Faltan pormenores, rectificaciones, ajustes; hay zonas de la historia que no me fueron reveladas aún
J.L. Borges, Tema del traidor y del héroe
Hemos comenzado bajo este título una serie de notas para comentar el libro de María Urruzola "Eleuterio Fernández Huidobro. Sin remordimientos", que ha suscitado polémica estos días.
Repito algo que ya dije sobre el tema, el libro no es perfecto ni completo, y no podría serlo. Pero me parece un enorme paso adelante. Es absurdo compararlo con "Donde hubo fuego: el proceso de adaptación del MLN-Tupamaros a la legalidad y a la competencia electoral (1985-2004)", Adolfo Garcé, 2004, que es en realidad un justificativo de la reconversión tupamara, o con "Milicos y tupas", Leonardo Haberkorn, 2011, que apenas roza el problema. Las observaciones críticas que le hagamos no pretenden en absoluto desconocer el mérito de la autora.
Opino que las diversas y encontradas opiniones de esta polémica, tal vez el propio libro también, se enfoca demasiado en el personaje en cuestión, EFH, sin prestar atención al proceso histórico del cual participa. Por eso elegí ese título.
El personaje no crea el drama, el drama crea el personaje, eso pretendo decir. En especial en este caso no es que sea, por parte de los dirigentes políticos llegados al gobierno, la voluntad de arriar las banderas históricas de la izquierda lo que ha determinado la continuidad del capitalismo y la dependencia. Precisamente ha sido EFH quien lo ha dicho con toda claridad desde su punto de vista, todo es sacrificable MENOS llegar al gobierno.
¡Nos dicen que ellos no tienen la culpa de que sea tan difícil hacer una revolución! Si querés gobernar en el capitalismo tenés que hacer un gobierno capitalista.
María se ocupa de EFH, y también de su entorno el MLN-T y su periferia, y esto en las distintas etapas. Algo descuidado queda el entorno del entorno, el país, que tiene su propia dinámica, ritmo, línea causal.
¿Un Ñato o muchos Ñatos? EFH no es esquizofrénico, tiene una sola personalidad y un hilo conductor, el exhibicionismo. Y se exhibe o no se exhibe según se quiera, pero sólo se puede exhibir lo que hay, y eso va cambiando sin remedio a lo largo de la vida. Cuando todo se sacrifica menos la necesidad de exhibirse, el resultado es esperable.
¿Héroe o traidor? Borges explica que al menos en ese cuento el héroe y el traidor son la misma persona. De la misma forma Bolívar traicionó a Miranda, y según dicen sus admiradores lo tuvo que hacer para poder ocupar su lugar en la historia, ser traidor para poder ser héroe. Algo así podrían decir los héroes de esta historia, y alguno muy pero muy narcisista, pero muy, lo ha dicho.
En este caso, se tilda reiteradamente a EFH de traidor, y además mentiroso. No ha faltado la interpretación histórica según la cual la TRAICIÓN fue la causa de la DERROTA, que no se corresponde siquiera con la simple cronología de los hechos. Propongo entonces invertir la relación causal: la derrota ha sido la causa de la traición.
Claro que la derrota no alcanza. La derrota hace imposible seguir adelante, para sobrevivir hay que buscar otros caminos. Pero no todos son ratas que abandonan el barco que se hunde, aunque alguno ha dicho que sí casi con estas palabras. Es necesaria una determinada predisposición para adoptar un camino entre los varios posibles. Sin embargo nuestra interpretación la derrota causa la traición presenta un problema: ¿Cuál es, entonces, la causa de la derrota?
Cuando hablamos de derrota no nos estamos refiriendo exclusivamente a ese núcleo guerrillero en el que estaba EFH, ni a aquella derrota en aquellos años. Ha sido un fenómeno mucho más amplio y no quedó en aquellos años, se ha prolongado en varias derrotas sucesivas hasta hoy. Y si en todas nuestras convocatorias hemos estado plagados de traidores y eso es todo lo que tenemos para decir como causa de las derrotas, muy pobre es nuestra defensa. La traición como causa última resulta cómoda, porque de otra forma habría que revocar gran parte de las credenciales revolucionarias. Pero así no saldremos adelante.
¿No hay nada para revisar o cuestionarnos? EFH traidor, y además mentiroso. No voy a defenderlo de esas acusaciones pero ¿es el único? ¿Y tan buen mentiroso era?
Para seguir la idea de que en este caso la derrota alentó la traición, el libro de María, seguido paso a paso, nos presenta numerosos elementos ilustrativos. Lo seguiremos así, paso a paso.
Ahora solamente diremos algo sobre el marco general. María traza tres etapas. I, la guerrilla y la dictadura. II, los ex-guerrilleros convertidos en un grupo reformista en la legalidad que forma parte del Frente Amplio. III, un grupo de "amigos de los militares" en el gobierno. Entre una y otra etapa hay una conversión política, y una de las causas es la derrota y sus secuelas estiradas a través del tiempo
A su vez las etapas no son homogéneas, no es lo mismo la guerrilla que la guerrilla derrotada, no es lo mismo el MLN antes de entrar al FA que después, no es lo mismo EFH antes del Ministerio que sentado allí. Pero queda claro que hay una línea evolutiva. Hacia el final María hace una cronología política de esa vida de tres cuartos de siglo, con la prolijidad de ir marcando la edad en cada paso, y la discreción de silenciarla en los años finales.
Algunas cosas faltan, por ejemplo el intento de "fideicomiso" que propuso al final de su vida para financiar grandes compras militares, y no pudo concretar. Quería una Marina para guardia de seguridad de las plataformas petroleras, pero no había petróleo en la plataforma, ¡lecho marítimo anti-patriota! Es un ejemplo interesante de esta lógica invertida, primero crear el vigilante, después fijarse si hay algo que vigilar.
Recurriendo a Julián González Guyer, y más lejos a Carlos Real de Azúa, María reseña la mentalidad anti-militarista en Uruguay, país pequeño y débil que confía su destino a la diplomacia y la paz. Llaman a eso "dogma colectivo", que EFH rechaza
Pero ante esa versión de que los políticos uruguayos son ignorantes en temas militares simplemente por comodidad, y los pobres milicos están desatendidos e injustamente relegados, habría que preguntarse seriamente PARA QUÉ precisa Uruguay tener fuerzas armadas, y más en general, PARA QUÉ precisa Uruguay ser Uruguay. El verdadero dogma es que Uruguay precisa tener fuerzas armadas porque las precisas y punto, y nadie sabe por qué ni cómo deberían ser.
Por supuesto, esos temas son mucho más importantes que estos tristes personajes.
Aclaradas estas cosas, ahora sí podemos ver el libro paso a paso sin perder de vista lo que queremos de él.