Yo no creo en mesías
(Pero, que hay quien cree, lo hay)
Jorge Croce - Analista
Es indudable que la (re)aparición de Tabaré Vázquez, en forma militante, en la esfera frenteamplista, ha generado expectativas de distinto tenor en la masa política del FA.
Algunos de esos pasos, como su "reinserción" a través de la concurrencia a "su" comité de base, nada menos que el día 25 de agosto, es, a todas luces, una jugada premeditada como un gesto político a interpretar en un solo sentido.
La crisis, autoadmitida en el seno de la fuerza política, y su consecuencia más inmediata, evaluada, quizás en forma exagerada por lo anticipada, que es la de poner en peligro el triunfo en la próxima elección, ha motivado a una buena parte de la militancia a imaginar, con Tabaré, la venida de un mesías salvador.
Según algunas definiciones, que se prestan a nuestra tesis, mesías, sería un hombre, elegido de Dios, consagrado para cumplir la misión divina encargada, cumpliendo el papel de lugarteniente del mismo en carácter de rey.
También, y nunca tan aplicable al caso, se considera a la persona en la cual la gente deposita, (ojo), una confianza desmedida, en tanto hombre, y no hijo de Dios, para lograr un objetivo o solucionar un problema.
Para una buena parte de los frenteamplistas, de los diversos órdenes, (simpatizantes, militantes, adherentes, dirigentes de todos los niveles), la (re)aparición de Tabaré encuadra en esos conceptos, pues eliminaría de cuajo los inconvenientes de la "puja" en busca de un candidato a la Presidencia, y su prestigio por su actuación en la anterior Presidencia, para los muchos compatriotas que así lo visualizan, podría entrar a compensar la pérdida de votos que el natural desgaste del ejercicio del gobierno,(y otras yerbas...), trae consigo a la fuerza política que lo ejerce.
Pero dicha elucubración mental conlleva, en su esencia, peligros ciertos.
En primer término, porque es claro y obvio, que estamos en presencia de un hombre y no del hijo de Dios.
En segundo término, porque puede suponer, desde el pique, el otorgamiento de poderes incondicionales, aunque solo deriven del mero consciente mental de los individuos que así piensan.
En tercer lugar, porque el gobierno de Tabaré adoleció de algunos defectos graves, en el ámbito frenteamplista y en el nacional, que nadie puede desear que se repitan.
A saber, y a manera de simple ejemplo, porque hay muchos más:
-La concepción a ultranza del famoso principio personal del "corte del cordón umbilical" que lo unía a la fuerza política que lo encumbró. Y que llevó al ostensible debilitamiento de la fuerza política, sumida voluntariamente en el papel, como furgón de cola del "tren" presidencial, transformada en el indiscutido "viva-viva" de la actuación gubernativa, al solo efecto de defender, incondicionalmente, todo lo hecho por el gobierno, sin rescatar para sí, la irrenunciable función crítica de seguimiento de lo actuado. Que la llevara, inexorablemente, a no reaccionar, o a hacerlo tardía y débilmente ante casos graves como:
-una política internacional como laderos del imperio yanqui, que derivó en la aprobación inconsulta del TIFA y en la consideración seria de un posible y aconsejable TLC con el imperio.
-el apoyar proyectos originalmente elucubrados por los partidos tradicionales y que habíamos combatido cuando ellos los presentaron, siendo el FA oposición parlamentaria, como el caso del proyecto celulósico de Botnia, pergeñado por el gobierno de Jorge Batlle, agravado por una deliberada conducta antiamericanista (del sur...), que llevó al país al borde de un conflicto armado con Argentina.
-la utilización del "veto presidencial", herramienta de corte anacrónico, instaurada en la época del derecho divino de la reyecía, nada menos que, para "tirarse" contra la aprobación parlamentaria del proyecto de ley de salud reproductiva de la mujer, olvidando que la voluntad de un sólo hombre, por muy constitucional que parezca, no puede estar por encima de la voluntad popular, legítimamente expresada en y por el soberano Poder Legislativo.
Es indudable que, de decidirlo finalmente así, Tabaré toma en sus manos un hierro al rojo vivo, para zafar del cual, la situación, creciendo como avalancha de nieve, se le muestra como muy difícil.
Cuando "la masa" empieza a presionar, en un sentido, es muy difícil "sacar la pata del lazo".
Solo algunos comentarios u errores políticos, muy graves, largados con dicha intención o sin ella, pueden llevar a "la masa" a descreerse, en tal sentido, y a dejarlo de postular.
Y este, reciente, fresquito, que nos pone en conocimiento que "el presidente" estuvo tanteando la posibilidad de obtener la ayuda del imperio yanqui ante un eventual conflicto armado con Argentina, es uno de esos, creemos, para los cuales, no alcanza con todos los amanuenses bien intencionados, que salen en desbandada a tratar de tapar con tierrita la magnitud cualitativa del producto excretado.
Porque, para defender a mi cachorro de los posibles ataques de los mastines de los vecinos, nunca se me ocurriría meterlo en la jaula del chacal...
(publicado en La República, editorial, lunes 17 de octubre de 2011)
Material redactado antes de saberse de la renuncia de Tabaré Vázquez a la actividad política