Con dificultad leo en un diario, miro en la televisión, escucho. Escucho y siento cuando entro en un negocio o paso por la vereda la mirada, la voz, la escritura de gente que está, que quiere estar del lado ganador. Esa gente que me mira con desconfianza, que me habla corto, muy corto, que me tutea a pesar de los años y sin conocerme.
Esa gente que me pide o que expresa siempre su molestia cuando estoy en su cercanía, que me invita de todas maneras posibles que me apure que me vaya, que desaparezca. Esa gente es la gente que siempre habla bien de sí misma y de sus iguales. Es la gente que quiere convencerme de que su patria es mi patria y su destino es el mío.
En la radio escucho a su presidente decir con mucho mal humor que soy un “NABO” porque cuando pienso en las cárceles, en los presos, en los guardias, en los familiares de los presos y en el ejército me acuerdo de algo que en otra época se llamó nazismo y en aquello de la “solución final” y creo que aquí, los que llaman a las grandes empresas, los que se abrazan y besan con los dueños de la tierra, de las fábricas, de los bancos y me llaman “NABO”, mientras se preocupan de bajar la edad de los hijos de los “nabos” que siempre perdemos, para que puedan ir a la cárcel más temprano que nosotros.
Los que se quejan de la agresión y de la violencia social son incapaces de pensar de que el origen y punto de partida de esta se llama impunidad. Impunidad para someternos, explotarnos, dejarnos sin educación, obligarnos a pedir que por favor nos exploten y así aumentar su riqueza y nuestra miseria.
Aunque soy un “NABO” no me es difícil entender que en esta guerra fui elegido para perder.
Trataré de hablar con palabras que me faltan, con mis faltas de ortografía, trataré de que los que comparten mi destino no me vean como ladrón, criminal y que me escuchen y comprendan que lo que trato es de resistir, de resistir este ataque despiadado, bien armado.
Que se entienda que la policía, el ejército que el presidente de ellos presenta como solución a la violencia, son los mismos que robaron, borrachos violaron, torturaron, mataron, desaparecieron a otros “NABOS” como yo..., y jamás pagaron por sus culpas y ni pidieron perdón.
Que cuando le pasa algo a quien nos roba es un crimen y cuando nos pasa algo a nosotros es honra nacional.
Vivimos en patrias diferentes, la de los “nabos” que es la mía y la de gente honrada, de derecho que es la de ellos, el presidente, sus empresarios, su fuerza represiva, los dueños de la tierra y su derecho, su justicia.
Mi Patria Reclama Que Se Resista La “Invasión” De Los Que Ganan
RESISTIR! RESISTIR! RESISTIR EN TODOS LOS FRENTES!