generales alemanes reclamarán parte del dinero “adelantado” antes a los bolcheviques, como si hubiese sido un crédito; y estos, aceptarán, en principio, rembolsar, con los fondos zaristas, parte de la deuda. Pero simultáneamente los bolcheviques coquetean con todas las otras fuerzas imperialistas y desde 1917 buscarán también el financiamiento por los imperios aliados, gracias a la mediación del coronel Robbins, que desde el principio negociará con Lenin y Trotsky personalmente. No cabe ninguna duda de que Trotsky cuando había salido de Estados Unidos en 1917, es apoyado por el Estado (el mismísimo presidente Wilson, contradiciendo la policía británica, hizo posible que Trotsky entrara en Rusia con un pasaporte de Estados Unidos). Lo que discuten los documentalistas hoy es si el dinero que Trotsky que llevaba hacia Rusia, conduciendo un importante grupo de militantes, proviene o no de los Bancos de Wall Street. Sin embargo, no existe hoy duda alguna del apoyo financiero de la élite bancaria mundial centrada ya en esos años en Wall Street para lo que fue el “nuevo arranque” de la economía Rusia bajo Lenin/Trotsky: desde la estructura bancaria (fundación del primera banco internacional en la Unión Soviética: el Ruskombank) y la emisión del rublo, a las concesiones mineras en los que se empleará masivamente mano de obra de los campos de concentración, hasta la instalación de la Westinghouse y otras grandes empresas yanquis. Desde la defensa de Lenin de los acuerdos con el capital internacional a través del “memorándum Robbins” (representante en Rusia de Wall Street) y luego la NEP; hasta la defensa de Trotsky de la obligatoriedad del trabajo y la militarización de la sociedad (del trabajo, de los sindicatos, de los guardias rojos para constituir el Ejército Rojo) hasta el repugnante texto programa de Radek: “Los senderos de la Revolución Rusa”, se hace una apología generalizada de las “concesiones”, que fue el nombre elegante que le dio el poder del Estado al sometimiento del proletariado ruso, al Capital/estado mundial, como condición indispensable para mantener el poder.

Esa es la verdadera historia bolchevique. Pero precisamente por eso es lo que más oculta la historia oficial. En vez de realidad, tenemos como en Almeyra/Moyano y en general los partidarios del Estado bolchevique, una especie de religión de “heroísmo proletario”. ¡Cómo si el partido bolchevique hubiese ganado decenas de miles de militantes por su radicalidad, combatividad, y consecuencia! En realidad, los bolcheviques salvo una radicalización formal de unas semanas para asegurarse el control político militar del poder (en donde Lenin plagia a militantes históricos, presentándolo como cosa suya, como “las tesis de abril” o el “Estado y la Revolución”)[1], nunca existió: siempre fue un partido que defendió abiertamente la necesidad del capitalismo, lo que Lenin y Trotsky justificarán abiertamente desde el poder en nombre de que el capitalismo de Estado (y privado) “es un enorme progreso con respecto a la situación actual de Rusia” (Lenin).

Tampoco es solo una mentira estalinista, eso de la religión del “marxismo leninismo” sino que es parte de la historia oficial, también trotskista. Es verdad que Stalin fue el que inventó esa formulita e hizo el ridículo, porque pasó décadas pagando escribas que debían encontrar, algo de Marx en la teoría de Lenin. Al fin tuvo que admitir a regañadientes, diciendo que, si las contraposiciones eran tan grandes, entre Lenin y Marx, era porque, era el capitalismo que “había cambiado” por la “fase imperialista” (¡qué había sido la mismísima teoría revisionista de Eduard Bernstein!) y hubo que inventar que el “marxismo leninismo” era algo nuevo diferente a lo que Marx había escrito. Era muy difícil hacer pasar a Marx como partidario del trabajo, de la mercancía, y hasta del mantenimiento de la ley del valor en pleno “socialismo” como sostienen, por otra parte los “marxistas leninistas” en todos los rincones del planeta.  Pero los escribas oficialistas, los lenino trotskistas siguen igualitos tratando de justificar marxistamente la monstruosidad de la URSS de los primeros años

En realidad, teóricamente Lenin no parte de Max, sino de la socialdemocracia alemana, del partido y de la teoría de Lasalle (apenas corregido por sus grandes “pensadores” como Hilferding, Kautsky…), y por eso va defender tanto la necesidad del capitalismo de Estado como el trabajo, la mercancía, el valor…; hasta confesar con la NEP que “hasta el capitalismo privado nos es favorable”. Marx había pasado la vida proyectando la destrucción del trabajo, Lenin/Trotsky hicieron del trabajo la clave de todo su sistema social. ¡Stajánov se encuentra adentro de cada leninista, de cada trotskista! ¡Todo leninista y todo trotskista terminan siendo un Estajanovista!

Justamente la historia real del partido bolchevique como partido de intelectuales burgueses y funcionarios pagados para controlar al proletariado desde el origen, así como su programa de defensa de la democracia y el desarrollo indispensable del capitalismo es lo que mejor explica el estalinismo y el imponente régimen social que caracterizó la supuesta “patria del socialismo”. ¡Y no la maldad de Stalin o el atraso asiático de Rusia! Todo, absolutamente todo, estaba presente desde el primer día de los bolcheviques que defendían, contra la revolución social, la necesidad del capitalismo y las tareas democráticas “que la burguesía no había realizado”….Y luego, desde el poder, desde que Lenin, aprobó formalmente el terrorismo de Estado, como método de sometimiento de los campesinos y los obreros al trabajo; desde que Trotsky escribió su apología del Terrorismo de Estado y decretó la militarización del trabajo, la incorporación de los oficiales zaristas, ya no solo a la Cheka sino masivamente al ejército rojo, para militarizar y liquidar toda reminiscencia “anarquista” de los “guardias rojos” y transformarlo en un ejército profesional; toda la URSS pasará a ser, un gran campo de concentración exclusivamente en beneficio del trabajo y el capital internacional

También es por eso que las estructuras del Estado y el Partido bolchevique son exactamente las mismas con Lenin, con Trotsky, con Stalin… (¡Y podíamos seguir la lista hasta hoy!).  Desde la Cheka, al Ejército “rojo”, desde los sindicatos a los soviets, desde los comités de control obrero a los representantes de Moscú en las provincias, todas son estructuras de funcionarios a sueldo, que nada tienen que ver con la lucha revolucionaria, y que por eso se llevan mucho mejor con los milicos zaristas, con los oficiales del zarismo, con los militares alemanes o con los representantes de Wall Street en Petrogrado, que con los huelguistas de Petrogrado o con los marinos de Kronstadt o con los anarquistas compañeros de Gorrelik, con los internacionalistas de izquierda del socialismo revolucionario, con quienes luchan en Moscú por trabajar menos y ganar más, con los guerrilleros Maknovistas…y mil etcéteras.

El partido bolchevique siempre fue un partido de funcionarios obedientes y nunca cuestionó al Estado burgués, ni al trabajo, ni a la explotación capitalista. Trotsky confesó abiertamente que prefería a Denikin que a Makno y también en eso es un predecesor incuestionable de su hermano mellizo Stalin, que osciló entre Churchill, Roosevelt y Hitler, pero que, a los proletarios, nunca les perdonó su resistencia al capitalismo