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MI AMIGO HELIOS

 

Quienes me conocen, muchas veces me sintieron hablar de Helios Sarthou, quien me considera uno de sus amigos.

Para mí, eso, amén de producirme tremendo orgullo, me llena de obligaciones que seguramente no siempre puedo cumplir.

Me gustaría que lo conozcan.

Es un artículo que salió hace muy poquito en la sección Cultura de la revista Voces de Uruguay, dos días antes de cumplir 86 años.

Como nota de color, un día, estando con él, le pregunté cuando había decidido ser abogado *, y su respuesta fue: " a los siete años dije que iba a ser abogado para defender a los pobres y a los trabajadores”.

Ha cumplido sin titubeos ese mandato que se dio.

Ser su amigo es uno de los regalos más hermosos que me dio la vida.

Eduardo Abeleira

* Sarthou es abogado laborista, Grado 5, lo más alto que se puede llegar en Uruguay. Fue diputado y senador del MPP (movimiento participación popular).Sigue dando clases en la Universidad de la República.

 

AQUEL CENTROJÁS PETISO

Por Antonio Pippo

publicado ‎ 05/05/2012  por Semanario Voces

Claro, para recordarlo como yo lo recuerdo, en esos juegos de la memoria brumosos pero que te agujerean el alma, hay que haber vivido los años que carga él –mochila pesada, Helios, que ya no es tiempo de coquetear-, o los que tiene un servidor, que son menos pero caen como una bolsa de cemento sobre los hombros.

Y habría que haber coincidido con este anarquista irredento de la primera hora en el Centro Cooperativista Uruguayo, en su tiempo histórico, el de Germán Lezama, Hugo Anyul, Cárdenas, Mariano Arana y el “Coco” Salgueiro, cuando un gordo todo terreno apodado “Peñarol”, de funciones allí jamás explicadas, Luis Sciutto –el mismo porte de su padre, que supo hacerse llamar Diego Lucero- y el “Calceta” Pessina, arquitecto indescifrable, loco de la guerra, armaban el cuadro para jugar los domingos contra lo que se pusiera enfrente.

Sí, Helios Sarthou. ¿Quién otro?

Petiso, frisón, de pantorrillas de cargador portuario y no de abogado, los piecitos chicos siempre hacia afuera como para abarcar en el gesto lo que el tamaño no permitía. Comilón, lo siento, se le debe la confesión al público, pero también un tractorcito devorador de tobillos y rodillas adversarias, pidiendo disculpas tarde; empecinado, siempre sudoroso, incansable torito embravecido, se agrandaba en las difíciles y se negaba a la derrota aunque nos hubieran goleado sin pudor, galanura ni benevolencia.

Ahí lo conocí. Ahí comencé a respetarlo.

Ahí entendí, si es que el verbo se corresponde a un descubrimiento imperfecto, futbolero, bolichero, transpirado que uno iba haciendo de aquel hombre bueno, talla de Almafuerte.

Lindo recuerdo ¿no? Alguien dirá, porque nunca falta un idiota con horas libres, a santo de qué viene ahora.

Es que el Helios Sarthou, el abogado de los trabajadores, el insobornable, sigue igual; yendo al frente, agarrando al pasar cuanta causa perdida se le atraviesa, fiel a sus ideas que morirán con él. Igualito a aquel centrojás petiso.

Bueno, a ver: me cagó el entusiasmo.

Digo igual de cabeza, de moral, de ética, de principios. Está claro que no físicamente.

El tiempo ha hecho su obra de tsunami del océano Pacífico; los cabellos son sólo unas pocas hebras al viento con ganas de volar y las arrugas le han alargado el rostro como a Harry Dean Stanton, el formidable actor norteamericano al que la mandíbula cada día le desciende cual si el absurdo de la vida no acabara de sorprenderlo.

Es recién cuando habla, ¡ah, sí, cuando habla, intacto, sin pereza, fiero cual Juan Moreira redivivo!, que emerge de un vergel impiadoso de verrugas y lunares.

Una vida larga, difícil, dura pero coherente.

Toda una extravagancia unipersonal en este cosmos de hipocresías, cinismos, ademanes acomodaticios y alcahueterías a la búsqueda de pedazos de poder dejados al camino por las hienas más grandes.

¿Cómo no celebrarlo?

Lo veo, juro que lo veo, metiendo pata, levantando tierra en la mitad de la cancha, sin dejar de ojear para indicarle a sus piernas morrudas, si conquistaba la pelota, adónde mandar el pase.

O, quien sabe, el mensaje.

NdeR :

queremos hacer también nuestro reconocimiento, a quien si bien no tenemos el gusto  de decir que es nuestro amigo en lo personal, si  es sin duda alguna un AMIGO-COMPA de la POSTA, el Gran Helios, el infatigable, e  infaltable en cuanta lucha y defensa de los trabajadores se de a donde sea, no importa ahí estará Justamente  este año  y "en tiempo y forma" le hemos mandado un saludo,  como a el le gusta decir, por su onomástico.

Este hermoso recuerdo acercado por el Gallego Abeleira, un gomia,  nos hace ver y reconocer  una vez más a un tipo fuera de serie 

Salute  Helios !!!, vaya el reconocimiento y el agradecimiento  para ti  y tus compañeros, Katty y Carlos  de ese espacio  esencial  de las mañanas de los domingos , Agenda Parlamentaria que se trasmite por CX 36, que nos permite aun en la distancia estar bien cerca de tu  tarea  de resistencia  sin  entrega  por los que los que luchan y menos tienen 

Salú Posta