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Cien Octubres (III)

Las Polémicas Sobre La Revolución, Que Aún No Terminaron, Cómo Empezaron Entre Los Mismos Bolcheviques

- fernando moyano - (TERCERA PARTE)

Nota del autor:

El centenario de la Gran Revolución Rusa ha motivado una avalancha de materiales, vasta y basta hasta decir basta. En general kilométrico sin dejar de ser muy pobres y sin respetar la sugerencia de brevedad de la generosa editorial, que se supone que es en beneficio del torturado lector, para qué preocuparse por eso ¿no? Hemos comenzado a publicar, en partes, este trabajo que hemos hecho, centrado en la recuperación del análisis del bolchevique oposicionista Christian Rakovsky, víctima de la represión estalinista, casi olvidado por los trotskistas y casi ignorado, porque considero que es el aporte lúcido, analítico y no meramente descriptivo, creativo, no dogmático, autocrítico, y todavía no asimilado por la teoría política, de quien fue no solo testigo sino protagonista de primera línea. La polémica me lleva a intercalar estas entregas con otras notas en paralelo, una cosa una vez, la otra a la siguiente. Esta entrega se refiere a los trabajos de Rakovsky en  el último tramo de su vida, confinado en prisión, y a una comparación entre su análisis y el de Trotsky, mucho más conocido pero -a mi juicio- menos audaz, menos profundo, y más dudoso si tenemos en cuenta el curso de los hechos.

5. Los últimos materiales

En 1921 en la polémica sobre los sindicatos, enfrentando la posición de Trotsky quien define al estado soviético como “estado obrero” y negaba la autonomía de los sindicatos en la defensa de los intereses obreros particulares, Lenin le opone una descripción más realista, “estado obrero apoyado en una base obrero-campesina y con fuertes deformaciones burocráticas”. De allí sale la etiqueta tan traída y llevada de “estado obrero deformado”, discutiremos eso más adelante en nuestro balance. Pero aquí tenemos que mencionar nuevamente a nuestro pionero.

Rakovsky dirá en el 30, en su Boletín que publicaclandestinamente hacia la Oposición: “De un estado proletario con deformaciones burocráticas -como Lenin definió la forma política de nuestro estado- estamos en vías de pasar a un estado burocrático con resabios proletarios comunistas. Bajo nuestros ojos se formó y continúa formándose una gran clase de gobernantes con sus propias divisiones interiores, que crece por cooptación directa o indirecta (promoción burocrática, sistema ficticio de elección). Lo que une a esta clase original es una clase original también de propiedad privada, a saber 'la posesión del poder del estado'. La burocracia posee el estado como su propiedad.”

En 1932, comentando la nueva Constitución soviética, habla de “una casta de funcionarios que ha remplazado al proletariado y al partido”. Rakovsky le niega a esa “casta” toda capacidad de fundar nuevas relaciones de producción colectivista, y muchos menos que sea históricamente progresiva. Su rechazo a la política de colectivización forzosa de Stalin está basado precisamente en la idea del absurdo de pretender fundar nuevas relaciones de producción en forma voluntarista, sin apoyarlas en el desarrollo de las fuerzas productivas. Denuncia el carácter burocrático de esta colectivización como regresivo, no dejándose llevar por el fetiche de las formas de propiedad. La motivación de la burocracia es ampliar su base social.

Este modo de análisis se adelanta a estudios muy completos y posteriores que confirman su hipótesis. Recordemos que el propio Trotsky cedería al fetiche de las formas de propiedad cuando considera que la invasión soviética a Polonia y Finlandia tiene un aspecto progresivo al expropiar por la fuerza a la burguesía e introducir formas de “propiedad socialista”.

El balance de todas estas discusiones es un tema muy amplio, y para ello vamos a venir más aguas abajo, más hacia hoy.

Pero antes. ¿Cuál es el rasgo distintivo de la concepción de Rakovsky?

Prestar atención preferencial a los aspectos universales del fenómeno burocrático, y sentar las bases de un programa político antiburocrático. Rakovsky analiza la génesis de la deformación burocrática a partir de la relación de las masas con los dispositivos de ejercicios del poder y la diferenciación social que este ejercicio introduce en la propia clase, de cómo se reproducen estos dispositivos, como se retroalimentan, y cómo evolucionan en el tiempo de acuerdo con las condiciones históricas generales.

Comprende perfectamente la incidencia del atraso económico y el aislamiento de que hablará luego Trotsky, por ejemplo, en “La revolución traicionada”, pero les atribuye el papel de de factores que contribuyen a profundizar la diferenciación y la concentración del poder, que ya viene ocurriendo como un fenómeno interno al propio proceso revolucionario.

Los factores externos actúan como una manifestación de las contradicciones internas.Y es a estas contradicciones internas que presta atención preferencial. No espera pasivamente a que la degeneración burocrática se reabsorba por la dinámica espontánea del desarrollo económico y la extensión del socialismo en el mundo, no confía en el “progreso” como correctivo automático de estos males, sino que propone atacarlos con una audaz política antiburocrática consciente, dando prioridad a métodos de dirección democráticos y participativos, al autogobierno de las masas, a la educación política tanto de las masas como de los dirigentes, no solo teórica sino también en las prácticas colectivas reales.

Explicar la deformación burocrática exclusivamente por las circunstancias externas desfavorables, lleva en última instancia a justificarla como “inevitable” y a esperar pasivamente que estas circunstancias se reviertan por sí mismas, o incluso a colaborar con la burocracia para “contribuir” a este cambio. Las versiones vulgarizadas del marxismo no están exentas de esta versión que se pretende “científica”, y sobre la cual Marx ya había advertido

6. Trotsky, comparando

Es imposible abordar estos temas sin pasar por Trotsky. Veamos su concepto sobre la URSS, y veremos en qué estos dos revolucionarios coinciden, y de allí saldrán las pequeñas diferencias, pero resaltarán en su importancia.

Para Trotsky el estalinismo es consecuencia del atraso y aislamiento de Rusia y de las condiciones de escasez. Pone (en La revolución traicionada) el ejemplo de la panadería: cuando hay escasez de pan se genera una cola para organizar la distribución del producto escaso. Si la cola se alarga aparece un gendarme para mantener el orden. La burocracia es un fenómeno parasitario de usurpación y abuso de privilegios, producto de condiciones de precariedad transitoria, pero no específicamente un fenómeno de explotación. “La retaguardia pesó más que la vanguardia”.

Ante esto propone la revolución política: derrocar a la burocracia usurpadora conservando la estructura social de propiedad colectiva, que considera válida y vigente. Niega pues que estemos ante una nueva clase social diferenciada de la clase obrera, con viabilidad histórica propia.

Hacia fines de los años 30 mantiene una polémica muy interesante con un ala del partido trotskista de EEUU encabezada por Burnham y Shachtman. Luego Burnham evoluciona hacia la derecha y es  autor del concepto de 'revolución gerencial' y 'clase gerencial', junto con otros que ven un proceso de burocratización general de las sociedades, socialistas o capitalistas. Trotsky polemiza con este concepto de una manera admirable, pero viéndolo en perspectiva se pueden comprender sus errores.

En general, si los marxistas presentamos una teoría, es para justificar una propuesta de acción, no por mera interpretación. Y como esa acción está inscripta en un contexto histórico, se hace con un pronóstico posible del futuro inmediato. Muchos pronósticos inmediatos de los grandes marxistas estaban equivocados, aunque acertasen en su visión a largo plazo y sus elementos analíticos. Marx se equivocó profetizando una revolución obrera en Alemania. Los bolcheviques se equivocaron al esperar que la Revolución de Octubre se extendiese a Europa occidental. Trotsky se equivocó al suponer que el proceso de burocratización de la URSS iba a ser abolido por una revolución política.

En general los marxistas somos gente optimista y activista, no porque la teoría marxista convierta en eso a la gente, sino al revés, porque es atractiva para los que tienen la característica de optimistas y activistas. Llega a ser incluso contradictorio. Una caricatura del marxismo, la teoría del 'determinismo histórico', entiende que la clase obrera está destinada a construir el socialismo como una ley natural de la historia; y esto se une a un voluntarismo político activista, lo que produce discursos de este tipo: “Nosotros estamos destinados a vencer en el sentido general del socialismo, pero además nuestro grupito político particular está también destinado a vencer porque tiene la verdad concreta, a diferencia los otros. Pero si faltás a una reunión o dejás de hacer una tarea vas a ser responsable del fracaso de la Historia de la Humanidad.” Es un fatalismo positivista optimista y al mismo tiempo una especie de delirio de omnipotencia invertido: soy tan poderoso que si hago algo mal soy responsable de que se derrumbe el Mundo.

Las razones de Trotsky para negar que ese estamento social fuese una clase social dominante, y hablase de una excrecencia temporaria dentro del proyecto socialista que desaparecería por el desarrollo de éste,  son de dos tipos. Por un lado la caracterización objetiva de ese sector social: no tiene la  propiedad jurídica de los medios de producción ni derecho de herencia, y no puede constituirse en clase social. Son razones muy discutibles. Podemos ver clases sociales dominantes en la historia que no tenían derecho a herencia. Los curas en la Edad Media constituían una clase dominante y ni siquiera podían tener hijos, menos herencia.

Aclaremos:No podían tener hijos oficialmente. Una cosa es la formalidad jurídica y otra la realidad sociológica. Porque si consideramos que la falta de la propiedad jurídica impide la apropiación privada del plusvalor, cuando vemos las formas de corrupción que aparecen y permiten esa apropiación privada podemos quedarnos en su apariencia de elementos accesorios accidentales, y definir el modo de producción realmente existente haciendo abstracción de esa realidad.

No todas las clases sociales dominantes tienen la misma condición, ha habido muchas formas de clases dominantes y muchas formas de explotación; pero lo fundamental es la forma de extracción de plustrabajo. Una clase dominante existe históricamente porque existe un modo de extracción de plustrabajo, un modo de dominación que sustenta lo anterior, y un mecanismo de reproducción de esas relaciones sociales que le da continuidad  histórica. Estos conceptos los retomaremos más adelante.

Pero Trotsky negaba esta condición, además, por una razón de tipo subjetivo: su confianza en la capacidad del proletariado de hacer la revolución socialista. Dice: “Pero si dijésemos que esto es una clase social nueva, estamos diciendo que el proletariado no es capaz de hacer la revolución socialista.” Si el proletariado es capaz de hacerla, necesariamente debemos concluir que esta degeneración es un fenómeno temporal y va a desaparecer por el propio proceso revolucionario.

Es el optimismo histórico que lleva a Trotsky a negar que pudiese generarse un nuevo modo de producción entre el capitalismo y el socialismo, que una nueva clase social dominante aparezca en el proceso de construcción del socialismo, pues eso sería decir que la clase obrera es incapaz de conducir su propia revolución, y ese estamento usurpador y parasitario sería históricamente necesario y progresivo.

Voy a tomar aquí otro ejemplo didáctico de Trotsky en aquella discusión, el del mecánico sentimental:

Cuando un mecánico sentimental examina un coche en el que, pongamos por caso, unos gángsteres han escapado de la policía por una mala carretera, y se encuentra con los neumáticos reventados, el chasis roto y el motor medio engripado, puede exclamar: 'Esto no es un coche, ¡vete a saber lo que es!'. Una estimación de este tipo carecerá de carácter técnico o científico, pero expresará muy bien la legítima reacción del mecánico ante la obra de los gángsteres. Supongamos que el mecánico tiene que reconstruir ese objeto que ha denominado 'vete-a-saber-lo-que-es'. En ese caso, tendrá que empezar por reconocer que lo que tiene delante es un coche estropeado. Determinará qué partes están todavía bien y cuáles es preciso reparar, para decidir por dónde empezar el trabajo. El trabajador con conciencia de clase debe adoptar una actitud similar hacia la URSS. Tiene perfecto derecho a decir que los gángsteres de la burocracia han transformado el estado obrero en un 'vete-a-saber-lo-que-es'. Pero en cuanto supera la primera reacción y se enfrenta políticamente con el problema, se ve obligado a reconocer que tiene ante sí un estado obrero estropeado, con el motor de la economía engripado, pero que todavía anda y que puede arreglarse sólo con cambiar algunas piezas.”

Es un texto brillante por su capacidad didáctica de explicar un tema complejo con ejemplos sencillos. Pero no sé si algunos habrán tenido la experiencia –tal vez Trotsky no– de tener un auto viejo y desvencijado que ya no sirve, y cuando lo llevo al mecánico me dice. “No  tiene arreglo, no tires la plata”. Y uno tiene un problema sentimental, y dice: “Si no lo arreglo me quedo a pie”. Pero el mecánico dice: “Ya estás a pie”. Este es el problema: en realidad ese estado obrero estropeado ya era irrecuperable

Veamos aquí ahora el gobierno del Frente Amplio. ¿Es recuperable, o está totalmente estropeado? Esto está en debate en el país desde hace más de diez años. Hay un aspecto crudamente objetivo, pero también involucra la afectividad y angustia de la gente. Angustias así y muchos mayores deben haber vivido aquellos revolucionarios cuando se vieron ante la realidad del momento histórico muy difícil, veían el pacto entre Stalin y Hitler, el reparto de Polonia, la traición a la revolución española, o los procesos de Moscú en los años 36 y 37. Pero las conclusiones a las podemos llegar hoy, no eran fáciles en aquel entonces.

Tomemos pues a Trotsky y su “mecánico sentimental” del que quiere tomar distancia y tener una visión “objetiva”. ¡Es obvio que el que tiene esa atadura sentimental es él!

En vísperas de la Segunda Guerra prevé que ésta llevará al hundimiento del estalinismo y a una revolución política en la URSS (y he aquí el pronóstico que encaja con su teoría y su propuesta) y escribe:

La alternativa histórica, llevada al límite, es la siguiente: ¿es el estado estalinista un desgraciado incidente en el proceso de transformación de una sociedad del capitalismo al socialismo, o es el primer paso hacia un nuevo tipo de sociedad basada en la explotación? Si la segunda afirmación es cierta, la burocracia se convertirá en una nueva clase explotadora. Si el proletariado del mundo se muestra incapaz de cumplir la misión que le ha asignado el curso del desarrollo histórico, no nos quedará más remedio que reconocer que el programa socialista, basado en las contradicciones internas de la sociedad capitalista, es una utopía. Sería necesario, en ese caso elaborar un nuevo programa ‘mínimo’, para la defensa de los intereses de los esclavos de la sociedad burocrática totalitaria”.

Y refiriéndose a la guerra que se avecina hace lo que llamamos pronóstico optimista, y adelanta con honestidad las posibles conclusiones a partir de un resultado negativo:

Si, contra todo pronóstico... durante la guerra o tras ella... el proletariado es derrotado en todos los frentes, tendremos que replantearnos nuestra concepción de la época actual y sus fuerzas motoras... la perspectiva histórica del mundo en las próximas décadas, quizá en los próximos siglos; ¿hemos entrado en la época de la revolución social y la sociedad socialista o, por el contrario, en la de la decadencia de la sociedad y el totalitarismo burocrático?”

El optimismo extremo cae en el pesimismo extremo por el peso de su propia lógica. Si decimos que necesariamente, en virtud de la teoría, ganaremos, y si al final los hechos dicen que no ganamos, todo lo que habíamos pensado quedaría desmentido.

Pero se trata de un recurso argumental. Trotsky defiende su punto de vista frente a sus opositores recurriendo al método de reducción al absurdo: si mi conclusión no es cierta entonces los supuestos de la teoría socialista se vienen abajo. Es un razonamiento peligroso porque excluye los grises. Porque como sabemos, “contra todo pronóstico” el estalinismo no solo no cayó por la guerra sino que se consolidó y expandió. Y sin embargo eso no significó que se cerrase la época de la revolución socialista.

No nos interesa hacer juicios de valor sino sacar  conclusiones sobre la teoría. La construcción conceptual de Trotsky en el corto plazotenía sus límites y los hechos lo evidenciaron. Para una evaluación científica de éstos hay que confrontar su hipótesis de trabajo con los testarudos hechos, como exige el método científico y él mismo lo sugiere. Y al tiempo de no dejarnos impresionar por sus bríos polémicos, debemos comprender que su visión de las cosas estaba también empujada por las ganas de que eso pase, como ocurre con todos los revolucionarios.

Dice también Trotsky en esa polémica del 39: “el concepto de estado obrero degenerado [es]... una categoría histórica llegada al borde de su propia negación. Haría falta un acontecimiento histórico de gran importancia, un cambio de situación en la URSS, el hundimiento de la pandilla estalinista para que estos camaradas dijeran: Sí, teníamos hasta ahora un estado obrero degenerado”.

Lo que ocurrió fue precisamente lo contrario. A partir del “acontecimiento histórico” del derrumbe de la URSS, en muchos se produce la conclusión: “No, hace tiempo que no teníamos un estado obrero degenerado”.

En esto, entonces, Rakovsky tenía razón. Fue necesario que las aguas siguiesen su curso, y entonces mirar nuevamente río arriba

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Referencias bibliográficas:

Rakovsky, Christian.Los peligros profesionales del poder

https://www.marxists.org/espanol/rakovski/1928/08-1928.htm

The Russian Opposition Replies to the Capitulators

https://www.marxists.org/archive/rakovsky/1929/xx/capitulators.htm

The Policy of the Leadership and the Party Regime

https://www.marxists.org/archive/rakovsky/1929/xx/policy.htm

On the Five Year Plan

https://www.marxists.org/archive/rakovsky/1930/xx/5yearplan.htm

Five Year Plan in Crisis

https://www.marxists.org/archive/rakovsky/1930/08/index.htm

Preobrazhenski, Eugeny:La nueva económica

https://elsudamericano.wordpress.com/2017/09/18/la-nueva-economia-por-eugeny-preobrazhenski/

Kolontái, Aleksandra La oposición Obrera

www.omegalfa.es/downloadfile.php?file=libros/la.oposicion.obrera.pdf

Brecht, Bertolt Galileo Galilei

www.omegalfa.es/downloadfile.php?file=libros/galileo-galilei.pdf

Broué, Pierre.Los trotskistas en la URSS

https://www.marxists.org/espanol/broue/1980/trotskistas_en_la_urss.htm

El Partido Bolchevique

https://www.marxistsfr.org/espanol/broue/1962/partido_bolchevique

Rakovsy, ou la revolution dans tout les pays

http://www.bnfa.fr/livre?biblionumber=16530

Trotsky, León. La revolución traicionada

http://www.elsoca.org/pdf/libreria/La%20Revolucion%20Traicionada.pdf

En defensa del marxismo

https://www.marxists.org/espanol/trotsky/1940s/dm/index.htm

Programa de transición

https://www.marxists.org/espanol/trotsky/1938/prog-trans.htm