ARTIFICES blog 22/10/26
El pasado 17 de octubre superó con creces muchas de nuestras expectativas. Aunque gran parte de nosotros ya casi no se atrevía a creer en un resurgimiento así, se nos regaló uno de esos días memorables en los que el tiempo parece transcurrir de manera diferente. Un año después del amargo fracaso de la movilización Bloquons tout «Bloquemos todo» del 10 de septiembre, encerrada en el estrecho círculo de la «gente de izquierda», el resultado de este día parecía más que incierto. Sin embargo, su difusión en círculos ajenos al público habitual de las manifestaciones y, sobre todo, la aparición oportuna de un movimiento de estudiantes de secundaria, lograron que la cosa se animara de manera espectacular, permitiendo que ese frío sábado de octubre pasara a la historia.
La movilización de los estudiantes de secundaria había comenzado desde el inicio del año escolar en las colonias de ultramar /1, especialmente en Mayotte y luego en Guayana, Martinica, Guadalupe y La Reunión, antes de iniciarse en los suburbios (banlieue) de París el 17 de septiembre. El bloqueo, la forma preferida de movilización de los estudiantes de secundaria, se generalizó muy rápidamente por todo el Hexágono. A medida que se sucedían estas acciones llamativas, el llamado del 17 fue cobrando fuerza en las redes sociales y más allá, a medio camino entre un resurgimiento del espíritu de los Chalecos Amarillos y una posible válvula de escape contra el poder y el alto costo de vida.
En nuestro último texto, analizamos las estrategias de pacificación implementadas en el movimiento: paternalismo, institucionalización de las reivindicaciones y llamados a la convergencia. Hoy parece que la movilización del sábado ha dejado atrás a algunos de ellos: la cuestión de la violencia, que aterroriza a la burguesía, ha vuelto a barrer a quienes intentaban erigirse en portavoces del movimiento, el cual ya no se refiere únicamente a la desinversión en los servicios públicos, sino que ha adquirido un carácter más amplio en torno a la reproducción /2 de la fuerza de trabajo en general /3
DERROTA POLICIAL
A nadie le hace falta que se lo digan: lo que ha ocurrido no tiene precedentes. Si bien, lamentablemente, aún no hemos salido realmente de la era contemporánea, se habla, como mínimo, de 3.000 comercios saqueados o vandalizados, así como de numerosos edificios públicos atacados e incluso incendiados. Aún más elocuente es que los acontecimientos han roto la delimitación espacial coercitiva a la que tradicionalmente se ven sometidas las jornadas de movilización nacional, que se concentran en unas pocas metrópolis. Prácticamente todas las ciudades, grandes y medianas, se han visto arrastradas por esta ola de destrozos y saqueos. En la gran mayoría de las unidades de represión desplegadas, hubo agentes heridos, algunos de ellos de gravedad. Por todas partes se ven centros urbanos devastados, barricadas erigidas, burgueses atrincherados, tiendas de lujo destrozadas y mercancías repartidas por la calle con alegría.
Más allá del balance contable y de las acciones espectaculares de los alborotadores, nos perderíamos lo esencial de la jornada si no nos detuviéramos en la euforia que se apoderó de la multitud, transformando el discurso clásico del movimiento social en un concurso para ver quién hace el snap, el estallido más gracioso/4 Mientras un auto en llamas sirve de barricada frente a una fila de CRS a la que se le han estado lanzando piedras sin parar desde hace dos horas, circulan en las redes sociales imágenes de la prefectura de Caen tomada por asalto, de una comisaría destrozada en Marsella, del departamento de la prefecta de Burdeos saqueado y, por supuesto, del insípido ayuntamiento de Limoges devorado por el fuego. Mientras algunos se hacen pasar por cajeros de un supermercado que está siendo saqueado, otros amenazan a un peluquero con volver si no baja sus precios. Mientras un saqueador busca copos de avena para ganar masa muscular, las botellas de champán de un Nicolás en ruinas sirven para festejar al estilo de Max Verstappen. Todo esto, y mucho más, sin otro límite que la imaginación de los alborotadores, ocurría al mismo tiempo, por iniciativa de decenas de miles de personas que reinventaban una forma de interactuar con el entorno que amordaza su vida cotidiana.
¿Se puede decir que lo que pasó no tiene precedentes? En nuestro último texto, señalábamos que las formas de lucha más ofensivas se parecen mucho más a las que observamos en los disturbios tras la muerte de Nahel que a las movilizaciones de los Chalecos Amarillos. Hoy podemos constatar estas similitudes, ya sea en cuanto a la expansión geográfica en comparación con 2005 o al recurso al saqueo. Sin embargo, cabe señalar que esta propagación de los disturbios urbanos en los centros de las ciudades se ha generalizado y se ha entremezclado con otras prácticas y consignas. Así, se han visto concentraciones en torno a lugares de poder y marchas agresivas por los barrios ricos, algo más típico de los Chalecos Amarillos.
Lo que parece seguro es que la intensidad de la represión no tiene precedentes. En un solo día se registraron más de 1.800 detenciones, cifra que ascendió a 2.300 al día siguiente, después de que los más temerarios decidieran continuar con las hostilidades. Siguiendo con su dinámica, la policía ha herido gravemente a numerosos manifestantes en toda Francia y, probablemente, ha matado a dos personas en París durante el fin de semana /5 En las primeras sentencias, el Estado ya está demostrando su firmeza al multiplicar las condenas a prisión efectiva y al sistematizar las detenciones preventivas tras las comparecencias inmediatas. Al momento de escribir este artículo, 917 personas han sido presentadas ante la justicia, de las cuales 174 se encuentran encarceladas /6 Estas cifras son incluso ligeramente superiores a las de la represión de los disturbios que siguieron a la muerte de Nahel, que ya habían alcanzado un nivel histórico/7
Una vez más, la represión parece servir de salvavidas para la izquierda, la cual, ante la adopción consciente de la violencia por parte del movimiento, aprovecha para actualizar su discurso de víctima. La manifestación ni siquiera había terminado cuando Jean-Luc Mélenchon ya se quejaba del cerco policial y las cargas en la plaza de la República. De este modo, acusa al gobierno de todos los desbordamientos, pero nos parece claro que los saqueos, las destrucciones y los incendios son formas de acción elegidas a sabiendas por una parte del proletariado en lucha. La izquierda puede lamentarse por su hermosa manifestación pacífica, pero hay que recordarle que el 17 de octubre no se había difundido en las redes sociales como un paseo tranquilo, sino como una «purga». Al acudir a ella, no quedaba más remedio que asumir el carácter conflictivo que se manifestaría allí.
Si a las posturas de víctima sumamos las “revelaciones” sobre los informes de inteligencia/8 relacionados con LFI, ( La Francia Insumisa) ya se han reunido todos los ingredientes para armar un nuevo discurso conspirativo de izquierda. Más allá de la cantinela habitual de los supuestos alborotadores que en realidad serían policías disfrazados/9, muchos parecen ahora creer que no fue la policía la que quedó desbordada por las acciones masivas, sino que fue el Estado mismo el que organizó el desorden. Sin embargo, aunque a primera vista las cifras hacían presagiar un dispositivo policial escaso /10, al final no fue así, especialmente si se compara con otros eventos. Por lo tanto, no hay razón alguna para creer que el Estado haya organizado una escasez de recursos y movilizado a la policía de manera insuficiente a propósito, a menos que se crea que las imágenes de la capital en llamas que dan la vuelta al mundo «vienen muy bien a los intereses del gobierno».
A pesar de su combatividad, los Chalecos Amarillos fueron derrotados por el gobierno de Philippe, al igual que el movimiento contra la reforma de las pensiones. Más recientemente, la jornada de movilización «Bloquemos todo» no pasó de ser un fiasco. El gobierno tenía motivos para creer que el movimiento estudiantil de secundaria se estaba agotando, con una disminución de los bloqueos y las manifestaciones espontáneas a medida que se acercaban las vacaciones. En cuanto a los restos del movimiento obrero, su apatía ya no es ninguna novedad. ¿No es entonces más creíble que el gobierno haya pecado de orgullo /11? No estamos al tanto de los secretos de los dioses, pero tampoco podemos imaginar que los servicios de inteligencia territoriales y la DGSI sean infalibles. Si bien afirman haber acertado más o menos en sus previsiones respecto a la metrópoli parisina/12 y también en cuanto a la movilización de la «ultraizquierda», admiten haber subestimado el riesgo en el resto de los casos. Todo esto nos muestra hasta qué punto esa espontaneidad era poco predecible y jugaba en su contra. Además, hace semanas que el movimiento estudiantil de secundaria ha estado agotando los efectivos policiales, lo que pudo haber influido en el número de agentes disponibles de inmediato.
Solo un cerebro embotado por un pacifismo desenfrenado y los discursos de LFI puede imaginar que el Estado querría ocultar las reivindicaciones creando las condiciones para el caos. ¿Por qué querría el Estado parecer desbordado para invisibilizar unas reivindicaciones que simplemente puede seguir ignorando? Evidentemente, el líder de los Insumisos está particularmente afectado, ya que parece creer que todo este alboroto gira en torno a él/13 Nadie puede creer que el Estado tenga algún interés en adoptar una actitud de «dejar hacer» cuando su crédito político y financiero se ve socavado; volveremos sobre esto más adelante.
Al igual que en el caso del movimiento estudiantil de secundaria, nos parece que este tipo de discurso solo tiene un objetivo: hacer olvidar que un motín como este es un acontecimiento clave en la lucha de clases. Una vez más, los objetivos de los saqueos son inequívocos: tiendas de lujo, tiendas de compra de oro, pero también supermercados, tiendas de ropa, estancos, restaurantes, tiendas de manga y videojuegos, etc. La apropiación masiva de mercancías permite romper un bloqueo en la reproducción del proletariado.
Si bien para muchos los ataques dirigidos contra los «pequeños comerciantes» son injustificables y perjudican al movimiento, que no cumple con sus expectativas, hay que recordar que la lucha de clases es una guerra social. En estos momentos de confrontación, en los que las fuerzas armadas del Estado burgués pierden el control de las calles —que tanto ellas como las mercancías mantienen durante el resto del año—, no es de extrañar que el proletariado se apropie de aquello de lo que se ve desposeído en su vida cotidiana. Todo lo que se puede saquear pasa por ahí, desde la óptica hasta la tienda Bershka, pasando por el Lycamobile del vecino. El hecho de que el proletariado no se limite ni a las tiendas de lujo ni a los bancos ilustra bien que, en momentos así, la lucha contra el capital no es simbólica, sino inmediata. Ciertamente, siempre apunta a la reproducción social de su propia situación, pero esta vez tomando todo lo que quiere. El Estado no cederá ni un ápice y todos son más o menos conscientes de ello. Todo lo que la lucha tiene para ofrecer es lo que produce en su propio desarrollo, y por eso no se plantea la cuestión de la «legitimidad» de los saqueos frente al movimiento y lo que esto implicaría para la «opinión pública».
Por lo tanto, queda claro que la policía sufrió una dura derrota. En el caso de París, que conocemos mejor, quedó en minoría ante una serie de acciones que estiraron hasta el límite su frente operativo. El dispositivo de mantenimiento del orden también quedó físicamente asfixiado por el impresionante tamaño de las multitudes de manifestantes que se encontraban en el camino de la policía. No podía, al mismo tiempo, controlar el recorrido declarado que llegaba hasta la Plaza de Clichy, proteger los centros de poder de posibles intrusiones, mantener un enfrentamiento intenso e ininterrumpido durante más de cuatro horas alrededor de la Plaza de la República y perseguir a decenas de grupos en una zona que abarcaba más de cinco distritos. Además, no se puede analizar la respuesta policial de manera aislada en cada ciudad, ya que cada una de ellas enfrentó su propia oleada de revueltas, lo que limitó cualquier reasignación de efectivos y equipo.
Unidad en la separación
A raíz de nuestro texto sobre el movimiento estudiantil de secundaria, unos compañeros griegos del sitio web Antithesi nos han enviado una crítica que compartimos aquí.
https://www.antithese.info/articles/que-diable-nous-apprennent-les-coleres-populaires/
La cuestión principal que plantea el final del texto de Antithesi es la de las modalidades de constitución de la clase/14 y, por lo tanto, la de cómo superar las segmentaciones constitutivas del proletariado mediante y en la insurrección. Estamos totalmente de acuerdo con esta necesidad. Cuando nos referíamos al carácter contrainsurreccional de la «convergencia de las luchas», no se trataba, por lo tanto, de una crítica abstracta o de principio, sino de una crítica concreta al contenido mismo de la convergencia tal como comenzaba a concretarse.
En París, esto quedó patente en la movilización del 17 de octubre. Aunque todo ocurrió el mismo día, los distintos tipos de acciones permanecieron separados. La primera de estas separaciones fue la que se produjo con la manifestación organizada por el antiguo movimiento obrero, es decir, los sindicatos y los partidos de izquierda. Esta fue una marcha en toda regla en la que uno podía pasear sin sospechar lo que estaba pasando en otros lugares. Al mismo tiempo, se producían enfrentamientos con la policía y manifestaciones fuera de todo control policial. Pero también es evidente que fue recién al final de la tarde cuando comenzaron a producirse los saqueos /15, mientras manifestaciones espontáneas intentaban llegar al Elíseo.
Así pues, podríamos plantear una nueva pregunta provocativa: ese día, ¿qué tenían en común un profesor o una profesora que marchaba desde la República hasta la Plaza de Clichy y un joven o una joven de los suburbios que regresaba con un nuevo guardarropa? No se trata de idealizar una posición social ni siquiera una práctica —sin que por ello nos neguemos a sentir cierta simpatía por esta última—, sino de comprender cómo ciertas prácticas siguen reflejando posiciones en las relaciones de producción, aunque se desarrollen una al lado de la otra. La convergencia puede decretarse en un día de movilización, pero la constitución de la clase en su actividad de crisis obedece a una necesidad histórica.
Del mismo modo que pensar que el movimiento sería privilegio exclusivo de la “juventud” o la “Generación Z”, deducir de la unión de varias movilizaciones o “indignaciones” la constitución de un sujeto revolucionario nos parece un poco prematuro y contribuye a invisibilizar las relaciones de clase y raza que aún están presentes en la movilización. Los jóvenes están ampliamente movilizados como estudiantes de secundaria de barrios populares, una identidad que no puede reducirse a la del proletario o la de la persona racializada —y mucho menos a una simple suma de ambas—. Su situación es la de proletarios racializados, siendo ambos términos indisociables en la medida en que su situación se deriva de la estructuración racializada del capital. Es a partir de la imposibilidad de reproducir su existencia en el capitalismo, de su ilegitimidad y de su constante deshumanización que estos jóvenes luchan.
El movimiento está integrado por sectores del proletariado que históricamente han sido más estables, pero cuya reproducción se vio sacudida por la crisis de 2008 (los «chalecos amarillos», los trabajadores y trabajadoras, etc.), así como por estudiantes de secundaria y universitarios de clase media cuyas perspectivas de acceso a la clase directiva se ven amenazadas (quienes han sido el núcleo de las marchas desde hace más de 10 años). Sin embargo, estas diferentes fracciones no luchan de manera homogénea, lo que reproduce constantemente su separación.
Si tomamos el ejemplo de los saqueos, por supuesto no se trata de atribuir de manera excluyente esta práctica a una sola fracción de la clase, pero hay que reconocer que está impulsada por la movilización de jóvenes de barrios populares, sean o no estudiantes de secundaria. El hecho de que otros sectores del proletariado y de las clases medias se hayan sumado con entusiasmo a los saqueos no borra esta distinción. Esto es aún más cierto en lo que respecta a los sucesos del domingo 18 de octubre, durante los cuales los primeros fueron, al igual que en 2023, los únicos en llevar a cabo esa acción. Al mismo tiempo, los enfrentamientos cerca del Elíseo parecían estar mucho más liderados por marchas de estudiantes de secundaria, de la misma forma que en las últimas semanas, levantando barricadas y corriendo para esquivar las granadas lacrimógenas sin una verdadera estrategia de enfrentamiento con la policía ni de «toma del Elíseo». En resumen, la refriega de los disturbios ha reunido a más gente que décadas de llamados a la convergencia/16 Ya no estamos en 2005, cuando toda la izquierda se desmarcaba de los disturbios, ni en 2023, cuando el apoyo se brindaba desde lejos. Pero esta unidad sigue, en esta etapa, enmarcada en la separación de las categorías capitalistas /17 Los modos de acción y las prácticas de los insurgentes, en el transcurso de un mismo día, a solo unas calles de distancia o incluso en la misma plaza, coexisten tanto como divergen. Si bien un análisis objetivo con más datos permitiría reflejar toda la complejidad del motín, hoy parece que las formas de acción y la intensidad de la actividad concreta del proletariado coinciden en gran medida con estas fracturas. En respuesta a estas acciones en la calle, el Estado ofrece una respuesta cada vez más autoritaria. Pero entonces, ¿por qué, ante tales desbordamientos, el Estado no cede, ni siquiera unas migajas?
Una reivindicación imposible
Algunos querían convertir este día en una marcha que permitiera a los estudiantes de secundaria reivindicar pacíficamente sus derechos /18 Como ya vimos, eso nunca pudo ser así. Pero más allá de la violencia del 17 de octubre, la movilización estudiantil logró un salto cualitativo al romper el aislamiento en el que había estado encerrada durante semanas. Iremos incluso más allá: después de un fin de semana como este, nos parece posible que las intenciones de reivindicación se hayan vuelto ahora absolutamente obsoletas. Una vez más, no se trata para nosotros de afirmar que la reivindicación implique una adhesión a la ideología burguesa y que deba rechazarse por defecto, sino de comprender el nivel de reflexividad que expresa la actividad de la clase. En otras palabras, la explosión del sábado nos muestra que una fracción del proletariado no se hace ilusiones, o ya no se las hace, sobre la capacidad de un movimiento para obtener satisfacciones, incluso mediante una negociación enérgica en la calle. Por lo tanto, termina valiéndose por sí misma. El saqueo no es un «último recurso» para lograr la victoria, a diferencia de los enfrentamientos posteriores al artículo 49.3 del movimiento por las pensiones. Expresa la conciencia de la imposibilidad de obtener algo de un Estado al límite de sus fuerzas.
Tres años después de un movimiento masivo, que se prolongó durante cinco meses y fue en general pacífico, en el que el gobierno no tuvo ninguna dificultad para ignorar las reivindicaciones, las denuncias de violencia como forma de eclipsar las «verdaderas reivindicaciones» suenan a falso. Pero, por otro lado, las esperanzas de que los enfrentamientos inclinen la balanza resuenan con igual futilidad ocho años después de la derrota de los Chalecos Amarillos. La cuestión no es si la violencia beneficia o no a las reivindicaciones, ya que el Estado, de todos modos, no las toma en cuenta. Si los movimientos pacíficos ya no obtienen nada de él, tampoco lo hacen los disturbios, pero al menos es posible conseguir una campera Stone Island en medio de ellos.
Hoy en día, y probablemente desde la crisis de 2008, esta cuestión parece conducir a un callejón sin salida: no solo el capital no tiene ningún interés en destinar una parte de sus utilidades al proletariado, sino que, además, el Estado ya no está en condiciones de hacerlo. La reivindicación es imposible /19 De hecho, esto ha sido particularmente evidente en los últimos meses con el repentino aumento de las tasas de rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años /20, que acaban de superar la barrera del 5 %. Es de conocimiento público que el ejecutivo está obsesionado con estos indicadores. Su temor a no poder seguir financiando la deuda francesa es real, sobre todo porque la agencia Moody’s debe dar a conocer su calificación de la deuda soberana este viernes 23 de octubre por la noche /21. Si a esto le sumamos las repercusiones de las guerras intercapitalistas en los precios de los alimentos /22 y la energía, la combinación resulta hoy explosiva para el margen de maniobra del Estado. Ya no se trata solo de que «el Estado no puede hacerlo todo» /23, sino que parece que, cada vez más, ya no puede hacer nada. Si aún gestiona lo esencial de la subsistencia de sectores enteros de la población, lo hace a duras penas y recortando gastos donde puede
En estas circunstancias, el gobierno no está dispuesto a dar la impresión de ceder ni un ápice. Incluso el gran plan de ayuda previsto por el Ministerio de Hacienda, que se supone que debe ayudar a los pobres pequeños comerciantes, se limita en realidad a un préstamo sin intereses de un máximo de 50 000 €, a escasos programas de desempleo parcial acompañados de ayudas limitadas para las microempresas /24. Comparar esto con las subvenciones que se otorgaron durante la crisis del Covid-19 —que, es cierto, se desarrollaba a escala mundial— en una época en que las tasas de interés estaban cerca del 0 %, da una pista adicional de lo que está en juego para el gobierno. La prefectura de París llegó incluso a pedir a los comerciantes que contrataran guardias de seguridad privados para proteger sus negocios /25, lo que pone de manifiesto su impotencia y su voluntad de hacer recaer parte del costo del mantenimiento del orden directamente sobre los particulares /26
Esto resulta aún más revelador si se tiene en cuenta que el comercio representa una parte importante de la economía en los centros urbanos, especialmente en París, donde el turismo es fundamental. Lejos del desastre que les hizo creer el anuncio del discurso de Macron, las medidas para los comerciantes son un intento de salvar las apariencias y, al mismo tiempo, ponen de manifiesto las dificultades presupuestarias que atraviesa el país.
En la misma línea, circulan rumores de que Macron se disponía a decretar el estado de emergencia, pero habría desistido en el último momento, posiblemente por temor a la reacción de los mercados. Las medidas de toque de queda selectivas también parecen relativamente débiles en comparación con la dureza del discurso de seguridad del Ejecutivo. Dada la gravedad que han mostrado los representantes del Estado, ¿temen volver a perder el control? Si bien no se puede establecer una relación monocausal entre la crisis de la deuda y cada acción del gobierno, nos parece importante destacar su existencia.
¿24 de octubre, el inicio del colapso?
No nos arriesgaremos a hacer pronósticos sobre lo que sucederá este sábado, ya que nuestra reflexión es cambiante, al ritmo de la imprevisibilidad de las revueltas. Es probable que la situación siga agravándose, pero esta vez no habrá efecto sorpresa y las autoridades sin duda intentarán restablecer su autoridad. Ante la represión judicial que comienza a recaer sobre los primeros y las primeras en ser llevados ante la justicia, es aún más importante recordar que el Estado está empezando a utilizar los videos de manera cada vez más sofisticada. Por lo tanto, debemos asegurarnos de que las personas no se pongan en peligro innecesariamente y de que todos y todas comprendan que los periodistas no son nuestros amigos.
Sin embargo, ante esta represión que solo busca destruir vidas y la unidad que, al menos parcialmente, se ha logrado durante estos disturbios, hay que tomar conciencia de que la única salida es la derrota o la escalada /27 permanente. Solo una ampliación cualitativa de lo que está sucediendo puede hacer que el mantenimiento del orden y su binomio jurídico-policial queden obsoletos. No tienen suficientes celdas para encerrar a todos y todas los rebeldes; no tienen suficientes policías para defender a los comerciantes y sus comisarías; no tienen suficientes jueces para juzgar a toda una parte del proletariado que se lanzara a la insurrección urbana.
A la luz de las lecciones que sacamos del 17, surgen varias preguntas. ¿Hasta qué punto el despliegue de 80 000 o 90 000 policías puede cambiar el panorama? ¿Qué hay de la llegada de militares para liberar a las unidades policiales de las misiones de vigilancia estática /28? Hemos visto que el estiramiento de la línea de frente del mantenimiento del orden entre los saqueos y las manifestaciones descontroladas constituyó una dificultad enorme para el mantenimiento del orden; ¿seguirá siendo esto posible? Desde el punto de vista de la composición del movimiento, ¿en qué medida los discursos sobre la violencia y los saqueos podrían mermar el compromiso de ciertas fracciones de las clases medias y altas? En cuanto al contenido de la movilización, ¿en qué medida la actividad negativa —la ausencia de reivindicaciones— podría seguir generalizándose? Por último, y de manera más fundamental, ¿en qué medida la acción de la movilización puede ir más allá de la esfera de la circulación para abordar la cuestión del bloqueo y la transformación de la producción?
Solo la historia podrá responder a todas estas preguntas. Mientras tanto, podemos concluir citando al viejo (el verdadero) en *El 18 de Brumario*:
¡Hic Rhodus, hic, salta!
¡Aquí está la rosa, aquí hay que bailar!
- https://contre-attaque.net/2026/10/13/dans-les-colonies-francaises-doutre-mer-une-colere-lyceenne-oubliee-et-reprimee/
- La noción de "reproducción social" remite explícitamente a la tradición marxista, y más concretamente a sus reinterpretaciones feministas de la década de 1970. Partiendo de las luchas internacionales por la remuneración del trabajo doméstico, esta noción buscaba reintegrar la producción de la mercancía primaria —la fuerza de trabajo— en la economía general de la producción capitalista. Si bien la idea de reproducción social evoca inmediatamente la reproducción de las condiciones de la propia existencia (satisfacer las necesidades básicas), también puede utilizarse en un sentido más general, a cubrir todas las necesidades y, por lo tanto, las herramientas, instituciones y agentes que participan, conjunta o separadamente, en la reproducción de la relación capitalista: el trabajo doméstico y, en general, la reproducción de los medios de subsistencia, la educación, el control de las poblaciones no "productivas" en sentido estricto, la represión y la difusión de información
-
El 70% de los arrestados son adultos, mientras que durante el movimiento estudiantil de secundaria el 86% de los arrestos correspondieron a menores.
https://rmc.bfmtv.com/actualites/police-justice/17-octobre-quel-est-le-profil-des-cassuers-pilleurs-interpelles_AV-202610190533.html
https://www.bbc.com/news/articles/c6vg98lw017po - Si esta competencia entre jóvenes y entre ciudades, participando en las redes sociales de la dinámica de la movilización, es evidente que rápidamente se convirtió en una bendición para los fiscales, quienes se valen de este uso imprudente de videos para enviar a menores a prisión a un ritmo vertiginoso. También cuentan con la ayuda voluntaria de fotógrafos y videógrafos callejeros parisinos, que merodean por las marchas donde recopilan imágenes radicales para crear portafolios atractivos, intercambiando fácilmente el anonimato de un alborotador por la foto de una ventana rota
- https://www.ledauphine.com/faits-divers-justice/2026/10/20/deux-hommes-morts-a-paris-enquetes-ouvertes-pour-elucider-les-causes
- En prisión preventiva o bajo condena de prisión, confiscado con orden de detención. https://www.huffingtonpost.fr/france/article/apres-le-17-october-les-premieres-comparutions-immediates-eclairent-sur-les-auteurs-des-violences_342841.html
- A modo de recordatorio, en los tres primeros días, hasta el 30 de junio, se registraron 586 comparecencias inmediatas ante el tribunal y 400 detenciones. https://fr.wikipedia.org/wiki/%C3%89meutes_cons%C3%A9cutives_%C3%A0_la_mort_de_Nahel_Merzouk
- https://www.mediapart.fr/journal/france/191026/nous-demande-d-ecrire-que-lfi-est-derriere-le-mouvement-autour-du-17-octobre-la-fabrique-d-un-bouc-emissai
- Aquí hay un texto que responde a este tipo de argumento: https://lagrappe.info/?Le-fantasme-bien-pratique-des-paciflics-les-flics-casseurs-infiltres-en-manif-2353
- Los informes iniciales indicaban 10.000 agentes de policía para toda Francia, pero en realidad había 60.000
- Esta parece ser la conclusión extraída de artículos de prensa recientes https://www.lecanardenchaine.fr/police-justice/55230-comment-nunez-a-laisse-au-repos-14-compagnies-de-crs
- https://www.franceinfo.fr/societe/mobilisation-du-17-octobre/quatre-questions-sur-la-perte-de-controle-des-forces-de-l-ordre-apres-les-violences-du-17-octobre_8243956.html
- En el último “Momento Político” (de 28 minutos de duración), dijo precisamente: “Así que quizás haya quienes no estén de acuerdo conmigo y digan: ‘Sí, sí, cuando las cosas se calientan, hay que ir a por todas’. No, no lo hagan. Se lo he dicho cien veces: es inútil. Se van a llevar una paliza sin motivo alguno por parte de tipos que parecen disfrutar haciéndolo, y sobre todo [énfasis añadido] ¡después nos lo echarán en cara una y otra vez! ¡Porque yo salgo en la tele para dar explicaciones! Pero los grandes genios que provocan este tipo de caos no van. No dicen: ‘Soy yo’, ¿verdad? No, es Mélenchon quien tiene que lidiar con ello”.
- Si bien la cuestión de la clase media , y por extensión la clase social en general, es un tema interesante, no la retomaremos aquí. Simplemente les remitimos al texto específico elaborado tras la movilización «Bloquear todo», que volvió a poner este tema en el centro de atención.
- En las redes sociales, esta división táctica fue objeto de numerosos debates e incluso de bromas sobre el "turno de noche". Por lo que vimos en las ciudades de provincia, sobre todo en Marsella, la movilización comenzó antes con el levantamiento de controles de carretera. Podemos suponer que los saqueos empezaron cuando quedó claro que la policía estaba en apuros.
- Basta con observar la heterogeneidad de los perfiles de los detenidos: estudiantes, alumnos de secundaria, padres temporales, inmigrantes indocumentados, desempleados
- También es importante destacar la fuerte presencia de mujeres en los grupos alborotadores, incluso en los más agresivos, contrariamente a los análisis esencialistas que presentan la violencia como una característica intrínsecamente masculina y, por lo tanto, reprobable. Esto no elimina la reproducción de los roles de género dentro de los disturbios, pero de una forma mucho menos simplista y despolitizadora de lo que algunos pretenden hacernos creer.
- Sophie Binet había dejado claras sus intenciones: «Estaremos allí el martes 13 de octubre para proteger la movilización de los estudiantes de secundaria». https://www.cgt.fr/actualites/france/mobilisation/la-montee-du-17-octobre-montre-lampleur-de-la-colere-et-donc-partout-ou-les-conditions-seront
- Desde la reestructuración del modo de producción capitalista en la década de 1970, las demandas se han vuelto asistemáticas. En otras palabras, las demandas y luchas del movimiento obrero (occidental) ya no se integran en un conjunto de prácticas que van de la mano con el desarrollo del capital. Para el capital, el progreso social ya no es necesario (que permite la venta de bienes excedentes), sino contingente (los bienes se venden en otro lugar)
-
Les invitamos a leer este artículo del blog de Réalité sobre los bonos del Tesoro: https://realite.world/2026/10/14/le-terrain-cede-le-yen-le-dollar-et-lautomne-chaud-en-france/
Si bien no compartimos sus conclusiones políticas, no podemos sino elogiar el trabajo de síntesis. -
El CAC 40 cayó bruscamente tras la violencia del 17 de octubre, que continuó el lunes […] Esta violencia ha reavivado la ya menguante confianza de los inversores en los bonos del Estado francés.
https://investir.lesechos.fr/marches-indices/les-points-bourse/entre-colere-sociale-et-exigences-budgetaires-la-france-inquiete-les-marches-de-nouvelles-degradations-de-la-note-souveraine-sont-a-prevoir-si-les-finances-publiques-ne-se-redressent-pas-2257717 - https://www.insee.fr/fr/statistices/4268033
- https://www.ina.fr/ina-eclaire-actu/lionel-jospin-michelin-on-ne-peut-pas-tout-attendre-de-l-etat
- https://www.ouest-france.fr/societe/manifestation/manifestations-du-17-octobre-le-gouvernement-annonce-des-aides-pour-les-commerces-touches-par-les-violences-0c5520ea-cc8d-11f1-bf87-17eca79cb13c
- https://www.leparisien.fr/paris-75/violences-du-17-octobre-le-prefet-de-police-de-paris-appelle-les-commercants-a-renforcer-leur-securite-22-10-2026-CSYQ3FANAVB43IROG46IXG66MY.php
- Esta declaración debe entenderse en el marco de la doctrina del «continuo de seguridad» implementada desde el estado de emergencia de 2015 y, especialmente, desde la Ley de Seguridad Global de 2021, seguida de los Juegos Olímpicos de 2024, que tiene como objetivo delegar cada vez más la aplicación de la ley y la seguridad a empresas y agentes privados con poderes policiales cada vez mayores. Véase en particular: https://documentation.insp.gouv.fr/insp/doc/VIEPUBLIQUE/59F62777497C4887ED8C7AFCBCC736E9/d-un-continuum-de-securite-vers-une-securite-globale?_lg=fr-FR
- Obviamente, no hablamos de una expansión cuantitativa que se traduzca en más manifestaciones y el uso de morteros de mayor calibre, sino más bien de un salto cualitativo hacia la insurrección. De hecho, no existe otro resultado victorioso que la revolución comunista, precisamente porque mientras el Estado burgués sigue en pie, la fuerza de la porra y los tribunales siempre tendrán la última palabra..
- https://www.france24.com/fr/france/20261021-armee-deployee-samedi-24-octobre-precedents-rarissimes-france
- fuente https://artifices.blog/2026/10/23/cest-ici-quil-faut-danser-a-propos-du-17-octobre/