Por Emilio Cafassi
Profesor titular e investigador de la Universidad de Buenos Aires, escritor, ex decano.
Un editorial del profesor Emilio Cafassi, en La República del 22 de abril, que reproduzco, me permite ubicarme a la situación en Argentina con un pequeño comentario que agrego al final de la nota.(JAM)
“Nuestro petróleo, nuestro gas y nuestra energía no se pueden poner en manos de una empresa (…), porque eso nos convertiría en un país de quinta división”.
La frase podría ser de cualquier político, tanto como de “perogruyo”. Es obvio que recursos estratégicos explotados por cualquier empresa privada terminan enajenando soberanía y capacidad de planificación estratégica de la economía.
Pero la frase aporta interés para justamente subrayar el “interés” que moviliza a los políticos por sobre cualquier posición de principios ya que el autor es el actual Presidente del gobierno de España, Rajoy, cuando en 2008, en su rol de opositor al gobierno de Zapatero, criticó una avanzada privatizadora sobre Repsol. Por entonces, Rajoy mostraba su oposición a la posibilidad de que la empresa rusa Lukoil comprara a Repsol. Hoy considera que la expropiación sobre el 51% de las acciones de YPF en poder de Repsol “no es justa ni buena (…) creo que lo que se ha hecho es una injusticia. No es un tema de España.
Creo que las relaciones entre países y personas se basan en la buena voluntad, en la palabra dada, en la libertad, son principios y valores”. Son esos férreos valores y principios que formuló en su momento Marx. “Estos son mis principios; si no le gustan, tengo otros”, recordaba Groucho. Claro que del lado opuesto, encontraremos también llamativas vueltas de campana. Quien dos décadas atrás privatizó las empresas públicas monopólicas argentinas fue el ex Presidente Menem, el mismo que se sentará en su actual banca del senado (que mantiene gracias a su alianza con el kirchnerismo a fin de garantizarse inmunidad parlamentaria ante los múltiples procesos judiciales que tiene pendientes) para dar firme apoyo al proyecto de ley de expropiación, que no es otra cosa que una compra compulsiva basada en razones de utilidad pública, jurídicamente inobjetables en el derecho internacional. La Presidenta Fernández de Kirchner y su difunto esposo también fueron entusiastas defensores de la privatización de YPF en su momento.
Este caso no guarda relación alguna con la ética y sólo es explicable mediante el eslogan utilizado en la campaña de Bill Clinton que se ha popularizado en los EEUU: “es la economía, estúpido”.
El contencioso es entonces exclusivamente pragmático y guiado por los intereses inmediatos de cada Estado. El español se vio seducido por la inédita posibilidad de que sus empresas compren monopolios de servicios y recursos esenciales y concentró sus mayores inversiones en ellos: compró la aerolínea de bandera (Aerolíneas Argentinas), la compañía de gas y petróleo (YPF), el monopolio de la telefonía (desde la Av. Córdoba de Buenos Aires hasta Ushuaia) y participa del oligopolio de telefonía celular (Movistar).
Sus empresas se comportaron, dependiendo de cada mercado en particular, como toda compañía privada (de toda competencia): extremaron la exacción de beneficios, sin excluir las tácticas de vaciamiento cuando éstas los facilitaban. Algo muy parecido al pasado colonial de sustracción de metales preciosos y recursos naturales, aggiornado hoy al contexto globalizador del capitalismo tardío.
Quizás la excepción sea el negocio de la telefonía celular que requeriría un análisis diferenciado. Aerolíneas Argentinas, operando en un mercado complejo y proteico, originalmente en manos de Iberia y posteriormente de la empresa Marsans, además de dar pérdidas fue despojándose de su flota y aún así alcanzó pasivos superiores a los de todos sus devaluados activos.
El caso de YPF no es muy distinto en lo esencial. De ser un país no sólo autoabastecido de hidrocarburos sino inclusive exportador, pasó en 20 años a requerir la importación de gasoil y fueloil (vitales para el transporte, la producción agrícola e industrial y la generación de energía eléctrica de las obsoletas centrales térmicas) por casi 10.000 millones de dólares.
Es tan absurdo como si Argentina tuviera que importar alimentos.
Todos los países de la región recibieron la presión de la ola neoliberal de finales de los ´80 y los ´90 por parte del capital financiero, el FMI y el Banco Mundial, para cancelar los vencimientos de capital de su enorme deuda externa a través de la venta de empresas públicas y, especialmente, las vitales y monopólicas.
El más aplicado ante estas “recomendaciones”, aunque no el único, fue Argentina durante la gestión de Menem, con resultados a la vista. Por ejemplo Brasil, a pesar del plan privatizador del ex Presidente Cardoso con Petrobras, sólo llegó a la desregulación del mercado de los hidrocarburos, la desaparición del monopolio estatal del mercado hidrocarburífero y a la constitución de una empresa mixta. La participación accionaria del gobierno federal en Petrobras cayó desde 1997 del 51 al 32,1%, aunque mantiene el 51% de los votos en el directorio
. En Uruguay, mediante un plebiscito, ANCAP pudo retener la propiedad estatal plena, al igual que el resto de las empresas públicas. Cuando Petrobras fue fundada en 1953 por el ex Presidente Vargas, sólo tenía por función refinar y distribuir subproductos de petróleo importado, ya que Brasil no contaba con reservas. Lo mismo que hace ANCAP actualmente. Pero su modelo en perspectiva era YPF, una empresa estatal con capacidad productiva.
Para ello, Vargas impulsó el monopolio estatal del mercado de hidrocarburos de forma tal que Petrobras pudiera realizar prospección a partir de su ganancia operativa. Mientras con Repsol-YPF las reservas y la producción argentina fueron cayendo en picada, Petrobras no sólo logró desde el 2006 el autoabastecimiento energético sino que triplicó las reservas de su vecino.
La empresa participa sola o en joint ventures con otras firmas, aunque siempre monopoliza la operación de los proyectos. De hecho, en 2009 Petrobras produjo el 98% del petróleo en Brasil y participó en el 93,5% de las exportaciones.
En Argentina, bajo la estrategia de Repsol, entre 2007 y 2010 sus reservas probadas de petróleo bajaron un 29% y las de gas un 45%. El único argumento legitimador de las empresas capitalistas es su deber cívico de generar acumulación de capital, es decir, reintroducir la plusvalía como capital a través de inversiones, que es el único modo en que se incrementa el producto.
De lo contrario, resultan meros parásitos y deberá ser el Estado el que obligue a cumplirlo o bien se encargue de tal inversión.
El mercado de los hidrocarburos tiene a su vez una gran relevancia geopolítica ya que reproduce la tensión desigual entre productores y consumidores.
Las mayores reservas se concentran en pocos países, mientras que los mayores consumidores no poseen el recurso, o bien no les alcanza para sus necesidades. Diego Mansilla, en un trabajo sobre las petroleras en América latina, sostiene que “el 90% de las reservas mundiales están en manos de petroleras estatales”. En la región, las mayores reservas se ubican en Venezuela, México y Brasil, donde actúan, respectivamente, Pdvsa, Pemex y Petrobras.
Desandar el camino ominoso de la enajenación de la soberanía energética es un paso importante para recuperar el terreno perdido, pero también para pensar a futuro en mejores y más firmes políticas de integración y colaboración entre países de la región, a pesar del sabotaje que la propia política comercial argentina viene realizando. Independientemente de la volubilidad e improvisación de los autores de la iniciativa, adquiere la relevancia que en su momento tuvo la disolución de las AFJP´s (fondos privados de jubilación) que hacían depender los ingresos de los retirados al éxito o fracaso (aunque la regla fue siempre la última) de la timba financiera, cuyos resultados son hoy elocuentes en el mundo.
Pero tanto o más importante aún es que, a la vez, permitió colocar al Estado en la mesa de directorio de importantes empresas, lo que permite conocer su mecánica y sus balances reales, pero a la vez presionar por la acumulación de capital.
Es doblemente elocuente el ejemplo de la empresa Siderar del grupo Techint (liderado por el empresario Paolo Rocca), la primera en realizar una asamblea de accionistas este año, mientras restan varias más de gran peso en la economía donde el Estado tiene participación. Por un lado porque aprobó que se repartieran sólo el 14% de los $ 1.341 millones de utilidades, destinando el resto a futuras inversiones.
Como el Estado tiene el 25,97% de las acciones a través de la ANSES (la institución reguladora de las jubilaciones), logró negociar este objetivo. Por otro porque ya vivió la nacionalización de varias de sus empresas en Venezuela y, dicho sea de paso, sin que se generara tensión alguna entre los gobiernos ni entre éstos y la empresa, salvo una simple discusión de precios.
Por último, vale la pena recordar que el saqueo y la desinversión petrolífera fueron resistidos, recibiendo por respuesta la represión de los mismos gobernantes que hoy se muestran como entusiastas expropiadores.
Será indispensable, por caso, traer a la memoria la lucha de la paradigmática Unión de Trabajadores Desocupados (UTD) de Gral. Mosconi (antigua ciudad petrolera salteña) que fue sometida a la criminalización (uno de sus dirigentes tiene el record guiness de 80 causas judiciales abiertas), la militarización de la zona, y la propia represión hasta llevar a la muerte a trabajadores como Aníbal Verón, Orlando Justiniano, Alejandro Matías Gómez, Carlos Santillán y Oscar Barrios.
Esperemos que esa sangre no se haya vertido en vano
Mi comentario:
Muy importantes, como nos acostumbra, los aportes del profesor Emilio Cafassi.
Es una demostración de que la aseveración del Presidente Mujica:"como te digo una cosa, te digo la otra", es una realidad del sistema político.
Lo importante es analizar porque es así.-
Hoy todos los economistas "responsables" advierten al gobierno de Cristina por los riesgos por los que corre la economía argentina. Todavía no han registrado en sus velámenes el cambio de viento.
La Presidente Cristina, no tenía otro camino ante la crisis energética. O al menos los "responsables" no lo tienen, salvo el de advertir los peligros que la medida provoca, por sus repercusiones en la crisis global del sistema, para la cual están ideológicamente desamparados.
Los principios manejados para una u otra oportunidad, como muy bien lo señala Emilio, si se sintetizan en la expresión: "es la economía estúpido".
Lo valioso del Presidente Mujica, es que como la valoración la hace en forma simultánea no corre los riesgos de quienes para decir una cosa, y luego decir la otra, dejan pasar un periodo de tiempo exponiéndose a que siempre haya alguien que recuerde lo que dijeron y en este caso hicieron.
Nosotros seguimos pensando que siendo importante los hechos puntuales es cada vez más necesario ver lo que sucede en el mundo cada vez que sucede un hecho como este.
¿Que pasaría si el gobierno argentino además de hacer lo que está haciendo, le propusiera al mundo, a ese mundo al que la Presidente Cristina hace no poco tiempo le propuso hacer un capitalismo en serio, aplicar un impuesto universal sobre la circulación del dinero, que sustituya a los actuales sobre el consumo y el trabajo, la eliminación de los paraísos fiscales, con el cual se pudiera financiar los presupuestos de un mundo lleno de necesidades?
Los problemas por los que responde el gobierno de España, aunque directamente están vinculados a las necesidades de los capitalistas, son también la urgencia de los reclamos cada vez mayores de la sociedad. En España, en Argentina, en EE.UU. el sistema impositivo está basado en el consumo.
Y no nos asustemos si como en este caso los Carlitos Menem se suben al tren: ya dicen que lo dijo el insigne don Miguel de Cervantes Saavedra a través del Quijote:
¡¡¡" cosas vederes Sancho"!!! o no.-
Jorge Aniceto Molinari
Montevideo, 25 de abril de 2012
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El Petróleo, la Propiedad Privada y el Estado
Respecto a la expropiación de las acciones de YPF
¿POR QUÉ NO EL 100%?
Después del anuncio de la presidenta sobre la intención de expropiar el 51% (1) de la empresa YPF SA, muchos han creído ver “la vuelta” de la posesión total del país sobre su patrimonio de hidrocarburos.
Tanto la reacción espantada de la tropa neoliberal (externa e interna), como la del oficialismo gatopardista, tienden a confundir a las mayorías populares. Lo cierto es que si bien es difícil ponerse en contra de la medida del gobierno, hay que aclarar que no hay tal “estatización” y que se está muy lejos de recuperar la soberanía de estos recursos estratégicos. Lo dejó en claro la señora de Kirchner en su discurso, al expresar:
- Que sólo el 51% de la empresa administrarán el Estado nacional y las provincias petroleras (26% y 25% respectivamente)
- Que va a seguir cotizando en Bolsa
- Que a Eskenazi y demás tenedores de acciones no se les tocará un pelo
- Que continuará siendo una Sociedad Anónima (SA) que se seguirá rigiendo bajo las reglas del mercado
- Que buscará asociarse con otras empresas multinacionales para abordar la cadena de producción de hidrocarburos, pues hace falta de la inversión privada
- Y que a Repsol se le pagará por “quitarle” lo que es nuestro (y conservará un 6%)
- Finalmente, que la medida “no es una estatización”
Pareciera que el gobierno quiere profundizar en el imaginario popular, los lazos con la mística de los años del primer peronismo en este nuevo capítulo del relato de nuestra historia. La razón de fondo de la medida es de público conocimiento: en menos de una década Argentina paso de autoabastecerse a importar combustible, hecho que está generando un enorme agujero negro en las cuentas públicas.
Hasta aquí poco que objetar, es lícito que el Estado nacional aplique la ley también a las empresas multinacionales y sancione el incumplimiento de contratos, es lógico que así sea.
Una expropiación sería inobjetable, pero como sucede también hace tiempo, la realidad y el relato transitan por carriles que no se cruzan y los actos de “soberanía” no dejan ver en el fondo, quien es realmente el soberano.
El resultado y el alcance de esta medida se va a vislumbrar realmente en algún tiempo, pero más allá de eso tenemos absoluto derecho a desconfiar de las “patriadas” de quienes fueron partícipes de las privatizaciones y del vaciamiento hasta hace unos meses.
No cuentes que hay detrás de aquel espejo (2)
Existe más de un indicio para sostener que nuevamente es a nuestro pueblo al que se le ofrecen espejos por riquezas y es que el vaciamiento que provocó la empresa española no sólo no es sancionado realmente por el Estado argentino, sino que es recompensado: el gobierno compra las acciones, es decir paga y a la vez se encuentra en la necesidad de continuar importando combustible, ya que el desabastecimiento no se revierte en meses sino que llevará años(3).
¿Por qué se queja Repsol? Lo hace por que pierde un negocio fabuloso, pero esa pérdida no nos convierte a los argentinos en ganadores porque la realidad es más compleja que eso. Cosas de la dialéctica.
Veamos: en principio, como dijimos al principio, no hay ninguna YPF estatal.
Lo dijo la presidenta Cristina Fernández en su discurso “…el modelo además que hemos elegido no es un modelo de estatización, que quede claro, es un modelo de recuperación de la soberanía y del control de un instrumento fundamental, porque seguimos conservando la forma de sociedad anónima, seguimos funcionando de acuerdo a la ley de sociedad privada…”.
Es decir, YPF sigue siendo, como al momento de la privatización, una sociedad anónima, lo que ha cambiado es la correlación entre accionistas, pero no el carácter privado de la empresa y si bien el Estado posee mayoría accionaria para determinar inversiones y rumbo de la compañía, estas acciones están divididas entre el Estado nacional y las provincias, lo que mantiene una de las leyes estructurales y emblemáticas del saqueo neoliberal, que sostiene que “Pertenecen a los Estados provinciales los yacimientos de hidrocarburos que se encuentren en sus territorios, incluyendo los situados en el mar adyacente a sus costas hasta una distancia de DOCE (12) millas marinas medidas desde las líneas de base establecidas por la ley (4). Ésta fue y es la base para que los caudillos provinciales enajenen los recursos naturales a discreción y es parte de la estructura que el modelo K jamás toco.
También nos parece necesario señalar que además de las críticas del gobierno español, hubo silencios o críticas “tibias” que son por demás significativas: uno de los embates verbales del franquista presidente del Estado español fue dirigido nada menos que a la secretaria de Estado norteamericana H. Clinton, por la indecisión y suavidad con que se expresó ante la medida del gobierno argentino.(5) “El lunes Clinton sostuvo, desde Brasil, que las decisiones deben tener su justificación, se debe convivir dentro de esos patrones”.
Es más que significativo porque la ley deja abiertas las puertas a la unión con otros capitales(6) y empresas petroleras como EXXON, de capital yanqui, ven es este hueco jugosísimos negocios.
Las aves de rapiña sobrevuelan y el gobierno no trata de espantarlas, sino todo lo contrario, en palabras del ministro de planificación, hoy a la cabeza del directorio de YPF: “muchas empresas multinacionales a las que invita la ley en uno de sus artículos ya han demostrado, en pocas horas, su interés en venir a conversar con nosotros para poner en valor estos recursos, que se sabe que existen y que tienen una importancia fundamental para la economía y para el modelo de desarrollo que quiere la presidenta” (7)..
La soberanía bien entendida, implica la ruptura real con los saqueadores y en ese campo no hay capitales buenos y capitales malos, hay intereses económicos de una minoría que son antagónicos con los intereses y necesidades de la mayoría del pueblo. Para ejercer una verdadera soberanía hay que expropiarlos sin pagarles nada y no dejar lugar a que unos capitalistas sean reemplazados por otros.
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(1) Antes de la "expropiación": La composición accionaria de YPF hoy indica que cuenta con un total de 393.260.983 acciones clase D, en manos de inversores privados institucionales. De ese 100% del capital accionario, pertenecen a Repsol 225.905.827 acciones (57,44%), al Grupo Petersen/Eskenazi 100.137.774 (25,46%) y a inversores individuales 67.217.382 (17,10%).
Luego de la "expropiación": En primer lugar a Repsol no se la va a "quitar" todo el paquete que posee, se la va a dejar con un 8% aproximadamente.
(2) Canción de Charly García, del disco Bicicleta, Seru Giran
(3). Una recompra de la compañía con fondos públicos dilapidaría el dinero que se necesita para realizar las inversiones. Terminaría favoreciendo, además, a algún negocio privado. Claudio Katz* (Fuente: Revista 'Debate')
(4) HIDROCARBUROS - Ley 26.197
Sustituyese el artículo 1º de la Ley Nº 17.319, modificado por el artículo 1º de la Ley Nº 24.145. Administración de las provincias sobre los yacimientos de hidrocarburos que se encontraren en sus respectivos territorios, lecho y subsuelo del mar territorial del que fueren ribereñas.
Acuerdo de Transferencia de Información Petrolera.
Sancionada: diciembre 6 de 2006. Promulgada de Hecho: enero 3 de 2007.
(5) Página 18/04/12
(6) Artículo 17º: YPF S.A. acudirá a fuentes de financiamiento internas y externas y a la concertación de asociaciones estratégicas, uniones transitorias de empresas, y todo tipo de acuerdos con otras empresas públicas, privadas o mixtas, nacionales o extranjeras. (Proyecto de ley)
(7) Tiempo Argentino 18/04/12)
PARTIDO COMUNISTA DE LOS TRABAJADORES (PCT)
FRENTE DE ACCIÓN REVOLUCIONARIA (FAR)